La jornada fue instaurada el 5 de diciembre de 2014, año en el que la Organización de las Naciones Unidas designó esta fecha propuesta por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), con el objetivo concientizar sobre un manejo sostenible que garantice la salud de los suelos y su importancia para la producción alimentaria. 

Nuestros suelos componen un mundo de organismos, minerales y materia orgánica que proporciona alimentos a humanos y animales a través del crecimiento de las plantas. Por lo tanto, al igual que nosotros, los suelos necesitan un aporte equilibrado y variado de nutrientes en cantidades apropiadas para estar saludables.

Cuando se cosechan los cultivos, estos nutrientes se eliminan del suelo, por lo que es necesario realizar un seguimiento y gestión adecuados para revitalizarlos y hacer que las plantas futuras sean óptimas en contenido nutricional.

La pérdida de nutrientes del suelo es uno de los principales procesos de degradación que amenaza la nutrición, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.

En los últimos 70 años, el nivel de vitaminas y nutrientes de los alimentos se ha reducido de manera drástica y se estima que más de 2000 millones de personas en todo el mundo sufren de deficiencia de micronutrientes, también conocida como “hambre oculta” debido a que es difícil de detectar.

La degradación y falta de nutrientes en la tierra también conlleva a que esta pierda su capacidad para producir alimentos, causando hambre, pobreza y desnutrición, mientras que si existe una concentración de nutrientes muy alta, la tierra crea un ambiente tóxico para las plantas y los animales, contamina el medio ambiente y fomenta el cambio climático.

 

Fuente: Organización de las Naciones Unidas