Electromovilidad Argentina: un grano de arena en el desierto

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El parque automotor eléctrico de Argentina es reducido mientras que en la región Chile y Colombia pican en punta con una amplia red de transporte eléctrico. China es el líder mundial y Estados Unidos ocupa el segundo puesto en la venta de este tipo de vehículos.

En la actualidad, la implementación de vehículos eléctricos comienza a ser una alternativa a la movilidad tradicional. En este sentido, si bien Argentina está comenzando a actuar, la agenda de movilidad sustentable es asignatura pendiente en nuestro país y aún existen barreras legales que impiden la venta de electricidad para la carga de los vehículos híbridos o eléctricos que se comercializan ya que las empresas proveedoras venden energía eléctrica pero no permiten que los usuarios la comercialicen.

Adoptar nuevos modelos que sean sostenibles en el tiempo y sustentables en la práctica de movilidad de las personas, reducir las emisiones de contaminante y también los costos de consumo de energía es fundamental para las sociedades modernas. Sin embargo, también será esencial que exista una infraestructura acorde relacionada con el parque automotor eléctrico que deberá proveer puntos de carga para los usuarios y asegurar que el impacto de la carga de vehículos no genere inconvenientes en la red eléctrica.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) “la movilidad urbana en América Latina generalmente empeora año a año, como resultado del rápido crecimiento del parque automotor”. Por otro lado, el BID indica que el sector transporte en América Latina y el Caribe contribuye aproximadamente en un 34% en las emisiones globales de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía y que “la  tendencia  a  la  baja  en  los  costos  de  las  baterías,  junto  con  el  acelerado  desarrollo tecnológico,  sugieren  un  llamado  a  la  actuación  proactiva  de  los  países  para  recibir  la electromovilidad, de tal forma que pueda alinearse con los objetivos de transporte sostenible donde los  gobiernos  deberán  avanzar  en  una  agenda  integral  de  política  pública,  regulación  e incentivos  apropiados  que  consideren  los  distintos  componentes  de  la  electromovilidad”.

Un papel importante lo cumplen las instituciones y leyes, que actúan como marco para la eficacia de las políticas de promoción de uso de los vehículos eléctricos. Actualmente, Argentina no cuenta con la infraestructura necesaria para masificar este tipo de vehículos.

En Europa este tipo de instalaciones suman más de 200.000 puntos de carga, y ya piensan en cómo combatir los posibles inconvenientes de la red eléctrica asociados a la demanda energética debido al incremento de los vehículos eléctricos y transportes en circulación, sin embargo la electro-movilidad a nivel nacional aún es novedosa y recién comienzan a comercializarse modelos de vehículos de esta índole. Por ejemplo, Noruega tiene un 85% de su parque automotor con tecnología híbrida o eléctrica y tiene como objetivo 2022 tener solo vehículos eléctricos para servicio público mientras que para el final de esta década apunta a tener vehículos que se muevan por electricidad netamente mientras que Alemania ya cuenta con este tipo de vehículos como móviles de la policía.

El parque automotor eléctrico de Argentina aún es reducido y también lo es la presencia de colectivos eléctricos. Según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de Argentina, en 2020 las unidades eléctricas patentadas eran 2833 vehículos. En contraposición Chile que ya cuenta con una amplia red de transporte público eléctrico junto con Colombia, donde creció exponencialmente la venta de este tipo de vehículos (no sólo para transporte sino también para particulares) son países vanguardistas en la región en este aspecto.

En Latinoamérica, Paraguay tiene las condiciones propicias para fomentar este tipo de movilidad ya que el país cuenta con excedentes de energía eléctrica y las tarifas de electricidad es de las más asequibles en la región. Sin embargo, aunque en los últimos meses resonaron varios planes del Gobierno en pos de fomentar la movilidad eléctrica en el territorio, aún hacen falta acciones concretas por parte del sector público que acompañen a las iniciativas privadas.

Por su parte, en el continente Estados Unidos es el dueño del segundo mercado mundial y tiene alto potencial de cambio hacia la electromovilidad. El podio es para China que cuenta con aproximadamente un tercio de su parque automotor en vehículos eléctricos.

Crear soluciones de transporte sostenibles que faciliten el aprovechamiento y la gestión de las energías renovables y el autoconsumo será un tema, sin dudas, a tratar en el corto plazo. En cuanto a la relación costo beneficio explica que las tecnologías digitales que se encuentran disponibles en el mercado, tienen costos más o menos accesibles y una durabilidad que permite pensar en ahorro económico en el mediano plazo en un contexto en el que se trata de ser más eficientes a un menor costo con la implementación de energías alternativas o vehículos eléctricos, apuntando a crear ciudades inteligentes que son las premisas que llevarán a las sociedades a tomar conciencia para reducir la huella de carbono.

Para contribuir en la construcción de una sociedad que apoye el cuidado del planeta, que sume a una tendencia global que beneficia a todos, resulta indispensable invertir en sustentabilidad ya que es una manera de promover la construcción de estos espacios. En este aspecto, la electromovilidad favorece a un transporte más limpio, seguro y eficiente porque cuenta con una de las matrices de generación de electricidad más limpia del mundo y mecanismos efectivos para continuar con una descarbonización rápida.