Patricia Iraola, Directora del Grupo Corven, habla sobre el legado familiar, el liderazgo femenino, la sustentabilidad y los desafíos de conducir una compañía que crece con propósito y una mirada de largo plazo.
De un emprendimiento en un garaje en Venado Tuerto, provincia de Santa Fe, a cuatro establecimientos industriales, un centro de distribución, más de treinta marcas, cuatro unidades de negocio (motos, vehículos de cuatro ruedas, autopartes y neumáticos) y un equipo de alrededor de 1700 colaboradores. Podría ser el guion de una película que nos dejaría prendados de la pantalla, porque sin dudas es un camino único y apasionante, pero se trata de la vida real, puntualmente de la historia del Grupo Corven y, en consecuencia, de la vida de la familia Iraola.
Más de medio siglo pasó desde el día en que José Ismael Iraola abrió su taller artesanal de amortiguadores. Años más tarde sería su esposa, Haydée Montagna de Iraola, quien asumiría el liderazgo con tan solo 36 años y cuatro hijos. Para conocer más, PRESENTE habló con Patricia Iraola, hija de Haydée y José Ismael, quien como Directora del Grupo y junto con su hermano Leandro, Presidente, lleva adelante el legado y el futuro de una compañía que sigue dejando huella.
¿Cómo comenzó el Grupo Corven?
Fue en el año 1969. Como a mí me gusta decir, las historias de garaje no son solo tecnológicas. En este caso, el inicio se remonta al día en que mi padre, quien vendía amortiguadores, se dio cuenta de que había una gran oportunidad en empezar a repararlos y fabricarlos, actividad que comenzó aquel 1969 justamente en un garaje.
También, si hablamos del recorrido de la empresa, hay una experiencia de vida que está muy anclada a la sostenibilidad y la trascendencia. Mi padre falleció con 42 años a causa de un infarto, y mi madre, con 36 años y cuatro hijos de entre dos y nueve años, se encontró ante una disyuntiva. Ella era docente de inglés y de un día para el otro tuvo que decidir qué camino tomar. Y ahí es también cuando pongo en valor el liderazgo de las mujeres, porque estoy hablando del año 1982, un momento muy movido de la historia del país. Una mujer tomó el liderazgo no solo de una familia, sino también de una industria que no conocía. Es muy importante destacar el trabajo en equipo, porque ella pudo asumir ese rol de liderazgo también porque tuvo un grupo de personas que la apoyó y la acompañó en aquellas áreas donde ella no estaba formada.
De esta manera mi madre se hizo cargo de una familia y de una empresa. Fue una líder y una referente en la comunidad, empezó a dejar su propia huella en Venado Tuerto más allá de la que había dejado mi padre. Pero cuando yo estaba en mi último año de la facultad, mi madre enfermó y falleció. Quedamos entonces mis hermanos de 15 y 16 años, yo que tenía 24, y Leandro, que hoy es el Presidente del grupo. Él ya estaba trabajando en Ventas en la empresa. De golpe mi hermano y yo, como los mayores, quedamos a cargo de la familia, del patrimonio de la empresa, de tomar todas las decisiones, y fue entonces cuando vino una etapa de crecimiento.
Hasta ese momento teníamos una sola unidad de negocios, que era la del amortiguador, y en el año 2008 empezamos a diversificar negocios. Este Grupo tiene una particularidad: cuenta con 55 años de historia, pero hoy los que estamos al frente somos como una primera generación, porque aunque la iniciaron mis padres, este crecimiento de los últimos años tiene ese empuje propio de una primera generación, pero con un back de historia muy grande. Para Leandro y para mí eso es muy importante, porque nos da la impronta y la responsabilidad de sostener toda esa historia, todo ese valor de marca, la trayectoria y el nombre que dejaron nuestros padres, pero también nos enfrenta a nuestros desafíos, nuestras ganas de hacer más, de generar mayor valor tanto en Venado Tuerto como en el resto de las comunidades en las que estamos.
¿Cuál es tu rol en la compañía?
Junto a Leandro somos partners y cada uno tiene sus puntos fuertes, sus potencialidades, aquello donde agrega mayor valor. Desde mi lugar trabajo mucho en lo que es sustentabilidad, áreas de auditoría, de legales, todo lo que es el back administrativo. También lidero un consejo asesor –Board– que tenemos desde hace más de diez años y hoy se conforma por seis miembros permanentes: tres mujeres y tres hombres. Con lo cual venimos trabajando en el crecimiento profesional del grupo para estar a la altura de lo que representa no solamente en términos de facturación o de mercado, sino también para los casi 1700 empleados que trabajan en las distintas locaciones de la compañía.
Me gustaría hacer un doble clic en la historia de tu madre, que siendo muy joven lideraba una familia y una empresa en una industria que, incluso ahora, es considerada más masculina que femenina, y no solo logró mantener un día a día, sino también transmitir el legado, ¿cómo creés que lo hizo posible?
Alguna vez una persona me enseñó que los seres humanos venimos a la vida con una valija con recursos, y que con ellos podemos hacer distintas cosas. Creo que mi mamá fue una bendecida al tener una cantidad de recursos con los cuales poder contar. Y haciendo un poco de retrospectiva, también tuvo mucho apoyo. Si bien seguramente al final del día la decisión la tomaba ella, fue clave sentirse apoyada por una familia, por cuñados que la ayudaban con los hijos, por amigas increíbles que la apoyaban como mujer y como madre también transmitiendo esta experiencia compartida que transitamos las mujeres en la maternidad –yo siempre digo que es totalmente compatible la maternidad con el trabajo–. Además de contar con un equipo, como dije antes. Se trató de un círculo virtuoso, porque ella tuvo la capacidad de escuchar y de dar lugar a aquellas personas que sabían, pero que también le dieron valor a su opinión y a su visión, y creo que no haber sido una líder en soledad es muy destacable.
“Mostrar lo que hacemos, quiénes somos y tener voz va generando un lugar de pertenencia donde, evidentemente, entramos en un camino virtuoso que nutre un montón”
¿Qué lugar ocupan el largo plazo y el aprendizaje permanente en el ejercicio del liderazgo?
Primero me gustaría hablar sobre el lugar que ocupa la educación en términos generales y remarcar que ese es nuestro eje de trabajo en la sustentabilidad, porque estamos convencidos de que a través de la educación podemos transformar realidades y llegar a todas las instancias, desde el niñito en el jardín hasta personas de la tercera edad. Podemos influir en distintas actividades dentro y fuera de la compañía.
Ahora bien, para eso se necesita educación formal, y en este sentido, más adelante les voy a contar una experiencia que estamos haciendo con el tema de impulsar la finalización del secundario en planta. Pero hay otra forma de aprendizaje que radica en estar atento, escuchar y preguntar. Estás aprendiendo todo el tiempo, y no porque hablemos de inteligencia artificial, sino porque uno quiere innovar en un producto, en un mercado. Pero no todo el mundo está abierto a escuchar y a reconocer que de algo no sabe. En este punto, tanto Leandro como yo somos personas que preguntamos siempre, porque la mejor manera de aprender es demostrar que uno no sabe, preguntar y querer aprender. Obviamente en ese camino el error existe y nos hemos equivocado, así como también hay un montón de situaciones exitosas, pero no concebimos el no estar aprendiendo continuamente. Tanto para Leandro como para mí, rodearnos de gente que sabe más que nosotros es una fuente de riqueza sumamente interesante.

¿Qué iniciativas tienen para impulsar la incorporación de mujeres en la industria?
Nosotros trabajamos este tema tanto dentro de la empresa como fuera. Dentro de la compañía, al principio fue un desafío. Te estoy hablando de hace más de seis años. Fueron conversaciones difíciles donde dejamos muy en claro que esto no era una decisión para la foto, sino una convicción. Entonces primero hubo dos cosas importantes que hacer –muy básicas, pero esenciales–: por un lado, había que construir baños para mujeres, no podíamos incorporar personal femenino a la línea de producción hasta no tener los vestuarios, así que se comenzó a trabajar en este punto. Por otro lado, en paralelo empezamos a trabajar con especialistas en ergometría para entender cuáles son aquellas posiciones adecuadas. Así tuvimos una primera tanda de experiencia con un equipo excepcional en planta. Hoy contamos con un montón de mujeres en el equipo trabajando superbién y con un montón de desafíos.
Además, tenemos un Comité de Diversidad e Inclusión conformado por personas de diferentes sectores que se encargan de idear e impulsar determinadas actividades que buscamos que dejen una enseñanza, que agreguen valor. Por ejemplo, en 2024, para la Semana de la Prevención del Cáncer de Mama, una colaboradora que está con nosotros desde 1998 y que pasó por momentos muy duros –actualmente está bien– habló de su experiencia y fue conmovedor escucharla. Brindó la posibilidad de conocer el punto de vista de alguien que lo vivió y lo vive, y además una doctora dio recomendaciones y respondió preguntas.
Por otro lado, trabajamos muy fuerte con la Comisión de Diversidad y Género de la CRICEX, Cámara Regional de la Industria y Comercio, y desde ese espacio promovemos actividades como las caminatas de Mentoreo de Voces Vitales, la finalización del colegio secundario y también todo lo que es impulsar a las mujeres en los distintos roles en las diferentes industrias.
¿Cómo impulsan desde Corven la terminalidad de los estudios secundarios?
En Santa Fe la educación es provincial, y existe un programa de terminalidad educativa que se puede llevar adelante en planta. En 2018 realizamos la primera edición. Adecuamos todas las condiciones, teníamos 150 personas inscriptas y finalmente 43 personas terminaron el secundario. Realizamos actos de colación en el teatro de Venado Tuerto e hicieron un viaje de estudio a Buenos Aires.
Después ese programa lo replicó otra empresa. En el interín se formó la Comisión de Diversidad y Género de la CIREX, y en ese espacio propuse continuar con esta iniciativa de educación. Hoy contamos con un aula dentro del Parque Industrial y todas las industrias de Venado Tuerto están invitadas a participar.
Terminar el secundario realmente genera cambios de vida trascendentales. Con mucho respeto voy a contar algo que conversé con uno de los egresados, de 27 años y padre, que me dijo: “Por primera vez terminé algo, yo era de los que empiezan las cosas y no las terminan, me quedan ahí, y ahora me di cuenta de que puedo lograrlo, que puedo empezar y terminar lo que me proponga”, a él, tener su título secundario le cambió la forma de ver la vida.
¿Qué otras actividades realizan respecto a educación?
Estamos trabajando muy fuerte en abrir nuestras puertas a estudiantes de secundarios técnicos para prácticas profesionalizantes. Buscamos que nuestro equipo los reciba y trabaje con ellos y con los docentes en la formación, y que haya un match entre lo que se enseña y lo que se necesita hoy realmente.
Obviamente también realizamos donaciones a estas instituciones, pero nos dimos cuenta de que el acompañamiento debía ir mucho más allá. Entonces hoy hacemos un programa con el Colegio Industrial donde les proveemos material y además hay colaboradores, que en el marco de una acción de voluntariado espectacular se comprometen a formar a los docentes y a los chicos para que puedan sacar el máximo provecho del material provisto, por ejemplo, un torno.
Grupo Corven fue clave en el armado de la Planta de Tratamiento de Residuos de Venado Tuerto, ¿qué nos podés contar acerca de esta iniciativa?
Venado Tuerto contaba con una planta de reciclados en la que lamentablemente hubo un incendio. Nosotros sabíamos que era un eje sumamente importante para la ciudad, así que decidimos colaborar y donar la planta de tratamiento que hoy tiene la ciudad, donde se hicieron las instalaciones necesarias para que el equipo de la Municipalidad pueda reciclar. Luego se armó la segunda línea de clasificación de residuos y un centro de formación para todos los ciudadanos. Y a partir de ahí se impulsó una gran campaña de reciclado.
Paralelamente, desde Corven hicimos todo un relevamiento interno, vimos cómo estábamos con el tema reciclado, con la generación de residuos, qué hacer con ese tratamiento y nos enfocamos en trabajar muy fuerte, no solamente nosotros, sino también con las familias de nuestros colaboradores para que esto permeara en toda la comunidad.
Realizaron la primera edición del Reporte de Sustentabilidad, ¿cómo fue este proceso?
Empezamos a hacer el diagnóstico en paralelo al reporte, nos desafiamos y lo logramos. Queríamos saber dónde estábamos parados, que nos dijeran con objetividad cómo estábamos haciendo las cosas. A partir de este análisis nos dimos cuenta de que ya teníamos hecho mucho más de lo que creíamos y que debíamos ponerlo en valor.
La realidad es que la sustentabilidad está en el ADN del Grupo, y más allá del informe, el equipo va a seguir trabajando en la misma línea porque hay convicción y compromiso. Pero es sumamente importante poner lo hecho y las ideas sobre la mesa. Este proceso nos dio mucha metodología, nos enseñó a poner métricas, nos marcó un camino claro –porque ya estamos trabajando en el plan de 2026–, nos ayudó a ver cuáles son las oportunidades de mejora.
Fue una revalorización y una inyección de energía muy importante para todos aquellos que están involucrados en el día a día de la estrategia de sustentabilidad. Sabemos que tenemos que trabajar todos para trascender, con nuestro producto, con nuestro equipo, con el impacto que tenemos en la comunidad donde vivimos. Fuimos la primera empresa en Venado Tuerto en tener su primer reporte de sustentabilidad. Buscamos innovar no solo con el producto, sino también con la forma de hacer las cosas.
“Sabemos que tenemos que trabajar todos para trascender, con nuestro producto, con nuestro equipo, con el impacto que tenemos en la comunidad donde vivimos”
¿Cómo es Coral Energía, la empresa parte del Grupo que trabaja en soluciones para la transición energética?
Se trata de un proyecto del que estamos sumamente orgullosos. Contamos con un equipo increíble y estamos trabajando en el armado de los parques. Ya salimos con la primera conexión de parques en la provincia de Santa Fe, y tenemos el nuestro en la planta que es de autoconsumo, y lo que no se consume va a la red.
Los proyectos donde estamos enfocados como empresa son parques medianos en lugares estratégicos. La provincia de Santa Fe, por ejemplo, tiene cuatro parques para empezar a generar, que son sostén de las ineficiencias que hay hoy en el sistema energético y en el sistema también de distribución, porque la Argentina está atrasada en términos de generación de energías limpias, pero también tenemos un déficit en lo que es el traslado de la energía. Nuestro core de negocio es construir parques solares cercanos a las ciudades donde está la demanda y la necesidad, porque eso es una solución rápida.

¿Cómo ves la evolución de la movilidad eléctrica en la Argentina?
Va creciendo muy lentamente y se debe a determinados factores. Primero, la matriz energética tiene que acompañar. De lo contrario, de qué vale enchufar un auto si después uso combustible para generar esa energía. Entonces la necesidad de tener autos ciento por ciento eléctricos va acompañada también de generar una matriz energética acorde. En este punto estamos un poco atrasados, entonces primero tenemos que impulsar la generación de energía.
Otro factor es la distancia. Hay un cambio sobre todo en lo relacionado con vehículos de cuatro ruedas, y acá hay una visión muy importante que nosotros pusimos primero que es el transporte público. Los primeros buses eléctricos en circular en la Argentina fueron nuestros, puntualmente en Mendoza hace cuatro años. Entonces, desde Corven empezamos con el transporte de pasajeros y después agregamos e impulsamos muy fuerte lo que es Fotón, una línea de camiones eléctricos de origen chino que representamos aquí en nuestro país. Este producto se utiliza mucho para transporte de última milla.
¿Cuáles considerás que son las tres reglas de oro del liderazgo?
Primero la escucha. También es importante no tener miedo al error, atreverse a que te salga mal, a que te cierren una puerta, a hablar. Y es clave el networking, yo creo que hay que moverse y salir. Abrirte, comunicarte, visibilizarte, establecer redes en tu metro cuadrado y en otros metros cuadrados, en otras industrias, en otros ámbitos, en otras conversaciones. Es increíble como cuando vos te mostrás, hay un reconocimiento, una valoración y una inyección de energía. El modo en que nos vamos vinculando, pero no solamente en los ámbitos donde estamos las mujeres sino también cómo nos vamos insertando en otros ámbitos, nos enriquece y nos potencia muchísimo. Mostrar lo que hacemos, quiénes somos y tener voz va generando un lugar de pertenencia donde, evidentemente, entramos en un camino virtuoso que nutre un montón.










