Fundación Pescar: Educar para el trabajo. Silvia Uranga, Directora General de la Fundación Pescar

Silvia Uranga, Directora General de la Fundación Pescar, habla de la actualidad y los objetivos de una organización que apunta a impulsar la inclusión social y laboral, a través de capacitaciones con orientación al empleo, en conjunto con empresas e instituciones.

Desde 2003, la Fundación Pescar se dedica a formar a personas en situación de vulnerabilidad socioeconómica para que puedan insertarse en el mundo del trabajo y construir un proyecto de vida sostenible a lo largo del tiempo. Silvia Uranga, Directora General de la Fundación, acompañó este proceso desde el comienzo: “Fundación Pescar es un programa que nació en Porto Alegre, Brasil, bajo el nombre Projeto Pescar Brasil, y este año cumple 50 años”. El programa surge a raíz de la preocupación de un empresario que notaba un número muy alto de personas que no estaban formadas. En este contexto, decide crear un centro de capacitación dentro de su propia empresa. “Después de dos años de enseñar la parte mecánica, las personas seguían sin conseguir trabajo, porque el objetivo de Pescar es la inclusión social y laboral. Entonces, decide enseñar herramientas de formación personal. Así nace esta metodología, que es la misma que nosotros tenemos desde hace 22 años”, explica Silvia Uranga.

La metodología se basa en un modelo de formación integral centrado en la persona, estructurado en tres ejes: el desarrollo personal, donde trabajan el autoconocimiento, las habilidades socioemocionales y la construcción de un proyecto de vida; la formación técnica, alineada a los perfiles más demandados e incorporando competencias digitales y de inteligencia artificial; y un acompañamiento personalizado, con tutorías, orientación y seguimiento posterior al egreso. Este enfoque se potencia con talleres prácticos, proyectos y mentorías junto con voluntarios de empresas. Así, brindan herramientas y, al mismo tiempo, generan experiencias que preparan para el mundo del trabajo.

El primer Centro Pescar comenzó con 13 alumnos, y en la actualidad ya tienen 120 empresas aliadas, con presencia en todo el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego.

Miembros del equipo de Fundación Pescar.

¿Cómo es la dinámica de trabajo y el trabajo con los participantes?

Los participantes se inscriben de manera digital y pasan por tres entrevistas donde se analiza la situación y vulnerabilidad económica, y la motivación de hacer la capacitación. Después se realiza un examen psicotécnico para comprobar la vulnerabilidad económica y también qué habilidades necesita mejorar la persona.

Una vez constituido el grupo de participantes –con capacidad de entre 25 o 30 personas, como máximo–, comienza la capacitación. Por un lado, se enseña sobre la formación para el trabajo, el proyecto de vida, habilidades para mantener un empleo, presentaciones en entrevistas y las tecnologías que debe saber una persona hoy para conseguir un trabajo, para mantenerlo y para seguir capacitándose. Después está la parte técnico-profesional, donde se enseña lo pertinente a las unidades de negocio de la empresa aliada.

Con respecto a las capacitaciones, contamos con los Centros Pescar o los Proyectos de Formación Intensiva. Están destinados a personas de entre 18 a 29 por lo general, o de 18 a 40. También contamos con el programa Mujeres Protagonistas, además de la iniciativa Belleza para un Futuro en alianza con L’Oréal, donde se brindan cursos de peluquería y maquillaje. La formación es realizada por profesionales de la compañía y nosotros llevamos adelante la gestión del programa.

A lo largo de los años fuimos mejorando, buscando la forma de servir mejor a los beneficiarios. En este sentido, aparte de los centros, lanzamos otros talleres y otras iniciativas para fortalecer habilidades y conocimientos que potencien la inserción laboral y social. Así, comenzamos a hacer talleres para nuestros beneficiarios, uno de ellos es el de acoso callejero, realizado en conjunto con L’Oréal; además de Mi Futuro, Mi Trabajo, entre otros.

Crecimos también, y sumamos las nuevas tecnologías. Hoy, desde el inicio de la capacitación, por ejemplo, enseñamos habilidades digitales. Al mismo tiempo, incorporamos temas de inteligencia artificial y los procesos y proyectos que hacen que los beneficiarios consigan un trabajo, lo mantengan y sea viable en el mundo actual. Con respecto a las capacitaciones, se realizan en la misma empresa si tienen espacio, o buscamos un lugar cercano a ella.

“Apuntamos a integrar la inteligencia artificial para acompañar el proceso formativo y que sea una aliada nuestra en las habilidades que deben tener los participantes”

¿Cuáles son los resultados? ¿Cuántos beneficiarios se formaron en la fundación?

En los Centros Pescar –que nosotros llamamos Proyectos de Formación Intensiva–, desde los inicios ya han pasado 11.700 personas capacitadas, incluyendo los dos años de seguimiento del alumni.

A nivel interno, al crecer en la capacitación, también desarrollamos nuestros sistemas de accountability y de evaluaciones. Esta parte, que la hacemos sobre la base de la información que recaudamos de los cursos durante el año, es muy importante. Así pudimos mejorar nuestro sistema operativo, para conocer, en el momento, cómo es la situación de un determinado centro.

Por lo tanto, nuestra capacitación está centrada también en la medición. Tanto en la terminalidad escolar, donde queremos que esa persona termine, como en la inclusión laboral y en el seguimiento de estudios superiores. Por ejemplo, con la información recaudada, sabemos que al 30 de diciembre –fecha donde hacemos un corte de la empleabilidad– contamos con un 81 por ciento de inserción laboral; una terminalidad escolar del 92 por ciento y continuidad de estudios o educativa del 70 por ciento.

Asimismo, tenemos otra medición que es la proyección laboral. En este aspecto, el 81 por ciento de los participantes que terminaron en marzo de 2025 ya estaba trabajando y el 23 por ciento de ellos ya habían mejorado su posición de trabajo.

De esta manera, realizamos un seguimiento de todos los que pasan por la formación intensiva. Esto nos lleva a querer ser mejores, porque para lograr esos números tenemos que buscar todo lo que hace a la formación intensiva de los jóvenes para que realmente logren ese primer trabajo.

¿Cuáles eran los desafíos iniciales y cómo evolucionaron a lo largo de los años?

Los desafíos los adquirimos todos los años y a mí me parecen maravillosos. Estamos permanentemente tratando de crecer y de buscar las formas de llegar mejor a nuestros beneficiarios, porque tenemos una gran demanda. Por ejemplo, el año pasado teníamos 150 lugares para un curso de tecnología y se anotaron 4000 personas. En los cursos de atención al cliente, que brinda CCU en Salta, se anotaron 750 personas para 15 lugares. Entonces, tenemos presentes los desafíos. Aunque nosotros no podemos solucionar todos los problemas, sí podemos empezar a pensar en estrategias nuevas e implementarlas rápidamente para poder atender a más personas y al mismo tiempo servir a la comunidad.

Asimismo, uno de los elementos más importantes es el equipo con el que trabajo, que se ha hecho más eficiente gracias a las nuevas tecnologías.

Por último, para mí el gran desafío es que todas estas capacitaciones y mejoras le lleguen a la mayor cantidad de personas.

¿Cómo está formado el equipo de trabajo internamente?

Somos una organización muy horizontal formada por 16 personas. En primer lugar, está el orientador, que es la persona que lleva adelante la capacitación en los centros. El orientador tiene que estar acompañado por nosotros, que coordinamos los centros y la capacitación. Por otro lado, está la empresa socia, ella dispone de los voluntarios que brindan las unidades de negocio. A nivel general, contamos con los coordinadores y las áreas específicas, como puede ser Desarrollo Institucional y Capacitación. El 80 por ciento del staff también es orientador en los centros. De esta manera, estamos conectados con las necesidades de las personas.

¿Cómo es el trabajo conjunto con las empresas?

Cada centro es personalizado a través de la empresa, ya que es su proyecto. Ellos financian el orientador, la implementación y todos los recursos necesarios durante la capacitación, como lugar, computadoras, seguros, viáticos. Además, las capacitaciones técnico-profesionales las realizan voluntarios de las empresas. En algunos casos, si se requiere una capacitación específica, como puede ser peluquería, maquillaje o programación, se contrata personal especializado para realizar esos cursos.

Por nuestra parte, hacemos la convocatoria y la selección de perfiles dependiendo de la empresa y el tipo de curso. Así, la persona se anota en el curso que brinda la empresa y que es implementado por Pescar.

Por lo tanto, la empresa paga el curso y dispone de los voluntarios para capacitar. Además, la figura del mentor acompaña a los jóvenes que se están formando. La capacitación tiene una duración de seis meses aproximadamente, y en los últimos tres meses los mentores hablan con los jóvenes para aconsejarlos, ayudarlos sobre dónde buscar trabajo y orientarlos para su futuro. Por nuestra parte, también guiamos a los mentores para que sepan cómo ayudar. En algunos casos, después de atravesar este proceso, los mentores quieren repetir la experiencia en cursos de otros centros, porque les gustó mucho. Podemos decir que tenemos un grupo muy grande de voluntarios de diversas empresas para diferentes rubros. Ellos son los que brindan su tiempo para acompañar a los jóvenes y a las mujeres.

Y a nivel nacional, ¿los desafíos son los mismos u observan diferencias entre las regiones?

En la empleabilidad hay mucha diferencia, en las provincias hay menor empleabilidad y en AMBA hay más oferta laboral. De todas maneras, nosotros buscamos que sean muy buenos proyectos, para que los que pasan por Pescar tengan una calidad superior a la media. Nuestro objetivo es unir al que busca y no encuentra desde el lado de la empresa, con el que busca y no encuentra desde el lado de la vulnerabilidad socioeconómica.

¿Cuentan con donantes individuales o empresas?

En general las empresas argentinas financian el curso. Nosotros buscamos donaciones de organizaciones extranjeras para todo lo vinculado con las evaluaciones, los seguimientos y las innovaciones.

¿Cómo es el seguimiento de los dos años posteriores?

Los participantes en seis meses adquieren un gran conocimiento, pero después retoman sus actividades habituales. Entonces, apuntamos a acompañarlos para que no pierdan lo adquirido en el curso y para que también tengan oportunidades.

En esta línea, hacemos un seguimiento con el alumni, que está integrado por 9600 personas. Se brindan capacitaciones para actualizar los CV, averiguamos con otras organizaciones para becas de estudio o puestos laborales… Por otro lado, los participantes que han conseguido trabajo comparten información sobre otras búsquedas laborales.

Buscando oportunidades se genera medición, compromiso y conocimiento de las necesidades que tienen las personas. Entonces, ese acompañamiento le brinda la seguridad de seguir en el camino que él mismo hizo. Por eso, mandamos una encuesta de seguimiento, tenemos tutorías, nos llaman personalmente. Hacemos realmente un seguimiento arduo.

Asimismo, nosotros medimos los emprendimientos de los participantes, si son rentables o no. Y también compartimos otras opciones de trabajo, como los empleos eventuales en las cosechas o en la industria que hay en el interior del país. Pueden realizar esos trabajos para juntar un capital y los otros meses se pueden pagar los estudios o seguir con su emprendimiento. Los logros que estamos teniendo son gracias a que todos buscamos que la gente tenga resultados y podamos medirlos.

“En los Centros Pescar ya se capacitaron 11.700 personas”

¿Tienen una bolsa de trabajo?

Sí, dentro del proyecto está incluida la bolsa de trabajo para que las empresas puedan buscar profesionales. La persona que entra en Pescar será acompañada y capacitada por un mínimo de dos años.

Pensando a futuro, ¿cuáles son los objetivos para este año y a largo plazo?

Tenemos muchos objetivos. Este año, es trabajar con la inteligencia artificial, ya que nos permitiría llegar a más personas de forma más fácil. Apuntamos a integrar la inteligencia artificial para acompañar el proceso formativo y que sea una aliada nuestra en las habilidades que deben tener los participantes.

Nosotros tenemos el objetivo de transformar las personas. Las personas se transforman viviendo en el siglo que viven y proyectándose en lo que les falta por vivir. Además, contamos con un lema: hay que trabajar para estudiar y toda la vida estudiar para trabajar. Porque todos nos vamos a tener que reinventar todo el tiempo.

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