Cuidado del medioambiente: Qué tanto depende de mí

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Por Rita Bolivar – Responsable de Impacto en Pura

Cada noviembre se celebra el Día Mundial de la Ecología y los Ecólogos. Entendiendo sus orígenes, resulta interesante saber que esta conmemoración se planteó con el propósito de dar reconocimiento a la ecología como disciplina científica y como una fecha para concientizar a todo el mundo sobre lo vital que resulta mantener una relación armónica con el medioambiente, para asegurar su cuidado y, por ende, su preservación.

Cuando hablamos de “ecología” nos tenemos que referir obligatoriamente al biólogo y filósofo Ernst Haeckel que acuñó el término partiendo de las palabras griegas “oikos”, que significa hogar y “logos”, que significa estudios. Por lo que uno de los primeros significados de la “ecología” hace referencia a una ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con su ambiente.

Haciendo un ejercicio de consciencia, es probable que podamos analizar que nuestra relación con el medioambiente, en su mayoría, ha sido desde una posición que nos coloca como seres humanos por encima de la naturaleza.

Evidentemente, esta relación ha ocasionado un estado de sobrecarga y desbalance en los ciclos medioambientales que sostienen la vida sobre el planeta tierra. Y mientras escribo estas líneas, entiendo que hay mucho trabajo por hacer para conectarnos con ese -yo ecológico– del que habla el autor Arne Næss y que nos acerca a un comportamiento ambientalmente responsable que preserve la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica como una forma de interés propio dado el entendimiento de que somos parte de ese mismo ecosistema.

Respondiendo a la pregunta que se plantea en el título, debo expresarles que todo depende de nosotros y que cualquier impacto ambiental positivo debe iniciar por un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo; trascendiendo a modelos de triple impacto.

Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y el acuerdo de Paris sobre el clima, nos muestran que la administración armoniosa de los recursos naturales y los procesos de crecimiento económico son asuntos que requieren un cambio de paradigma de todos los sectores que componen a nuestras sociedades: organismos internacionales, sector público, sector privado y sociedad civil.

Cada vez resulta más notorio las consecuencias del impacto del ser humano en el medioambiente. Partiendo desde la creciente explotación de recursos naturales y la degradación de los ecosistemas, el planeta tierra presenta un estado de sobrecarga y desbalance en sus ciclos medioambientales.

La celebración de este día involucra tomar consciencia sobre nuestros hábitos de consumo y sobre nuestra relación como seres que forman parte de este ecosistema. Por lo que las transformaciones sistémicas con visión a largo plazo apuntan a evitar los sobregiros de la tierra y modificar la trayectoria de los niveles de CO2 en la atmósfera, siendo nuestro mayor desafío como especie, la reducción de nuestra huella de carbono.

Cuando hablamos de hábitos de consumo, debemos armonizar nuestro estilo de vida hacia modelos saludables y sustentables. Tal vez, esto a primera vista nos resulte complejo; pero, por el contrario, se relaciona con la conexión de nuestros orígenes y, por ende, de nuestras raíces más profundas.

Se vincula con un aumento de consumo de verduras, frutas y legumbres de origen orgánico y de temporada, con la reducción de consumo de proteínas de origen animal, productos procesados, consumo de agua de forma sustentable y la reducción de plásticos de un solo uso.

Aún cuando podríamos extendernos en todo lo que se vincula con hábitos de consumo, lo más importante de entender es que las 3R de reducir, reutilizar y reciclar son claves, y que las mismas se posicionan en función a su relevancia, por lo que reducir nuestro impacto en términos de huella de carbono, proporcionará bienestar a todos los seres vivos que somos parte del planeta. Valorar la ecología implica entonces, entender que la salud de las personas y la salud del planeta es lo mismo, y solo depende de nosotros la conservación del ecosistema del cual somos parte.