El occidente de Cuba ofrece un rincón que va ganando fama con la creciente llegada de los turistas: se llama Viñales. Desde allí se puede hacer base para recorrer una región de naturaleza desbordante con una fuerte apuesta por la conservación.

La progresiva apertura de Cuba al mundo en los últimos años generó, entre otras cosas, una gran explosión turística que se derrama por todo el país caribeño. Por eso, más allá de las famosas playas de Varadero –entre tantas– o las típicas calles con construcciones coloniales y el Malecón de La Habana, hay otros rincones que se enfrentan al desafío de recibir a cientos de miles de visitantes, que llegan en oleadas cada vez más grandes. Uno de esos lugares es Viñales, municipio que gana fama a caballo de un verde frondoso y por la riqueza natural de su valle, con las extensas plantaciones de tabaco como uno de los paisajes más celebrados.

No es arriesgado señalar que Viñales, con una población que ronda los 27.000 habitantes, está entre lo más moderno y organizado turísticamente en el país en términos de oferta gastronómica y esparcimiento. También, vale destacar, es donde se pueden ver los esfuerzos constantes para la conservación, ya que se trata de uno de los ambientes naturales más ricos de la isla.

Sin dudas, la estrella de Viñales es el valle, un accidente geográfico ubicado en la cordillera de Guaniguanico. Allí se conformó en 1999 el Parque Nacional del mismo nombre y, poco después, fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.

Desde entonces, a través de diversas organizaciones e instituciones, se multiplicaron en la zona los programas y proyectos para lograr la conservación del medio ambiente. Se construyó un centro de información al visitante, crecieron los planes de campos agroecológicos acompañados de educación y capacitación ambiental. Se realizaron trabajos de señalización en el Parque Nacional y se impulsó el desarrollo del ecoturismo mediante la creación de más de una decena de senderos para disfrutar de los paisajes serranos de diferentes maneras. Algunos caminos permiten dar un paseo al aire libre para observar la diversidad de la flora y la abundancia de aves.

En otros casos, el recorrido irá hacia cuevas –como las de Santo Tomás o de José Miguel–, o bien permitirá hacer escalada y cabalgatas, intentando siempre alterar lo menos posible el curso de la naturaleza. En la amplia oferta de excursiones, se podrán visitar distintas fincas que cultivan tabaco, tanto para consumo local como para la elaboración de los distinguidos puros cubanos, uno de los principales productos de exportación del país. Otro de los proyectos para el desarrollo sustentable del valle consistió en la instalación de paneles solares en más de un centenar de viviendas, acompañando así con energía renovable el crecimiento de la población.

Viñales, que es uno de los once municipios de la provincia de Pinar del Río, está a 178 kilómetros de La Habana. Quien viaje hasta este punto occidental del país desde la capital de Cuba tendrá la posibilidad de percibir los distintos tonos de verde durante el trayecto en ruta. Al llegar al poblado, que está en el valle, el visitante se encontrará con un ambiente en el que los turistas se entremezclan con los agricultores tradicionales, dentro de una arquitectura que conserva casas con techos de tejas rojas y nuevas construcciones. La expansión y modernización de las viviendas obedece al desarrollo turístico. Como la capacidad hotelera es reducida, las casas particulares se ofrecen como alojamiento, siendo estas una de las opciones preferidas para los viajeros que apuestan a vivir una experiencia de lo más parecida a la vida cotidiana local. Las casas particulares que dan hospedaje son ya un clásico en Cuba y en Viñales: casi todos los hogares ofrecen habitaciones. Como en todo el país, deben estar habilitadas y se las identifica fácilmente con un logotipo azul pintado que es bien visible en su exterior.

Esta región, que originariamente fue habitada por comunidades aborígenes nómades, tiene entre sus actividades económicas la pesca, aunque en primer lugar habría que hablar de que es una zona agrícola en la que se cosechan frutas, verduras, café y, sobre todo, tabaco.

Resulta muy atractivo ver el trabajo que realizan los campesinos con el tabaco, desde su cosecha tradicional hasta su procesamiento manual. Cuba es la cuna de los mejores habanos del mundo, por lo cual no sorprende la curiosidad y el interés de los turistas al respecto. Por supuesto, estos paseos guiados son una de las actividades más buscadas. Se pueden ver los diferentes momentos que involucra la confección de los habanos: desde la recolección de la planta hasta el armado final del puro, pasando por el ensarte y el secado. Dentro del creciente movimiento agroecológico que se vive en la región, hay varios proyectos en curso con la intención de producir habanos cien por ciento orgánicos, es decir, sin utilizar químicos ni conservantes.

Viñales como base

El pueblo, como tal, tiene una iglesia, la escuela, el hospital y el parque. A su vez, en el poblado se ofrece una nutrida variedad de bares y restaurantes, como así también una oficina de turismo –que resulta útil para organizar excursiones–, una casa de cambio y diversos comercios como librerías, mercados y farmacia. Es decir, resulta una buena base para asentarse y hacer un recorrido por las atracciones de la zona, lo que demandará no menos de tres días (sin contar las cercanas playas, por ejemplo).

Además de la amplia diversidad de la flora y de la abundancia de las aves, ya sea en caminatas, taxi, vehículo alquilado, bus o cabalgatas, una de las primeras cosas que llaman la atención en la zona son los denominados “mogotes”. Son unas particulares cimas redondeadas de unos cientos de metros de altura. Una de las singularidades de estas formaciones radica en que es como si surgieran de pronto, de forma abrupta, desde la planicie del valle hacia el cielo. Otra de las características del Parque Nacional es la abundancia de su fauna; sobresalen los insectos, los moluscos y los invertebrados.

Para los viajeros más aventureros aparecen como opciones las cuevas, como la Gran Caverna de Santo Tomás, la cueva de San Miguel, el Sistema Cavernario de Guasasa, el Sistema Palmarito-Novillo-Pan de Azúcar y el Sistema San Vicente. Algunas se pueden visitar en soledad y otras requieren el acompañamiento de un guía. La cueva del Indio, tal vez la más concurrida, se destaca por la potencia de la naturaleza, ya que en sus 300 metros de extensión incluye dos ríos subterráneos que se pueden recorrer en una barca.

De todos modos, teniendo a Viñales como base y contando con varios días para recorrer, también es una gran oportunidad para ir a la playa, en donde se puede disfrutar de lugares prácticamente desiertos o bien de otros con más estructura. Más bien, sería casi un pecado no hacerlo. Los paraísos de arena blanca y agua transparente –cayo Jutías o cayo Levisa, por ejemplo– están a unos 50 kilómetros de Viñales. Se puede ir por el día, pero bien vale la pena tomarse un tiempo más para dormir y amanecer en las cercanías de la playa, ya que hay opciones de alojamiento.

Las Terrazas

A esta altura, si hablamos de turismo responsable, a mitad de camino entre Viñales y La Habana, no se puede dejar de mencionar Las Terrazas, en la Sierra del Rosario, que es reconocido como el primer ecomuseo de Cuba y considerado una referencia a nivel internacional del desarrollo sustentable. Como muestra de la solidez del proyecto, podría citarse que recibió el Premio de Conservación de la Unesco.

Así que, dicho esto, habrá que reservarse unos días para visitar lo que ya puede considerarse una miniciudad –con unos 1000 habitantes sobre unas 5000 hectáreas–, pero que en realidad es una asombrosa comunidad turística rural de desarrollo sostenible. Se extiende a orillas del río San Juan y es producto del proyecto de la Unesco para las reservas de la biosfera, que aquí comenzó en 1971 con la meta de relacionar a las comunidades rurales con su entorno.

En la época colonial hubo una gran deforestación en esta zona debido a la cercanía de las minas de cobre, entre otros motivos. Esto derivó en un fuerte deterioro del medio ambiente, hasta que en 1985 la Unesco estableció la Sierra del Rosario como Reserva de la Biosfera, lo que incluyó el hábitat donde ya vivía una comunidad. Entonces, comenzaron a realizarse planes para el desarrollo autosustentable, que se terminó de concretar con la creación oficial del denominado Complejo Turístico Las Terrazas en 1994. Fue ahí cuando empezó a funcionar como tal, ofreciendo comodidades y diversas atracciones para que los visitantes puedan quedarse los días que deseen y compartir con los lugareños un modelo de vida en el cual se autoabastecen por sí mismos, sin depender ya del presupuesto estatal.

Para que esto sea posible, y siempre con la idea de promover un turismo ecológico sustentable, entre otras decisiones se construyeron el Hotel La Moka y restaurantes que ofrecen un menú con productos elaborados en base a lo que se cosecha en la agricultura local. También se instalaron comercios de artesanías que venden productos hechos también con materiales autóctonos, a lo que se añade una oferta variada de servicios, como las diferentes excursiones en las que se pueden apreciar las ruinas de los cafetales, la historia del lugar, las aves o la naturaleza en general al ingresar en un recorrido por los bosques. También se puede hacer canopy y escalada.

Pese a estar en un lugar aislado y montañoso, en medio de una vegetación exuberante, la comunidad –que en un 45 por ciento trabaja en turismo– cuenta con una estructura que le brinda la posibilidad a su gente de mantenerse allí, ya que hay una escuela, una policlínica, farmacia, cine, cafés, biblioteca, correo, museo y diversas comodidades, siempre sin perder de vista el equilibrio ecológico. Como una muestra más del éxito de este proyecto, las autoridades locales remarcan que la esperanza de vida de los pobladores locales es de 79 años y, sobre todo, destacan que en la última década la mortalidad infantil fue cero.


Información útil

Cómo llegar

Desde Buenos Aires hay que volar a La Habana, trayecto que ofrecen varias compañías aéreas. Luego, desde la capital cubana hasta Viñales hay 178 kilómetros que pueden recorrerse de diversas maneras: desde los buses turísticos hasta los servicios de taxis, aunque una opción recomendable puede ser alquilar un auto, si lo que se busca es independencia de tiempos y de movimiento. En este caso se demora algo más de dos horas y habrá que prestar atención a la ruta, ya que en algunos tramos no está en muy buen estado, y también habrá que ignorar a una gran cantidad de los llamados “jineteros”, que básicamente es gente que se ubica al costado del camino y, acudiendo a diversos trucos engañosos, intenta vender lo que sea: desde un producto hasta una excursión, o bien hospedaje.

Para ir a la playa. A cayo Jutías se va por tierra desde Viñales en algo menos de una hora. Justo antes de que comience el terraplén que va hacia las playas está el último alojamiento, una casa con cuatro habitaciones. Para cayo Levisa también se demora una hora, pero hasta el embarcadero, desde donde sale el ferry que llega a la isla. El Hotel Cayo Levisa es el único lugar para dormir y para comer.

Para llegar al Complejo Las Terrazas se puede ir en ómnibus, taxi o auto alquilado. Para información de alojamiento, reservas y excursiones, más información en www.lasterrazas.cu

Dónde alojarse

En Viñales prácticamente la mayoría de los hogares están habilitados oficialmente para alojar turismo. La oferta es realmente muy amplia, desde hoteles sofisticados hasta las casas más comunes. Algunas opciones:

-Hotel Los Jazmines. Un tres estrellas cuya ubicación en las alturas ofrece una gran vista panorámica del valle, por lo que también es visitado por turistas que no se hospedan allí. Es un sitio emblemático, rodeado de mucha vegetación. Organiza excursiones de ecoturismo como “El Camino hacia los Mogotes”. Ubicado en el kilómetro 23 de la carretera a Viñales. Teléfono: +53 48 796123

-Casa El Porry. Está en el barrio La Carbonera y es una de las más elegidas por los turistas, que día tras día dejan recomendaciones y comentarios elogiosos en los distintos sitios de Internet. Tiene cuatro habitaciones confortables y modernas como las de un hotel tres o cuatro estrellas. El desayuno se sirve en la terraza, que ofrece una hermosa vista al valle. Ubicado en calle Salvador Cisnero (interior). Teléfono: +53 01 533 11744 / +53 48684354 – mail: casaelporri@gmail.com

Dónde comer

Los hoteles y las casas ofrecen desayuno, almuerzo y cena. En la calle principal de Viñales hay una gran cantidad de restaurantes, bares y cafés. Un recomendado: Finca Agroecológica El Paraíso – Carretera al cementerio – Km 1,5 – Vinales. Teléfono: +53 58188581

Clima

En general el clima es agradable para estar al aire libre todo el año, ya que Viñales tiene una temperatura promedio de 28 a 30 grados en verano y de entre 19 y 22 grados en invierno.