En un contexto marcado por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, es fundamental fomentar una conciencia que promueva hábitos responsables y sustentables. En esta línea, la educación ambiental es clave para promover el conocimiento sobre estos temas y sus posibles soluciones.
Las empresas que llevan adelante este tipo de iniciativas buscan transmitir conocimientos, fomentar la adopción de prácticas sustentables, promover la conservación de los recursos naturales, la reducción de la huella de carbono, el reciclaje y el uso responsable de la energía. Por lo tanto, además de promover la protección del ambiente, las personas pueden tomar decisiones informadas que contribuyan al cuidado del planeta y sus habitantes.
En esta oportunidad, Tetra Pak, Siemens, Nideport, Mastellone Hnos., Ecoplas y Fundación Temaikèn nos cuentan cómo abordan la educación ambiental y el impacto positivo que pueden generar en la comunidad este tipo de iniciativas, especialmente en las instituciones educativas.
“En Tetra Pak desarrollamos diversas iniciativas de educación ambiental orientadas a promover la economía circular y el consumo responsable. Un ejemplo destacado es el programa Tetra Pak Formers: Protectores del Planeta, una propuesta educativa que, a través de una obra de teatro educativa, acerca estos conceptos de manera lúdica, dinámica y participativa a niños y niñas de nivel primario”, señala Horacio Martino, Gerente de Sustentabilidad de Tetra Pak para Argentina y Paraguay.
¿En qué consiste la propuesta Tetra Pak Formers: Protectores del Planeta?
La iniciativa combina funciones teatrales presenciales y virtuales, talleres y experiencias interactivas, junto con materiales pedagógicos específicos para estudiantes y docentes, abordando temáticas como reciclaje, separación de residuos, consumo responsable y cuidado del ambiente.
Con la obra teatral Tetra Pak Formers: Protectores del Planeta, convertimos el desafío del reciclaje en una experiencia educativa única. Con humor, música e interacción, acercamos los conceptos de reducir, reutilizar y reciclar a más de 4900 estudiantes de 146 escuelas de Argentina y Paraguay, inspirando a una nueva generación comprometida con el cuidado del planeta.
Esta acción fue reconocida en 2025 con el Premio Conciencia, que distingue iniciativas con impacto positivo en educación ambiental y sustentabilidad, reafirmando el valor de la propuesta y su contribución a la economía circular.
¿Cómo se vinculan estas acciones con su estrategia de sustentabilidad?
La educación ambiental es un pilar clave dentro de nuestra estrategia de sustentabilidad. En Tetra Pak buscamos proteger los alimentos, las personas y el planeta, y entendemos que el cambio de hábitos y la concientización a edad temprana son fundamentales para avanzar hacia una economía circular.
Programas como Tetra Pak Formers reflejan este compromiso al promover prácticas concretas como la correcta separación de residuos, el reciclaje y el consumo responsable, alineadas con los objetivos de desarrollo sostenible, en particular el ODS 12. Estas acciones contribuyen a fortalecer la cadena de valor y a generar impacto positivo en las comunidades educativas, posicionando a la educación como una herramienta estratégica para impulsar transformaciones a largo plazo. De hecho, cuanto más se separan en origen los envases usados, más se recicla y entonces es menor la huella ambiental, aspecto clave en nuestra ambición de descarbonización.
¿Cuáles son los temas más desafiantes para concientizar a las comunidades?
Uno de los principales desafíos es lograr cambios de comportamiento sostenidos en el tiempo, especialmente en lo que respecta a la separación en origen y la correcta disposición de los residuos. También es clave derribar mitos sobre reciclabilidad y reforzar el concepto de que los residuos pueden ser recursos si se gestionan adecuadamente.
En la Argentina se recicla algo más del 20 por ciento de los envases que se consumen. Queremos ir más allá. En Tetra Pak apuntamos a desarrollar herramientas y mecanismos de concientización que trasciendan el aula y se repliquen en los hogares, generando un efecto multiplicador en la comunidad. Nos motiva acelerar la transición hacia una economía circular, donde cada envase, luego de cumplir su misión de proteger los alimentos, pueda transformarse en materia prima para nuevos productos gracias a la educación ambiental y a hábitos de consumo más conscientes.
¿A cuántas personas llegaron con estas acciones?
Alcanzamos a más de 4900 niños y niñas de nivel primario, pertenecientes a 146 escuelas de Argentina y Paraguay, a través de 15 funciones presenciales y 10 funciones virtuales, incluyendo también a docentes y equipos directivos.
La modalidad adaptable del programa, tanto presencial como virtual, permitió ampliar significativamente el alcance y llegar a comunidades educativas de distintas provincias y regiones. Además, se realizó una jornada especial para familias de colaboradores de Tetra Pak, con el objetivo de llevar el mensaje de la obra al interior de la cultura organizacional y reforzar el compromiso ambiental puertas adentro.

“En Siemens, llevamos adelante iniciativas de educación ambiental y tecnológica con base en nuestro marco de sostenibilidad DEGREE. Desde esta visión concebimos que la tecnología es una herramienta clave para abordar los desafíos ambientales, sociales y productivos actuales”, especifica Patricio Castroagudín, Regional People & Organization en Siemens Sudamérica sin Brasil. Por ello, enfocan sus esfuerzos y los de la Fundación Siemens Argentina en la formación y el acceso de niños y jóvenes a la ciencia y la tecnología.
¿Qué acciones llevan adelante vinculadas a la educación y la sustentabilidad?
El Concurso LOGO! de Creatividad en Automatización es una iniciativa muy especial para la compañía, porque pone en el centro el concepto “tecnología con propósito”. Nació hace 20 años con el objetivo de que estudiantes y docentes puedan aprender procesos de automatización y aplicarlos de manera lúdica y competitiva en un proyecto concreto.
La iniciativa contempla capacitaciones a los inscriptos, acceso a software, acompañamiento durante el proceso de trabajo y premios en equipamiento. Los grupos deben trabajar de manera multidisciplinaria para presentar proyectos donde se evalúa la propuesta en la que –de forma lúdica y competitiva– los estudiantes de secundaria y sus docentes proponen procesos de automatización para que dicho proyecto resuelva la necesidad y mantenga estándares de operación sostenibles.
Los resultados obtenidos van más allá de la solución técnica, pero también se incluyen la originalidad, las dinámicas de trabajo colaborativo, la inclusión de estudiantes que puedan resolver los desafíos financieros y que implica dicho proyecto, la concepción de la sostenibilidad como eje transversal al proyecto y la viabilidad financiera de él a través del esbozo de un presupuesto lo más cercano posible a la realidad.
¿Cuáles son los temas más desafiantes para concientizar a las comunidades?
Uno de los principales desafíos en materia de concientización es traducir problemas complejos y globales en acciones concretas, cercanas y comprensibles para las personas. Temas como el cambio climático, la eficiencia energética, el uso responsable de los recursos, la gestión de residuos o la descarbonización suelen percibirse como abstractos o lejanos si no se los vincula con la vida cotidiana, la educación y el trabajo.
En este contexto, la capacitación ambiental temprana resulta clave, y el Concurso LOGO! aborda estos desafíos de manera lúdica, práctica y concreta, convirtiéndose en una herramienta pedagógica muy potente. No se trata solo de transmitir información, sino de generar capacidades, pensamiento crítico y una comprensión integral de cómo las decisiones tecnológicas, productivas y de consumo impactan en el entorno. A través del diseño de proyectos de automatización con un objetivo ambiental o social, los estudiantes pueden experimentar de forma tangible cómo la tecnología con propósito contribuye al ahorro de energía, a la optimización de recursos o a la mejora de procesos productivos. Al trabajar sobre problemáticas reales y cercanas, la sostenibilidad deja de ser un concepto teórico y se transforma en una experiencia vivencial.
¿A cuántas personas llegaron con estas acciones?
Durante 2025, la iniciativa reunió a más de 500 estudiantes y más de 120 docentes de escuelas técnicas de todo el país, quienes desarrollaron y presentaron 104 proyectos tecnológicos. En este contexto, el proyecto ganador nacional fue “REPAPER”, del Colegio Reinaldo Merín de San Rafael (Mendoza), una propuesta basada en una máquina automatizada que permite reciclar papel y residuos orgánicos para transformarlos en nuevos productos reutilizables, promoviendo la sostenibilidad y la economía circular mediante el uso de tecnología.
Además, 12 escuelas técnicas de distintas regiones del país fueron reconocidas con equipamiento Siemens para fortalecer sus laboratorios, con el objetivo de potenciar la formación práctica, acompañar el aprendizaje en tecnologías aplicadas y seguir impulsando el desarrollo de habilidades clave para la industria del futuro.

“En el marco del proyecto Selva Paranaense Vida Nativa, Nideport desarrolla un programa integral de educación ambiental en la provincia de Misiones, con fuerte anclaje territorial y trabajo articulado con escuelas, comunidades locales e indígenas”, explica Juan Núñez, CEO y Cofundador de Nideport.
¿Qué acciones impulsan vinculadas a la educación ambiental?
La iniciativa incluye talleres en escuelas rurales, encuentros comunitarios abiertos y visitas educativas al campo con estudiantes de carreras ambientales de nivel terciario. Los contenidos abordan conservación del Bosque Atlántico, restauración ecológica, cambio climático, monitoreo ambiental, prevención de incendios forestales y control y manejo del fuego. Además, Nideport realizó la donación de equipamiento e insumos de laboratorio a la escuela secundaria técnica de Cruce Caballero, desde donde se realizan análisis de agua y suelo para detectar posibles contaminaciones que puedan afectar la salud humana, vegetal y animal en una zona impactada por desmontes y uso intensivo de agroquímicos.
El programa también contempla capacitaciones específicas en prevención de incendios forestales para vecinos y actores locales, fortaleciendo la detección temprana de riesgos y el uso responsable del territorio. Estas acciones se complementan con el uso de tecnología avanzada –sensores, drones y sistemas de monitoreo en tiempo real– que refuerzan la seguridad ambiental en la región.
Un aspecto central es el trabajo conjunto con comunidades mbyá guaraní, especialmente con la Tekoa Alecrín, integrando saberes ancestrales sobre biodiversidad, ciclos de la selva y prácticas culturales con herramientas científicas y tecnológicas.
¿Cómo se vinculan estas acciones con su estrategia de sustentabilidad?
La educación ambiental es un eje transversal de la estrategia de sustentabilidad de Nideport. El proyecto Vida Nativa protege más de 22.850 hectáreas de selva nativa en Misiones y cuenta con certificaciones internacionales que reconocen su contribución positiva al clima, la biodiversidad y las comunidades locales.
En este marco, la compañía entiende que la conservación a largo plazo no puede sostenerse únicamente con tecnología o inversión, sino que requiere fortalecer capacidades locales y construir conciencia ambiental. Por eso, la estrategia integra restauración ecológica, monitoreo ambiental y formación comunitaria como partes de un mismo modelo.
El enfoque colaborativo –que combina ciencia, tecnología y saberes tradicionales– potencia el impacto social y ambiental del proyecto, generando un modelo de conservación que trasciende generaciones.

“El programa de educación ambiental de Mastellone Hnos. surge a partir del compromiso de la compañía con el desarrollo sostenible de las comunidades donde está presente y con la necesidad de generar conciencia sobre los desafíos ambientales actuales”, expresa Luis Demicheli, Gerente de Sustentabilidad de Mastellone Hnos. Desde sus inicios, la empresa ha impulsado iniciativas educativas que promueven el aprendizaje y la participación de estudiantes y docentes.
¿Cómo nació su programa de educación ambiental? ¿Qué acciones incluyen?
Entre las principales acciones se destacan talleres y actividades educativas sobre el cuidado del ambiente focalizados en reciclado, reutilización y economía circular, así como propuestas que incentivan la creatividad y la innovación en jóvenes. Un ejemplo es la Hackathon Sustentable, que convocó a estudiantes de escuelas técnicas, agrotécnicas y agropecuarias para desarrollar soluciones vinculadas con la gestión de residuos, el reciclado y la circularidad de envases posconsumo. A su vez, la compañía realiza ecotalleres y visitas educativas, donde los participantes conocen procesos de gestión de residuos y prácticas de economía circular aplicadas en la industria.
¿Cómo se vinculan estas acciones con su estrategia de sustentabilidad?
Las iniciativas forman parte de la política y estrategia de sustentabilidad de Mastellone Hnos., que busca generar valor compartido en las comunidades, incorporando también a la cadena de valor, promoviendo hábitos responsables vinculados al cuidado del ambiente.
A través de estos programas, la compañía no solo trabaja en mejorar sus procesos productivos y el tratamiento de desechos, sino que también impulsa la formación de nuevas generaciones en temas como economía circular, reciclado y consumo responsable. De esta manera, la educación ambiental se integra a la estrategia corporativa como una herramienta clave para fomentar una cultura de sustentabilidad tanto dentro como fuera de la organización.
¿Cuáles son los temas más desafiantes para concientizar a las comunidades?
Uno de los principales desafíos es promover cambios de hábitos en torno al posconsumo y la gestión de residuos, especialmente en relación con la separación y el reciclado de materiales. También resulta clave concientizar sobre el impacto ambiental que tienen las decisiones cotidianas y sobre la importancia de avanzar hacia modelos de sistemas de gestión de residuos modernos que traccionen la economía circular, donde los materiales pueden reutilizarse y volver a incorporarse al sistema productivo. Para esto necesitamos unir esfuerzos en sistemas colaborativos, generar conciencia y lograr aprendizajes vitales para cumplir los objetivos Por eso, los encuentros educativos buscan abordar estos temas de manera participativa, incentivando a los jóvenes a pensar, desarrollar e implementar soluciones innovadoras que puedan aplicarse en sus propias comunidades.
¿A cuántas personas llegaron con estas acciones?
En cuanto al alcance de las acciones realizadas durante 2025, en el caso de la Hackathon Sustentable participaron 21 equipos integrados por más de 125 estudiantes y 17 docentes, provenientes de 17 escuelas técnicas de cinco jurisdicciones del país (CABA, Buenos Aires, Santa Fe, San Luis y Entre Ríos).
A su vez, dentro del programa de educación ambiental de la compañía, iniciativas como los ecotalleres y las actividades educativas han alcanzado a más de 880 estudiantes, docentes y familias en distintas comunidades donde Mastellone Hnos. desarrolla sus operaciones.
Continuando con esta línea de trabajo en educación ambiental, lanzaremos nuestra segunda hackathon, ampliándola a otros niveles educativos y sumando desafíos. Avanzaremos en alcanzar más participantes de ecotalleres y, más allá de la actividad con los alumnos, realizaremos capacitaciones a docentes que puedan ser agentes multiplicadores del cambio.

“En Ecoplas impulsamos la educación ambiental como el punto de partida para la transformación circular. Desarrollamos programas de capacitación, contenidos pedagógicos y acciones de concientización orientados a promover el consumo consciente y una nueva mirada sobre los plásticos: transformar, no tirar”, indica Verónica Ramos, Directora Ejecutiva de Ecoplas.
¿Qué actividades realizan vinculadas a la educación ambiental?
Trabajamos activamente con escuelas, instituciones educativas, empresas, gobiernos y comunidades en todo el país. Uno de nuestros principales ejes es el programa Escuelas Verdes del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, del que participamos desde 2016. A través de este espacio brindamos clases en niveles inicial, primario y secundario, con contenidos adaptados y dinámicos que incluyen juegos, actividades prácticas y materiales educativos.
En estas capacitaciones abordamos temas como el consumo con conciencia ecológica, la correcta separación de residuos, el reciclado y el rol de los plásticos como recursos que pueden reinsertarse en el ciclo productivo. También desarrollamos talleres para recuperadores urbanos, capacitaciones para empresas y contenidos abiertos como la guía “Los plásticos en la economía circular”, que permite acercar información clara y basada en evidencia científica a toda la sociedad.
¿Cómo se vinculan estas acciones con su estrategia de sustentabilidad?
En Ecoplas entendemos que sin educación ciudadana no hay circularidad posible. Todas nuestras acciones están orientadas a impulsar la transición hacia una economía circular, donde los plásticos sean gestionados como recursos con propósito. Esto implica no solo promover el reciclado, sino también fomentar cambios culturales en la forma en que producimos, consumimos y disponemos los materiales.
A través de la educación, buscamos generar hábitos sostenibles, mejorar la separación en origen y fortalecer la participación de todos los actores: ciudadanos, empresas, gobiernos y comunidad educativa. De esta manera, contribuimos a construir una infraestructura social y cultural que haga posible la transformación circular en la Argentina, alineada con los desafíos ambientales y productivos actuales.
¿Cuáles son los temas más desafiantes para concientizar a las comunidades?
Uno de los principales desafíos es cambiar la percepción de que el plástico es un residuo sin valor. Todavía existe mucho desconocimiento sobre qué hacer con los productos una vez utilizados y sobre su potencial para tener una nueva vida útil. Por eso trabajamos en instalar una idea clave: lo que hoy es un residuo mañana puede ser un recurso. Promover esta mirada implica no solo informar, sino también generar confianza, derribar mitos y acercar soluciones concretas.
Otro desafío importante es la adopción de hábitos sostenibles, como la separación en origen. Esto requiere no solo concientización, sino también infraestructura adecuada y políticas públicas que acompañen estos procesos. En este contexto, desde Ecoplas promovemos mensajes simples y cercanos que conecten con las personas, mostrando que los plásticos con propósito pueden mejorar la calidad de vida, generar empleo e impulsar la innovación cuando son gestionados de manera responsable.
¿A cuántas personas llegaron con estas acciones?
A través de nuestras acciones de educación ambiental y concientización, alcanzamos a miles de personas en todo el país. En el marco del programa Escuelas Verdes, ya capacitamos a más de 7300 alumnos y 370 docentes, con un cronograma activo de clases que continúa ampliándose. A esto se suman las capacitaciones a recuperadores urbanos en centros de reciclado, donde trabajamos directamente con actores clave del sistema, así como las formaciones a empresas, organismos públicos y la comunidad en general.
Además, mediante nuestras guías, contenidos digitales y participación en iniciativas como Movimiento Circular, ampliamos el alcance de estos mensajes, promoviendo una mirada cada vez más extendida sobre los plásticos como recursos que pueden reinsertarse en nuevos ciclos productivos.

Desde hace 25 años, la Fundación Temaikèn trabaja por la conservación y restauración de la biodiversidad. Esto lo realizan a través de tres objetivos: recuperar especies silvestres, restaurar ecosistemas y reconectar a las personas con la naturaleza. “Y para este último objetivo utilizamos la educación para la conservación como una estrategia que rige cada uno de los programas que lidera la Fundación para diferentes audiencias”, detalla Alejandra Romeo, Responsable de Educación para la Conservación de Fundación Temaikén. Estas audiencias pueden ser tanto grupos como individuos, que transitan alguno de los niveles del sistema educativo formal, así como visitantes del Bioparque. “Esta plataforma para despertar conciencia y emoción sobre la naturaleza permite alcanzar con el mensaje de la conservación y el llamado a la acción a audiencias de todas las edades”, añade Romeo.
En cuanto a las actividades, la Fundación ofrece visitas educativas para nivel inicial, primario y secundario, como también para instituciones de personas con discapacidad. Cada una de las visitas está diseñada con el fin de dar a conocer el estado de conservación de especies y ecosistemas según la edad y los NAP (núcleos de aprendizaje prioritarios) de diferentes espacios curriculares, y para contribuir en la construcción de una ciudadanía ambientalmente responsable. Paralelamente cuentan con un programa de formación profesional para estudiantes universitarios y terciarios, con diferentes ofertas académicas, según la carrera.
“Uno de los puntos más desafiantes para alcanzar una ciudadanía responsable con el ambiente en las diferentes comunidades es lograr el tan necesario ‘manos a la obra’, pues para cambiar el estado de situación en el que se encuentra la biodiversidad necesitamos mucho más que saber lo que sucede: necesitamos ponernos a hacer cosas en favor de la naturaleza”, puntualiza Alejandra Romeo y añade que la conservación se logra cuando la comunidad se involucra, restaura, educa, comunica, colabora con organizaciones que están trabajando en los territorios: “De esta manera salimos del debate teórico, que es muy necesario, pero no suficiente”.
Por último, las visitas educativas son monitoreadas permanentemente para comprender su impacto e ir realizando los ajustes pertinentes. Hasta ahora, el 80 por ciento de los docentes considera positiva la visita, mientras que el 60 por ciento de los estudiantes encuestados identifica las problemáticas ambientales abordadas en ella.









