En la reciente edición de Sustainable Brands, la compañía participó del evento mostrando soluciones innovadoras para resolver los desafíos que plantea la sociedad a través de diferentes espacios y actividades. 

BASF participó como sponsor de la Tercera Edición de Sustainable Brands, el pasado 13 y 14 de septiembre en el centro de Exposiciones de La Rural. Para contribuir con el lema de este año “Activating Purpose – Poniendo el propósito en Acción”, la compañía presentó el caso “Promoviendo soluciones sustentables a través de la economía circular” a cargo de Darío Mastroiaco, Gerente del negocio Químicos para el cuidado personal y del hogar (Care Chemicals).

Durante el evento, quienes visitaron el stand de BASF, pudieron experimentar en vivo cómo la química contribuye a la sustentabilidad en el día a día ofreciendo soluciones frente a los desafíos de: calidad de vida, recursos, medio ambiente y clima; alimentación y nutrición. Así como también conocer las alternativas de trabajo en conjunto con la cadena de valor en materia de compromiso social.

A su vez, utilizando bolsas elaboradas con su polímero biodegradable y compostable certificado ecovio®, la compañía, en conjunto con Bolsafilm, propuso un circuito cerrado de los residuos orgánicos generados en el evento. El ecovio® tiene como base una fuente renovable (ácido poliláctico, extraído del maíz) siendo un ejemplo claro de economía circular. Separando los residuos orgánicos para compostaje contribuye  a reducir el volumen de los mismos. Si además la bolsa que los contiene puede ser compostada directamente se simplifica el proceso y se cierra el ciclo “de la cuna a la cuna”.

Economía circular

La economía circular es mucho más que la gestión de los residuos. Consiste en mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible, minimizar la disposición de residuos, extraer el máximo valor posible de los productos disponibles, recuperar y regenerar productos y materiales al final de su ciclo de vida. Este modelo exige realizar cambios sustanciales en términos de comportamiento y de tecnología. Para hacerlo, el pensamiento circular no puede limitarse a las operaciones internas de una empresa. Debido a la complejidad de las cadenas globales de valor, debe aplicarse en toda la cadena, para abarcar a clientes y proveedores.