El desperdicio de alimentos es un problema que excede las decisiones que se toman en el hogar. En Argentina, el 26,1% de las personas reconoce desechar alimentos al menos una vez por semana, mientras que el 89,3% considera que se trata de un problema grave o relevante, según la segunda Encuesta Regional sobre Percepción del Desperdicio de Alimentos de Cheaf, realizada a 4.504 personas en Argentina, Chile, Colombia y México.
En los hogares argentinos, los alimentos que más se descartan son las comidas preparadas y las sobras (38,9%), seguidas por frutas y verduras (34,3%).
La principal causa es que los alimentos se descomponen antes de poder ser consumidos (40,8%), seguida por cocinar de más y no consumir los sobrantes.
“Reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos tiene un impacto que va más allá de la gestión de residuos: también incide en el uso de agua, energía, materias primas y emisiones asociadas. Por eso, incorporar soluciones que permitan conservar mejor los alimentos y hacer más eficiente la cadena es una palanca relevante desde el punto de vista ambiental y productivo”, señala Juan Pablo Pittaluga, director de Marketing de Tetra Pak Cono Sur.
La magnitud del problema también se refleja a nivel nacional. Según estimaciones de la Red de Bancos de Alimentos de Argentina, en el país se pierden o desperdician 16 millones de toneladas de alimentos por año, equivalentes al 12,5% de toda la producción agroalimentaria. De acuerdo con la FAO, una parte significativa de estas pérdidas ocurre antes de que los alimentos lleguen al consumidor final, lo que evidencia la importancia de abordar el problema desde una perspectiva integral a lo largo de toda la cadena.
Frente a este escenario, la conversación comienza a incorporar una mirada más amplia sobre la eficiencia de la cadena alimentaria. Porciones más adecuadas, formatos más pequeños y mejores condiciones de conservación pueden contribuir a reducir excedentes y adaptarse a nuevos patrones de consumo, especialmente en hogares pequeños o unipersonales.
De acuerdo con el informe Comidas preparadas del mundo de Tetra Pak, basado en datos de Innova Market Insights, el 38% de los consumidores prefiere envases de menor tamaño. En este contexto, los formatos de entre 100 y 300 gramos se encuentran entre los más populares dentro de la categoría de comidas preparadas a temperatura ambiente y registraron un crecimiento del 21% entre 2023 y 2024, reflejando una demanda creciente por porciones más ajustadas a las necesidades reales de consumo.
A medida que evolucionan los hábitos de consumo, los alimentos preparados también adquieren relevancia frente a una demanda que busca combinar practicidad, conservación y formatos adecuados a las necesidades de los consumidores. A nivel global, el 48% de las personas compra comidas preparadas en alguna de sus formas y más de la mitad de quienes las consumen lo hace al menos una vez por semana, según datos de la consultora Innova.
El desafío, entonces, no se limita a evitar el descarte en el hogar. Con millones de toneladas de alimentos que se pierden cada año, reducir el desperdicio requiere avanzar hacia una cadena alimentaria más eficiente y soluciones que acompañen las nuevas formas de consumo.








