Hacia una logística más sustentable

Cada vez más empresas utilizan nuevas alternativas ecológicas en los envíos de última milla.

En un mundo cada vez más conectado, donde el avance del comercio on-line y la rapidez de los envíos son una prioridad, la sustentabilidad es un desafío. Se debe trabajar para llegar al consumidor de forma rápida sin comprometer los recursos naturales.

La logística de última milla –el tramo final de la cadena de abastecimiento que lleva el producto hasta la puerta del cliente– es un punto estratégico para incorporar medidas que disminuyan las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ello, implementar tecnologías limpias, optimizar rutas, utilizar vehículos eléctricos o de cero emisiones y diseñar procesos más inteligentes que reduzcan la huella de carbono es fundamental para que las empresas sean competitivas, responsables y comprometidas con el largo plazo.

En esta oportunidad, analizaremos qué están haciendo OCASA, Celsur, DHL y PepsiCo para adoptar un enfoque de logística verde.

“La logística verde es una estrategia que une eficiencia operativa, innovación tecnológica y responsabilidad en el uso de los recursos”, define Santiago Castro Piccolo, CEO de OCASA, división Logística General.

“La analítica predictiva y los indicadores ambientales facilitan una gestión más precisa, transparente y responsable, consolidando una última milla más ágil, conectada y preparada para los desafíos del futuro”, Santiago Castro Piccolo, CEO de OCASA, división Logística.

¿Cómo se aplica a la última milla?

En la última milla, este enfoque implica operar con inteligencia digital y agilidad operativa, optimizando recorridos, tiempos y procesos para lograr entregas más efectivas y sostenibles.

¿Cuáles son los desafíos y oportunidades?

El principal desafío es la falta de infraestructura urbana adaptada a una movilidad más sostenible y la necesidad de mayor coordinación entre los sectores público y privado. Sin una red eficiente de carga, zonas logísticas y marcos normativos claros, la transición hacia modelos más responsables avanza con limitaciones. A la vez, este contexto abre oportunidades para las empresas que integran sostenibilidad e innovación. En OCASA, la incorporación progresiva de flota eficiente, el uso de tecnología para optimizar recorridos y la adopción de prácticas circulares muestran que la transformación es posible.

¿Qué tecnologías están siendo adoptadas para hacer más sostenible la última milla?

La tecnología es el motor de una logística más eficiente y sostenible. La trazabilidad digital, la gestión inteligente de flotas y el análisis de datos en tiempo real permiten optimizar rutas, reducir tiempos y evitar desplazamientos innecesarios. Estas herramientas no solo mejoran la productividad, sino que transforman la sostenibilidad en un resultado directo de la innovación. Desde hace varios años, la digitalización atraviesa toda la operación de OCASA: desde plataformas que planifican entregas con inteligencia artificial hasta sistemas automatizados de clasificación y almacenamiento que optimizan energía y espacio. La analítica predictiva y los indicadores ambientales facilitan una gestión más precisa, transparente y responsable, consolidando una última milla más ágil, conectada y preparada para los desafíos del futuro.

¿Cómo imaginan la logística urbana en los próximos años en el país?

Con la mirada puesta en un futuro urbano más sostenible, trabajamos para que la logística evolucione de manera integrada y responsable. La tecnología redefine los procesos, pero el cambio real proviene de la cultura y de las personas que lo hacen posible. En un ecosistema donde cada actor cumple un rol clave, la digitalización continúa transformando la manera en que se planifican, ejecutan y miden las operaciones, mientras las ciudades avanzan hacia modelos de movilidad más integrados, con zonas logísticas urbanas y esquemas de entrega más flexibles.

En OCASA impulsamos un cambio sostenido hacia nuevas tecnologías, poniendo el foco en la cultura organizacional, con equipos comprometidos, visión de impacto y mentalidad de mejora continua. Promovemos una transformación que nace dentro de la organización y se refleja en cada entrega. La logística urbana que viene combinará eficiencia y propósito, conectando personas, tecnología y valores compartidos.

“La logística verde es una tendencia creciente que busca reducir el impacto ambiental del transporte y del almacenamiento de mercancías. Su objetivo principal es disminuir la huella de carbono, optimizar el uso responsable de los recursos y fomentar prácticas sostenibles”, informa Maribel Alvarado, Gerenta de Calidad, Seguridad y Ambiente de Celsur.

¿Cómo se aplica a la última milla?

La “última milla” hace referencia al tramo final del recorrido, desde el centro de distribución hasta el consumidor final. Este segmento suele ser el menos eficiente, debido a que implica trayectos cortos, alto tránsito y bajos volúmenes de entrega por viaje. Por ello, aplicar estrategias de logística verde en esta etapa es clave: incorporar vehículos híbridos o eléctricos, optimizar rutas y cargas, reducir el uso de embalajes y minimizar su tamaño son algunas de las acciones más efectivas.

¿En qué estado se encuentra actualmente la logística sostenible en el país?

En la Argentina, la logística sostenible aún es un camino poco explorado. La falta de planificación a largo plazo limita la inversión en soluciones ecológicas. Además, la ausencia de un marco regulatorio sólido que incentive la reducción de emisiones dificulta la adopción de prácticas sostenibles por parte de las empresas.

¿Cuáles son los desafíos y oportunidades? ¿Las ciudades están preparadas para una infraestructura de movilidad sostenible?

Existen dos grandes desafíos principales: por un lado, respecto al acceso al financiamiento, se necesitan líneas de crédito accesibles para la adquisición de vehículos híbridos o eléctricos. El otro desafío es la infraestructura de carga; es fundamental desarrollar una red robusta de puntos de carga concentrada en grandes centros urbanos como AMBA, Rosario y Córdoba.

En cuanto a las oportunidades, una estrategia clave sería ofrecer incentivos fiscales a las empresas que incorporen vehículos menos contaminantes en sus flotas.

¿Qué tecnologías están siendo adoptadas para hacer más sostenible la última milla?

Las empresas están comenzando a incorporar camionetas a GNC e híbridas en sus flotas. Además, se están implementando plataformas colaborativas que permiten aprovechar el espacio ocioso y trabajar de forma flexible, como ocurre con Uber o Cabify. Por otro lado, las compañías de paquetería están ampliando sus puntos de entrega en kioscos y pequeños comercios, lo que reduce la necesidad de múltiples recorridos y mejora la eficiencia.

¿Cómo se imagina la logística urbana en los próximos años en el país?

A futuro, se proyecta un modelo logístico más integrado, sostenible y digitalizado, impulsado por la necesidad de reducir costos y emisiones, mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la competitividad. La demanda de los consumidores –que esperan entregas cada vez más rápidas y flexibles– será un factor clave para acelerar esta transformación.

“La logística verde se refiere a las formas de minimizar el impacto ambiental y la huella de carbono de las actividades logísticas, como el transporte, el embalaje, el reciclaje y el almacenamiento”, explica Alejandro Jasiukiewicz, Country Manager de DHL Express Argentina. En este sentido, la huella de carbono tiene tres alcances: el 1 son las emisiones directas, el 2 son las emisiones relacionadas con la electricidad y el gas, y el 3 son las emisiones indirectas en toda la cadena de suministro.

“Algunas iniciativas para disminuir el impacto en el medio ambiente incluyen el uso de vehículos eléctricos en toda la cadena, embalajes reciclables y la optimización de las rutas de entrega para reducir las emisiones de combustible”, Alejandro Jasiukiewicz, Country Manager de DHL Express Argentina.

¿Qué acciones están realizando en la última milla?

Algunas iniciativas para disminuir el impacto en el medio ambiente incluyen el uso de vehículos eléctricos en toda la cadena, embalajes reciclables y la optimización de las rutas de entrega para reducir las emisiones de combustible.

El transporte ecológico es una de las opciones más relevantes, lo que permite reducir significativamente las emisiones de carbono de las organizaciones. En este sentido, DHL ha invertido en su red de vehículos eléctricos con el objetivo de que el 66 por ciento de sus vehículos de última milla sean eléctricos para 2030. En la Argentina ya el 25 por ciento de nuestra flota es eléctrica y seguiremos invirtiendo para ampliarla.

Por otra parte, se estima que las cadenas de suministro son responsables de alrededor del 60 por ciento de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, por lo que la descarbonización del sector logístico es fundamental. Por ello, los combustibles sostenibles ofrecen una alternativa muy útil para las operaciones logísticas internacionales como el transporte aéreo o marítimo.

En este sentido, la solución GoGreen Plus de DHL Express está dedicada a ayudar a las empresas a reducir las emisiones de carbono asociadas a sus envíos mediante el uso de combustible de aviación sostenible (SAF), un biocombustible producido a partir de fuentes renovables como aceites vegetales y cultivos agrícolas. El SAF está diseñado específicamente para sustituir el combustible de aviación tradicional y puede reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un 80 por ciento en comparación con los combustibles fósiles.

Por otro lado, los envases sostenibles como el plástico de burbujas ondulado, las almohadas de aire fabricadas con materiales reciclados y el cartón reciclado son alternativas de paquetería ecológica, con el objetivo de reducir el uso de recursos no renovables y minimizar la producción de residuos.

¿Cuáles son los desafíos y oportunidades para una logística más verde?

Los desafíos para una logística más sostenible incluyen la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, optimizar las rutas de transporte, fomentar el uso de vehículos eléctricos o de bajas emisiones, y mejorar la eficiencia energética en toda la cadena de suministro. Además, la transición hacia prácticas más sostenibles puede enfrentarse a barreras como altos costos iniciales (por ejemplo, instalar paneles solares para generar energía requiere una inversión inicial, pero los ahorros a largo plazo para el negocio harán que valga la pena), falta de incentivos gubernamentales y resistencia al cambio en ciertos sectores.

Sin embargo, las oportunidades son significativas: la adopción de tecnologías innovadoras permite una mejor planificación y gestión logística; el desarrollo de infraestructuras neutras en carbono puede generar empleo y estimular economías locales; y las empresas que lideren esta transición pueden ganar ventaja competitiva al alinearse con las demandas de consumidores cada vez más conscientes del medio ambiente.

¿Las ciudades están preparadas para una infraestructura de movilidad sostenible?

En cuanto a las ciudades, muchas aún no se encuentran completamente preparadas para una infraestructura de movilidad sostenible, pero se están dando pasos importantes. La implementación de zonas de bajas emisiones, la expansión de redes de transporte público eléctrico, la instalación de puntos de carga para vehículos eléctricos y el diseño urbano que prioriza modos de transporte no motorizados son avances clave. No obstante, será fundamental una mayor coordinación entre los sectores público y privado, así como políticas públicas claras y sostenibles, para garantizar que estas iniciativas sean efectivas y escalables.

¿Qué tecnologías están siendo adoptadas para hacer más sostenible la última milla?

Además de los vehículos eléctricos, tecnologías como la analítica avanzada, gracias a la IA, continuarán ganando protagonismo, puesto que la toma de decisiones basada en datos puede mejorar significativamente la eficiencia y la sostenibilidad, al ahorrar tiempos, reducir las emisiones de combustible y entregar los productos más rápido; y reducir las entregas a domicilio fallidas. Por otro lado, los puntos de recogida y lockers inteligentes contribuyen a disminuir los desplazamientos innecesarios.

En otras geografías, el desarrollo de drones y robots autónomos para entregas está comenzando a transformar la logística, ofreciendo alternativas más ecológicas y reduciendo la congestión vehicular.

Estas iniciativas, combinadas con estrategias de economía circular y embalajes sostenibles, están marcando el camino hacia un modelo más responsable y eficiente en la última milla.

“La logística verde es uno de los pilares de nuestra estrategia de sustentabilidad y se enmarca en nuestro programa de Pep+ (PepsiCo Positive), agenda con la que buscamos generar un cambio positivo para las personas, las comunidades y el planeta”, afirma Martín Gasparini, Gerente de Compras en PepsiCo Cono Sur. En este sentido, en la compañía trabajan para reducir el impacto ambiental de sus operaciones logísticas, priorizando la eficiencia energética, la disminución de emisiones y la incorporación progresiva de tecnologías más limpias en toda su cadena de valor. “Todo esto lo hacemos considerando siempre el contexto local, impulsando soluciones viables y sostenibles en el país, apalancándonos en nuestra red de proveedores”, indica Gasparini.

“Uno de los grandes desafíos está en la infraestructura energética y vial”, Martín Gasparini, Gerente de Compras PepsiCo Cono Sur.

¿Qué tecnologías están utilizando para hacer más sostenible la última milla? ¿Cómo miden el impacto?

Monitoreamos mensualmente la huella de carbono de nuestros principales proveedores logísticos y promovemos activamente el uso de vehículos a GNC y otras energías alternativas. Además, estamos desarrollando pruebas con unidades eléctricas para la última milla, con el objetivo de evaluar su viabilidad operativa y su impacto ambiental mediante indicadores de consumo energético, emisiones evitadas y performance operativa. En paralelo, implementamos camiones bitrenes en nuestras rutas principales, una solución que nos permite transportar más mercadería con la misma emisión, mejorando así la eficiencia y reduciendo nuestra huella ambiental.

¿Cuáles son los desafíos y oportunidades?

Uno de los grandes desafíos está en la infraestructura energética y vial. La disponibilidad limitada de puntos de carga para vehículos a GNC o eléctricos, especialmente en zonas urbanas, condiciona su escalabilidad. A su vez, si bien los bitrenes están autorizados a nivel nacional, muchas rutas aún no cuentan con la infraestructura necesaria para su circulación. La oportunidad está en fortalecer el trabajo conjunto entre el sector público y el privado para acelerar el desarrollo de una red de movilidad moderna, segura y resiliente, que permita escalar soluciones sostenibles.

¿Cómo imaginan la logística urbana en los próximos años en el país?

Visualizamos una transición hacia flotas más pequeñas, eléctricas y con una huella ambiental cada vez menor. El gran desafío será acompañar ese cambio con una infraestructura de carga adecuada, que permita escalar la operación sin comprometer la eficiencia. A mediano plazo, la logística urbana requerirá soluciones inteligentes, basadas en datos y adaptadas a las nuevas demandas de nuestros clientes y de sostenibilidad.

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