“Las empresas que tienen propósito captan mayores talentos y son más resilientes”, Marina Arias, Directora Ejecutiva de Sistema B Argentina

Siete de cada diez argentinos esperan mayor compromiso por parte de las empresas según un estudio de Trendsity y Sistema B. Asimismo, el 75% de los argentinos considera el impacto social y ambiental al comprar alimentos y casi el 70% está dispuesto a pagar más por productos sustentables de empresas que devuelvan valor a la sociedad (Según datos del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresaria y Capital Social, CENARSECS, de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA).

En este contexto, las empresas buscan responder a las nuevas demandas y demostrar su compromiso con el impacto ambiental y social. Una herramienta para eso es el uso de certificaciones como la implementada por Sistema B, que demuestra el cumplimiento de estándares de desempeño social y ambiental, transparencia y responsabilidad.

En Argentina, Sistema B se conformó como el primer socio global de B Lab fuera de Estados Unidos, liderando el Movimiento B en América Latina y Caribe. Hoy, forma parte de la Red Global B, que agrupa organizaciones de seis continentes para transformar la economía, ofreciendo herramientas y programas para acompañar en la transición a convertirse en empresas de triple impacto.

En el Mes de las Empresas B, Marina Arias, Directora Ejecutiva de Sistema B Argentina, habla sobre el recorrido, aprendizaje y evolución de la organización desde su llegada al país, en 2012 hasta hoy. “Hoy, este planteo no es extraño y cada vez se suman más empresas. Y aunque no es una tendencia en términos convencionales, es algo que está pasando.”, afirma la ejecutiva.

Día B Mar del Plata 2024.

¿Cuántas empresas B hay en el país?

Actualmente hay 284 Empresas B en la Argentina. En Latinoamérica hay más de 1.300, siendo Argentina el segundo país en la región con mayor cantidad de certificadas. Mientras que, a nivel mundial, hay más de 10.500 empresas.

Ese número marcó un hito en el movimiento B y generó un gran cambio en los estándares. Ya que, al principio era muy difícil para las empresas llegar a la certificación, pero a medida que fueron cumpliendo y alcanzado los objetivos se necesitó subir la vara para responder a los nuevos desafíos globales.  Es decir, los estándares que nos trajeron hasta acá no son los mismos que necesitábamos para las metas a futuro, por ello se necesitaba evolucionar.

¿Cómo es el proceso de certificación? ¿Cambió a lo largo de estos años?

Antes era un sistema por puntos, donde las empresas alcanzaban la certificación a partir de obtener 80 puntos de un puntaje total de 200. Esto significaba que una empresa que, por ejemplo, enfocaba sus acciones en el impacto ambiental y dejaba de lado el impacto social, podía certificar si alcanzaba un puntaje elevado en el aspecto ambiental. Hoy esto cambió, se pasaron de cinco dimensiones que se evalúan a siete y se transformó en una evaluación que se aprueba o no. Con esto pudimos elevar la vara de toda la comunidad en general y marcar un nuevo piso.

Por nuestra parte acompañamos el proceso, como lo hicimos desde el inicio, para que las empresas puedan alcanzar esas nuevas metas.

Desde el lado de las empresas, ellas valoran ese proceso de evaluación, ya que les permite entenderse de otra forma. Es una autoevaluación muy reflexiva y es fundamental poder hacernos esas preguntas para que podamos avanzar en la resolución o en la mitigación de cualquiera de los impactos que tenemos.

 

“Actualmente hay 284 Empresas B en la Argentina. En Latinoamérica hay más de 1.300, siendo Argentina el segundo país en la región con mayor cantidad de certificadas”

 

¿Cuáles son los beneficios de la certificación? ¿Por qué las empresas deberían hacerlo?

En este punto observamos dos universos que confluyen en un mismo lugar. Uno es el de la convicción. Ya estamos dejando de convencer porque las personas se encuentran en otra instancia respecto a estos temas, se observa una conciencia de futuro. Especialmente vinculada a los cambios generacionales. En Argentina, las personas de entre 40 y 50 años que tienen un chip diferente a la instancia anterior -donde no tenían las mismas problemáticas- están tomando el liderazgo en sus empresas. En este sentido, el camino B es consonante con cómo actúan, qué tipo de empresa tienen y con ese liderazgo. Esa es la parte de la convicción.

Por el otro lado, está el mundo de la conveniencia, de entender hacia dónde va el mundo y el futuro de una empresa. Las compañías buscan permanecer en el tiempo, sobre todo en la Argentina. Por lo tanto, si quiero que mi negocio tenga futuro, tengo que cuidar de los recursos, de las personas, del negocio y de la comunidad en general.

Además, en términos de mercado, les permite atraer más talentos. Está comprobado, que las empresas que tienen propósito captan mayores talentos y son más resilientes.

Desde el lado del consumidor, en 2015 hicimos un estudio de mercado junto a otras organizaciones y en ese momento el consumo consciente era el precio bajo. Hoy los consumidores conscientes deciden qué compran y dónde lo compran.

Asimismo, los mercados están más exigentes. Si uno quiere vender en la Unión Europea o quiere entrar a determinados mercados es importantísimo contar con toda la trazabilidad. En este punto, los sellos son la garantía de eso. El sello B es garantía de muchos de ellos, porque es un compendio de varios. Por su parte, las grandes empresas, que le venden a esos mercados, necesitan ajustar su cadena de valor a esos requerimientos, convirtiéndose en traccionadores del mercado.

 

“Hay una conciencia de futuro, especialmente vinculada a los cambios generacionales”

 

¿Qué empresas pueden certificar? ¿Existen restricciones?

Las empresas que no pueden certificar son aquellas que son controversiales absolutas, como la industria de las armas. Hay otras que también se llaman controversiales, pero tienen requisitos, como por ejemplo las empresas mineras. En este caso tienen requisitos muy altos, porque lo que hace la certificación es premiar la gestión y que disminuyan el impacto que generan. Por lo tanto, cuando una empresa genera impactos muy altos es muy difícil que pueda calificar, aunque no es imposible.

Al igual que el sector de los hidrocarburos, en este caso deberían estar transicionando hacia energías renovables. De todas maneras, son empresas que hoy existen y van a seguir existiendo. Lo importante es trabajar juntos para mitigar su impacto y traccionar cadenas de valor vinculadas a la sustentabilidad. Debemos lograr un cambio concreto. En este sentido, los nuevos estándares evalúan constantemente la mejora continua. No solo es alcanzar el hito de la certificación, sino sostenerlo y mejorar constantemente.

Por nuestra parte, hacemos mucho foco en la transición de las empresas. Es parte de nuestro ADN, el impulso del cambio del paradigma.  Más allá de las empresas nuevas que nacen con esta mentalidad y encuentran en Sistema B un grupo para impulsarse, la evaluación de impacto es una gran herramienta para aquellas empresas que hoy existen y necesitan transicionar. La evaluación les permite entender cómo hacerlo.

Una vez lograda la certificación, ¿cada cuánto se vuelve a evaluar?

En el caso de las revalidaciones dependen del tamaño de la empresa. Existen distintos momentos donde se hace el corte de revisión.  En el caso de las empresas grandes hay un seguimiento anual y en las empresas más chicas se realiza cada tres años.

 

“La evaluación de impacto es una gran herramienta para aquellas empresas que hoy existen y necesitan transicionar. La evaluación les permite entender cómo hacerlo”

 

¿Cómo se preparan para el mes de las empresas en marzo? ¿Qué propuestas tienen?

Marzo es el mes de las Empresas B. Es uno de los momentos más icónicos para la comunidad B, para sumarse a ese momento, hacerse visibles y mostrar lo que hacen.

En este sentido, el Mes de las Empresas B produjo un movimiento enorme donde todas las empresas colaboran y hacen sinergia. Asimismo, varios eventos propios de las empresas coinciden con el mes para sumar visibilidad y darle mayor importancia a este momento. La propuesta se realiza a nivel global y en Argentina está muy marcado desde hace varios años.

De esta manera, la campaña busca visibilizar lo que hay detrás del sello B, que es una gran herramienta para hablarle al consumidor.

Además, quiero destacar algo respecto a la Argentina y la región. Es una zona donde hay mucho entusiasmo a nivel general y esto también se ve en el empresariado B. Ese espíritu de ser pioneros y tratar de convertirse en embajadores de un movimiento, demostrando que es posible hacer negocios de otra manera.

¿Cuáles son los objetivos para este año?

En primer lugar, me parece importante destacar que el 2025 fue un año difícil por dos cuestiones: una agenda global en contra y en la Argentina fue un año económico difícil para el empresariado. En este contexto desafiante, la Argentina fue el país que más creció en la región en términos absolutos. Fue el año donde más empresas aplicaron para la certificación B. Por lo tanto, podemos decir que, a pesar de las circunstancias, el empresariado argentino logró superar esa instancia y seguir avanzando. Esto demuestra el avance constante y concreto sobre estos temas. En base a eso, esperamos otro buen año.

También tenemos en cuenta el desafío de los nuevos estándares, pero con la convicción de que las empresas pueden tomar este camino y que la mayoría de las veces es una cuestión de decisión. Las empresas pueden llevar adelante los negocios de otra manera, que además contribuye al resto de la sociedad.

Por otro lado, este año vamos a estar trabajando a nivel federal. Además de los eventos que realicemos en la ciudad de Buenos Aires, estaremos trabajando en las distintas provincias, sobre todo las que tienen empresariado o que concentrarán las oportunidades de riqueza. Es necesario que, como movimiento B, apuntalemos cómo van a crecer esos sectores.

Encuentro de Sistema B en Monterrey en 2023.

Sistema B en números:

  • 520 Empresas B certificadas en 103 países del mundo
  • 343 Empresas B en Latinoamérica
  • 284 Empresas B en Argentina de 30 industrias y sectores diferentes
  • Argentina es número 10 en el mundo y número 2 en Latam (después de Brasil).
  • +50 nuevas Empresas B certificaron en 2025 en Argentina: como La Anónima, McCain, The Food Market, Urbano Express, COELSA, Calm.
  • 68 Empresas B recertificaron en 2025, reafirmando su compromiso
  • +45.000 puestos de trabajo formales generados por Empresas B argentinas
  • US$ 5.163 millones de facturación al año
  • Originarias de 15 provincias de Argentina
  • Plazas del país con más Empresas B de origen: CABA (110), Provincia de Buenos Aires (91), Mendoza (21) y Córdoba (19).

Skip to content