Evitar el desperdicio de alimentos, lograr una alimentación saludable y educar para potenciar estos objetivos son parte fundamental de los grandes desafíos del mundo actual.
A nivel mundial, se desperdician más de 1000 millones de platos de comida al día según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y, al mismo tiempo, más de 700 millones de personas padecen hambre. Además, el desperdicio de alimentos genera un impacto en el ambiente, por el uso recursos naturales y la generación de emisiones que implica su producción y comercialización. Por otro lado, un informe de UNICEF informa que uno de cada tres niños menores de cinco años –o más de 200 millones– está desnutrido o sufre sobrepeso. La malnutrición, es decir las carencias, los excesos y los desequilibrios de la ingesta calórica o de nutrientes de una persona, también es un tema desafiante en la sociedad actual.
En este contexto, las soluciones para abordar ambas temáticas deben trabajarse desde una mirada integral. El sector privado, vinculado con la producción de alimentos, tiene un rol clave para promover campañas de concientización y fomentar hábitos sostenibles a largo plazo, además de trabajar en la seguridad alimentaria, llevando calidad y preservación de los productos.
Para conocer más, dialogamos con Mastellone Hnos., Cheaf, Tetra Pak, Bancos de Alimentos Argentina y Grupo L.
“Para Mastellone, la alimentación saludable es un pilar central de su propósito: contribuir al bienestar de las personas a través de alimentos de buena calidad nutricional”, detalla Stefanía Sivori (MN 6343 – MP 1958), Jefa del Departamento de Información Nutricional de Mastellone Hnos., y añade: “La compañía entiende que la nutrición es clave en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la adultez mayor, y que los lácteos cumplen un rol fundamental por su aporte de nutrientes esenciales como calcio, proteínas y vitaminas”.
¿Cuál es la importancia de la alimentación saludable para Mastellone? ¿Qué acciones realizan?
En línea con este compromiso, Mastellone desarrolla productos nutritivos y de calidad, alineados con las recomendaciones de las Guías Alimentarias de la Población Argentina (GAPA), y trabaja activamente en la promoción de hábitos saludables. En este sentido, impulsa iniciativas de educación alimentaria a través de webinars, charlas y jornadas con especialistas en salud, tanto para consumidores como para profesionales de la salud. Estas acciones buscan acercar información confiable y basada en evidencia, fomentando decisiones más conscientes en torno a la alimentación. La empresa cuenta además con un programa educativo pensado para los más chicos, La Serenísima va a la Escuela. A través de él promueve la incorporación de hábitos saludables, la actividad física y la hidratación en niños desde sala de 4 hasta 2° ciclo.
¿Cómo trabajan el desperdicio de alimentos? ¿Trabajan con otras organizaciones para estos temas?
La reducción del desperdicio de alimentos forma parte del compromiso de Mastellone con la sustentabilidad. La compañía trabaja de manera integral en su cadena de valor para optimizar procesos productivos, logísticos y de distribución, con el objetivo de minimizar pérdidas, al mismo tiempo que impulsa prácticas que favorecen una mejor conservación y aprovechamiento de los productos, difundiendo información para concientizar todas las estrategias que se pueden realizar en los hogares para la prevención y minimización del desperdicio de alimentos. A su vez, la compañía articula con organizaciones sociales y bancos de alimentos, canalizando la donación de productos aptos para el consumo. De esta manera, no solo reduce el desperdicio, sino que también contribuye a mejorar el acceso a alimentos nutritivos en sectores más vulnerables.
En los últimos años, ¿cómo cambió el consumidor?

Estamos ante un consumidor más consciente y exigente que espera mucho más que un producto para responder a sus necesidades funcionales. Lee las etiquetas, pero también indaga y compara constantemente no solo por los componentes de los alimentos, sino por su envase, por la responsabilidad social de la empresa con sus colaboradores y la comunidad donde opera. La mirada es integral, desde el origen hasta el impacto en los propios consumidores y lo que pasa luego con los envases o residuos. Así, se preocupa tanto por el origen como por la disposición final.
¿Cuáles son los desafíos para una alimentación más saludable?
En la Argentina, el consumo de algunos alimentos como lácteos, frutas, verduras, cereales integrales y legumbres se encuentra por debajo de las recomendaciones de nutrientes como calcio, proteínas, fibra y vitaminas. Por lo cual es clave continuar con educación alimentaria para adquirir buenos hábitos. Una alimentación variada se basa en cantidad y en calidad de los alimentos que seleccionamos todos los días. Siempre teniendo en cuenta las necesidades individuales. También es fundamental garantizar el acceso a alimentos nutritivos y avanzar en sistemas alimentarios más sustentables, que permitan producir y consumir mejor, con menor impacto ambiental.
“Impulsamos iniciativas de educación alimentaria a través de webinars, charlas y jornadas con especialistas en salud, tanto para consumidores como para profesionales de la salud”, Stefanía Sivori, Jefa del Departamento de Información Nutricional de Mastellone Hnos.
“La situación actual presenta un gran contraste: mientras millones de personas tienen dificultades para acceder a alimentos de calidad a precios accesibles, enormes cantidades de comida apta para el consumo se desperdician todos los días”, explica Juan Etcheverry, Country Manager de Cheaf. En la Argentina se desperdician aproximadamente 16 millones de toneladas de alimentos por año, lo que evidencia una problemática ambiental, económica y social al mismo tiempo. Así “la seguridad alimentaria hoy no solo implica garantizar acceso a los alimentos, sino también repensar cómo producimos, distribuimos y consumimos. En ese contexto, reducir el desperdicio se vuelve una herramienta concreta para mejorar el acceso y construir sistemas alimentarios más eficientes y sostenibles”, afirma Etcheverry.
Desde Cheaf, ¿cómo contribuyen a evitar el desperdicio de alimentos?
Cheaf es una plataforma tecnológica que conecta comercios que tienen excedentes de alimentos con personas que pueden comprarlos a precios con descuentos agresivos antes de que sean descartados. Trabajamos junto a supermercados, panaderías, restaurantes, cafeterías y tiendas de alimentos para rescatar productos que siguen estando en perfectas condiciones de consumo, pero que por distintos motivos –como sobrestock, cambios de demanda o cercanía de fecha– corren riesgo de desperdiciarse.
A través de nuestra app, los usuarios pueden acceder a “packs sorpresa” con descuentos de hasta un 65 por ciento o más, ayudando a reducir el desperdicio y al mismo tiempo generando ahorro económico.
Nuestro objetivo es transformar el excedente en oportunidad: para los comercios, que recuperan parte de la merma; para las personas, que acceden a alimentos a menor precio; y para el planeta, reduciendo el impacto ambiental asociado al desperdicio.
¿Cómo es el trabajo articulado con otras instituciones?
Participamos activamente en espacios de concientización, educación y debate sobre desperdicio alimentario y sostenibilidad, buscando instalar el tema en la agenda pública y promover cambios culturales profundos en torno al consumo y el aprovechamiento de alimentos. Este compromiso se traduce en una presencia constante en los ecosistemas más relevantes del sector, como nuestra participación en la Bioferia y el rol como miembros del Plan Nacional de Reducción de Pérdidas y Desperdicio de Alimentos.
A nivel internacional, llevamos nuestra visión a los foros de la FAO y formamos parte activa del capítulo argentino del World Food Forum, impulsando la transformación de los sistemas alimentarios desde una perspectiva local con impacto global. Además, trabajamos junto a nuestros partners comerciales para desarrollar soluciones concretas que permitan reducir la merma operativa y generar un impacto medible, equilibrando la eficiencia económica con la responsabilidad ambiental.
¿Dónde identifican que hay mayor desperdicio de alimentos?
El desperdicio ocurre en toda la cadena alimentaria, pero una gran parte se concentra en comercios y puntos de venta, especialmente en categorías de alta rotación y corta vida útil como panadería, frutas y verduras, comidas preparadas y productos refrigerados.
Muchas veces los alimentos se descartan no porque no sean aptos para el consumo, sino por cuestiones operativas, estéticas o de demanda. Ahí es donde vemos una gran oportunidad de recuperación.
¿Cuáles siguen siendo los principales desafíos para lograr una mayor seguridad alimentaria?

Uno de los principales desafíos sigue siendo cambiar la percepción cultural sobre el desperdicio de alimentos. Durante mucho tiempo, se naturalizó descartar comida apta para el consumo, y todavía falta mayor conciencia sobre el impacto económico, social y ambiental que eso genera. También es clave mejorar la articulación entre actores públicos y privados, impulsar políticas y herramientas que faciliten el aprovechamiento de excedentes, y ampliar el acceso a soluciones tecnológicas que permitan conectar oferta y demanda de manera más eficiente. En este sentido, creemos que la educación y la información son fundamentales: cuanto más entendamos el valor de los alimentos y el impacto de desperdiciarlos, más cerca estaremos de construir un sistema alimentario sostenible.
“Trabajamos junto a supermercados, panaderías, restaurantes, cafeterías y tiendas de alimentos para rescatar productos que siguen estando en perfectas condiciones de consumo, pero que por distintos motivos –como sobrestock, cambios de demanda o cercanía de fecha– corren riesgo de desperdiciarse”, Juan Etcheverry, Country Manager de Cheaf.
“La reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos es uno de los grandes desafíos globales del sistema alimentario y forma parte de las prioridades estratégicas de Tetra Pak hacia 2030”, expresa Yosselynn Pinto, Gerenta de Comunicación B2B para Andina y Cono Sur de Tetra Pak, y añade: “Nuestro enfoque combina tecnologías de procesamiento, automatización y envasado que ayudan a mejorar la eficiencia de producción y preservar mejor los alimentos a lo largo de toda la cadena de distribución”.
¿Cuál es la importancia de la seguridad alimentaria?
La seguridad alimentaria es parte central del propósito de Tetra Pak de “proteger lo bueno”: los alimentos, las personas y el planeta. Nuestro foco está puesto en desarrollar tecnologías que permitan procesar y proteger alimentos de manera segura, eficiente y cada vez más sustentable. Hoy la seguridad alimentaria no depende únicamente del envase, sino de todo el sistema productivo. Por eso trabajamos sobre tres grandes ejes de innovación: procesamiento de alimentos, tecnologías asépticas y digitalización industrial. Esto incluye soluciones integradas que conectan manejo de materias primas, procesamiento térmico, automatización y envasado para reducir riesgos, mejorar la trazabilidad y optimizar la calidad en tiempo real.
En la Argentina, y particularmente en la planta de La Rioja, que este año cumple 40 años de operación, venimos impulsando estándares de excelencia manufacturera vinculados a World Class Manufacturing (WCM), orientados a eficiencia, mejora continua y desempeño operativo. En paralelo, la inocuidad alimentaria está directamente asociada a los procesos asépticos y tecnologías de procesamiento que permiten proteger los alimentos bajo estrictos estándares de seguridad.
¿Cómo trabajan para mejorar la seguridad de los alimentos?
Trabajamos sobre toda la cadena de producción alimentaria mediante soluciones integradas de procesamiento y envasado aséptico que ayudan a minimizar riesgos de contaminación y asegurar altos estándares de inocuidad. Esto incluye diseño higiénico de equipos, esterilización avanzada, control microbiológico y monitoreo continuo de variables críticas del proceso. Además, incorporamos herramientas digitales y sistemas de trazabilidad que permiten visualizar información en tiempo real y mejorar el control de calidad de manera preventiva.
Uno de los focos actuales está en la integración end-to-end de las operaciones, conectando desde el manejo de ingredientes hasta el envasado final. Este enfoque reduce variabilidad en producción, mejora la consistencia operativa y fortalece la seguridad alimentaria.

También estamos desarrollando nuevas tecnologías de procesamiento más eficientes y sustentables, incluyendo soluciones como eBeam, que permite optimizar procesos de esterilización para mejorar la seguridad y calidad.
¿Qué problemas o desafíos existen actualmente vinculados con la conservación de alimentos?
Uno de los principales desafíos actuales es cómo construir sistemas alimentarios capaces de abastecer a una población creciente de manera segura, eficiente y sustentable. La industria enfrenta hoy múltiples demandas simultáneas: reducir desperdicios, mejorar la eficiencia operativa, disminuir emisiones y avanzar hacia materiales más renovables y reciclables sin comprometer la protección de los alimentos.
En este contexto, la innovación tecnológica está avanzando hacia soluciones cada vez más integradas. Ya no se trata solamente de desarrollar mejores envases, sino de optimizar todo el ecosistema de producción alimentaria mediante automatización, conectividad y análisis de datos.
“La reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos es uno de los grandes desafíos globales del sistema alimentario”, Yosselynn Pinto, Gerenta de Comunicación B2B para Andina y Cono Sur de Tetra Pak.
“La Argentina atraviesa un escenario complejo en términos de seguridad alimentaria desde hace décadas, donde conviven altos niveles de inseguridad alimentaria con grandes volúmenes de alimentos que se pierden o desperdician a lo largo de toda la cadena”, responde Pablo Algrain, Director Ejecutivo de Bancos de Alimentos Argentina, una red que agrupa y articula el trabajo de veinte bancos de alimentos y cinco iniciativas de bancos de alimentos en todo el país. “Esto impacta especialmente en niños, niñas y familias en situación de vulnerabilidad. En este contexto, se vuelve clave fortalecer sistemas alimentarios más eficientes, sostenibles e inclusivos que garanticen el acceso a alimentos seguros y nutritivos”, agrega Algrain.
¿Cómo es el trabajo de los bancos de alimentos y cómo contribuyen a evitar el desperdicio y promover una alimentación más saludable?
Los bancos de alimentos trabajan para recuperar alimentos aptos para el consumo que, por diferentes motivos, quedan fuera del circuito comercial. Los reciben en sus depósitos, los clasifican y distribuyen a organizaciones sociales. Nuestro enfoque no es solo cuantitativo (más alimentos), sino también cualitativo: promovemos una alimentación más saludable, impulsando programas de desayunos nutritivos, educación alimentaria y acompañamiento a comedores para mejorar la calidad nutricional de las comidas. De esta manera, transformamos el desperdicio en oportunidades concretas de alimentación.
¿Cómo es el trabajo articulado con empresas y comedores?
El trabajo en red es el corazón de nuestro modelo. Articulamos con empresas de toda la cadena de valor (productores, industrias, supermercados, logística) que donan alimentos, y con organizaciones sociales que los reciben y los convierten en platos de comida. Además, acompañamos a estas organizaciones con capacitación y herramientas para una mejor gestión de los alimentos, promoviendo prácticas seguras y nutritivas.
¿Cuál es la importancia de tener un alcance federal?

El alcance federal es clave, porque la problemática del hambre y el desperdicio está presente en todo el país, aunque con particularidades locales. La Red BAA permite llegar a distintas regiones con conocimiento territorial, fortalecer capacidades locales y garantizar que los alimentos recuperados lleguen a quienes más los necesitan en tiempo y forma.
¿Cuáles son los principales desafíos para lograr una mayor seguridad alimentaria?
Entre los principales desafíos, se destacan: reducir las pérdidas y los desperdicios de alimentos a gran escala; aumentar el acceso a alimentos nutritivos; fortalecer la articulación entre sectores público, privado y sociedad civil; generar mayor conciencia social sobre el valor de los alimentos; contar con un marco normativo y de incentivos fiscales que favorezcan la donación de alimentos.
“Nuestro enfoque no es solo cuantitativo (más alimentos), sino también cualitativo: promovemos una alimentación más saludable, impulsando programas de desayunos nutritivos, educación alimentaria y acompañamiento a comedores para mejorar la calidad nutricional de las comidas”, Pablo Algrain, Director Ejecutivo de Bancos de Alimentos Argentina.
“La seguridad alimentaria es una prioridad estratégica para Grupo L. Garantizar la inocuidad de los alimentos es esencial para asegurar la calidad de nuestros servicios”, asevera Nuria Botheatoz, Coordinadora de Menu Planning en Grupo L. Para lograrlo, trabajan bajo un sistema integral basado en la trazabilidad y en procedimientos estandarizados. Esto incluye la auditoría de proveedores, controles en la recepción de materias primas en cada punto de elaboración, el uso de transportes habilitados y adecuados, y procesos productivos diseñados para controlar todos los puntos críticos. “De esta manera, garantizamos la seguridad alimentaria en cada etapa de la cadena”, asegura.

En cuanto a la reducción del desperdicio de alimentos, cuentan con diversas iniciativas. Una de ellas es la utilización de una app que permite a los comensales reservar su comida con anticipación. Esto ayuda a planificar con mayor precisión la producción, evitando estimaciones y reduciendo significativamente el desperdicio de alimentos no consumidos. Además, están desarrollando un programa de capacitación enfocado en la medición y reducción del desperdicio alimentario en comedores, promoviendo una gestión más consciente y eficiente.
Por último, consultada por los principales desafíos, responde que uno de ellos está relacionado con mantener la cadena de frío y las condiciones adecuadas de conservación a lo largo de toda la operación, especialmente en contextos de alta demanda y múltiples puntos de servicio. ”También influyen factores como la variabilidad en la calidad de las materias primas, la necesidad de optimizar tiempos logísticos y la capacitación constante del personal para cumplir con los protocolos establecidos”, detalla Botheatoz, y a esto se suman “las exigencias normativas cada vez más estrictas y la necesidad de incorporar tecnologías que permitan monitorear en tiempo real las condiciones de almacenamiento y transporte, con el objetivo de prevenir riesgos y garantizar la inocuidad de los alimentos”, finaliza.
“Garantizar la inocuidad de los alimentos es esencial para asegurar la calidad de nuestros servicios”, Nuria Botheatoz, Coordinadora de Menu Planning en Grupo L.









