María Julia Bearzi, Directora Ejecutiva de Endeavor, habla de la red global que apoya a emprendedores de alto impacto, al tiempo que impulsa y articula un eco-sistema que busca transformar la realidad e inspirar a otros.
Detrás de cada startup que pasa por Endeavor hay una comunidad que la sostiene en sus momentos de duda, que la potencia en su ambición y sus proyectos. Por eso Endeavor Argentina no es solo una aceleradora y María Julia Bearzi es más que su Directora Ejecutiva: es quien coordina este engranaje perfecto entre mentoría y capital, entre las ideas novedosas y los recursos necesarios para que escalen.
En diálogo con PRESENTE, la líder de la organización comparte los desafíos al frente de la entidad, su visión sobre el talento local, el impacto de las cuestiones de género en el ecosistema emprendedor y la importancia de profundizar en los vínculos para fomentar el desarrollo.
¿Cómo nace Endeavor Argentina?
Nace fundada por Linda Rottenberg, una americana que vino al país a finales de los 90 por un intercambio de su tesis final de Derecho para la Universidad de Yale. Ella detectó que en países emergentes no había modelos de rol empresario para que las próximas generaciones se animaran a emprender. Cuenta la historia que se sube a un taxi manejado por un ingeniero, donde confirma esa hipótesis.
¿De qué modo Rottenberg pasa de la idea a la acción?
Linda se reúne con Eduardo Elsztain, un empresario local con mucho compromiso en generar impacto en su entorno, a quien le cuenta el modelo para desarrollar Endeavor. Él se convence con el entusiasmo, el carisma y la manera de pensar out of the box de Linda. Le da el primer dinero para iniciar esto. Años después, Endeavor abre su primera operación en la Argentina. Hoy estamos en 45 países con el mismo modelo y liderando el movimiento de emprendedores de alto impacto a nivel global, con presencia en todos los continentes. Más de 1400 emprendedores seleccionados conforman una comunidad supervirtuosa. Tenemos la convicción de que una vez que los emprendedores logran que sus compañías trasciendan, son agentes de cambio positivo, en cuanto tienen la capacidad de generar innovación, riqueza y empleo para los países en los que operan. Allí reside la misión y la visión de la organización.
¿Qué debe tener una persona para ser emprendedora?
Para emprender, por lo menos en la Argentina, se necesita tener un norte, un lugar hacia donde ir, hacia donde redirigir esfuerzos y recursos. Muchas veces ese sueño está acompañado por una personalidad con mucha pasión y resiliencia. Ese propósito creo que es el mayor impulso que sostiene al emprendedor en los momentos más acuciantes, que, obviamente, va a haber. En general, es el protagonista de una película de acción, donde todo es incertidumbre, adrenalina, riesgo. No se sabe hacia dónde va la cosa (porque nadie maneja todas las variables que influyen en el devenir de su negocio), pero, sin embargo, sigue con su convicción. También debe tener la capacidad de liderar una historia, de seducir a otros, de convencer a un equipo para que se sume a su propósito, de que el proyecto vale la pena. Porque nadie emprende solo, se necesita mucho más talento y capacidades para poder concretar ese sueño. Si bien el esfuerzo es enorme, vale la pena, porque el impacto positivo lo supera. Es muy movilizador tener la sensación de que estás cambiando el mundo y es, en gran medida, el motor de los emprendedores para soportar vicisitudes como la falta de capital, de conocimiento, de conexiones.
¿Cuáles son las distintas instancias de participación para los emprendedores que ofrece Endeavor?
Tenemos acciones con distinta profundidad en toda la cadena del camino emprendedor. Por un lado, desde la idea y la inspiración, con los grandes eventos que hacemos para despertar la cultura emprendedora en todo el país, donde les mostramos a audiencias muy masivas que se puede emprender desde la Argentina para el mundo. Además, están los emprendedores Endeavor, de alto impacto, que pasan por un proceso de selección que culmina en una instancia internacional y donde adquieren el sello de emprendedor Endeavor. Después, cada país adapta su propuesta de valor, si bien los criterios de selección son los mismos y los emprendedores forman una comunidad virtuosa y sinérgica. En la Argentina hacemos programas con la convicción de que aportan al desarrollo del país.
“Para emprender, por lo menos en la Argentina, se necesita tener un norte, un lugar hacia donde ir, hacia donde redirigir esfuerzos y recursos”
¿En qué momento decidiste asumir un lugar de liderazgo en Endeavor?
Entré a Endeavor Argentina muy joven, en 2003, con una posición junior, para colaborar en el armado de un gran evento, y me encantó. Me movilizó sentir que lo que uno hace tiene impacto directo en el entorno, y me fui quedando. He sido testigo y protagonista del desarrollo del ecosistema emprendedor argentino; y lo digo con humildad, pero también con seguridad. En ese entonces nadie hablaba de esto. Luego, en el año 2016 se abrió una convocatoria a la posición de Dirección Ejecutiva, a la que me postulé, llena tanto de expectativas como de dudas, siendo más joven y con mucha menos experiencia. Alguien, una figura que hoy conocemos como promotor (de esas que confían en vos, quizás más que vos mismo), miembro del directorio, me dijo: “Te tenés que postular. Tenés posibilidades”. Con el tiempo fui entendiendo que podía ir construyendo este liderazgo en el andar.
¿Cómo te percibís hoy en el rol de Directora Ejecutiva?
Hoy puedo decir que no me equivoqué. Es mi lugar en el mundo, me encanta lo que hago. De alguna manera, también ha cambiado mi definición de éxito. El éxito es tener la posibilidad de levantarme todos los días contenta y con un compromiso enorme por lo que voy a hacer. Además, puedo trabajar en algo que estoy convencida de que impacta en el entorno en el que vivo y lo mejora para las futuras generaciones, en las que incluyo a mis hijos adolescentes. Yo empecé con mucho entusiasmo y muchos miedos, con mucha exigencia y autoexigencia, y me fui dando cuenta de que no debía tener todas las respuestas, pero sí la convicción de que sería un proceso de aprendizaje continuo, en el que, además, no estaba sola. Hoy estoy contenta con lo que hago. Le pongo mucha pasión, mucha cabeza, mucho corazón y el cuerpo (porque voy a todo el país). Además, he asumido el compromiso de visibilizar a más mujeres emprendedoras y a liderar un equipo con otras líderes, con el convencimiento de que nosotras podemos todo. Me hubiese gustado que hace 20 años me dijeran que la experiencia se gana andando y con ganas de aprender. También creo que la actividad es una formación continua, y me gusta aportar, por ejemplo, como miembro de organizaciones como la WCD (Women Corporate Directors), una comunidad de mujeres que ocupan posiciones en directorios, con el compromiso de sinergizarnos y de ofrecer oportunidades de visibilidad para mujeres en todos los espacios en los que tenemos la fortuna de liderar.

¿Crees que por ser mujer enfrentaste más desafíos estando al frente de una organización?
El directorio es un espacio muy masculino, donde hoy solo hay una mujer. A su vez, Endeavor pone el foco en empresas con cierto grado de consolidación y que aspiren a seguir creciendo, y en esos estadios vemos muchas menos emprendedoras. Sin embargo, sí hay muchas mujeres en el equipo. Endeavor Argentina es una organización federal y se dio que todas las regiones estén lideradas por directoras de operación mujeres. Creo que liderar tiene que ver con un acto de autenticidad y de propósito. Nunca quiero mostrar algo que no soy y busco generar un ámbito donde eso pueda fluir: las vulnerabilidades, lo que somos, lo que sentimos, lo que soñamos, lo que nos mueve, sabiendo que traemos al espacio de trabajo todo lo que nos está pasando. El liderazgo que he construido es muy empático, muy humano, transparente, lo que habilita a que otros participen o aporten en la toma de decisiones. Todas las personas que hoy trabajan en mi equipo sienten que su trabajo genera impacto.
¿Cómo surgió WE (Women in Entrepreneurship), el programa de aceleración exclusivo para mujeres emprendedoras?
Creíamos que, así como trabajábamos en la promoción de la cultura emprendedora, debía haber un programa específico que impacte sobre las mujeres y ayude a acelerar sus negocios, cubriendo las necesidades específicas del género. Porque si no hubiera diferencias, no veríamos esa gran brecha que hay entre emprendedores y emprendedoras en estadios consolidados. Así, empezamos a hacer WE con Yuliana Bustamante, que es la persona que lo lidera internamente. Filtramos emprendimientos en marcha, con tracción comercial, de la industria del conocimiento (tecnología, servicios, innovación), factibles de recibir una inversión, que presenten algún grado de innovación. Depende del año y de si contamos con un sponsor, si se presentan 400, quedan entre 30 y 50. Tenemos un servicio estandarizado y un know how para el segmento. Reciben un programa de capacitación y aceleramiento, mentorías y masterclasses, conexión con fondos, con medios.
¿Qué particularidades tienen estas camadas de emprendedoras?
Las chicas salen más empoderadas. Es espectacular, porque las mujeres enseguida generan comunidad. Se da muy naturalmente. ¿Por qué? Porque las mujeres tienen muchos desafíos en distintos planos, no solo en lo laboral, sino también personales. Las mujeres no escapamos a las cuestiones que recaen sobre el género, que tienen que ver con el cuidado de menores y de adultos mayores. Hay que tratar de que colaboren y que no compitan con el desafío emprendedor. Esto se ve en menor medida entre los hombres. Por eso las mujeres no hacen crecer sus emprendimientos, no porque no puedan. Es lo que vemos en otros espacios y de lo cual el ecosistema emprendedor no está exento. En donde sí hay buenas noticias es respecto a mujeres liderando espacios de financiamiento. Hoy estamos viendo felizmente a Marta Cruz, en NXTP Ventures; Lorena Suárez, de Alaya; Micaela Bacher, de Natan VC. No digo que necesariamente inviertan en mujeres, pero ahora, en esas reuniones, hay más empatía, escucha abierta. La mirada es otra y es una buena noticia para que las mujeres se animen a dar los saltos de crecimiento.
¿Podés mencionar algún caso paradigmático que haya pasado por WE?
Te nombro dos, que son geniales y muestran además el espíritu federal de la propuesta. Una es Julieta Porta, de Mendoza, fundadora de SphereBio, una de las empresas de biotecnología más innovadoras del país, que muy tempranamente pasó por el programa y lo ganó. Ella utiliza tecnología de inteligencia artificial aplicada a la biología humana para crear nuevas vacunas y terapéuticos para matar una célula infectada o tumoral. Otro caso paradigmático es el de Paz Álvarez, de Zavia Bío, otra biotec mendocina que desarrolla insumos biológicos para el agro. Han salido casos de estos programas que recontra valen la pena y con los que seguimos trabajando muy cerca. Por eso, continuamos haciendo el programa con mucha convicción y con el aval del directorio, aun cuando el apoyo se discontinúa. Además, con la marca WE hacemos actividades un poco más amplias en las distintas oficinas, y en todos los escenarios tenemos la premisa de poner a una mujer emprendedora para que otras sientan que se puede, animándolas a que se animen.
“El liderazgo que he construido es muy empático, muy humano, transparente, lo que habilita a que otros participen o aporten en la toma de decisiones”
A modo de cierre, ¿qué balance hacés del año pasado y cuáles son los objetivos para 2026?
2025 fue un año económicamente desafiante. Nuestra misión es que todas las acciones que llevamos adelante sean autosustentables, por lo que los programas no pueden operar con pérdidas. Aun así, no discontinuamos ninguna iniciativa: contamos con ciertas reservas que nos permitieron sostener el trabajo y garantizar continuidad. Hacia adelante, para poder trabajar con mayor previsibilidad y tranquilidad, necesitamos sumar el apoyo de más empresas, especialmente a través del patrocinio de aquellos programas con los que se sientan identificadas. Las perspectivas para este año son más alentadoras: creemos que las empresas volverán a involucrarse y a acompañar con mayor apoyo. Nosotros seguiremos con absoluta convicción en lo que hacemos, robusteciendo cada uno de los programas. Las experiencias Endeavor son plataformas de inspiración. El evento más chico es el de Neuquén, que reúne 1200 personas. Son eventos muy grandes y muy bien recibidos en cada una de las plazas a las que vamos. Este año toca Jujuy. También haremos un Movistar Arena en el que recibiremos a otros 14 mil chicos de quinto año, de colegios públicos y privados. Mi objetivo es que más jóvenes sientan y sepan que se puede emprender, y que el entorno no siempre es perfecto pero que las palancas las tiene uno. Espero seguir promoviendo el emprendedorismo argentino hacia el mundo.










