Cambios en la Etiqueta de Eficiencia Energética en electrodomésticos: qué hay que saber

El nuevo esquema modifica la forma de clasificar los productos, pero no cambia su consumo energético real ni su impacto en la factura de luz. El objetivo es brindar información más clara y comparable, para que los consumidores puedan entender mejor las nuevas tecnologías y tomar decisiones de compra más informadas.

Las antiguas categorías “Plus” (A+, A++ y A+++) son reemplazadas por una escala unificada de la A a la G.

La categoría A representa el nivel más alto de eficiencia posible. En el caso de los electrodomésticos de lavado, por ejemplo, las diferencias entre letras reflejan incrementos relevantes en el consumo energético: un producto clasificado como B puede consumir en promedio un 20% más que uno A, mientras que uno C puede alcanzar hasta un 39% más.

La nueva etiqueta también cuenta con un Código QR, que permite acceder de manera inmediata a la ficha técnica completa del producto, y una banda central visual que detalla el consumo energético real (por año, hora o ciclo, según el producto).

Además, la clasificación incorpora criterios como la reparabilidad, reciclabilidad, mantenimiento y disposición final.

En el país, la etiqueta de eficiencia energética es obligatoria en electrodomésticos de uso masivo. Entre ellos figuran aires acondicionados, freezers, heladeras y lavarropas.

También deben incluirla televisores, lámparas y microondas, mientras que existen versiones opcionales para viviendas prefabricadas y vehículos.

De esta manera, el sistema alcanza tanto al consumo doméstico cotidiano como a otros sectores vinculados al uso de energía.

Skip to content