Alejandro Simón: Cooperativismo, un rasgo seguro para el bienestar

554

Posiblemente no haya solo una receta, pero sí muchos indicios para el crecimiento
corporativo y humano, y la prosperidad en las finanzas. El Grupo Sancor Seguros –que acaba de celebrar su 75° aniversario y es líder en el mercado asegurador– trabaja a conciencia en su gestión, en su estrategia de negocios y en la medición de acciones y resultados, tanto en la Argentina como en los otros cuatro países donde está presente: Brasil, Uruguay, Paraguay. Conforman el grupo 3300 empleados distribuidos en las empresas Sancor Seguros, Prevención ART, Prevención Salud, Prevención Retiro, Banco del Sol, Cites y Alianza Inversora S.A. La sede central del grupo comprende un complejo de edificios inteligentes y sustentables, situado en la ciudad de Sunchales, Santa Fe, capital nacional del cooperativismo. Hace 23 años Alejandro Simón se incorporó a la empresa y ocupó diversos cargos estratégicos hasta su nombramiento como CEO en 2016. Actuario,
académico, experto en cuestiones previsionales, Simón es autor de publicaciones y conferencista sobre temas vinculados a seguros, actuariado, gestión económica y financiera de riesgos, y responsabilidad social. Su bagaje y su testimonio durante esta entrevista nos permitieron vislumbrar que existe un hilo conductor en la gestión: un criterio humano y
responsable signado por precisión, calidez y compromiso, sea que se trate de seguros patrimoniales, de personas, agropecuarios, de riesgos del trabajo, de medicina prepaga, de educación, de banca o de responsabilidad social. En una coyuntura de incertezas e imponderables, el Grupo Sancor Seguros pudo desplegar su aporte humano, económico, tecnológico y profesional, para mitigar las consecuencias de la pandemia. Ello quedó reflejado en el 15° Reporte de Sustentabilidad que se emitió con el último balance. En dichas páginas, reluce la idiosincrasia del cooperativismo, esa que conlleva los valores de la RSE con empresas más humanas y ciudadanos sustentables que transforman y mejoran la sociedad al pensar en grande con compromiso, compañerismo y conciencia por el bien común.

¿Cómo concibe el concepto de seguridad el Grupo Sancor Seguros?

Hay varios aspectos; desde ya que el negocio del seguro está íntimamente vinculado a la seguridad, pero nosotros lo analizamos en un sentido amplio. Como aseguradora cooperativa y relacionada con lo solidario, buscamos el mejor servicio y el mejor producto
a un precio justo y lo más bajo posible. El ABC del seguro marca la necesidad de prevenir riesgos, de evitar siniestros en lugar de después compensarlos a través de una indemnización patrimonial que puede ser eventualmente suficiente en el caso de los seguros de cosas, aunque claramente no hay indemnización patrimonial que pueda reemplazar la pérdida de una vida humana, una incapacidad o aspectos traumáticos.
Nuestro propio ADN no solamente tiene que ver con cuidar el resultado y mejorar los precios y las primas que cobramos a nuestros asegurados, sino con una convicción de una filosofía en la cual lo que hacemos debe tener como resultado la mejora de vida de
nuestros asegurados, empleados, proveedores, comunidad en general.

Uno de los ejes que sustenta la labor del Grupo Sancor Seguros es la centralidad de la responsabilidad social. ¿Cómo nace el proyecto Ciudadano Sustentable?

El proceso vinculado a la responsabilidad social desde el punto de vista formal tiene 15 años, pero nace con el grupo hace 75 años con un foco en la comunicación, en el relacionamiento con los grupos de interés y en una mirada solidaria y fraterna. Pensar en el otro como parte de nosotros es algo que existe en nuestra esencia desde el primer día. Hace 15 años decidimos formalizar el proceso de responsabilidad social empresaria. Buscamos las últimas tendencias en términos de registro y poder generar procesos siguiendo los estándares internacionales para rendir cuenta de ello en un diálogo permanente. Generamos el programa Ciudadano Sustentable pensando a la persona como
un individuo que tiene que dejar en el desarrollo de sus quehaceres cotidianos un impacto positivo a nivel social y ambiental, para lo cual buscamos diferentes mecanismos en los que nosotros podamos contribuir.

Cuando Grupo Sancor Seguros describe su filosofía para la gestión empresarial, afirma que “actuar sustentable es la única manera de hacer las cosas”. ¿En qué punto está la Argentina con relación a esta perspectiva para hacer las cosas en medio de la coyuntura que nos toca atravesar?

Cuando decimos que es la única manera, nos referimos a un dictado moral, si se quiere, porque obviamente el hombre es libre y puede hacer las cosas de muchas formas. Nosotros no nos planteamos otra posibilidad. Desde un punto de vista macrosocial la agenda de los decisores suele estar más enfocada en sobrevivir que en hacer las cosas en el largo plazo.
Hay esfuerzos individuales en los diferentes ámbitos (empresarios, sindical y de políticas públicas de gobierno en todos sus niveles –federal, provincial y local–), pero tienen un alcance limitado. Si queremos que la Argentina tome vuelo, necesitamos un entorno
diferente en términos de equilibrio institucional y de incentivos positivos a largo plazo.

En este contexto de pandemia y de una toma de conciencia colectiva sobre la vulnerabilidad humana, el Grupo Sancor Seguros desempeñó un rol proactivo. ¿Qué implicó este accionar?

Desde el primer día y aun antes de las normas que luego se establecieron, estuvimos abocados en un 100 por ciento en proteger a la gente y tener acciones que fueran socialmente beneficiosas. Desde el punto de vista de acciones directas, con CITES –nuestro Centro de Innovación Tecnológica Empresarial y Social– usamos nuestros laboratorios de prototipado rápido e impresión 3D para generar insumos hospitalarios. Algunas de nuestras empresas incubadas en el CITES desarrollaron kits de detección de fibrosis pulmonar.
Pusimos a disposición de nuestros asegurados y de la comunidad “Llamando al Doctor”, nuestra plataforma de telemedicina para que el sistema de salud público pudiera dialogar y tener esas consultas de manera remota a través de un monitor o un celular. Luego
generamos donaciones y acciones para campañas vinculadas a la generación de soluciones alimentarias ante una crisis que se agudizaba y brindamos apoyo a los planes sanitarios sobre todo a nivel local (en Sunchales y otras regiones). También hubo otras acciones
como Rutas en Rojo, nuestro Programa Nacional de Prevención de Siniestros de Tránsito. En cuanto al voluntariado corporativo, con nuestro equipo de asistencia psicosocial de Prevención ART entrenamos a empleados que se ofrecieron para asistir y brindar
acompañamiento emocional y ayuda en cuestiones pragmáticas a exempleados, jubilados y pensionados en situaciones de estrés y ansiedad. Junto con la Fundación INECO desarrollamos una serie de manuales para manejo de la ansiedad en cuarentena y para
aconsejar a familias de personas con capacidades diferentes o con alguna patología neurológica que pudo agudizarse en este período.

¿Qué impronta les da el cooperativismo a todas estas decisiones de RSE?

Una empresa de capital tiene el principal objetivo de maximizar la rentabilidad de sus accionistas. En nuestro caso hablamos de la mínima rentabilidad viable.
Necesitamos tener una rentabilidad, claramente, y lo hacemos de manera exitosa buscando cobrar el precio justo para que la rentabilidad sea la necesaria. Podemos poner el foco en muchos aspectos que impactan de manera no sinérgica con el objetivo de maximización de la rentabilidad, pero sí con el objetivo de maximizar el bienestar humano. En ese sentido
se hace mucho más sencillo trabajar en responsabilidad social cuando uno no está pensando en un fin exclusivamente de lucro.

¿Y usted cree que esta impronta de cooperativismo y de maximizar el bienestar humano impacta en que ustedes sean número uno en la industria?

A largo plazo sin duda, porque creo que es beneficioso para la rentabilidad aun si hay decisiones que pueden tener un impacto negativo en el corto plazo. Desde el punto de vista económico y directo, un ejemplo es Prevención Salud. Las prepagas normalmente recibimos reportes de todos los estudios que se realizan nuestros afiliados. Cuando vemos que una persona en función de su género y edad debería haberse hecho un estudio que no realizó, la llamamos, actuamos proactivamente. En el corto plazo se incrementa
el gasto médico, pero a la larga el impacto económico será positivo, porque uno está previniendo otras patologías de mayor costo y a la vez evitando que una persona sufra el estrés y los aspectos no económicos que implican una enfermedad grave.

¿Cómo describiría el rol de sus colaboradores en este modo de hacer?

Es algo que cruza a toda la organización. Cualquier empresa –y sobre todo una de origen cooperativo– es un sistema donde muchos juegan bien y para el mismo lado. Eso se logra en la forma de selección del personal y en el ejemplo cotidiano. Desde la organización formal tenemos grupos de responsabilidad social en cada una de las regiones, pero las acciones de responsabilidad social se practican todos los días en cada actividad que desarrollamos. Cuando uno atiende a un asociado, a alguien que tuvo un siniestro y vivió una situación traumática, se ve la naturaleza de una aseguradora. Hay que demostrar empatía con el otro más allá del cheque de pago, y eso es algo que nos diferencia.

¿Qué actividades de RSE en relación con los productores de seguros estuvieron abordando?

Hace mucho tiempo somos parte de la red del Pacto Global de Naciones Unidas. Nuestra red de productores asesores también trabaja con el pacto global, buscamos apuntar con nuestras acciones a los objetivos de desarrollo sostenible y la agenda 2030. En cuanto a AMPASS –Asociación Mutual de Productores/Asesores de Sancor Cooperativa de Seguros–, uno de nuestros focos es proveer al bienestar de nuestra gente no en el momento en que es más productiva, sino justamente cuando es menos productiva o por alguna cuestión se genera una pérdida antes de lo naturalmente lógico. Son rentas de muy largo plazo. Sancor Seguros aporta muchísimo dinero todos los años, pero creemos que es una de las herramientas que más demuestra la vocación de responsabilidad social.

Si miramos el ecosistema asegurador con el enfoque de bienestar humano que plantea el Grupo Sancor Seguros, han entablado encuentros grupales para entender qué es lo que la gente pide o necesita en función de lo que ustedes pueden dar. ¿Qué aporte hacen estos grupos de interacción para la toma de decisiones de Sancor Seguros?

Los grupos regionales tienen mucho que ver en la generación de iniciativas y en su aplicación en el territorio, por ejemplo cuando decidimos trabajar en seguridad vial o en medio ambiente, pero después hay que estar presentes en cada uno de los lugares de todo el país y países vecinos donde hay necesidades. Las acciones se adaptan al territorio particular. Generamos encuestas periódicamente para los 3300 empleados vinculadas a
responsabilidad social, para que también puedan opinar y dar su visión de cómo está impactando en su trabajo cotidiano.

En esta mirada federal de la RSE ¿los referentes locales a su vez realizan proyectos que se implementan a nivel global?

Exacto, cuando son iniciativas que se pueden implementar en todo el país, se llevan a lo que es la estructura corporativa de RSE y se definen las políticas para la Argentina y eventualmente los tres países donde también estamos presentes. Por ejemplo, en Sunchales estamos por implementar la primera Educación Digital para la pospandemia.
Tenemos un centro universitario y el proyecto de un colegio secundario en línea [en etapa
de aprobación, ver recuadro]. Inauguramos un nuevo edificio de 3500 m2 recientemente y buscamos poder acercarnos a la población que tiene que irse a estudiar a Córdoba, Santa Fe, Mendoza, pero que en la adolescencia todavía es chica.

En línea con el fin social cooperativo del Grupo Sancor Seguros, ustedes hicieron un anuncio recientemente con motivo del 75° aniversario de la empresa: una inversión de 200 millones de dólares. ¿Cómo se implementará esta inversión en lo concreto?

Se trata de una inversión de 200 millones de dólares en economía real. Estamos ampliando
el CITES con un nuevo ala para el centro de innovación y tecnología, un centro de diálogo
interreligioso del que pusimos la piedra fundamental recientemente en Sunchales y luego todo lo vinculado a inversiones en inmuebles. Hemos adquirido terrenos en CABA, Rosario, Santa Fe, Resistencia, Mendoza, Neuquén, entre otros lugares. Lo que buscamos es generar un negocio y una mayor facilidad de acceso a la vivienda –construimos unas 28 viviendas para empleados de bajos recursos–. Habrá inversión indirecta, ya que para cada uno de esos emprendimientos hay empresas inmobiliarias, desarrollistas, constructoras
que dan empleo. En lo que tiene que ver con Banco del Sol, llevamos invertidos 25/30
millones de dólares y pensamos invertir 40 millones más. En tecnología estamos haciendo inversiones para mejorar el precio que se le cobra a la gente por su seguro. En el CITES lanzamos un fideicomiso de oferta pública, el primero de la Argentina especializado en la incubación de empresas en nano y biotecnología, por 24 millones de dólares que se van a erogar en los próximos cinco o seis años. Incubaremos 32 empresas de base tecnológica, en algunos casos con coinversión de otros privados y también con el apoyo del BID Lab. Lanzamos CITES Impulsa, una incubadora de pequeñas y medianas empresas, cooperativas o emprendimientos vinculados a generación de puestos de trabajo con impacto local que sean sustentables, que necesitan de una organización y de un aporte de capital inicial. También estamos trabajando en diferentes verticales, en la parte alimentaria, agrícola y de energías renovables. En nuestras verticales de negocios –Insurance Tech, Health Tech y Fin Tech– prevemos aportar 10 millones de dólares
extra en los próximos cuatro años. Buscamos generar puestos de trabajo, mayor formalidad en el mercado laboral y divisas para nuestro país a través de exportaciones e ingresos tributarios para el estado.

¿Cuál sería un deseo o anhelo para concretar en este 2021 desde su función de CEO?

A nivel interno, más que un deseo es la convicción de seguir haciendo estas cosas y sumar otras nuevas. A nivel país, contribuir para generar mayor diálogo. Sería importante definir políticas programáticas de largo plazo más allá de a quién le toque ocupar las posiciones de poder. Políticas de derechos humanos, educativas, económicas, superadoras del individualismo y del personalismo argentino. El día en que las diferentes visiones electorales se junten y los argentinos premiemos a los políticos por dialogar en lugar de por confrontar, en ese momento automáticamente van a bajar el riesgo país y el dólar. Mi deseo también es lograr ayudar a ese diálogo respetuoso, fraterno, para que de alguna manera este ideal del cooperativismo se transforme también en cooperación política para un mejor país.