Proyecto Pura Vida es una ONG que nace con la inquietud de mejorar la gestión de las asociaciones civiles argentinas. Las asesora para optimizarlas y para conseguir su autosustentabilidad. Tejer redes es uno de sus trabajos clave.

Era el año 2009 y un grupo de amigos en Buenos Aires decidió cambiar el mundo. Se sentaron un día alrededor de una mesa y, a sus ganas, le pusieron un nombre: Proyecto Pura Vida (PPV). Lo que hizo prender la chispa entre estos profesionales de diferentes rubros fueron, sobre todo, dos preguntas: “¿qué está pasando con el Tercer Sector en la Argentina?” y “¿por qué hay tanta gente que invierte tiempo y esfuerzo en causas que terminan diluyéndose?”. La respuesta la da hoy Gustavo Duran, el Director de PPV, en las instalaciones de la fundación en el barrio porteño de San Telmo: “Nos dimos cuenta de que muchas organizaciones tenían serios problemas para llevar adelante sus proyectos, y que su actividad dependía directamente de su capacidad para autofinanciarse. Los sueños de las ONG en la Argentina empezaban y terminaban en el momento en que miraban el dinero que tenían en la cajita”.

Ante esta realidad, decidieron ponerse manos a la obra: empezaron a colaborar con varias instituciones argentinas en tareas de comunicación, difusión e implementación de planes. Y, sobre todo, supervisándolas para conseguir su autosustentabilidad.

“Si el funcionamiento de la ONG depende exclusivamente de subsidios estatales o de padrinos-empresas o bien de grandes donantes, lamentablemente se corre el riesgo de que algún día estos actores se retiren y la estructura de la institución colapse”, dice María Surmani, Coordinadora de PPV, quien, en seguida ofrece una alternativa: “Nosotros creemos que el Tercer Sector se debe profesionalizar. Hay que mentalizarse de que, más allá de trabajar sin fines de lucro, las organizaciones tienen que ser comandadas como si fueran empresas”.

El ejemplo más claro de esta profesionalización está en uno de los proyectos de Proyecto Pura Vida: en la localidad de Salto (en la provincia de Buenos Aires), se encargaron de hacer autosustentable un Hogar del Niño, cuya función consiste en cuidar a menores en situación de vulnerabilidad. Antes de las mejoras, el hogar elaboraba tortas, pizzas y pastas artesanalmente para luego venderlas y así financiar el hogar. Ahora, después de la supervisión, pueden garantizar y maximizar sus ingresos gracias a la industrialización en la elaboración de sus productos. Por un lado, PPV donó la maquinaria que requerían; por el otro, asesoró al equipo para manejar correctamente el nuevo negocio.

Empezar desde adentro

La sustentabilidad que fomenta la ONG la aplicó primero en el armado de su propio centro. Ahora, con cuatro años de vida, PPV ha logrado la estabilidad gracias a la contribución de miles de individuos que donan su tiempo y su dinero para materializar las campañas en las que trabajan. Y gracias también a su staff, compuesto por más de una veintena de personas. En palabras de Carina Piovano, a cargo de las Relaciones Institucionales de la empresa, “donantes, voluntarios y trabajadores conforman la Comunidad de Hacedores de Proyecto Pura Vida. A la vez, es preciso que esta comunidad funcione en conjunto con todos los sectores de la sociedad que, como nosotros, quieran cambiar el mundo. El trabajo en equipo es para nosotros fundamental”.

Y cuando Piovano dice “trabajo en equipo” no se refiere solo a los límites de su organización; se refiere, además, a la necesidad de que todo el Tercer Sector esté conectado para optimizar sus acciones. Los datos no son certeros, pero PPV da una cifra: 90.000 organizaciones de la sociedad civil son las que aproximadamente existen en la Argentina. Surmani apunta: “Es un número elevadísimo y, sin embargo, no existe información sobre qué temáticas específicas cubre cada una ellas, lo que por supuesto dificulta el trabajo articulado, el trabajo en red entre las ONG”.

¿Dónde recurrir cuando hay un caso de violencia de género en Neuquén? ¿Cómo conseguir alimentos para personas de bajos recursos? ¿Qué entidades en el Gran Buenos Aires ofrecen cursos de alfabetización? “En la Argentina, la información está muy segmentada. No existe una base de datos sobre los recursos disponibles. Yo, sin ir más lejos, estuve buscando hace poco una institución donde denunciar una página de pornografía infantil. ¡Tardé quince días en encontrarla!”, continúa Surmani.

Proyecto Pura Vida, gracias al contacto constante con muchas asociaciones civiles del país, se encarga de paliar esa carencia. Por eso conecta, deriva, establece una red de contactos para cubrir las insuficiencias de las ONG y así optimizar su funcionamiento. “Generamos alianzas y redes con quienes buscan hacer un cambio positivo y transformador”, se lee en la web de PPV.

Ocurrió recientemente en una localidad del conurbano de unos 120 mil habitantes: descubrieron que había cinco fundaciones diferentes que trabajaban para la discapacidad y que todas ellas necesitaban lo mismo. Querían un espacio, una sala de rehabilitación. Y PPV les propuso: “¿Por qué no se juntan y unen esfuerzos?”.

Campañas para crecer

En uno de los espacios de las oficinas de Proyecto Pura Vida, hay un pizarrón gigante donde está escrito en letras blancas: “¡Entrá en el sorteo y ganá una camiseta firmada por Mascherano!”. Gustavo Duran, el Director, será quien explique, sonriente, cómo intentan mantener despierta a su Comunidad de Hacedores. Más adelante, está la sala de reuniones, que tiene colgados varios cuadros en la pared. Uno tras uno representan los grandes proyectos en los que PPV ha invertido sus energías: dinero, tiempo, recursos humanos. Y es que, además de asesorar y servir de red a varias ONG, su función consiste en recaudar fondos para concretar proyectos específicos: armar una panadería, reformar un hogar de niños o levantar un teatro. Estos son las grandes acciones en la que se ocupan en el presente:

–  Construcción del Espacio Cultural Teatral GAE (en la localidad de Pergamino, en provincia de Buenos Aires). Se trata del primer teatro en la Argentina para actores con discapacidades y abierto a la comunidad. Será 100% accesible y contará con talleres de arte inclusivos. Este espacio estará coordinado por el GAE (Grupo de Actores Especiales), que lleva 28 años trabajando para la integración de personas con discapacidades mediante diferentes técnicas artísticas.

– Ampliación y mejora de las instalaciones de la Casa MANU (siglas de “Mucho Amor Nos Une”), el primer hogar en la Argentina para niños que conviven con VIH/SIDA y donde se les brinda un contexto familiar y una mejor calidad de vida. Está ubicado en Monte Grande, provincia de Buenos Aires.

– Hogar del Niño de Salto (en provincia de Buenos Aires). Proyecto Pura Vida trabaja en la capacitación de oficios con el objetivo de generar recursos y herramientas para el futuro de estos niños en situación de vulnerabilidad. Además, se destina equipamiento y maquinaria para la puesta en marcha de un emprendimiento gastronómico, con el fin de recaudar fondos y mejorar la sustentabilidad económica de la iniciativa.

– Artes y oficios Favaloro. Se trata de un centro ubicado en las zonas más humildes del conurbano bonaerense (en Florencio Varela). Allí se construirá un taller de herrería para brindar capacitación y para fabricar productos cuya venta contribuya con la sustentabilidad de la institución.

Radiografía argentina

Cuando los directivos de PPV dan un diagnóstico sobre el Tercer Sector en Argentina, lo primero que dicen es que está “verde”, en proceso de maduración, porque, en su experiencia, carece de recursos y de información para despegar (sobre todo en el interior del país). No solo eso: aseguran que la estrategia de demanda continua de las asociaciones civiles, y su dependencia con respecto a las subvenciones públicas o de empresas privadas, obligaría a una transformación del sector para garantizar su perdurabilidad. “En un contexto volátil como el de nuestro país, hay que saber navegar para sobrevivir, ya seas una empresa o una ONG. Por eso es necesaria la profesionalización de las organizaciones: para que puedan sustentarse y permanecer en el tiempo”, dice Durán, que recuerda cómo “en los últimos años se han cerrado muchos centros, muchos hogares en la Argentina, justamente por la falta de fondos estatales”.

La buena noticia es que se vislumbra un cambio: “Hay una nueva mirada sobre las ONG”, asegura Piovano. “Antes se percibían como instituciones de ayuda que no podían vincularse con la palabra dinero, porque estaba muy mal visto. Hoy, en cambio, se ha demostrado que sin financiación es imposible sostener su existencia y su colaboración con la sociedad”.

En otros países, como Inglaterra o los Estados Unidos, las instituciones cuentan con donaciones particulares de los ciudadanos. En la Argentina, en cambio, el modelo despierta cierta desconfianza, “y con razón”, señala Surmani, “porque durante años no se supo a dónde iban a parar los fondos. El perfil del argentino es más bien el de ‘solidario espasmódico’, el que reacciona ante un momento de crisis, un terremoto o una inundación. Pero no tenemos cultura de acompañar proyectos o procesos. Ahí es donde decimos: ¿Quién está llevando a cabo la acción? ¿Y cómo?”.

Sin embargo, Proyecto Pura Vida ha conseguido construir una base sólida a través de una comunidad comprometida de individuos que colabora mes tras mes. Por eso, ahora la ONG amplía su foco de atención y mira también hacia las empresas, para que puedan contribuir no solo a través de recursos económicos, sino también de conocimiento. “Las invitamos a participar, a sumarse, a ser parte de las redes y trabajar en comunidad”, dice, entusiasta, Piovano. Con tal motivo, la fundación celebrará, en breve, unas jornadas de cultura solidaria con un título sugerente: “Cómo pasar de la intención a la acción”.

 


Voluntario profesional

Sin embargo, Proyecto Pura Vida ha conseguido construir una base sólida a través de una comunidad comprometida de individuos que colabora mes tras mes. Por eso, ahora la ONG amplía su foco de atención y mira también hacia las empresas, para que puedan contribuir no solo a través de recursos económicos, sino también de conocimiento. “Las invitamos a participar, a sumarse, a ser parte de las redes y trabajar en comunidad”, dice, entusiasta, Piovano. Con tal motivo, la fundación celebrará, en breve, unas jornadas de cultura solidaria con un título sugerente: “Cómo pasar de la intención a la acción”.

La buena noticia es que se vislumbra un cambio: “Hay una nueva mirada sobre las ONG”, asegura Piovano. “Antes se percibían como instituciones de ayuda que no podían vincularse con la palabra dinero, porque estaba muy mal visto. Hoy, en cambio, se ha demostrado que sin financiación es imposible sostener su existencia y su colaboración con la sociedad”.

Radiografía argentina

El convenio tiene éxito: un hogar de niños en Buenos Aires ya funciona sobre ruedas después de que un grupo de universitarios diseñara un plan de negocios específico (como parte de la materia Prácticas Solidarias). De esta manera, PPV cumple otro de sus objetivos: compartir conocimiento y trabajar en red.