En el extremo sur de Puerto Iguazú, provincia de Misiones, un predio completamente equipado para el tratamiento de residuos reciclables permanece sin funcionar desde hace cuatro años. “Al no haber recolección diferenciada, los desechos secos y húmedos llegan juntos y muy compactados, por lo que la separación aquí en la planta es impracticable”, explicó Julio Ferreyra, referente de la cooperativa que recibe allí todo tipo de basura, desde bolsas de nylon hasta vehículos abandonados.

La historia de esa planta, así como la de un basural a cielo abierto ubicado a pocos kilómetros de distancia, en un mirador con vista privilegiada a Paraguay, ya comenzó a revertirse. En una ciudad que es todo un emblema del ecoturismo gracias a sus majestuosas Cataratas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, la idea de ponerse a la altura de las circunstancias entusiasma a toda la comunidad.

Así se pudo ver durante la masiva firma de un convenio marco de colaboración entre la Municipalidad de Puerto Iguazú, múltiples cámaras y entidades locales, Coca-Cola de Argentina, su socia embotelladora Arca Continental y organizaciones de la sociedad civil, como Unidadcom. El acuerdo busca generar un ámbito de trabajo conjunto que impulse un modelo de desarrollo sostenible, basado en la economía circular.

Durante el lanzamiento del acuerdo, realizado a sala llena en el Auditorio del Ente Municipal de Turismo de Iguazú, el intendente Claudio Filippa celebró la cooperación público-privada para que la ciudad pueda garantizar que su inminente crecimiento ocurra en la mayor armonía posible con la naturaleza y, no menos importante, sin comprometer los recursos de las próximas generaciones.

Minutos después de estampar su firma en el acuerdo, Fernanda Salerno, Gerente de Relaciones Institucionales de Coca-Cola para Argentina, Paraguay y Uruguay, precisó: “Nuestro programa global Un Mundo Sin Residuos propone, entre otras metas, que para 2030 quede garantizado el reciclaje del equivalente al 100% de los envases que colocamos en el mercado. Es un objetivo muy ambicioso, y por eso no podemos afrontarlo en soledad: es primordial, entonces, que fomentemos este tipo de acuerdos multisectoriales”.

A partir de ahora el desafío será motivar a que más personas se sumen a la cruzada, alimentando un círculo virtuoso que ya tomó impulso y que necesita del compromiso de todos para llegar lo más lejos posible.