En 1990, a pesar de que se sabía que en el 85 % de los siniestros de tránsito está presente el error humano, y ya existía una ley en Argentina, desde 1986, que establecía la educación vial en las escuelas, ésta era una asignatura pendiente en el país. Por ello, Luchemos por la Vida llegó al Ministerio de Educación de la Nación y a la entonces Secretaría de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, con propuestas concretas para instalar la educación vial en la currícula escolar.

Pero no se sentó a esperar. Decidió poner manos a la obra. Luchemos diseñó un Plan Nacional de Educación Vial. Y con apoyo de un puñado de empresas y algunos municipios comenzó a llegar con equipos docentes especializados a las escuelas con talleres de educación vial gratuitos para nivel primario y secundario en Capital Federal y GBA, y otras localidades de varias provincias del país, mientras brindaba, paralelamente, capacitación a docentes y educadores viales.

     Más de 135.000 estudiantes participaron en los talleres y más de 3.500 docentes y educadores viales se capacitaron en jornadas intensivas. Se elaboraron diferentes materiales educativos y recientemente se sumó un curso online gratuito para movilidad segura dirigida a jóvenes y  adultos del país y de Latinoamérica.