A partir de 2019, los siete locales de Mamuschka entregan sus productos en nuevas bolsas ecológicas hechas con almidón de maíz, un recurso renovable. Al enterrarlas, se degradan en la tierra en un tiempo que va de 90 a 180 días.

“Decidimos reemplazar nuestras bolsas plásticas por las de materias compostables para generar menos contaminación y renovar nuestro compromiso con el cuidado del planeta”, explica Matías Carzalo, gerente de la marca, que cuenta con sucursales en Buenos Aires, Bariloche, San Martín de los Andes, Villa La Angostura y El Calafate. “Son de un gramaje inferior a las anteriores y tienen la misma resistencia. Cumplen perfectamente su función y luego pueden volver a la tierra sin contaminar. Es decir, regresar a su origen, completar el círculo biológico”.

Mamuschka fue la primera chocolatería en usar bolsas reutilizables y, desde hace años -por decisión propia- separa el cartón sobrante de su operación del cual envían a reciclar 200 kilos por semana. Miembro de MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica), utiliza para sus productos insumos orgánicos certificados: cacao, azúcar, frambuesa, frutilla, miel y muchos otros ingredientes son libres de agroquímicos.

Con esta nueva implementación, la marca oriunda de Bariloche que este año cumple tres décadas de vida apunta a contribuir con la reducción de residuos plásticos. Según un informe de la ONU de 2018, alrededor de 13 millones de toneladas de plástico son vertidas en los océanos cada año.