Diez respuestas a diez interrogantes sobre RSE, según Silvia Battilana, Responsable de Sustentabilidad de Grupo San Cristóbal.
- Tres palabras que definan “responsabilidad social empresaria”.
En un contexto donde las empresas son cada vez más interpeladas por su rol en la sociedad, la responsabilidad social empresaria (RSE) ya no se limita a una acción puntual o solidaria, sino que se integra a la identidad y estrategia del negocio. En este camino, en Grupo San Cristóbal consideramos que tres palabras que pueden condensar el verdadero sentido son: propósito, coherencia y futuro. El propósito orienta, la coherencia sostiene y el futuro se construye desde el presente, con decisiones que combinan rentabilidad e impacto.
- ¿Con qué personaje o suceso histórico/social identificás una buena gestión de RSE?
Una buena gestión en RSE debe tener un propósito claro y alineado al negocio, compromiso desde la alta dirección, transparencia y sostenibilidad como eje transversal para garantizar un accionar coherente y con impacto real.
Recientemente lanzamos una nueva iniciativa, el Premio Grupo San Cristóbal al Impacto Social, que no solo reconoce a organizaciones sociales que generan cambios reales en sus comunidades, sino que también visibiliza el rol que puede asumir una empresa cuando decide involucrarse con propósito. No se trata solo de otorgar fondos, sino de construir alianzas, acompañar procesos y generar condiciones para que el impacto se sostenga en el tiempo. El Premio Impacto Social es un ejemplo de cómo la empresa puede salir de la lógica filantrópica tradicional y pasar a un modelo de inversión social estratégica, donde el compromiso trasciende la coyuntura y se convierte en parte del ADN organizacional.
- ¿Qué libro le recomendarías a quien gestiona la RSE de una compañía?
Hay varios libros muy valiosos, pero si tuviera que recomendar uno, sería Green Swans, de John Elkington, que da una visión poderosa sobre el futuro de los negocios sostenibles. Habla de pasar de cambios incrementales a transformaciones profundas, donde la regeneración y el impacto positivo reemplazan al daño mitigado. Para quienes lideran desde el propósito, es una invitación a pensar en grande y actuar con visión sistémica.
- ¿RSE, moda o realidad?
Durante años, la RSE fue vista por muchos como una moda pasajera, una estrategia de marketing para “lavar” la imagen o un gesto simbólico frente a demandas sociales crecientes. Pero el tiempo y los hechos fueron demostrando lo contrario. Hoy la RSE es una realidad estratégica que permite a las empresas generar valor compartido y ser parte activa de las soluciones que el mundo necesita. No es moda, es evolución.
- No puede faltar en la oficina del responsable de RSE…
Puertas abiertas para estar siempre disponible para escuchar, conectar y dialogar con todos los actores. Mirada 360°, articular: personas, áreas, grupos de interés, aliados, comunidad. Y hacerlo con empatía y visión. El rol de RSE requiere poder detectar oportunidades, leer las necesidades del entorno y tender puentes entre los desafíos sociales y las capacidades del negocio.
- ¿Qué obstáculos debe superar una empresa que da sus primeros pasos en la RSE?
Uno de los principales obstáculos que se deben superar es el desafío de integrarla al propósito y la estrategia general de la compañía. También constituye un desafío la resistencia cultural interna, especialmente en los niveles de liderazgo. Y sobre todo debe haber coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Esto es la base de la confianza. Y sin confianza, no hay impacto sostenible.
- Comunicación de RSE, ¿marketing o replicabilidad?
Durante mucho tiempo, la comunicación de la RSE fue utilizada como una estrategia de marketing reputacional: mostrar buenas acciones y diferenciarse. Hoy, comunicar la RSE es una herramienta clave para generar conciencia y multiplicar el impacto. Por eso, hablar de replicabilidad tiene cada vez más sentido y se debe buscar el equilibrio. Porque cuando una acción responsable se comparte con transparencia, deja de ser solo un logro y se convierte en una inspiración para otros.
- ¿Cómo podemos contribuir los ciudadanos y consumidores con la RSE?
La RSE no es solo un asunto de empresas: también interpela a cada uno de nosotros como ciudadanos, consumidores, colaboradores y miembros de una comunidad. Podemos contribuir siendo responsables y eligiendo productos o servicios que cuidan el ambiente, respetan los derechos laborales, etc., pero también participando, informándonos, exigiendo y acompañando. Cuanto más consciente y activo sea el rol de la sociedad, mayor será el compromiso del sector privado. Un entorno más justo y sostenible no se impone: se construye entre todos.
- ¿Cuál es la empresa socialmente más responsable del mundo?
Más allá de rankings, la verdadera responsabilidad está en quienes trabajan con coherencia, transparencia y visión de largo plazo. No se trata de hacer más, sino de hacer mejor. Y para un fin tan noble no hay competencia, es toda gestión para un objetivo común.
- ¿Somos un país socialmente responsable?
La Argentina tiene fortalezas y enormes desafíos en materia de responsabilidad social. No somos un país indiferente, pero aún estamos lejos de ser plenamente responsables en términos sociales, ambientales y económicos. Existe un espíritu movilizador que se expresa en acciones puntuales, pero aún falta transformar esa conciencia en políticas, prácticas empresariales y hábitos ciudadanos que se sostengan en el tiempo. La responsabilidad social de un país no es solo de su gobierno o de sus empresas: es colectiva. Y se construye entre todos.









