Agustín Pichot, el histórico capitán de Los Pumas, nos recibió en la intimidad de su hogar, pocos días antes de viajar con la delegación del seleccionado nacional al Mundial de Inglaterra, y conversó con nosotros sobre el rol del líder y el futuro del rugby argentino.

Distendido en su hábitat familiar, Agustín Pichot, el gran felino, el líder absoluto de la manada que conquistó el mítico tercer puesto en Francia 2007, compartió con PRESENTE su visión personal sobre la sensibilidad que debe tener quien asume el rol de dirigir a un grupo humano para encaminarlo hacia el éxito, incluso a través de los fracasos. Una persona que desde los cuatro años sabía que tenía un sueño y se esforzó por dar lo mejor de sí mismo para alcanzarlo, entregándose ciegamente a ese destino que supo alinear las estrellas en su camino. Un camino que no habría podido recorrer sin la ayuda de su familia y la confianza de sus compañeros de equipo. Hoy, Agustín Pichot se ha puesto nuevos desafíos, abocarse a expandir las fronteras del rugby argentino internacionalmente, llevando los valores de este deporte a lugares que pueden acrecentar a las personas.

¿Cuál es la importancia de que el rugby vuelva a ser un deporte olímpico a partir de Río de Janeiro 2016?

Es retomar un camino que se había empezado a transitar hace varios años, es reconquistar el amor que había perdido el Comité Olímpico Internacional (COI) hacia este deporte que ya había sido olímpico hace muchos años (el rugby 15 formó parte del programa de los JJOO de verano en cuatro de las siete primeras ediciones –París 1900, Londres 1908, Amberes 1920 y París 1924–; poco después el COI lo excluyó como deporte olímpico). Luego de numerosos intentos, finalmente los miembros del COI aprobaron la inclusión del rugby 7 en el programa de los JJOO de 2016 y 2020, durante el congreso anual celebrado el 9 de octubre de 2009 en Copenhague). Hicimos un buen trabajo y lo aceptaron. Ahora empieza a ser parte de una familia que hará que el rugby no sea más un deporte anglosajón reservado para algunos países de habla inglesa y, ocasionalmente, otros países como la Argentina, Uruguay o Chile. Los JJOO les permitirán a otros países sentirse parte del rugby. El seven, que es una modalidad mucho más fácil, rápida, vistosa, logrará atraer a mucha gente joven rápidamente, a diferencia del rugby tradicional de 15 jugadores que resulta más difícil de entender.

¿Y qué será lo que el rugby le lleve al mundo a través de esa gran exposición en los JJOO?

Lo más importante, lo más lindo, si querés, es que el rugby es un deporte de conjunto, lo puede jugar cualquiera –hombre, mujer, alto, flaco, lento, rápido– y divertirse haciéndolo. Después, si te hablo de la parte más lírica, que es una de las más lindas del rugby, acercará solidaridad, compañerismo, amistad. Mucha gente suele decir despectivamente que los rugbiers creen que esos valores son propios del rugby. Y te digo que, en definitiva, puede ser, porque no podrías jugar al rugby si no fuera así, o sea, tenés que pasar la pelota hacia atrás, hacia el costado, a otro compañero, la filosofía del juego en sí es así, hay que darle la pelota a alguien que esté en una mejor posición que la tuya, no tenés que ser egoísta. Hay un montón de cosas que pasan en el juego que hacen que vos después te eduques en la vida de la misma manera, que seas respetuoso con el réferi y con las reglas, que tengas la sensibilidad de estar pendiente del otro y no en vos solo. Es un deporte que te lleva a pensar en grupo y en el otro, y para mí esa es la virtud más grande que puede tener un ser humano. Si vos te ocupás del que tenés al lado y él se ocupa de vos, seguramente el mundo será un poco mejor.

Te escucho e inmediatamente me dan ganas de poner a jugar al rugby a todos los líderes del mundo. Vos fuiste y sos, porque sospecho que no se pierde el carácter, un gran líder de equipos. ¿Cuáles son las virtudes que debe tener un buen líder según Agustín Pichot?

Un líder puede ser positivo o negativo. Ser uno bueno implica ser una persona sensible, lo que te hace un mal líder es no tomar responsabilidad sobre esa sensibilidad, usarla para cosas malas. Si como líder querés que tu equipo gane a costa de cualquier cosa, seguramente tu equipo sea exitoso pero no va a tener valores. Puede que te vean como un buen líder para ganar, pero no sé si serás un buen líder de equipo ni como persona, por eso la responsabilidad del líder es siempre doble: no solo ser sensible, sino también saber usar esa sensibilidad para una buena causa. No es ganar a cualquier precio, sino usando las armas como corresponde. Los grandes equipos de la historia, ya sean Los Pumas del 2007 o los All Blacks del 2011, tienen un aura que muestra que el grupo humano es un equipo que hace todo para el bien. Pero ojo, eso no quiere decir que los ídolos no se equivoquen.

Es interesante lo que planteás sobre no ganar a cualquier precio, porque para mí, y creo ser uno entre muchos, tu imagen de buen líder quedó clara en aquel insulto que le propinaste a Juan Manuel Leguizamón después de que tacleara a destiempo a Sébastien Chabal en el partido contra Francia en el Mundial del 2007. Aquello implicaba dejar a sus compañeros con un jugador menos en la cancha por haber obrado de mala manera. ¿Qué sentiste en ese momento?

Mucha gente me dijo “Cómo vas a putear a alguien así en una cancha”, pero quienes entienden de grupos hacen una lectura como la tuya. Legui es amigo, pero en ese momento había cometido un acto de indisciplina que dejaba al equipo con 14 jugadores.

¿Considerás que él entendía que estabas actuando como líder de grupo en ese momento?

Sí, perfectamente. Yo soy muy amigo de Legui, pero al margen de eso, son reglas del liderazgo, vos no tenés excepciones con los amigos, por eso ser un líder es muy difícil. Lo mismo pasa cuando tenés que dejar a un amigo afuera de un equipo, es durísimo. No se lo deseo a nadie, porque todos dicen “Ah, sos el capitán, qué bueno”. No sabés lo que es tener que comunicarle a un pibe que no juega, a un amigo tuyo, llevarlo aparte y decírselo.

¿De eso se encarga siempre el capitán en Los Pumas?

Depende de los grupos. En aquel Mundial las decisiones las tomaba yo con el Tano [Marcelo] Loffreda y con Daniel Baetti [ambos entrenadores de aquel equipo], pero la última palabra la tenía yo como capitán. Lo que le había pedido al Tano en aquel momento era que me dejara a mí hablar con los jugadores que se quedaban afuera para poder explicarles el porqué.

¿Y todos entendían o alguno se enojó con vos?

Son las reglas del juego. Muchos se han enojado, varios me han dejado de hablar. Es muy duro el liderazgo, y vuelvo a lo mismo, a los líderes también se los critica y deben saber ser criticados. Sufrís un montón, la sensibilidad te hace eso. Tengo como libro de cabecera El hombre en la búsqueda del sentido, de Viktor Frankl, es mi guía espiritual. Hasta que no entendés cómo sufrir, estás en una lucha constante contra el sufrimiento, y una persona sensible sufre todo el tiempo, no podés elegir no ser sensible, si no te mueve la gente pobre o la foto de este chico sirio muerto en el mar, para mí sos una planta. Si no tenés sensibilidad, no sos líder, olvidate, andate a tu casa.

Empezaste a jugar al rugby en el Club Atlético San Isidro (CASI) a los cuatro años. ¿Hubo un momento en el que descubriste que tenías el don del liderazgo o que perfilabas para convertirte en un gran capitán?

Mirá, cuando vas creciendo tenés muchas cosas buenas y malas. Sos caprichoso. El líder debe autoconvencerse. Sos muy solitario, te vas armando de una fuerza, porque es una lucha constante entre la sensibilidad, el sufrimiento, el fracaso, el éxito y lo más duro es cuando la gente deposita las esperanzas en vos para tomar decisiones, desde tus compañeros del equipo hasta tus amigos, empezás a ser líder en todo, y encima a los trece años no te das cuenta de que sos un líder o de cómo manejar el liderazgo, y la gente va confiando en vos, es decir, tenés que unir todo.

¿Pero fue naciendo en vos de manera natural o reconocés la influencia de algunos referentes?

Para mí fue algo muy natural, pero a mis amigos les llamaba la atención. En las entrevistas que les hacen, ellos cuentan que me veían llegar un sábado a la mañana, y agarraba la pelota y venían todos.

¿Pero tenías un plan de trabajo o una visión, al estilo empresario que diagrama un plan a largo plazo?

Yo creo en el destino ciento por ciento, para mí las estrellas estaban alineadas para que yo fuera lo que fui, no me preguntes por qué. Yo desde los seis años corría en el jardín de mi abuela y hablaba de Los Pumas. Es imposible trazar esa línea, con humildad te lo digo, haber estado trece años en Los Pumas, ser el capitán, con ese chico de los seis años. Cuando ves el video de Maradona o de Messi, sin compararme para nada con ellos, que hablan de sus sueños, a mí me pasó, yo no quería ser ni jugador de fútbol, ni de básquet, ni astronauta, ni bombero, yo quería jugar al rugby desde los cuatro años.

¿Alguna vez alguien puso en duda tu sueño, te dijeron que no tenías físico para jugar?

No me importaba, yo era así, yo estaba en la M19B y al año estaba en Los Pumas; no era un crac, era talentoso, pero hasta ahí, no es que la rompía en mi división, éramos todos buenos, pero yo construía todo el día, y bueno, jugaba bien, pero no era que desde los seis años todos decían “Este va a llegar a algo groso”.

¿Cuándo fue tu salto significativo en el rugby?

En mi caso fue rarísimo, yo pasé la M15 normal, la M16 y la M17 jugaba bien, la M18 jugué en la B, o sea, en el CASI B, y con 18 años pasé a ser capitán de la M19A.

¿Y por qué fue eso? ¿La rompiste ese año?

Se dio naturalmente, empecé a tener un nivel físico más grande y a jugar de una manera mucho más física, era muy rápido mentalmente. Y en doce meses estaba jugando un Mundial. Me llamaron de la primera y al toque de Los Pumas, fue todo muy rápido.

¿Tuviste algún entrenador o jugador que te haya marcado?

Solo mi hermano y mi papá, fui muy crítico de la gente que tenía alrededor, porque quería ser yo. Mi hermano jugaba en la primera del CASI y dejó de hacerlo para que jugara yo, un genio. Un acto de amor increíble, dejar su carrera para que yo pudiera crecer, no conozco a nadie que haya hecho algo así.

¿Dentro de una estructura profesional de Los Pumas, cómo entran los valores, se seguirían manteniendo?

El profesionalismo no es un fin, es un medio, vos no vas a ser mejor abogado porque te paguen más o menos, tu ética es el amor. En el deporte es igual, yo lo que quería era jugar al rugby, a mí en Los Pumas me pueden pagar diez millones de dólares o cero que yo voy a jugar de la misma manera, el amor es el mismo. No hay que confundir el éxito en el deporte con tener más dinero.

¿Cuál es tu rol ahora en Los Pumas?

Yo soy miembro de la SANZAR [por sus siglas en inglés: South African, New Zealand and Australia Rugby, es un consorcio de las federaciones de rugby XV de Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica que posee los derechos de las competencias internacionales que organiza] y ayudo en la Unión Argentina de Rugby (UAR), estoy en la Fundación Argentina de Rugby (FuAR), participé en la creación de eso, fue una de las cosas más lindas que hicimos.

¿Cómo surgió esa FuAR?

Desde el 2008, yo ayudé junto a un grupo de personas a reordenar organizativamente el rugby. En un momento nos dimos cuenta de que teníamos una deuda pendiente con los lesionados y creamos una fundación con el Gato [Ricardo] Handley. Le pedí que por favor fuera el presidente, él es un tipo con mucha sensibilidad, un gran tipo, un Puma de raza, y le dije: “Mirá, Gato, hay chicos que nos necesitan”. La FuAR será clave para el rugby social en algún momento, es importante que haya un cuerpo colegiado que junte fondos. Era un tema pendiente que tenía la UAR y lo logramos llevar adelante. Es una de las cosas que más placer me dio.

¿Cómo se maneja el tema del dinero en el rugby?

El rugby no tiene pases, hay un derecho formativo que paga el club que recibe a un chico, y eso va a la Unión de Rugby de Buenos Aires. En Europa tampoco hay pases, se usa comprar el contrato, que suele ser de un año, tres o cinco.

Entonces, ¿cómo se mantienen los clubes?

Con muchísima voluntad.

Contanos en qué consiste la participación de un equipo argentino por primera vez en la temporada del Super Rugby.

Es un campeonato de 18 equipos y habrá uno argentino. Arrancará en marzo de 2016. Participarán cinco equipos de Nueva Zelanda, cinco de Australia, seis de Sudáfrica y uno de Japón.

Es el campeonato de rugby profesional, como la NBA de los Estados Unidos, pero del hemisferio sur, es como que Atenas de Córdoba juegue en la NBA y después acá, se juega de local y de visitante, no pasó nunca en la historia de ningún deporte.