“Estemos Abiertos”, que llegó a 300 almacenes y 100 emprendedores de Montevideo, Canelones, San José, Colonia, Tacuarembó y Durazno, potenció la operativa de estos segmentos fuertemente afectados por la pandemia, a través de dos estrategias: capacitación para desarrollar habilidades comerciales frente a los desafíos que plantea el Covid-19 y entregas de materiales y apoyo económico para reforzar las actividades comerciales en esta nueva realidad.

El programa, impulsado por Coca-Cola Uruguay, en alianza con CAMBADU, Endeavor, Ceprodih y Kolping, fomentó la reactivación económica apoyando a muchas familias que sufrieron las consecuencias de la pandemia en sus comercios. La ayuda para los almaceneros constó de varias acciones que tuvieron como objetivo facilitar y allanar el camino hacia la nueva normalidad. De esta manera, 300 comercios de Montevideo recibieron un kit que incluyó una bicicleta de reparto, elementos de seguridad vial, dispensers de alcohol en gel, mamparas para el mostrador, máscaras protectoras y señalética para asegurar el distanciamiento social dentro y fuera del comercio, así como cartelería, para facilitar la comunicación de entrega a domicilio.

En tanto, 100 emprendedores que se encuentran en situación vulnerable de Montevideo y el interior del país, recibieron $UY 38.000 no reembolsables, que pudieron utilizar para capital de trabajo, transformación digital, mejora del servicio de entrega a domicilio y adquisición de materiales de seguridad para protegerse del COVID-19, además de capacitaciones virtuales a cargo de mentores especializados.

Apoyo a la economía local

El programa “Estemos Abiertos” generó un “efecto derrame” ya que todos los materiales proporcionados provinieron de comercios nacionales para generar un doble espiral positivo. De esta forma se buscó afectar positivamente a toda la cadena de valor. Un ejemplo es el de Media Neurona, empresa de comunicación visual a la que Coca-Cola le encargó los insumos para renovar la fachada de Almacén Granja Muu. En la misma línea, otro proveedor fue la bicicletería “Lisboa”, que restauró 300 bicicletas a pedido de Coca-Cola para entregar a almacenes. Conocé la historia a continuación.