Convocados por PRESENTE, representantes de las empresas Fiat Chrysler Automóviles (FCA), Gas Natural Fenosa, Diageo, Walt Disney Company y Banco Hipotecario compartieron un encuentro especial para intercambiar ideas, propuestas y visiones en materia de responsabilidad social.

El cuarto “Encuentro Responsable” convocado por la revista PRESENTE y moderado por Pancho Ibáñez tuvo como objetivo conocer las acciones de RSE de las empresas participantes, intercambiar ideas, debatir y discutir. Todo ello, con un mismo fin: colaborar a desarrollar aún más este sector en la Argentina.

Allí estuvieron Javier Vernengo, Director de Relaciones Externas y Comunicación en Fiat Chrysler Automóviles (FCA); María Bettina Llapur, Directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Gas Natural Fenosa; Marcela Falasca, Corporate Relations Manager en Diageo Argentina; Belén Urbaneja, Regional Director, Corporate Citizenship de Walt Disney Company; y Paula Solsona, Gerente de Asuntos Sociales del Banco Hipotecario.

Los convocados murmuraban entre ellos cuando Pancho Ibáñez se apoyó en una fórmula tan eficaz como irresistible para él. Con soltura y calidez, confesó que en esta clase de encuentros no puede sustraerse de imaginar el comienzo de cada una de las compañías. “Algunos ya los sé. Por ejemplo, ¿saben qué significa ‛Fiat’? Es una linda palabra, pero son las siglas de ‛Fabbrica Italiana Automobili Torino’”, contó. Desde entonces, como si hubiera abierto una compuerta, lo que siguió fue un diálogo fluido que duró casi dos horas.

Pancho Ibáñez: Me encantó cuando descubrí que Alfa Romeo era “Anónima Lombarda Fabbrica Automobili”. Y el ingeniero Romeo que le dio el apellido. Todos tienen su historia. Bueno, Fenosa es “Fuerzas Eléctricas del Noreste Sociedad Anónima”.

Llapur (Fenosa): Y después se llamó “Unión Fenosa”. Luego la compra Gas Natural.

Falasca (Diageo): La nuestra es joven como compañía, tiene 16 años. “Diageo” viene de “día” y “geo”, que significa mundo. Y busca transmitir nuestro propósito, que es celebrar la vida todos los días en todo lugar. Las marcas que tenemos detrás poseen una historia increíble, como Johnnie Walker, J&B, Tanqueray… Si uno se mete en YouTube, hay hasta videos con las historias.

Llapur (Fenosa): ¿Y ustedes fabrican o importan?

Falasca (Diageo): En la Argentina lo que fabricamos es Navarro Correas, que es marca local. Legui también, es nuestro. Y de los que traemos el líquido de afuera, estamos embotellando localmente Smirnoff, Vat 69 y White Horse. Era un proyecto que existía, y con la restricción a las importaciones se aceleró. El resto de las marcas las importamos.

Vernengo (Fiat): ¿Diageo es hoy una empresa con capitales de qué orígenes?

Falasca (Diageo): En realidad es una empresa que cotiza en bolsa, en Londres y en Nueva York, entonces es internacional, digamos. ¿Empleados? En la Argentina, entre la bodega y las oficinas somos 220 personas. A nivel mundial, 22.000. Yo tenía un puesto regional hasta hace dos años y, la verdad, al quedar embarazada, la familia era la prioridad, así que decidí renunciar, porque así, viajando tanto, no podía seguir. Me dijeron que no renunciara, me preguntaron qué quería y pedí quedarme solo en la Argentina.

Solsona (Hipotecario): Esto es mucho de las culturas empresarias más jóvenes, una nueva dinámica laboral, ¿no? El hecho de contemplar la priorización que tienen determinadas etapas. El Banco Hipotecario, que cumple 129 años, surge con una misión social de facilitar el acceso a la vivienda. Hoy nuestro banco sigue siendo un aspiracional, sobre todo en el interior del país, donde hay unas sucursales increíbles.

Pancho Ibáñez: Antes de venir al almuerzo pensaba qué fácil sería en el caso de Paula [Solsona] asociar la RSE a su empresa, cuando es algo que está en la genética del Banco Hipotecario, que nace ya con responsabilidad social empresaria. En cambio, otras compañías tienen que llegar a la conclusión de que la RSE es fundamental.

Solsona (Hipotecario): Sí, sí, claro. Y después hay muchos desafíos. Hoy las organizaciones hacia adentro tienen el tema de la convivencia de las diferentes generaciones. Estamos en un banco donde se entregan medallas por 40 años de trabajo.

Pancho Ibáñez: Los jóvenes ahora se presentan con su CV y cuentan en la cantidad de empresas que ya trabajaron a pesar de tener, no sé, 28 años.

Solsona (Hipotecario): Totalmente, hoy eso se lee como la ductilidad de una persona para adaptarse al cambio y a los nuevos desafíos.

Vernengo (Fiat): Me parece que la fidelización de las nuevas generaciones es diferente. Es la dinámica de la comunicación constante, es Internet. Hoy saben que su vida no es solamente esto [el trabajo].

Llapur (Fenosa): Es un desafío muy grande hoy para las empresas… El año pasado tuvimos varias charlas con directores de recursos humanos. Lo que nos decían es que hasta hace un tiempo, el gran desafío de las empresas era retener el talento femenino por esto de la conciliación de la vida familiar y la maternidad. Y más o menos, las compañías ya han podido diseñar las herramientas para retenerlos. Sin embargo, el desafío actual es con los jóvenes. Al año y medio se aburren y no hay forma de retenerlos. Las empresas no han encontrado aún la forma de mantener el talento joven.

Falasca (Diageo): Es que tampoco les interesa quedarse…

Urbaneja (Disney): De hecho, las entrevistas hoy con ellos son totalmente diferentes a lo que eran antes, donde uno escuchaba una oferta. Ahora preguntan y no es que no te respetan, sino que te tratan con mucha informalidad. Ellos no ambicionan tu puesto, no quieren llegar a él, no te ven como nosotros veíamos a esa persona a la que aspirábamos llegar. Ellos en un par de años se van a ir a otro lado. Entonces, te tratan como un par porque en realidad los estás ayudando en su camino. Es superinteresante. Una de las preguntas que salen en las entrevistas es qué políticas de RSE tenemos, si hay voluntariado. Les interesa mucho la filosofía de la empresa. Antes vos entrabas sin saber nada de todo eso.

Vernengo (Fiat): Si bien es cierto, hay casos y casos. Nosotros tenemos muy poca rotación de personal. Cuando hay rotación es porque debemos echar gente por ajustes. Hay negocios que son íconos, la industria automotriz es un ícono muy fuerte. No es que hacés un auto vos solo. Igual, yo también vivo eso que estamos hablando, lo vivo en mis hijos, que se ven mucho más afectados cuando se sienten desplazados de una posición que creen que les corresponde a ellos. Veo que hay cero tolerancia a eso.

Llapur (Fenosa): Vinculado con los jóvenes, también creo que la RSE es importante. Ellos plantean mucho más analizar en qué empresa van a trabajar. Se preguntan qué hace la compañía, cuál es su política medioambiental, cómo trata al personal. Realizan un juicio de valor mucho más profundo.

Solsona (Hipotecario): Ellos son los decisores del mercado en muchos casos. No es una cuestión de precio, sino la transparencia y la coherencia que ven en general.

Urbaneja (Disney): En consumo masivo se ve que eligen más productos de empresas responsables que de otras. Hay algunas que dicen mucho y hacen poco, hay otras que dicen y hacen mucho. Yo soy de la generación que estaba en la compañía cuando se decía que no se hablaba de lo que se donaba ni se decía lo que hacíamos. Me costó convencer al CEO de que teníamos que comunicarlo, había que decirlo. Él pensaba que lo que se hacía no se decía. Pasé por esa transición de cambiar la cultura y explicarle a la gente de Marketing que teníamos que contar lo que hacíamos.

Vernengo (Fiat): Yo llevo 20 años en Fiat, que tiene un siglo en la Argentina. Todo el tiempo donamos plata al Hospital de Niños y otros lugares. Antes no lo comunicábamos. Menos cuando una consultora venía y nos decía que había que potenciar eso. La reacción era: “Me estás diciendo que gaste más plata en la consultoría que en la acción. Olvidate”. Hoy, en cambio, tengo que comunicar cosas y reportar.

Falasca (Diageo): Yo entré hace cuatro años, y en ese entonces no se comunicaba lo que se hacía por la comunidad porque quedaba mal. Parecía que querías contar que eras bueno. Pero si hacés las cosas bien, está bueno contarlo.

Pancho Ibáñez: En el caso de Diageo, ¿no puede ser que existiera un poco esa cuestión de “Somos los que vendemos bebidas alcohólicas”?

Vernengo (Fiat): Ese costo se lo lleva la cerveza…

Falasca (Diageo): No, no te creas. Justamente, lo fuerte en el trabajo con la comunidad es en la educación. Lo que queremos es educar en consumo responsable. A nosotros no nos sirve que se nos tilde de que somos los que emborrachan a la gente. Ni que se diga ni que pase.

Solsona (Hipotecario): A mí me parece que también una cosa muy interesante que se está tendiendo mucho ahora es el trabajo consensuado entre todas las organizaciones. En el fondo es complejo. Pero la idea es un trabajo en equipo articulado y sostenible en términos de decir que no te sirve que te tilden a vos ni a otra marca tampoco. A ninguna. Entonces, hay que trabajar para que el mensaje sea coherente y único, y que de alguna manera esté alineado.

Llapur (Fenosa): La cuestión es también ver desde tu actividad en qué podes ayudar a la comunidad. Desde tu lugar de fabricante de bebidas, está bien que hagas campañas para promover el consumo responsable. Así como nosotros promovemos el uso seguro del gas y tenemos campañas para evitar accidentes por monóxido de carbono. Si no lo hace la compañía, ¿quién lo va a hacer? A cada empresa creo que le cabe una responsabilidad de acuerdo a su actividad.

Falasca (Diageo): Claro, ustedes son los que más conocen cómo pueden ocurrir los accidentes.

 

Ser buenos, un negocio

Pancho Ibáñez: Voy a tirar una piedra en el estanque del agua tranquila. Me pregunto cómo hace una empresa de tabaco para decir “uso responsable del cigarrillo”. Le consulto a Bettina [Llapur], que antes de estar en Fenosa trabajó durante ocho años en la Gerencia de Comunicación y RR.PP. de Massalin Particulares. ¿Hay una respuesta para esto?

Llapur (Fenosa): Lo que creo es en la libertad individual. En la medida que el Estado permite que se fabrique algo y que esté en el mercado, luego cada ser humano lo va a usar más o menos. Es verdad que el cigarrillo puede hacer mal. Pero dicen que con el chocolate puede pasar lo mismo, también con las grasas y el alcohol.

Vernengo (Fiat): Durante mucho tiempo, la defensa fue tratar de demostrar que no hacía mal. Esa batalla creo que se perdió. Hoy admiten todos que hace mal, que te provoca cáncer. El tema es que todos estamos en el límite. Nosotros también hacemos acciones para unidades cada vez más sustentables. Sin embargo, el aviso de publicidad es la adrenalina de la velocidad. Y el aviso de Quilmes es “Divertite porque tomás cerveza”. Todos vivimos en un mundo contradictorio. Los autos que se fabrican hoy no tienen nada que ver con los que se hacían 20 años atrás. Tienen equipos de seguridad que antes no existían. Pero todos vivimos al límite, porque para generar marca jugás con el imaginario, donde la gente vuela.

Pancho Ibáñez: Esto me lleva a otro punto, al contrario de la piedra en el estanque. Tiene que ver con que estoy convencido de que el área de RSE es la más importante de la empresa. 

Llapur (Fenosa): Es la reputación y el buen nombre.

Vernengo (Fiat): Creo que la RSE es el marco de la sustentabilidad. Si la empresa no cumple la misión de ser rentable con responsabilidad social de por medio, cuidando el medio ambiente e involucrándose en la comunidad en la que está, después no es sostenible. Tiene que lograr las dos cosas, el equilibrio.

Solsona (Hipotecario): Claro, el negocio tiene que estar alineado. Cada uno de nosotros cumple un rol en la sociedad, en su negocio. Bueno, todas las dimensiones deben estar conjugadas en la estrategia. Y la dimensión de negocio es clave.

Urbaneja (Disney): No nos tenemos que olvidar de que la organización es con fines de lucro. A mí, cuando me dicen que esto lo hago porque quiero vender más, les digo “Y sí, por supuesto, quiero vender más”. Queremos vender entretenimiento, etcétera. Y todo lo que hacemos es porque queremos que la marca esté mejor posicionada y que la gente nos elija, que quiera consumir nuestros productos porque somos responsables al generar un contenido y brindarlo. Por supuesto que queremos lucrar con esto. Eso no me lo olvido nunca, lo tengo siempre claro. No tenemos que volvernos una cosa altruista. Simplemente es hacerlo con responsabilidad.

Pancho Ibáñez: Una cosa no quita la otra. Un empresario muy conocido les dijo a sus empleados: “Esto no lo hacemos porque somos buenos, sino porque es negocio, porque es rentable”. Y pensé: “¿Cuál es la contradicción?”. No hay. Podemos hacerlo porque somos buenos y porque es negocio ser bueno.

Llapur (Fenosa): Hoy en día el potencial de crecimiento en una empresa es mayor en cuanto más rentable y sustentable es ella.

Solsona (Hipotecario): Quería decir que también está alineado a la responsabilidad que uno tiene a contribuir para mejorar la calidad de vida en la sociedad. Si no, el negocio no funciona. Después empieza la cuestión de qué se entiende por ser exitoso, digamos…

Vernengo (Fiat): Ya es complicado en la vida personal, imaginate en la vida de las empresas [risas generales].

Solsona (Hipotecario): Claro, son mediciones subjetivas… Pero en el fondo, es así, porque está todo apuntado a que, obviamente, es un aspiracional muy grande el poder facilitar el acceso a la vivienda, que es lo que hace el Banco Hipotecario. Es algo que está en los dedos de la mano de lo que uno desea en la vida. Después uno se tiene que ajustar a las modificaciones que hay y ver qué puede aportar para que lo que hace sea sustentable y se pueda pensar a largo plazo. Hay otras variables que nos obligan a cambiar, y esa es la enorme gimnasia que tenemos todos de adaptarnos a una realidad tan variable.

Pancho Ibáñez: Los paradigmas cambian con los tiempos, ¿no? Pertenecemos a una generación en la cual un buen concepto del mundo del automóvil era “Este es un auto para toda la vida”. Hoy, ¿a qué fabricante se le va a ocurrir venderle a una persona un auto para toda la vida y que, por lo tanto, nunca más vaya a comprar otro?

Vernengo (Fiat): Sin embargo, son más para toda la vida que antes. El automóvil es el que más rápido incorpora tecnología de todo tipo. La cantidad de computadoras y chips que hay en un auto es impresionante. Tenés metido un equipo de audio, otro de video, sensores…

Llapur (Fenosa): Esto se vincula también con el desafío que tienen día a día las empresas de fabricar productos cada vez más amigables con el medio ambiente. Hace que salgan cosas nuevas, más modernas…

Vernengo (Fiat): El desafío es más grande, ¿por qué la industria automotriz a nivel mundial está en constantes joint ventures y acuerdos? Porque la investigación y el desarrollo que esos productos requieren no se pueden sostener solo por una empresa. El desarrollo debe ser de plataformas que tengan por delante un ciclo de producción de 30 o 40 millones de autos para que sostengan las inversiones que se hacen. La amortización de todo eso requiere años. Es un trabajo muy grande.

Llapur (Fenosa): Eso es sosteniblidad pura, la empresa que no entiende esto sabe que está condenada…

Urbaneja (Disney): A nosotros lo que nos pasa es que sentimos mucha responsabilidad por la fuerza que tiene la marca. Es mucho lo que influenciamos a los chicos y a los padres. El chico le pide al padre que le compre un producto solamente porque tiene el personaje. Nos tuvimos que sentar a pensar. Estamos logrando que ese padre compre porque el chico lo pide. Entonces, debemos tener el personaje en un producto que sea ciento por ciento seguro, nutritivo, saludable. Por eso cerramos un negocio millonario con McDonald’s hace unos años. Tomamos decisiones muy drásticas por esta responsabilidad que teníamos. Estaba nuestro personaje en la Cajita Feliz, muy lindo, pero el chico quería ir todas las semanas a comer la hamburguesa. No tengo nada contra McDonald’s. Pero establecimos estándares nutricionales que debemos respetar. Hubo compañías que cambiaron la composición de sus galletitas para poder seguir poniendo el personaje de Disney en su producto. Eso es impresionante. Por eso digo, la responsabilidad que tenemos como marca es mucha. Nosotros creemos que poseemos mucho más poder de inspirar que de hacer.

Solsona (Hipotecario): Ni hablar de los contenidos…

Urbaneja (Disney): Ni hablar. Bueno, trabajamos con los guionistas para decirles cuáles son los valores que queremos transmitir y que deben estar en las series. O sea, Violetta tiene que hablar de hacer voluntariado, de comer sano, de su comunidad… Todos esos temas debemos meterlos en la generación del producto.

Llapur (Fenosa): Cada uno tiene que centrarse y preguntarse en qué tiene que ser más responsable. Vos en los contenidos, en los mensajes a los niños, en la nutrición… En el caso mío, en promover que no se derroche una energía no renovable como el gas. Porque a todos nos gustaría hacerlo todo, pero hay que poner foco, y cada empresa tiene que concentrarse en aquello en lo que influencia más primariamente y en lo que maneja.

Pancho Ibáñez: Al final me han dado la razón en que lo más importante es la RSE.

Vernengo (Fiat): En realidad es un concepto más grande, es sustentabilidad.

Pancho Ibáñez: ¿La sustentabilidad está englobada en la RSE o es al revés?

Vernengo (Fiat): La responsabilidad es un capítulo de la sustentabilidad. El poder que tienen empresas grandes como las nuestras de imponer pautas es mucho. Por ejemplo, no podemos contratar una empresa que explote chicos, que no cumpla con las normas… Todo eso obliga a la cultura de empresas pymes o familiares.

Pancho Ibáñez: Voy a reformular entonces mi inquietud. Soy de los que adoran las palabras. Me encanta la etimología. He discutido muchas veces, por ejemplo, que ser pobre no es lo mismo que ser humilde. Porque uno puede ser humilde y ser millonario. La humildad es lo contrario de la soberbia, no de la riqueza. Con esto de la sustentabilidad, tengo el mismo problema. ¿Qué significa “sustentabilidad”? Que se sostiene en el tiempo. ¿Con qué medios? Con coherencia, con valores, etcétera. Bueno, de todo eso, alguien se tiene que hacer responsable, por eso vuelvo a reivindicar la palabra “responsabilidad” como concepto más abarcativo. Al irresponsable no le importa, es irresponsable. El responsable, en cambio, mide los actos y las consecuencias

Vernengo (Fiat): Es un tema dinámico. La verdad que desde el punto de vista de la concepción, las empresas grandes a las que les fue bien hacían ya RSE hace mucho tiempo. Si no, no podían convivir en la sociedad donde estaban generando su propia riqueza. Era tan simple como eso. Ahora, lo que hoy se llama “RSE” está más dirigido a acciones hacia el mundo externo de la empresa. Una compañía tiene mucho que hacer también hacia adentro, con miles de empleados.

Llapur (Fenosa): Hay muchas definiciones hoy en día de RSE, de sustentabilidad… A mí, la que más me gusta es la que engloba dentro la responsabilidad de las empresas de promover la sustentabilidad. ¿Y qué es esto? Impulsar el triple desarrollo: económico, social y ambiental.

Urbaneja (Disney): Hay gente que dice que el ideal de la RSE es que un día no tenga que existir más como departamento en una empresa. O sea, que esté tan metido en la cultura que no haga falta el área. No sé si va a poder suceder, pero es interesante como concepto.

Llapur (Fenosa): Volviendo a lo que comentaban antes, la mayoría de las empresas ya se han dado cuenta de que esto es rentable. En Europa está el Dow Jones de la sustentabilidad, y las empresas que cotizan son aquellas cuyas acciones valen más, que van al banco a pedir un crédito y les sale…

Vernengo (Fiat): Yo no diría que son más rentables, porque requieren una inversión enorme. Te hace participar en otra categoría en la que sí tenés una tasa diferenciada para acceder a los mercados internacionales. La inversión que requiere esto es muy alta. Lo que pasa es que hoy no podés seguir jugando si no asumís esta responsabilidad. Después, los que estamos en corporaciones que quieren ser parte del selecto grupo de las empresas importantes somos promotores de muchas cosas, como estar en contra del trabajo esclavo. Esto es porque cuando llegamos a la empresa, firmamos un código de conducta, y eso es parte de las obligaciones de la empresa. Y si no se cumple, por más que la legislación nacional no diga nada contra la discriminación, si vos te sentís discriminada, le podés hacer un juicio a la compañía que fija esas reglas.

Llapur (Fenosa): Por eso la difusión de los códigos éticos es muy importante.

 

Ganas e inspiación

Pancho Ibáñez: Recuerdo una experiencia en Hong Kong, antes de que pasara a formar parte de China, donde en una fábrica mostraban lo que estaban haciendo. Era lo mismo, solo que una mitad salía con la marca y la otra mitad con una submarca distinta que era diez veces más barata. Pero el producto era igual.

Vernengo (Fiat): Claro… ¿Cuántos proveedores de telas de jeans hay? En la Argentina, durante 30 años, hubo solamente dos…

Llapur (Fenosa): Pero, de todos modos, mi lectura hacia el futuro es muy positiva. Creo que año tras año, en este camino de la sustentabilidad no hay retorno. Hayamos entrado porque quisimos o por la fuerza, el camino es ese y el mundo va por ahí.

Pancho Ibáñez: Al oírlos corroboro algo: nunca estuvimos mejor. En este momento es donde me cuentan el escándalo de ayer, los problemas de pasado mañana… Pero no, no, yo hablo del mundo. Y no hablo de hace diez años. Me refiero a que el mundo nunca estuvo mejor. No nos quejemos, en el fondo, en otras épocas pasaban otras cosas, y tal vez no nos dábamos cuenta de que pasaban…

Llapur (Fenosa): Mi visión es positiva, soy optimista. Si bien es cierto que hay problemas con el cambio climático, la contaminación… Pero creo que al final la ciencia va a encontrar la solución, van a aparecer las herramientas.

Pancho Ibáñez: Sin hacer un catálogo de todo lo que las empresa hacen en el marco de la RSE, me gustaría que cada uno hable de lo que lo enorgullece, de aquello que lo sorprende o que le da una enorme satisfacción. 

Falasca (Diageo): Lo nuestro tiene bastante que ver con la educación, con la Argentina y lo que necesita el país. La sustentabilidad es parte de nuestros pilares. Hay tres pilares en la empresa y uno es tener comunidades enriquecidas donde nosotros operemos. En lo que nos hace orgullosos y donde decidimos enfocar los recursos, que son limitados. Porque primero hacíamos acciones medio aisladas, pero después pusimos foco en algo específico para hacerlo bien. Tenemos un programa que se llama “Learning for Life”, que está en toda América Latina. En estos cursos nos focalizamos en hospitalidad, porque es lo que nosotros entendemos. Lo que se busca es capacitar para la vida, no solo en herramientas técnicas. Muchos de estos jóvenes en los que queremos impactar son chicos que desde la primera entrevista para ver si ingresan al curso se ve que no se saben expresar, que les cuesta comunicarse, tienen autoestima muy baja y creen que no van a tener posibilidades.

Pancho Ibáñez: ¿En qué áreas se desarrollan esos jóvenes?

Falasca (Diageo): En los cursos que hacemos, nosotros tenemos las ganas, y el know how lo tienen las instituciones educativas. Entonces, en cada ciudad a la que vamos y en la que queremos empezar un curso, nos asociamos con algún instituto de educación terciaria o universidad que den cursos de hotelería, gastronomía, bar tender… Lo que hacemos es ir rotando año por año para no poner en el mercado una oferta mayor a la necesaria. Siempre hay un módulo de consumo responsable porque creemos que cualquier chico que sea impactado por Diageo es después un embajador de hábitos de vida equilibrada.

Urbaneja (Disney): Como concepto, nosotros sentimos mucha responsabilidad por inspirar, que hoy es como nuestro lema. De hecho, lo usamos: “Inspírate, compromiso Disney” es el lema de todos los esfuerzos de ciudadanía corporativa. Siempre que hablamos de valores positivos hablamos de “inspírate”. Creemos que podemos sembrar esa semillita de “vos podés cambiar el mundo con pequeñas o grandes acciones” o llevarlo hacia ese mundo mejor que imaginamos. Tenemos mucha responsabilidad ahí, en la construcción de valores, y trabajamos mucho desde nuestros contenidos en transmitir estos mensajes. Esto es clave, porque como marca somos muy influyentes. En cuanto a programas, Amigos Conectados es uno de los que me hacen sentir muy orgullosa. Me gustaría contarles que es un programa que desarrollamos desde Buenos Aires para América Latina hace como tres años. Lo que definimos allí fue una necesidad de trabajar por lo que en ese momento era uso responsable de la tecnología, seguridad on-line, un tema muy importante. Nosotros ofrecemos mucho producto digital y entonces sentíamos la responsabilidad de educar a los chicos en cómo usarlo responsablemente. Había muchos casos dando vueltas de ciberbullying, etcétera. Nos asociamos con una organización que se llama “Chicos.net”, que es experta en la promoción de los derechos del niño, en temas de tecnología principalmente. Hicimos una investigación para ver cuál era la necesidad. Lo que encontramos fue que muchas escuelas bloqueaban el uso de Internet por miedo a que los chicos la usaran irresponsablemente, que es una contradicción enorme cuando Internet te da un acceso a la información clave para la educación. Entonces dijimos: “¿Cómo puede ser que por no saber cómo manejar el tema, las escuelas la bloqueen y no la usen?”. Ahí decidimos trabajar en el ámbito educativo y desarrollamos un programa, que empezó siendo de seguridad on-line, que formaba a los docentes para trabajar con los alumnos en el aula. Desde 2013 se capacitaron más de 5000 docentes y llegamos a más de 500 mil chicos. Se fue expandiendo, y pasamos de hablar solamente de seguridad on-line, los derechos y obligaciones en el mundo virtual y real, a hablar hoy del uso positivo de la tecnología. No solo el punto de utilizarlos responsablemente, que ya está instalado. Ahora, el asunto es qué podés hacer con la tecnología además de conectarte a hablar con tus amigos. Habrán escuchado esto de enseñarles desde muy chiquitos a programar como un medio para desarrollar nuevas habilidades, para pensar diferente, para que sea tu posible carrera en el futuro. Estamos trabajando con esto de la programación como un uso positivo de la tecnología, para desarrollar la creatividad, que también es uno de los pilares en los que trabajamos. Además, nos abocamos a la conservación de la naturaleza, a fortalecer comunidades, a promover la creatividad y la vida saludable. Esos son nuestros pilares.

Vernengo (Fiat): La RSE es de todo el grupo. La empresa somos 9000 personas. Tenemos muchos programas diferentes. Uno de los fuertes, y que tiene mucho tiempo, es el relacionado con educación técnica. Es un programa internacional en conjunto con las escuelas salesianas que trabajan con muchos chicos de zonas vulnerables en el que nosotros capacitamos a los docentes e inclusive les armamos un taller dentro del colegio y les donamos autos para experimentar. Generalmente, con acuerdos para que los chicos que se van formando en esos programas tengan las posibilidades de acceder como profesionales a la red de concesionarios, a los servicios de posventa o a la propia planta. Después, en educación también hacemos acuerdos con Junior Achievement, y usamos la fábrica para que vengan a hacer cosas recicladas. En Córdoba es muy intenso eso, ahí manejamos 4000 personas por año.

Solsona (Hipotecario): En mi caso, hablando de la historia, me referiría como un pilar a honrar la misión social con la que nació el banco. Eso se ve traducido básicamente en un hecho muy puntual que quiero compartir con ustedes. Desde las altas jerarquías nosotros integramos el Comité de Asuntos Sociales del banco, donde se definen todos los proyectos y los lineamientos. Trabajamos mucho en formación de líderes. Surgió como un desafío que esas reuniones del Comité de Asuntos Sociales no las hiciéramos más en las oficinas, sino que se realizara una visita a las ONG que nosotros apoyábamos. Fue un evento muy importante. Finalmente la llamamos la “combi social”, en donde fuimos todos los directivos, empezando por el presidente de la compañía, a visitar organizaciones con las que tenemos proyectos. Uno de los ejes claves del banco es el voluntariado interno. Lo que más piden es que las iniciativas sean sostenibles en el tiempo. ¿Cuál es la forma para que eso suceda? Que sea la que desarrollan en su ámbito de pertenencia. Otra cosa que quería compartir con ustedes es que desde hace tres años que estamos invirtiendo en proyectos de prevención de adicciones.

Pancho Ibáñez: Es casi obvio que Fenosa patrocina el uso responsable del gas, pero a mí me encantó lo de promocionar la primera exportación

Llapur (Fenosa): La empresa se concentra en cuatro pilares. Uno es la promoción del uso responsable, eficiente y seguro del gas. Se dan charlas en los colegios para que los chicos sean conscientes de que es una energía no renovable y que aprendan a usarla en forma segura para evitar accidentes. El segundo pilar es capacitar la cadena de valor, que es fundamental, porque es la imagen de la empresa y a veces se trata de personas que si uno no las capacita nadie más se va a fijar en ellas. El tercer pilar es la formación en estudios terciarios y universitarios de los hijos de nuestros colaboradores, donde hemos diseñado varios programas. Y el cuarto es lo que llamamos “negocios inclusivos”, o sea, qué hacemos para los que hoy no pueden construirse la red por la ley del gas. Sabemos que hay poblaciones vulnerables que no pueden acceder nunca a la red de gas si no se las ayuda con un programa. Por otra parte, para ordenarnos, decidimos que los programas que no tienen que ver con nuestro negocio los haga nuestra fundación, que es Gas Natural Fenosa. Un programa muy exitoso que diseñamos hace 14 años se llama “Primer Exportación”, que consiste en que la pequeña empresa, la bien pequeña, pierda el miedo al comercio exterior. La asesoramos para que pueda exportar sus productos, y hemos logrado ya 6000 exportadores.

 

Terminados el postre y el café, la charla se encaminó hacia una sucesión de comentarios, sugerencias y recomendaciones. Un intercambio de información y consejos que todos consideraron fructífero. Tanto como el hecho de haber compartido las opiniones y las miradas personales de cada uno. “Esto es lo más rico de estos encuentros”, dijo Solsona. El comentario de la representante del Banco Hipotecario funcionó como un cierre tan involuntario como natural del almuerzo. Y, en medio de sonrisas, los participantes prometieron seguir en contacto.