Cristian Carrea Diehl, Director General de Etia, habla del paso de la movilidad eléctrica de promesa de futuro a transformación en marcha, y analiza el crecimiento del mercado, el desafío de construir una red de carga nacional y el nuevo escenario energético que se abre hacia 2030.
La movilidad eléctrica atraviesa un proceso de expansión que está transformando la manera en que nos trasladamos, pero también la infraestructura, los negocios y la forma en que pensamos el uso de la energía. En ese escenario, Etia busca ocupar un lugar que va más allá de la fabricación e instalación de cargadores. Con más de 100 puntos de carga instalados y el objetivo de superar los 300 durante este año, la compañía trabaja en el despliegue de una red nacional que permita que la movilidad eléctrica se expanda más allá de los hogares.
Para Cristian Carrea Diehl, Director General de Etia, “el verdadero desafío que se aproxima no estará solamente en los vehículos, sino en la capacidad de gestionar la energía que consumirán y almacenarán”. Una mirada que anticipa un cambio de paradigma: del automóvil como protagonista a la centralidad de la energía, la infraestructura, el software y la inteligencia artificial (IA) como piezas centrales de la movilidad del futuro.

¿Cómo se conforma el equipo de Etia?
Actualmente, Etia está conformada por un equipo de 28 personas que combina talento, experiencia y distintas perspectivas en torno a un mismo propósito. Más que una estructura dividida en áreas, somos un equipo multidisciplinario en el que cada integrante aporta capacidades esenciales para transformar ideas en resultados y desafíos en oportunidades. Nuestra fortaleza está en la colaboración, el compromiso y la complementariedad de quienes hacen posible el crecimiento de Etia cada día.
Cuentan con soluciones para el hogar, para el segmento comercial, carga rápida y también software. En el caso del hogar, ¿cómo son los productos?
Para el usuario residencial, o particular, tenemos desarrollada toda la solución que necesita. Esto incluye el cargador que se instala en la casa. Estos equipos están diseñados para las viviendas, porque permiten instalarlos sin tener que modificar de manera significativa la instalación eléctrica del hogar. Puede ser necesario realizar alguna pequeña adecuación, pero nada muy complejo.
Son cargadores de baja potencia y bajo consumo, pensados para cargar el auto durante la noche. Es el momento ideal, porque el vehículo permanece en reposo y, a la vez, el consumo eléctrico del hogar es menor.
Como parte del servicio, visitamos el domicilio y realizamos un relevamiento de la instalación. Determinamos si hay que modificar o adecuar algo, instalamos el cargador y lo dejamos operativo. También ofrecemos servicio de posventa cuando es necesario.
Además, ofrecemos equipos accesorios como el cargador portátil. Va en el baúl del auto y se enchufa en cualquier toma de pared. Obviamente tienen una potencia limitada, pero solucionan la necesidad de cargar fuera del hogar durante una estadía prolongada.

¿Cómo ven la adopción de la movilidad eléctrica por parte de las empresas y por qué a una compañía le conviene incorporar este tipo de movilidad a su flota?
Lo vemos con mucha tracción, las empresas ya entendieron que esta transformación llegó para quedarse y están apostando por la movilidad eléctrica. Acá hay dos grandes motores: el económico y el ambiental. Desde la parte económica no hay mucha discusión. Hoy el costo operativo de un vehículo eléctrico es aproximadamente un cuarto del de uno a combustión. Para una empresa con flota, la migración a la movilidad eléctrica se vuelve inevitable. A eso hay que sumar los beneficios que hoy existen, como incentivos impositivos y ventajas concretas. En la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, dos años de exención de patentes para eléctricos más exención de peajes. Son políticas que acompañan y aceleran la decisión.
Y respecto de lo ambiental, que para Etia es central, la diferencia en la huella de carbono generada entre un vehículo eléctrico y uno de combustión es abismal. No es una cuestión de marketing: es un impacto real y medible.
Hoy las empresas que comunican sustentabilidad necesitan hechos concretos para respaldar eso. Y la flota es uno de los lugares donde ese diferencial se nota más. Migrar a lo eléctrico te permite reducir tu huella de carbono de forma inmediata.
¿Qué otros beneficios encuentran las empresas?
Hay un tema de confort y tecnología. Los autos eléctricos vienen con un equipamiento muy superior al de un auto de combustión y están revolucionando el mercado. Las empresas ya lo están viendo. El crecimiento es real, muchas compañías de delivery de última milla, por ejemplo, ya están incorporando vehículos eléctricos para sus operaciones. También lo vemos en empresas de seguridad que hacen recorridos largos y están migrando, porque el ahorro es enorme. Y en transporte de pasajeros, por ejemplo, autos de aplicación y taxis están empezando a ver estos beneficios y migrando de forma muy acelerada.
“Etia se posiciona como un actor de la nueva infraestructura energética. Ahí es donde probablemente se genere gran parte del valor en la próxima década”
Etia tiene como objetivo no solamente desarrollar estaciones de carga aisladas, sino construir una red de carga inteligente. ¿De qué se trata este proyecto?
Nuestro proyecto va mucho más allá de instalar cargadores. Estamos construyendo una red nacional de infraestructura de carga inteligente para acompañar el crecimiento de la movilidad eléctrica en la Argentina. Proyectamos alcanzar hacia el año 2036 más de 11.000 puntos de carga públicos y semipúblicos, ubicados estratégicamente en ciudades, rutas, aeropuertos, estacionamientos, centros comerciales, empresas y otros lugares de alta circulación.
Hay un dato que para nosotros es especialmente relevante: sobre la red proyectada para 2036, Etia ya tiene identificados, en distintos grados de desarrollo, aproximadamente el 47 por ciento de esos puntos de carga, a partir de acuerdos y proyectos con socios estratégicos.
Pero el verdadero diferencial no está solamente en alcanzar 11.000 puntos, está en que no sean solo cargadores aislados, sino una única red inteligente, conectada y administrada digitalmente. Una red capaz de gestionar disponibilidad, potencia, demanda y energía; que permita al usuario encontrar, utilizar y pagar una carga de manera simple y que, al mismo tiempo, nos permita administrar esa infraestructura como un verdadero sistema energético distribuido. Ese es el proyecto de Etia: pasar de instalar cargadores a construir y operar una red nacional inteligente de energía para la movilidad. Y ya estamos construyendo una parte significativa de esa red.

¿Cuántos puntos de carga tienen y cuál es el objetivo?
Ya tenemos instalados más de 100 puntos y planificamos terminar el año con más de 300. Venimos acompañando el crecimiento exponencial del mercado.
¿Los puntos están concentrados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?
No, están distribuidos en todo el país. Hoy tenemos puntos en la ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tierra del Fuego y Misiones. Próximamente vamos a estar abriendo en Bariloche, Neuquén, Santa Fe y hacia fin de año esperamos llegar también al norte de la Argentina. Para nosotros es fundamental que la red sea federal, esto permitirá que la movilidad eléctrica deje de cuestionarse a la hora de viajar por el país.
¿Cómo ven el futuro de la electromovilidad en la Argentina hacia 2036?
Con muchísimo entusiasmo. Hoy el mercado está propicio para seguir creciendo porque hay acciones que apuntan a eso, exenciones impositivas y medidas para fomentar la rentabilidad. Sería clave contar con más financiamiento en el sector, pero lo vemos creciendo a tasas de dos dígitos. Cuando el usuario final empiece a notar los beneficios en su día a día y vea que la infraestructura acompaña, se generará un círculo virtuoso. Creemos que para 2036 alrededor del 11 por ciento del nuevo parque automotor que se incorpore va a ser eléctrico.
“Ya tenemos instalados más de 100 puntos de carga en distintos puntos del país”
¿Cuáles son los grandes desafíos para los próximos diez años?
La energía será más importante que el vehículo. Hasta ahora se discutía qué auto comprar. En adelante, el valor estará en quién administra la energía, el auto será una batería con ruedas, conectada permanentemente a la red. La velocidad de carga será decisiva, hace diez años el problema era la autonomía, hoy los autos superan los 500 km. El próximo desafío es cargar en el tiempo que tarda una persona en tomar un café. Existen tecnologías de 1 MW que recuperan cientos de kilómetros en pocos minutos.
La infraestructura será más importante que fabricar autos. El gran desafío será la red eléctrica, si millones de personas cargan al mismo tiempo, la red actual no alcanza. Habrá que incorporar baterías estacionarias, paneles solares, gestión inteligente, carga programada, IA. No es suficiente con poner cargadores, hay que administrar la energía.
La movilidad eléctrica no es un cambio de combustible. Es un cambio de paradigma. Estamos pasando de una industria automotriz a una industria energética digital, y en ese escenario Etia se posiciona como un actor de la nueva infraestructura energética, que es donde probablemente se genere gran parte del valor en la próxima década.

¿Por qué China tomó tanta ventaja en el sector de la movilidad eléctrica?
Controló la cadena completa, minas, refinado de litio, fabricación de baterías eléctricas y software. Generó un mercado interno enorme. El Estado apoyó con inversión e incentivos. Desarrolló proveedores extremadamente competitivos. Hoy BAIC, BYD, Geely, Chery y SAIC Motors pueden lanzar un modelo en la mitad del tiempo.
Europa mantendrá el liderazgo en premium por ingeniería y marca, Estados Unidos apostará a software e IA con Tesla a la cabeza. La Argentina tiene la oportunidad en infraestructura, software de gestión, operación de redes, almacenamiento y servicios para flotas. El valor no estará en fabricar el vehículo, sino en construir el ecosistema.








