Carolina Bengochea, Environment Director de Tenaris: Lo ambiental como factor de excelencia

En 1997, cuando Tenaris aún no existía como marca, pero las compañías que le dieron origen ya llevaban más de treinta años de historia, Carolina Bengochea llegó al área de Ambiente y Seguridad de Siderca. El área, producto de las inquietudes y demandas sociales que se extendieron a las actividades de compañías de todo tipo, creció en influencia y en tareas. Hoy Bengochea es Environment Director de Tenaris, puesto desde el que impulsa algunos de los proyectos más ambiciosos y desafiantes de la compañía para los próximos años.

“Cuando entré a la planta de Campana, la parte ambiental se trabajaba más desde el punto de vista de cumplimiento legal. El interés y la demanda de los distintos holders en ese sentido han crecido y van a seguir creciendo. Hoy, con las ideas de la gente más joven, la conciencia de las cosas que suceden, de los impactos, el acceso a más conocimiento e información, se formó todo un conglomerado que hace que las empresas estén con una mayor demanda de disclosure, transparencia de gestión y mejora de procesos. Hoy lo ambiental es un factor esencial para las empresas que quieren tener una buena relación con sus comunidades, y es parte de la excelencia de la compañía”, asegura Carolina Bengochea.

 

¿Cuáles eran las demandas o preocupaciones que atendía tu área?

Era más una parte de cumplimiento legal, más a demanda de lo que había que hacer, si bien arrancamos en 1998 a implementar sistemas de gestión, como ISO 14000 y demás. Empezamos certificando un área pequeña de la planta como piloto y eso se fue expandiendo después. Era otra realidad.

 

¿Cuándo comienza a tomar fuerza y forma el área?

Alrededor de 2006 se empieza a armar un área corporativa, central, que define otro tipo de objetivos, estandariza prácticas, métodos de trabajo para toda una serie de cosas que hacen en general a la gestión ambiental. Se instala el concepto de cumplir lo que pide la ley, pero, a su vez, sumar prácticas más allá de esas exigencias legales, solo porque uno las considera más relevantes desde el punto de vista ambiental.

 

¿Fuiste sintiéndote más escuchada en las propuestas en este sentido?

Seguro, hay un proceso de crecimiento, de maduración del tema dentro de la compañía. Y dentro de uno mismo, por supuesto. Se ha evolucionado mucho, pero no significa que esté todo resuelto ni mucho menos. Hay que seguir trabajando y seguramente hay un camino por recorrer. La realidad –la presencia del tema dentro de la gestión, del management de la compañía– es otra hoy respecto de ese momento.

 

¿Qué peso tiene actualmente?

Hay objetivos claros, que son en muchos casos públicos, dependiendo de los temas. En la descarbonización, por ejemplo, hay un objetivo definido a lo largo de toda la compañía, no solo para la Argentina, y hay inversiones reales y tangibles que estamos llevando adelante. Eso te da una medida del compromiso, que no es solo un claim público que uno hace, sino que está acompañado de una estrategia que se está implementando.

 

Por ejemplo, se comprometieron a invertir 250 millones de dólares en proyectos relacionados con la sustentabilidad.

Sí, exactamente. Hay proyectos que ya empezaron en 2022, otros que están previstos en cuanto a nivel de inversión en 2023, otros se extenderán hasta que se terminen durante 2024. Y otros van a entrar, porque esos son los que tenemos aprobados ahora, que se han definido y se van a seguir haciendo. Seguramente aparezcan otros. Cubren distintos aspectos.

 

 

El de mayor impacto es el parque eólico que están instalando en la provincia de Buenos Aires, ¿verdad?

Sí, tiene un porcentaje bastante importante de ese paquete de inversiones, casi 200 millones de dólares, y empezó en 2022. Para nosotros posee un impacto relevante: es el primer parque eólico que está haciendo Tenaris en el mundo. Va a proveer una cantidad de energía eléctrica que para Siderca es de alrededor del 50 por ciento de su demanda. Se está instalando en la localidad de González Cháves. Hacía mucho que la compañía no tenía esos niveles de inversión en el país en temas ambientales, por lo que no solo es clave para la estrategia de sustentabilidad de Tenaris, sino que marca un hito desde el punto de vista de inversiones en la Argentina.

 

¿En qué instancia se encuentra?

Se está montando. Se instala un molino por semana, y son 24 en total. Va a estar operativo en el segundo semestre del año. Un pueblo como González Chávez, con menos de diez mil habitantes, se vio revolucionado totalmente con este movimiento de obra, gente, contratistas, hoteles, restoranes. Moviliza un montón de otras cosas que uno no ve en el momento en el que arma el proyecto, y es sumamente interesante.

 

¿Qué otros proyectos están incluidos dentro del paquete de inversiones mencionado?

Hay diversas acciones, muchas en eficiencia energética, que se están haciendo en las distintas regiones. Otro proyecto muy grande es la reconversión de uno de los hornos de la acería, con una tecnología, mucho más eficiente en cuanto al consumo de energía eléctrica y gas natural, que mejora algunos otros indicadores ambientales del proceso. Está en curso este año, y va a tener mayor impacto desde el punto de vista de monto invertido el año que viene. El nuevo horno de arco eléctrico tendrá una tecnología mas eficiente que un horno eléctrico tradicional, y realmente cambiará en forma relevante la fisonomía de nuestra acería. Entonces, volviendo a cuál es el peso que tiene el área de ambiente dentro de la compañía, no sé si hay una forma de medirlo, pero el compromiso que se muestra a partir de las inversiones que se están haciendo podría ser una.

 

Se combinan la eficiencia energética que se va a alcanzar con el nuevo horno, que reducirá la demanda y, al mismo tiempo, la mitad de esa demanda va a ser cubierta por el parque.

Exacto. Se hace más eficiente la producción. Tenemos una demanda de energía eléctrica considerable por los hornos de arco eléctrico para producir el acero, más todo el procesamiento en la laminación y demás. De todo ese paquete de la demanda, aproximadamente el 50 por ciento va a venir del parque eólico. Me parece que desde el punto de vista de emisiones y de impacto en el cambio climático, está clarísimo el aporte. Además, es interesante resaltar que en la Argentina estas inversiones movilizan varias cosas: empleo local, actividades con empleo directo e indirecto, contratistas, un movimiento que es importante no solo para nosotros como compañía, sino para el lugar donde se está haciendo la inversión. Hay muchos beneficios, más allá del ambiental en particular.

 

Mencionaste los objetivos de descarbonización de la compañía, ¿cuáles son?

En febrero de 2021 establecimos la estrategia pública de Tenaris como compañía respecto de la reducción de emisiones de dióxido de carbono [CO2]. Definimos un target de intensidad, un a mediano plazo, porque es a 2030, donde estamos comprometiendo un 30 por ciento de reducción combinado entre lo que se llama scope 1, que son las emisiones directas que tienen nuestros procesos, y scope 2, que son las emisiones relacionadas con la energía eléctrica o de otro tipo que uno adquiere y que usamos en nuestros procesos. Acá entraría la reeducion de emisiones del parque eólico. Nuestro target incluye también el scope 3, considerando la categoría de materias primas es decir que incluye las emisiones asociadas a la producción de las materias primas que utilizamos para nuestros procesos. Tenaris tiene hornos de arco eléctrico para la producción del acero y una planta de reducción directa en la Argentina que funciona con gas natural. Dentro de las distintas rutas que hay para producir acero, el horno de arco eléctrico por un lado o, combinado con una reducción directa, son las rutas de proceso que tienen menor intensidad en emisiones de CO2 por tonelada de acero. Es diferente a una ruta de alto horno, donde la producción del acero está principalmente basada en el uso de materiales vírgenes y, sobre todo, carbón. La intensidad completa de Tenaris en estos tres scopes es de 1.17 en 2022, cuando el promedio de toneladas de CO2 por tonelada de acero, según datos de la World Steel Association, es 1.91. Nuestra intensidad está muy por debajo del promedio mundial. Eso es porque el acero lo podés producir a través de una ruta que está basada principalmente en material virgen, como hierro o carbón, o una ruta en la que utilizás mayoritariamente acero reciclado, chatarra. Eso se usa con hornos de arco eléctrico. Ese es nuestro caso, salvo en la Argentina, donde hay menos disponibilidad de chatarra.

 

Como parte de ese objetivo global, también están instalando parques solares en Italia, ¿no?

Sí. Nuestra baseline es 2018. En ese momento teníamos una intensidad de 1.43, y ahora es de 1.17, con lo cual el avance que hemos hecho a esta altura es muy importante. Estas inversiones que estamos llevando a cabo nos van a permitir seguir avanzando. Es un proceso que no es ni rápido ni fácil, porque el trabajo o las alternativas que uno tiene para cambiar la forma de producir o mejorar la intensidad dependen mucho de la infraestructura local, de las condiciones que en cada lugar podés aplicar, de los procesos que tenés en cada planta. En Italia se están construyendo dos parques de energía solar, que son más pequeños. Estamos hablando de 11 megawatts de potencia total, mientras que el parque eólico de Argentina es de 100. Ahí estamos buscando lugares donde tenemos disponibilidad de terrenos, en tierras propias, o sea que son proyectos dentro de los sitios donde operamos. Mientras tanto, se siguen buscando otras alternativas. En otros casos, como en Rumania, compramos energía renovable que está disponible en el lugar. No hay una solución que se pueda aplicar de la misma forma en todos los lugares. Yo no puedo producir energía renovable en forma eficiente en cualquier lugar del planeta. Uno tiene que buscar cuáles son las mejores condiciones que puede aplicar en cada uno de los lugares, las más eficientes. En algún caso convendrá comprar energía porque habrá disponibilidad de energía renovable; en otro caso, habrá que producir. Hay que ir viendo, y en ese camino estamos. Las alternativas son un montón. De ahí hasta que eso se operativiza realmente en una región, lleva tiempo. Son proyectos muy desafiantes, muy interesantes. Es un lindo momento, pero no es fácil entender ni explicar la magnitud y la dimensión de los cambios que serán necesarios como sociedad, que tendremos que llevar adelante más allá de la empresa. Esos cambios, desde el punto de vista del comportamiento de las personas, de formas de vida, llevarán un montón de tiempo y una adaptación que no va a ser fácil para todos.

 

Es un área, entonces, que analiza variables y alternativas permanentemente…

Totalmente. Uno de los ejes de las discusiones es cómo seguimos moviéndonos hacia adelante, cómo buscamos alternativas, qué otras cosas podemos hacer, cómo aplicarlas en los distintos lugares, cómo tenemos que abrir el juego con nuestros distintos proveedores, trabajar en conjunto con ellos, encontrar oportunidades de colaboración, de identificar los planes que tienen. Dado que en nuestra contabilidad de CO2 y en nuestros targets está la emisión asociada con las materias primas que nosotros utilizamos, el trabajo en conjunto con nuestros proveedores es relevante.

 

Por fuera de lo ambiental, ¿qué acciones de RSE llevan adelante?

No es mi área específica, sino otra muy importante dentro del grupo, pero considero que la relación con la comunidad está en el ADN del Grupo y de Tenaris en particular desde los inicios de la compañía. El principal pilar donde ponemos el esfuerzo es en la educación. El 90 por ciento del presupuesto de responsabilidad social en la Argentina está puesto en iniciativas vinculadas a educación, tanto de Campana, Zárate o la zona. El proyecto insignia que tenemos es la Escuela Técnica Roberto Rocca, que es un proyecto que está cumpliendo diez años. Es una escuela que busca la excelencia en educación técnica, tiene alrededor de 460 alumnos, todos ellos becados en mayor o menor medida.

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