Así se vivió la primera edición del Sudamérica Salvaje Fest

El Sudamérica Salvaje Fest, un festival cultural, científico y de conservación, se celebró por primera vez en Buenos Aires. Tuvo lugar en el Teatro El Globo el 3 y 4 de junio con la premisa “Conocer para conservar” de la mano de películas internacionales, documentales argentinos y charlas que refleja-ron el trabajo de organizaciones ambientalistas en la protección del ambiente. Fue además una oportunidad para congregar a conservacionistas e investigadores de Argentina y países vecinos que se acercaron a disfrutar de la propuesta, concientizar y forjar comunidad.

“Lo que vivimos en esta primera edición nos confirmó que Sudamérica Salvaje Fest era necesario. Hacía falta un punto de encuentro donde el cine, la ciencia, las organizaciones y el público pudieran reunirse para hablar de naturaleza y conservación desde un lugar cercano, emocionante y concre-to”, declaró Francisco Zamudio, productor general del evento.

“El festival nació para poner a la naturaleza en el centro de la conversación y esta edición demostró que hay una comunidad enorme dispuesta a escuchar, preguntar y comprometerse. Esto recién empieza. Vamos por más historias, más voces y más público el año que viene”, agregó, prometiendo un despliegue aún mayor para el año que viene, con más películas y más oradores invitados.

Si bien esta fue la primera edición, el proyecto reúne más de quince años de experiencia en festiva-les de aventura, naturaleza y conservación, haciendo referencia a la trayectoria de los organizadores y sus redes de trabajo.

Las conferencias fueron de entrada libre y gratuita y las funciones de cine estuvieron disponibles con valores desde los 22.400 pesos. El festival contó con el apoyo de la productora de documentales Jumara Films, las organizaciones Aves Argentinas, Sin Azul No Hay Verde y ReforestArg, además de las marcas que se sumaron al evento donando sus productos para los sorteos al final de cada jornada.

“Hacía falta un punto de encuentro donde el cine, la ciencia, las organizaciones y el público pudieran reunirse para hablar de naturaleza y conservación desde un lugar cercano, emocionante y concreto”, declaró Francisco Zamudio, productor general del evento.

El festival del océano

El primer día del evento se dedicó al Ocean Film Festival World Tour, un encuentro internacional de cine sobre el océano y la vida marina. La primera actividad del miércoles fue la conferencia “Ciencia y conservación: Tiburones del Mar Argentino”, que estuvo a cargo de Ignacio Gutiérrez, coordinador de Conservación del Proyecto Patagonia Azul de Rewilding Argentina, quien habló del marcado sate-lital de tiburones, el seguimiento de la especie, la pesca incidental y las amenazas que enfrentan estos animales.

“Es súper importante que estas hipótesis se traduzcan en datos concretos para poder entender cómo protegerlos. Es muy difícil intentar proteger algo que no entendemos cómo funciona”, explicó Gutiérrez.

Rewilding Argentina puede identificar de esta manera cuáles son las principales amenazas que están afectando a los tiburones o en qué momento del año hay más individuos, por ejemplo. Para eso usan cámaras subacuáticas y estaciones con un cebo que atrae a los peces. O llevan adelante cam-pañas nocturnas en las que emplean cañas de costa: miden a cada tiburón, toman datos morfomé-tricos y lo identifican marcándolos.

“El futuro y el presente de los tiburones está directamente impactado con la actividad humana. De eso no hay ningún tipo de duda. Hay muchísimos estudios que demuestran que la principal y casi la única amenaza a la que se enfrentan es la actividad antrópica”, resumió y, subrayó que “es una crisis real en la que gran abundancia y gran diversidad de tiburones se está perdiendo a ritmos y a pasos agigantados hoy en día”.

Gutiérrez informó que existe un Plan Nacional de Conservación de Tiburones que busca garantizar su protección, su manejo sostenible y la recuperación de las poblaciones de tiburones, rayas y qui-meras a través de la regulación pesquera y la investigación científica, y que están identificadas las áreas de importancia para su conservación. También destacó que la creación de Áreas Marinas Pro-tegidas es una de las herramientas de protección más efectivas.

“La situación actual de los tiburones es reversible en tanto y en cuanto, como sociedad, primero generemos conciencia sobre lo que está sucediendo y entendamos el impacto que puede tener el desbalance, que puede ocasionar la extinción masiva de tiburones en el mundo”, alertó.

Debate sobre el mar

A la primera charla le siguió el debate “Problemáticas y soluciones en el Mar Argentino sobre las consecuencias devastadoras de la pesca de arrastre, la captura incidental de especies protegidas y la contaminación por residuos plásticos”. En la charla, entre Juan Coustet, por la organización Sin Azul No Hay Verde, y Milko Schvartzman, por el Círculo de Políticas Ambientales, se insistió en la necesi-dad de conformar Áreas Marinas Protegidas, generar más transparencia pesquera y la importancia de la investigación científica y la movilización social como herramientas fundamentales para revertir el colapso de los ecosistemas marinos.

“Cuando se captura una especie que el comercio o el empresario no busca, no le sirve, se arroja de vuelta al mar, pero se arroja sin vida. Es decir que donde antes había un ecosistema vivo, después de la pasada de una red queda un cementerio”, graficó Coustet. “Imaginen un bosque donde una topadora va produciendo un desmonte. Es lo mismo que pasa con una red de arrastre: produce la desertificación del lecho marino”, agregó.
El debate también analizó la problemática de la Milla 201, zona de altamar que marca el inicio de las aguas internacionales y el límite exterior de la Zona Económica Exclusiva donde flotas extranjeras operan sin regulación.

“Yo lo llamo el infierno en el mar”, señaló Schvartzman y lo definió también como “catástrofe am-biental porque la Milla 201 es uno de los lugares únicos en el mundo. No existe una zona en el mun-do en donde haya tanta concentración de embarcaciones en una región tan pequeña”, apuntó y relató que en esa zona se capturan especies sin ningún control, se descartan artes de pesca, se vierten residuos y combustible y se hunden barcos. Además, denunció problemas con las tripulaciones.

“Hay una serie de catástrofes: una es la ambiental, la humana y la última es el impacto económico sobre los países de la región porque esa flota captura las mismas especies que capturan los barcos argentinos y eso tiene un impacto en la pesca nacional y del resto de los países costeros”, resaltó Schvartzman.

Para terminar con estas irregularidades, las organizaciones están pidiendo la creación de Áreas Ma-rinas Protegidas de aplicación efectiva, un registro de embarcaciones públicas con derecho a pesca ─dado que Argentina es el único país de la región que no lo tiene─, que se apruebe la Ley de Trazabilidad para que el consumidor pueda saber cómo y dónde fue capturado el pescado que compra, prohibir la pesca de arrastre y el control de plásticos y residuos, entre otras acciones posibles.

“Los recursos pesqueros son de todos los argentinos. No son de un empresario ni un funcionario: son de todos nosotros. Todo el ecosistema marino nos pertenece y por eso tenemos que defenderlo”, resumió Schvartzman.

Las películas y el testimonio del capitán

El primer día se proyectaron los films Tainá, la historia de una surfista profesional brasileña, Tainá Hinckel, desde su infancia en un pueblo chico hasta que triunfa en el escenario internacional. También se vio A Dragon’s Dance, sobre el ciclo reproductivo del dragón marino foliáceo, pariente del caballito de mar, en el sur de Australia.

Le siguió The Raftsmen (tour edit), que cuenta la proeza de doce hombres que deciden cruzar el océano Pacífico, de Ecuador a Australia, en tres balsas construidas a mano. La expedición se llamó Las Balsas y fue realizada en 1973 por doce hombres de siete países liderados por el explorador es-pañol Vital Alsar, quien buscaba demostrar que antiguos navegantes sudamericanos podrían haber alcanzado Oceanía mucho antes de la llegada de los europeos. En el intermedio, el festival contó con el testimonio de Alfredo Barragán, capitán de la Expedición Atlantis en 1984, que consistió en el cru-ce en balsa del océano Atlántico, desde el puerto de Tenerife hasta La Guaira en Venezuela. El capitán dedicó unas palabras de afecto y admiración por Alsar, en quien se inspiró para realizar la trave-sía.

En un segundo bloque se vio The Kelp Collector, sobre una científica quien, tras jubilarse, se dedica a recolectar, catalogar y prensar diversas especies de algas marinas. También, Antártida: Dominio Uno, un corto que acompaña a dos hermanos argentinos, Julián y Joaquín Azulay, que desean sur-fear en el continente blanco y muestra en su recorrido los efectos del cambio climático. Los Azulay también son los creadores del documental Gauchos del Mar de 2012 que narra una travesía de 403 días por el continente americano a bordo de una camioneta tras el sueño de surfear olas del Pacífi-co, mientras registran paisajes, culturas, comunidades y experiencias en trece países.

Por último, Stone Biter: Saving the Arctic Sea Forests retrata a un fotógrafo italiano que se muda a Noruega en busca del pez lobo entre los menguantes bosques de macroalgas de las aguas heladas del norte de ese país.

Escena del documental Pescadores y Guitarras – Jumara Films.

Sudamérica Salvaje

El jueves 4 de junio el festival se concentró en problemáticas sudamericanas como el retroceso de los glaciares, la protección del pez guitarra, la crisis del Lago Poopó, el litio en el Altiplano y la aparición de más de 2.500 ballenas sei en el Golfo San Jorge.

La segunda jornada comenzó con la conferencia titulada “Reserva El Puente Verde, el desafío de conservar la selva misionera”, que dio Andrés Bosso, coordinador del Programa NEA de Aves Argentinas. La charla presentó el trabajo en la península de Andresito, en la selva misionera, donde la organización creó una reserva natural de 183 hectáreas clave para la conservación del Bosque Atlán-tico y para la conexión entre los Parques Nacionales Iguazú, en Argentina, y Do Iguaçu, en Brasil. En la reserva también se lleva adelante un proyecto para volver a traer al país al maracaná lomo rojo, una especie extinta a nivel nacional, y un vivero de especies nativas para restaurar la selva.

Luego vino la conferencia “Depredadores tope: lo que gana la naturaleza cuando regresan”, a cargo del Dr. Emiliano Donadio, director científico de Fundación Rewilding Argentina. En la charla se ha-bló del rol ecológico de especies como yaguaretés y pumas, y se compartieron resultados de inves-tigaciones en curso en el Parque Nacional Iberá, Parque Nacional San Guillermo, Parque Nacional Monte León y Parque Patagonia.

El especialista explicó que cuando las zonas pierden a los depredadores tope también se pierden procesos ecológicos fundamentales porque su presencia en un hábitat influye sobre la distribución y el comportamiento de otras especies. Y a la inversa, cuando vuelven a esa zona se recuperan relaciones, movimientos y procesos que son parte fundamental de la vida de un ecosistema.

Donadío comentó que los depredadores tope son esenciales para mantener a los ecosistemas saludables y resilientes y empleó el término “rewilding” para explicar la recuperación de esos procesos mediante la restauración activa de especies que ya no pueden volver por sí mismas.

Las películas elegidas para el segundo día fueron Qotzuñi: gente del lago y Sei, la ballena desconocida. El primero, dirigido por el argentino Gastón Zilberman y el estadounidense Michael Salama muestra las consecuencias del cambio climático y la minería a orillas del lago Poopó en Bolivia y cómo lo vive la comunidad indígena Uru, quienes habitaron la zona durante siglos hasta que el lago se secó por completo. El documental cuenta que era el segundo lago más grande de Bolivia y que lo afecta-ron las sequías extremas y el desvío de agua realizado para actividades agrícolas y mineras.

El segundo, muestra a los científicos que investigan la llegada masiva de ballenas de esa especie al Golfo San Jorge, en Chubut. La película tiene las primeras tomas submarinas registradas de esa ba-llena, que está en peligro de extinción, en su hábitat y relata que fue declarada Monumento Natural en la provincia.

Otra de las proyecciones fue Proyecto Utopía: El Rabdomante, un cortometraje que muestra la construcción y el desempeño de un robot con paneles solares y patas en forma de estrella que se desplaza solo en la Antártida. “El grado de impacto que hemos producido en el planeta en los últi-mos 200 años es casi irreversible si no usamos la tecnología y ese conocimiento acumulado para re-vertir la situación”, reflexiona su protagonista en la película.

Asimismo, se proyectó El llanto del glaciar, en el que, con pocas palabras e imágenes únicas, el documentalista suizo grabó el ruido del glaciar y obtuvo diversos sonidos que por momentos se ase-mejaban a un llanto. La película busca la manera de reflexionar sobre el cambio climático, el derretimiento de los hielos y el cuidado de los recursos naturales.

Documentales con impacto

El festival también fue sede del estreno oficial en la ciudad de Buenos Aires del documental Pescadores y Guitarras que sigue el trabajo de los biólogos marinos Andrés Jaureguizar y Sebastián Gó-mez en zonas costeras bonaerenses para proteger al pez guitarra, una especie de pez emparentada con tiburones y rayas que se encuentra en peligro crítico de extinción. A través de su vínculo con pescadores recreativos y artesanales, el film busca concientizar sobre la drástica caída de sus poblaciones, promover la pesca con devolución y recopilar información científica clave para su conservación. El documental logró la exclusión del pez guitarra de la clasificación del tradicional torneo 24 Horas de la Corvina Negra y la promoción de nuevas medidas para su protección.

El biólogo Andrés Jaureguizar habla del documental Pescadores y guitarras – Sudamérica Salvaje Fest.

En el marco del festival, Juan María Raggio, CEO y fundador de Jumara Films, se refirió al sentido de películas como Sei, la ballena desconocida y Pescadores y Guitarras. “El documental no termina cuando sale el producto final, sino que ahí recién comienza”, manifestó.

Por su parte, Mariano Fernández, director de Pescadores y Guitarras, destacó el alcance concreto de ese trabajo. “Se logró retirar al pez guitarra de los tres concursos de pesca más grandes de la provincia de Buenos Aires”, aseguró y comentó que fue una medida con impacto directo sobre las hembras de esa especie que llegan a parir a las costas bonaerenses.

Las dos jornadas fueron un espacio de encuentro donde los defensores de la naturaleza pudieron tejer nuevas redes y sentar las bases para nuevos proyectos de conservación.

 

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