Gabriela Renaudo se encuentra al frente de Visa Argentina y Cono Sur desde 2017, cuando la compañía abrió sus oficinas en el país. Líder global en tecnología de pagos, Visa tiene presencia en más de 200 territorios y procesa miles de millones de transacciones cada año. Desde Buenos Aires, Renaudo dirige la expansión de la firma en la región con foco en la diversidad.
Como CEO de Visa Argentina y Cono Sur, Gabriela Renaudo logró armar un equipo desde cero con la diversidad como pilar siguiendo un criterio simple, pero contundente: “Excelentes profesionales y buena gente”, según lo menciona en diálogo con PRESENTE.
Mientras desarrolla su carrera en una empresa que hoy tiene un 47 por ciento de mujeres en la alta gerencia, Renaudo conversó sobre el desafío constante de pensar de modo diferente y la condición necesaria de tener pasión por lo que uno hace para poder dar todo lo que uno puede dar, y aseguró que guiar a un equipo no se trata de tener las respuestas, sino de hacer las preguntas correctas.
¿Cómo fue el camino profesional que te llevó a liderar Visa?
Estudié Administración de Empresas en la UCA, y mi primer trabajo fue en un banco. Trabajé en algunas empresas de consumo masivo y después tuve veinte años de carrera en el Citibank. Cuando ese banco se va del país, me quedo unos meses trabajando en Santander como directora. Y Visa, que nunca había estado en forma directa en el país, sino siempre a través de un licenciatario, decide llegar a la Argentina. Eso fue en 2017. Yo había tenido distintas posiciones en la banca minorista, entre otras cosas manejando el negocio de tarjetas de crédito y de medios de pago. Y me llaman para decirme que estaban buscando un CEO para manejar la Argentina y el Cono Sur. A partir de ahí empiezo el proceso de entrevistas. A veces las mujeres, cuando vemos una búsqueda laboral donde hay diez condiciones que hay que cumplir y tenemos nueve, ponemos foco en la que falta. Y mi marido decía: “Esa posición es para vos”. Uno tiene que escuchar a la gente que la rodea. Y la verdad es que acá estoy.
¿Qué representó para vos tu ingreso a Visa?
Era la primera vez que estaba en un rol de CEO, donde había que armar el equipo de cero. De los lineamientos de nuestra cultura como Visa más las propias convicciones surgieron los pilares, que son que sean excelentes profesionales y buena gente. Tuve la suerte de contar con mucha libertad para hacerlo. Y obviamente, el pilar “diversidad” es parte de la cultura. Yo venía de trabajar en una empresa estadounidense donde ser mujer no era un problema, al contrario: había una conciencia en la diversidad. Y me encontré con una compañía que pensaba igual y para mí eso era importante. Hoy llevamos ocho años y somos 46 por ciento mujeres; y en posiciones de alta gerencia, 47 por ciento, así que para mí es parte de lo que había que hacer. Más allá del género, me parecía que la diversidad en su aspecto más amplio era parte de cómo había que crear este equipo. Ya somos unas 200 personas entre Chile y Argentina y creciendo, pero con mucho foco siempre en que quien se sume al equipo haga match con nuestra cultura, que es una cultura donde buscamos mucha innovación porque somos una empresa tecnológica. Tenemos un desafío constante de pensar diferente, de “autodesafiarnos”, pero necesitás de buena gente para el trabajo en equipo y una seguridad psicológica para que las personas se animen a pensar diferente y a plantear ideas nuevas. Si sos una suma únicamente de buenos profesionales, pero no de buena gente, no se da. Y esa fue la filosofía con la que armamos el equipo y con la que trabajamos hasta hoy.

¿Cómo se conforma hoy el equipo?
En mi equipo de reporte directo son 17. Somos casi 50-50, hombres y mujeres. Tenemos los equipos comerciales, los de productos y soluciones tecnológicas por tipo de unidad de negocio. También una unidad de negocio con la tecnología y todos los medios de pago para el consumidor. Y lo que es para empresas: soluciones de pago y una serie de servicios tecnológicos de valor agregado, sean productos de pago Visa o agnósticos, es decir que no son solo para emisores o adquirentes que emiten o reciben pagos con Visa, sino con cualquier tipo de pago. Después tenemos servicios de consultoría y de marketing, donde hacemos campañas para los clientes. Y están todas las áreas funcionales: People, que es Recursos Humanos, Finance, Legal, Operaciones, Consultoría, donde entran las relaciones con los medios y con el Gobierno.
“Necesitás de buena gente para el trabajo en equipo y una seguridad psicológica para que las personas se animen a pensar diferente y a plantear ideas nuevas”
¿Cómo es tu estilo de liderazgo?
La pasión es lo primero que creo que transmito. Y trato de ser una líder de mucha escucha y de estar al servicio del equipo. Un líder tiene que preguntar, más que dar la respuesta. Estoy en el proceso de aprendizaje continuo, pero cuesta pasar de tener las respuestas a hacer las preguntas correctas para poder guiar al equipo. Eso es lo que continuamente intento. Trabajo mucho en equipo, me es natural tratar de que las decisiones las tomemos como equipo teniendo claro quién es responsable para cada tópico. Es muy importante asignar bien las responsabilidades. Yo diría que soy curiosa, porque me gusta aprender continuamente, transmito que la gente aprenda, sobre todo en un contexto donde la GenAI nos atraviesa a todos. Parte de mi rol es también ver cómo logro que la gente siempre esté entrenada y aprendiendo sobre las nuevas tecnologías que impactan en el negocio. Tengo una obsesión por la mirada hacia el cliente interno y externo. Y creo que muchos dirían que tengo coraje. El “no” me genera adrenalina. Si estoy convencida y creo que el equipo está convencido de que hay que ir por ahí, no me quedo con el “no”.
¿De qué manera la empresa impulsa el liderazgo femenino?
Dentro de lo formal, está dentro de nuestros objetivos que el porcentaje de mujeres en alta dirección esté arriba del 45 por ciento siempre. Después, hay mucho apoyo para generar espacios de networking y de exposición para las mujeres. Y hay grupos internos de mujeres en los que también se trabaja ese tema. Luego, hay mucho acompañamiento a la mujer en sus distintas etapas y, sobre todo, en la etapa en que decide ser madre, acompañarla en su carrera. Por ejemplo, fuimos de las primeras empresas en el país que pagamos el congelamiento de óvulos a la mujer que decide postergar su maternidad. Es una decisión personal, por supuesto, pero si ella lo decide, eso está. Y en cuanto al hombre, acompañamos cuando nace el bebé con períodos extensivos de licencia para que haya un soft landing de ambos lados. Y además la cultura, que es lo más informal: los líderes tienen mucha conciencia del tema y vienen con esa visión de que la diversidad, en su sentido más amplio y en lo que es género, importa. Si no, por más que tengamos los procesos y las políticas, no alcanza. Para mí eso es importante al momento de sumar a alguien al equipo, sobre todo en posiciones de liderazgo. Por supuesto, en un proceso de búsqueda siempre aseguramos que haya una mujer en la terna final. Inclusive para nosotros pesa tanto que el bono de una persona corresponde en un 50 por ciento a sus objetivos duros y 50 por ciento a sus objetivos más blandos, que tienen que ver con cómo lidera. La diversidad entra en ese concepto.
¿Cómo te involucraste en Women Corporate Directors (WCD), una ONG global que trabaja para que más mujeres ocupen puestos de decisión y roles de CEO?
Apenas arranqué acá me vinieron a contar de WCD, y debo haber sido de las diez primeras en sumarse. Es parte de poder generar ese network para las mujeres que es tan importante, no solo dentro de la compañía, sino en el mercado. Y WCD es eso: muchas mujeres apoyando a otras en su crecimiento profesional. Si me invitan a dar charlas, voy. Asisto a los eventos. A veces la presencia, estar con gente que se encuentra todavía en su etapa de crecimiento profesional en cargos directivos y acompañar e informalmente tener una conversación también suma.
“El ‘no’ me genera adrenalina. Si estoy convencida y creo que el equipo está convencido de que hay que ir por ahí, no me quedo con el no”
¿En qué consiste la estrategia de sustentabilidad de Visa?
La estrategia es global y para nosotros es un pilar. Tenemos un compromiso respecto a la Convención de París para el 2050 y los estándares globales de sustentabilidad. Nos comprometimos a lograr la carbononeutralidad para 2040. Acá no hay data center, pero tenemos mucho foco en los lugares donde tenemos ese consumo alto de energía y agua, promoviendo la eficiencia energética mediante la actualización de nuestros equipos de refrigeración y servidores. Por supuesto que todas nuestras oficinas deben ser AAA y, mínimo, LEED Gold o Platinum para cumplir con los estándares de seguridad. Hacemos el mínimo consumo necesario de energía y de luz para nuestras oficinas.
¿Cómo desarrollan el trabajo con la comunidad?
Trabajamos con la ONG Promujer en Latinoamérica para apoyar a las mujeres que emprenden. Este año también retomamos el trabajo con Voces Vitales a nivel local. Es un lugar de networking y preparación para la mujer en su etapa de desarrollo profesional. Se creó un programa en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas para mujeres que son middle management y para apoyar líderes en esa etapa de desarrollo. En una semana comparten algunos días con CEO de empresas para ver cómo es su día y que les den “mentoreo”. Y después, tenemos acompañamiento a la mujer en su etapa de maternidad en zonas vulnerables con Haciendo Camino, de Cata Hornos, en el Chaco profundo y en Santiago del Estero. Y en Chile acompañamos la Teletón.

También apoyan a las mujeres en el deporte.
Sí, tenemos embajadores en distintos deportes y hay un Team Visa de mujeres atletas: Simone Biles es parte del Team Visa, Delfina Merino, Pau Pareto. Auspiciamos a mujeres que se destacan en deportes, sobre todo olímpicos. Eso también es importante para nosotros. Además, tienen interacción con el equipo, dan alguna charla para contar cómo ellas desarrollaron su carrera. Auspiciamos a las Leonas desde hace muchos años en Argentina. Es parte de nuestra cultura. Para mí, la diversidad tiene que ver con una convicción personal.
¿Qué consejos les podés dar a las mujeres que están empezando en una empresa?
Primero, hay que darle espacio al networking. Nosotras, en general, focalizamos mucho en trabajar y no en generar networking interno o en el mercado. A eso y a educarse hay que darle espacio en la agenda. Entramos en un mundo de un cambio gigantesco que está atravesado por GenAI y en el que todo lo que sabemos va a quedar bastante desactualizado, con lo cual yo siempre digo que a la inteligencia artificial generativa no hay que tenerle miedo, hay que aprenderla e incorporarla a nuestro día a día, y en el mundo laboral más que nunca. Entonces, aprendan de GenAI, de cómo la pueden usar para hacer mejor su trabajo. Sean auténticas, no dejen nunca de serlo y, sobre todo, hagan lo que hagan, háganlo con pasión. Creo que si lo que hacés no te apasiona, nunca vas a poder brillar y dar todo lo que podés dar como ser humano. Y después, pensar como dueño, no importa el rol que tengas. Siempre decimos que todos somos líderes, no importa el rol. Lo que estás haciendo, si fuera tu empresa, ¿tiene sentido o no tiene sentido? Y no dejes de contar lo que hacés, sobre todo en momentos de evaluación o de charlas de feedback. Muchas veces, a las mujeres nos cuesta contar y “autotirarnos” flores. Nos falta prepararnos en esas charlas de feedback porque creemos que, por el solo hecho de hacerlo, ya se nos ve. Hay que buscar esa visibilidad, además de que otros, y los líderes sobre todo, la construyan.
“Sean auténticas, no dejen nunca de serlo y, sobre todo, hagan lo que hagan, háganlo con pasión”
Para terminar, ¿cuáles son los objetivos de la empresa para 2026?
Como empresa de tecnología de pagos, seguimos impulsando con fuerza la agenda digital: si vas a pagar con el teléfono, que sea de la forma más conveniente y fácil, pero también de la manera más segura, a través de tecnologías contactless o NFC. Ya habilitamos el pago en el transporte público: empezamos con el subte y los colectivos, y ahora se sumarán los trenes. Se puede pagar con el teléfono en todos lados. Y esa es la forma en que el mundo y la Argentina están empezando a pagar en entornos presenciales. Ya no necesitás salir con la billetera.
Otro gran tema es cómo llevar al comercio digital on-line el mundo de los agentes. Seguramente en 2026 se escuchará a nivel global el lanzamiento del comercio con agentes: sistemas que, impulsados por inteligencia artificial, negocian, compran y pagan por nosotros. Vos les delegás poco a poco esa autoridad, de forma progresiva hasta donde te animes. Nosotros como Visa tenemos que proteger al consumidor en el comercio. Latinoamérica está muy cerca de empezar a ver los primeros agentes de comercio, con lo cual estamos preparando a los emisores y a los adquirentes y comercios con los niveles de seguridad que necesitan. Además, seguimos trabajando para ayudar a las pymes a aceptar cada vez más medios de pagos electrónicos, no solo desde la tecnología per se, sino también a través de una articulación público-privada, para ver si, poco a poco, el Gobierno puede ir sacando la carga impositiva, sobre todo a nivel provincial y municipal, para no tener que escuchar tanto el “Si pagás con efectivo, tenés 15 por ciento de descuento”. Por último, seguimos brindando servicios de seguridad a la transacción a través de nuevas empresas que hemos adquirido a nivel global, sobre todo en el mundo de e-commerce, tanto para los comercios como para los emisores.










