La segunda edición del Índice de Protección Animal (en inglés Animal Protection Index (API) 2020, desarrollado por World Animal Protection, identificó una sorprendente falta de legislación en bienestar animal y afirma que es necesaria la  implementación de mejoras urgentes, no solo en Argentina, sino también en los 50 países que fueron evaluados. El (API) demuestra que, en nuestro país, hay margen de progreso en muchas áreas relacionadas con el bienestar animal, como la aceptación legal de la capacidad de sentir por parte de los animales, mejoras en la etapa de cría en granjas o la necesidad de legislar las investigaciones que implican el uso de animales. La API también encontró que, en países como Marruecos, Irán, Argelia y Bielorrusia, aún carecen del marco legal básico necesario para proteger a los animales.

Los países se clasificaron de A (siendo el puntaje más alto) a G (siendo el puntaje más débil) de acuerdo con su política y legislación. Argentina ha sido rankeada como E, debajo de Brasil, Uruguay y México, debido a una ley de protección animal incompleta y desactualizada, a una baja presencia del Estado en lo que respecta al bienestar animal y a un foco especialmente puesto en animales de granja, lo que lleva a descuidar la vida silvestre o mascotas. Sorprendentemente, ningún país ha obtenido una “A”, algo que preocupa a los investigadores.

Específicamente en Argentina, la organización ha descubierto que, aunque existe la ley 14346 que prohíbe el abuso y la crueldad hacia los animales, la misma no reconoce explícitamente la capacidad de sentir por parte de ellos. Es por eso que en 2016, la corte dictaminó un habeas corpus a favor de la libertad de Cecilia, una chimpancé que se hallaba en pésimas condiciones de cautiverio en el zoo de Mendoza. Con el objetivo de ayudarla, se le pidió a la justicia que la considerara un sujeto de derecho. Finalmente, luego de un año, el reclamo fue aprobado, sentando las bases para reconocer que los animales son portadores de derechos y que deben ser considerados como personas ante la ley.

Pero a pesar de este avance, al día de hoy la ley 14346 no especifica con claridad qué sucede en caso de un acto de crueldad animal, así como tampoco define el deber de cuidado y amor que tienen que brindar los dueños hacia sus animales. Otro punto importante que destaca World Animal Protection es el hecho de que no están prohibidas las duras condiciones de confinamiento en las que viven los animales de granjas.

Argentina aún no se está ajustando a los estándares internacionales que sustituyen prácticas de dolor y que permiten que los animales tengan una vida digna en la que puedan desarrollar sus comportamientos naturales. Por ello, resulta sumamente necesario establecer qué comportamientos deben tener las granjas para responder a estándares de bienestar animal durante la etapa de cría. Esto debe ser especificado en una ley y controlado por inspecciones que aseguren la puesta en práctica de dichas políticas de bienestar.