Podríamos afirmar que hoy está “de moda” ser responsable en el ámbito empresarial, sin embargo, este término cobra sentido, cuando las acciones y actividades se materializan generando efectos positivos en la sociedad.

La Fundación Pro Tejer es una organización sin fines de lucro, que desde sus inicios entendió el sentido de la responsabilidad social empresaria, como motor indiscutible de desarrollo y retroalimentación de la industria. La Argentina se puso de pie nuevamente, gracias al proceso de reindustrialización. Un ejemplo lo constituye la cadena de valor textil – compuesta por pequeñas, medianas y grandes empresas ubicadas en todo el territorio nacional- , que ha logrado recuperar más de 200.000 puestos de trabajo que se habían perdido años atrás con la crisis.

Podemos afirmar que la industria textil Argentina está colmada de talentos. Los empresarios llevan invertidos más de 3.500 millones de dólares en modernización y ampliación de la capacidad productiva, no sólo para desarrollarse, sino también para generar mayor empleo. El objetivo es que cada vez más familias participen de esta actividad económica estratégica para el progreso del país.

La educación y formación profesional no resultan ajenas a este proceso de desarrollo. Miles de jóvenes eligen las carreras de ingeniería textil y diseño de indumentaria; y esto es gracias a que hay una industria que también los está esperando.

El diseño reúne la creatividad de invención por lo que aún no se materializó, pero al mismo tiempo es de vital importancia la adaptación permanente a los flujos y cambios de mercado. La sintonía industria – diseño debe ser una construcción continua y estable.

La Fundación Pro Tejer trabaja a diario en la promoción del diseño argentino, hoy reconocido internacionalmente y que rompe con la temporalidad de la moda convencional. Sin embargo el triunfo de los diseñadores no fue producto del azar o la suerte, fue gracias al acompañamiento de una industria con productores locales que ofrecen calidad y sustento.

El 29 de septiembre del 2007 comenzamos con el circuito de diseño “POR LA CALLE” junto con el Observatorio de Tendencias del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, se realizó el relevamiento nacional de los diseñadores y POR LA CALLE fue el escenario de visibilidad de este gran fenómeno del diseño independiente que surgió en Argentina hace más de diez años y que continúa consolidándose cada vez más integrado a la industria nacional.

Los empresarios que conforman la Fundación Pro Tejer sienten un fuerte compromiso social por la profesionalización de los jóvenes. Algunos años atrás (quizás por la tradición) era difícil pensar en el matrimonio entre el diseño y la industria. Favorablemente, hoy ya no se discute la importancia que tiene integrar el ámbito académico con el empresarial.

Muchas empresas textiles funcionan como escuelas a puertas abiertas en tanto que permiten el acceso de los estudiantes, mediante acciones gestionadas por Pro Tejer. Los empresarios se comprometen a recibir a los futuros profesionales, capacitarlos y dedicar tiempo considerable explicando las capacidades y posibilidades de la industria nacional, donde en un futuro cercano deberán insertarse para desarrollar todo el potencial.

La Fundación Pro Tejer participa y colabora con la gran mayoría de las universidades que dictan las carreras de diseño de indumentaria, textil e ingeniería. El espíritu curioso de los jóvenes por saber cada vez más de la industria: procesos y personas que intervienen, los usos y aplicaciones de textiles, los alcances del diseño, generan entusiasmo en el empresariado por involucrarse siempre un poco más en la etapa de formación.

Más de cuatro mil estudiantes de la Universidad de Buenos Aires, Universidad de Palermo, Universidad de Morón, Universidad de Belgrano, Tecnicatura en Producción de Indumentaria, Universidad de Mar del Plata, UADE, Donato Delego, entre varias, ya han visitado plantas textiles que integran la Fundación Pro Tejer y cientos han participado de la cátedra Practica Profesional Supervisada que se dicta en la Universidad Argentina de la Empresa para la carrera de Diseño de Indumentaria. Como podemos observar el intercambio academia – industria es de gran intensidad y una de las acciones primordiales para la institución.

En el contexto internacional, los gigantes de la moda exportan el 70% de la producción de indumentaria confeccionada bajo condiciones no humanas, con salarios por debajo de los U$S 100.- AL MES –y tampoco importa si son niñitos- hoy llamado FAST FASHION.  En Argentina el salario promedio de un empleado de confección ronda con sus aportes patronales los U$S 1600.- al mes, es claro que desde este punto de vista es inviable competir.  Los industriales argentinos -nucleados en la Fundación Pro Tejer-  sin embargo, entienden que el salario no es un costo en sí, sino una inversión social, un factor de progreso y desarrollo para los trabajadores, y un mercado interno con poder de compra.

Como mencionamos anteriormente, Argentina es un país de talentos, en consecuencia el factor competitivo radica axiomáticamente en la calidad y el diseño. Las materias primas transitan un largo camino que se llama “industria textil” hasta convertirse en su uso final, en el que logran multiplicar por 43 el valor del precio final para exportación. En efecto una tonelada de algodón sin ningún proceso aplicado tiene un valor de exportación de U$S 1300 y una tonelada de diseño argentino exportado al mundo cuesta U$S 55.000.

Las inversiones realizadas por el sector responden también a la necesidad de incrementar la capacidad productiva con sustentabilidad ambiental. Sólo para citar algunos ejemplos destacados, la empresa Textil Amesud ha realizado una obra civil de gran envergadura para el tratamiento biológico de sus afluentes líquidos industriales. Así también el Parque Industrial Villa Flandria ubicado en la localidad de Jáuregui, ha invertido en la potabilización y cumplimiento de los controles para preservar el medio ambiente. La Pastora S.A posee equipamiento de última generación de origen europeo y que le ha permitido alcanzar la certificación norma ISO 9001, también con una planta de tratamientos de afluentes relativa a la magnitud de la empresa. La empresa YersiplastIteva cuenta con dos plantas industriales ubicadas en la provincia de Catamarca y en la localidad de Pilar, es una de los principales fabricantes de tejidos de calidad. Mantiene un crecimiento sostenido impulsando reinversiones permanentes en nuevos desarrollos innovadores también con sustentabilidad ambiental.

Sin lugar a dudas la Fundación Pro Tejer representa a empresas que conforman la amplia cadena de valor textil y de indumentaria de Argentina, que trabajan a diario por fortalecer el crecimiento de la industria a través de la responsabilidad social, entendiendo que es un circulo virtuoso que se retroalimenta.

Por: María Belén Catadiano, Relaciones Institucionales – RSE, de Fundación Pro Tejer