Mónica Paves, fundadora de Robot Group, es una de las pioneras en introducir la robótica a las aulas argentinas, con kits didácticos sencillos y la capacitación para que todos puedan utilizarlos. El camino que transitó no fue ni es fácil.

¿Dónde descubrió lo de robótica?

Me llegaban informaciones de gente que viajaba a los Estados Unidos y después me contaba. Estaba Lego, que en el 96 andaba dando vueltas por acá con una empresa llamada PMK. Los primeros Legos eran enchufados a la computadora, nada autónomo. Había profesores que hacían este tipo de cursos. Me enteré y fui. Éramos muy poquitos; docentes, licenciados en educación, gente curiosa, pero eran tres, cuatro, más no había. Cuando todo el equipamiento aquí se hizo muy caro, porque traerlo y comprarlo era caro, empecé a investigar qué pasaba en la Argentina, quién hacía robótica acá. Ya era 2006. Había robótica, pero en la parte hobbista, comprando y reciclando cosas. No había empresas de robótica para fabricar cosas acá. La gente compraba y traía de a puchitos, o se hacía robots con elementos reciclados y con eso daba clases.

¿A nivel capacitación tampoco existía nada?
No, ni en la universidad. En 2006 empiezo a encontrar profesores hobbistas o una persona que reciclaba. Yo compraba para investigar. En la Argentina, insisto, no había empresa de robótica ni quién fabricara robótica educativa. Había seguro de robótica industrial. Encontré una empresa llamada Xior, que era de robótica industrial pero tenía un robot educativo. Me contacté y apareció un joven todo despeinado con su robotito y me encantó. Era rápido, no era armatoste, se podía usar en el aula. Lo compré y lo investigué. Al poco tiempo, Xior quebró y quedó en banda este joven, Julián da Silva Gillig, que tenía unos 27 años. Él había armado el robot investigando, no había estudiado nada. Al quedar sin trabajo, lo convoqué y le propuse hacer algo juntos. Tenía en mi cabeza todo lo que se necesitaba para meter robótica educativa en el aula, qué caja tecnológica necesitábamos hacer para los docentes, qué es beneficioso para el aula, cómo implantarlo en la educación, los proyectos. Yo hacía algo en mis clases, pero no con robótica.

¿Y cómo se podía aplicar la robótica a la enseñanza de física y matemática?
En robótica está involucrada la matemática, la física, toda la tecnología y la programación. Los conceptos de física son aplicados directamente, por lo tanto no tengo el pizarrón, pero sí la experiencia, y a través de ella puedo llegar a lo abstracto. De lo práctico a lo abstracto, y ahí aplicar los principios de física y matemática.

¿Qué le aporta la robótica a la educación tradicional?
Los proyectos educativos que tenemos son transversales, esto es que nuestros kits pasan a ser un recurso de aula. ¿Eso qué significa? Que una profesora de Lengua que tiene que dar el Quijote puede proponer armar un molino al que hay que programar, y eso sirve de disparador para lo que ella quiere. O una profesora de Educación Física puede apelar a una actividad tipo el juego de las estatuas –típico de la materia–: se programa que el robot se detenga cuando ve a los alumnos o por tiempo. Es decir, aprenden conceptos de física, matemática, tecnología, electrónica, electricidad y programación de una forma lúdica.

¿Está medido el impacto en el aula?

Sí, hay un estudio que realizó la UBA a pedido de la Municipalidad de La Matanza, que tiene un programa desde 2011 llamado Robótica para la Inclusión, que abarca a todas las escuelas de todos los niveles. Lo primero que se observa en esta investigación es que los chicos tienen mayor capacidad para la resolución de problemas, entienden lógicamente cualquier solución, que además es reaplicable a problemas similares, y lo hacen fácilmente porque lo recuerdan porque lo hicieron y tocaron. Son más agiles en la parte de matemática, mejoran muchísimo la motricidad fina y piensan de otra manera. Otra habilidad que es importantísima que se genera a través de la robótica educativa es el trabajo en grupo y la creatividad. Y no es el trabajo en grupo al que estamos acostumbrados de chiquitos: acá es presentación de un problema o desafío, y tienen que ponerse de acuerdo en cómo solucionarlo. Es un minigrupo de trabajo de una empresa. Ponerse de acuerdo, buscar la mejor solución, probarla, volver al inicio o a la mitad, volver a reformularla es un trabajo de un grupo empresarial. Los estamos preparando para una salida laboral distinta a lo que es una fábrica, y que es la salida laboral que en estos momentos se está buscando. El paradigma de la educación del chico formado para trabajar y morir en fábrica no existe. Existen los emprendedores, los grupos de trabajo que puedan habitar en distintos ámbitos y no el especialista que solamente tiene un ámbito. Nosotros hacemos eso: fomentamos en los chicos las inteligencias múltiples. Tienen el concepto de poder adaptarse con su lógica a cualquier situación. Eso es lo que buscamos.

¿En educación especial se utiliza?
Sí, en La Matanza utilizan un kit especial con todo tipo de discapacidad. Incluso para los no videntes hay un software que habla como los cajeros automáticos.

¿Y trabajan el concepto de RSE?

Sí, llevamos nuestros proyectos a los chicos que menos recursos tienen: hemos trabajado en la Villa 31 dando equipamiento y talleres por iniciativa nuestra. Y siempre buscamos de llevar la robótica a todos, porque es la única forma de nivelar conocimientos y oportunidades.