Las consecuencias del cambio climático están provocando un desnivel en la balanza del equilibrio ecosistémico peligrosa. Tal y como señaló el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en agosto 2021, la influencia humana es la principal culpable de esta situación. Ahora, este grupo de expertos de Naciones Unidas ha publicado la segunda entrega del Sexto Informe de Evaluación del IPCC, que desvela el incremento de riesgos para la sociedad ligados al aumento de temperaturas, concretamente a un calentamiento global de 1,5ºC.

El nuevo informe señala que las brechas entre las medidas que deben tomarse y las efectuadas son “cada vez más profundas”, siendo las mucho mayores entre la población con menor ingreso.

Este informe examina los impactos del cambio climático en la naturaleza y las personas de todo el mundo. Este informe es el segundo de una serie de tres.

El presidente del IPCC, Hoesung Lee, indicó que esta publicación demuestra que el cambio climático constituye una amenaza “cada vez más grande para nuestro bienestar y al salud del planeta”. Por ello, el responsable afirma que las medidas que se tomen en la actualidad determinarán la forma en la que las personas y la naturaleza respondan a los crecientes riesgos climáticos. “Este informe es una seria advertencia sobre las consecuencias de la inacción”, analizó.

El grupo de expertos señala en un comunicado que durante los próximos 20 años, el planeta afrontará diversos peligros climáticos que son “inevitables”, al estar ligados a un aumento de 1,5 ºC. En este contexto, los investigadores subrayan que, si se supera este nivel de calentamiento, se generarán impactos graves adicionales, algunos irreversibles. Estas consecuencias afectarán principalmente a las infraestructuras y los asentamientos costeros de baja altitud.

Antonio Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, calificó al nuevo informe del IPCC como “un atlas del sufrimiento humano”. Así, el responsable señala que casi la mitad de la población vive en zona de peligro. Y agregó: “Muchos ecosistemas han alcanzado el punto de no retorno y la contaminación por emisiones de carbono sin control empuja a la población más vulnerable del mundo a un camino de destrucción, de momento”

Asimismo, Guterres destacó que “los mayores contaminadores del mundo son los culpables de incendiar el planeta”.

Una de las claves del informe es la utilización del carbón y los combustibles fósiles, que “están asfixiando a la humanidad”, según las palabras del Secretario. De esta forma, pidió a todos los gobiernos del G20 que cumplan sus acuerdos de dejar de financiar la energía basada en el carbón en el extranjero y en su propio país, y que desmantelen las instalaciones que operan con carbón

En este sentido, hace un llamamiento a los países desarrollados, a los bancos multilaterales y a los agentes financieros para que conformen coaliciones con el objetivo de que las principales economías emergentes dejen de utilizar el carbón.

El efecto cascada se convierte en uno de los impactos más difícil de controlar. El aumento de olas de calor, las sequías y las inundaciones han superado los umbrales de tolerancia de la fauna y la flora, provocando la mortalidad en masa de diversas especies, como árboles y corales.

Los expertos del IPCC afirman que, debido a estos fenómenos, millones de personas han quedado expuestas a una situación de inseguridad alimentaria e hídrica aguda. Esta situación se da principalmente en África, Asia, América Central y del Sur, así como las islas más pequeñas y el Ártico.

Por este motivo, tomar decisiones de forma urgente es la principal recomendación del grupo de expertos del IPCC para “evitar una mayor pérdida de vidas, biodiversidad e infraestructura”.

¿Cómo adaptarse a un clima que cambia?

Para poder afrontar la situación actual, los expertos del IPCC indican que existen varias posibilidades, que la propia naturaleza ofrece, para poder reducir los riesgos y a su vez mejorar la vida de las personas.

Hans-Otto Pörtner, copresidente del Grupo de Trabajo II del IPCC, recuerda que los ecosistemas sanos son más resilientes al cambio climático y, además, prestan suministros fundamentales como el agua o los alimentos. Según el copresidente, el hecho de restaurar los ecosistemas que ya están degradados y conservar entre el 30 y el 50 por ciento de los hábitats terrestres, marinos y de agua dulce, puede servir para beneficiar a la sociedad. Esto ayudaría ya que la propia naturaleza es capaz de absorber y almacenar carbono. Hans-Otto Pörtner también ha insistido en la posibilidad de fortalecer el desarrollo sostenible, un paso que es necesario dar con apoyo financiero y político.

“Al restaurar los ecosistemas degradados y conservar entre el 30-50 % de los hábitats, la sociedad puede beneficiarse de la capacidad de la naturaleza de absorber y almacenar carbono”, dijo Pörtner.

En este caldo de cultivo, en el que entran en juego varios agentes implicados, las tendencias mundiales juegan un papel importante, como el consumo no sostenible de recursos naturales, la creciente urbanización, las desigualdades sociales y la propia pandemia. En este contexto, los expertos del IPCC insisten en divulgar la evidencia científica, a la que tiñen de “inequívoca”.

Pörtner ha subrayado que “si se sigue retrasando la puesta en marcha de una acción concertada a nivel mundial, se agotará el plazo breve y en rápida disminución del que disponemos para asegurar un futuro digno”.

Bajo esta situación, es importante que gobiernos, sector privado y sociedad civil colaboren para priorizar la reducción de riesgos. Así indicó Debra Roberts, copresidenta del Grupo de Trabajo II del IPCC: “Es necesario que todos colaboren para reducir los riesgos, así como considerar la igualdad y la justicia para la adopción de decisiones e inversiones”.

De igual modo, Roberts destaca la necesidad de conciliar los diferentes intereses, aunando conocimientos científicos y tecnológicos especializados con conocimientos locales e indígenas para lograr “soluciones más eficaces”.

“Si no logramos un desarrollo sostenible y resiliente al clima, tendremos un futuro para las personas y naturaleza que dista mucho de ser óptimo”, señaló.

Vulnerabilidad de las ciudades

Esta publicación revela información detallada de los impactos y los riesgos del cambio climático en las ciudades: lugar en el que vive más de la mitad de la población mundial.

Los peligros de las olas de calor, las tormentas, las sequías y las inundaciones ponen en riesgo la salud, la vida y los medios de subsistencia de las personas. Asimismo, los expertos del IPCC ponen el foco en aquellos fenómenos que tienen “una evolución lenta” como el aumento del nivel del mar.

En este contexto, Roberts sostuvo que las ciudades que tienen un crecimiento urbano mal planificado serán unos de los focos principales de los riesgos del cambio climático. Sin embargo, destaca a su vez las oportunidades que generan las ciudades sostenibles con edificios más verdes, suministro fiable de agua limpia y energía renovable, así como una movilidad sostenible.

Margen de acción reducido

Debido a los retos que implica el cambio climático, en el informe se indica claramente que el desarrollo resiliente al clima ya representa un desafío con los niveles actuales de calentamiento.

Dicho desarrollo será más limitado si el calentamiento global supera los 1,5 °C (2,7 °F). En algunas regiones, este desarrollo será imposible si el calentamiento global aumenta más de 2 °C (3,6 °F).

Esta conclusión clave pone de relieve la urgencia de aplicar la acción climática, con especial énfasis en la igualdad y la justicia. La financiación adecuada, la transferencia de tecnologías, el compromiso político y las asociaciones incrementan la eficacia de la adaptación al cambio climático y la reducción de las emisiones.

Este informe es la segunda entrega del Sexto Informe de Evaluación del IPCC, que se completará a lo largo del 2022.