Hoy se celebra mundialmente el Día Internacional de los Bosques, una fecha proclamada en 2012 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El lema para 2022 es “Los bosques y la producción y el consumo sostenible”. La Asociación Forestal Argentina (AFoA) se suma al mensaje de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) de elegir madera como elemento primordial de uso y reemplazo en múltiples facetas, industrias y mercados.

Porque es uno de los productos estrella para el desarrollo sostenible, además de ser renovable, reciclable y carbono neutro o positivo. Provee materia prima para productos de primera necesidad de la población – como viviendas, muebles, papeles, energía, químicos, textiles, etc. – reemplazando, en muchos casos, el uso de productos no renovables provenientes de la minería y los combustibles fósiles. Con las nuevas tecnologías, como la nanotecnología y las biorefinerías, se agregan un sinnúmero de otras aplicaciones.

Según datos de FAO el sector forestal genera puestos de trabajo para al menos 33 millones de personas en el mundo. En Argentina tenemos un patrimonio de 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales; 53 millones de hectáreas de bosques nativos; exportamos por 550 millones de dólares generando más de 100 mil empleos directos y el mercado tracciona unas 6000 Pymes de distinto nivel de transformación de la madera. Y si hablamos del espectacular potencial de desarrollo, las cifras hablan por sí solas: real posibilidad de atraer 7 mil millones de dólares en inversiones, la creación potencial de 186 mil empleos, con el aumento de las exportaciones en 2,6 mil millones de dólares. Todo esto verificable y estudiado en el Plan Estratégico 2030.

En su página específica sobre los bosques, FAO destaca: “La madera se puede utilizar para diversos fines, con menores impactos ambientales que muchos materiales alternativos. La madera utilizada una vez se puede reutilizar y reciclar, extendiendo así su vida útil y reduciendo aún más su huella material”.

La pregunta que surge inmediatamente es de dónde obtener maderas de forma sostenible. El mundo ha perdido 420 millones de hectáreas de bosque, un área más grande que la India, desde 1990, y la deforestación continúa en alrededor de 10 millones de hectáreas por año, debido principalmente a la expansión agrícola. La gestión sostenible de los bosques puede ayudar a reducir la deforestación y la degradación, restaurar paisajes degradados y proporcionar empleos y materiales renovables a las personas.

Tradicionalmente, han sido los bosques naturales los proveedores de madera. Estos bosques tienen valores en biodiversidad, conservación de suelo, de cursos de agua, etc. que pueden superar el valor de la madera que proveen y ya se han perdido millones de hectáreas de bosques por el reemplazo con agricultura y ganadería. Por ello, desde diversas organizaciones ambientales apoyan las plantaciones forestales gestionadas sosteniblemente como la opción para proveer madera quitando presión a los bosques nativos, al menos, en la parte maderable. Las proyecciones de demanda de madera realizadas por la prestigiosa WWF indican que para lograr que no se pierdan más bosques nativos se requerirán 250 millones de hectáreas de plantaciones forestales para el 2050.  Esto implica plantar globalmente siete millones de hectáreas por año.

FAO indica, asimismo, que los bosques cubren hoy casi un tercio de la superficie terrestre de la Tierra y proporcionan a las personas bienes como madera, combustible, alimentos y forraje, ayudan a combatir el cambio climático, protegen la biodiversidad, los suelos, los ríos y los embalses, y sirven como áreas donde las personas pueden acercarse a naturaleza. Es menester social realizar un “uso sostenible de los bosques para poder transitar hacia una economía basada en materiales renovables, reutilizables y reciclables. Es ahí donde la expansión del uso de productos forestales contribuye a la neutralidad de carbono”.

¿Por qué elegir siempre madera?

Según FAO, el sector de la edificación y la construcción es responsable de casi el 40 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía a nivel mundial. Es ahí donde la creatividad humana está llevando a la madera a lo más alto, con edificios y rascacielos que se multiplican en todo el mundo, con la madera como protagonista en toda la estructura. Diversos estudios internacionales demuestran que un metro cuadrado de área construida en un edificio con estructura de acero genera 40 kg de CO2 a la atmósfera y consume 143 KW / h de energía. Similar es el caso de una estructura de hormigón, que registra 27 kg de CO2 y 80 KW / h de energía por metro cuadrado. En cambio, si la estructura es de madera, un metro cuadrado de superficie plantea 4 kg d e CO2 y solo 22 KW / h de energía. Es decir, por cada metro cuadrado construido con estructuras de madera, se reducen las emisiones de CO2 hasta en una décima, en comparación con los sistemas tradicionales de construcción. Además, las emisiones de gases de efecto invernadero durante el ciclo de vida de un edificio de madera son un 74% más bajas que las construidas con estructuras de acero y hasta un 69% más bajas que las construidas en concreto.

En el caso específico de la construcción con madera, la Argentina cuenta con un gran potencial para colaborar en la reducción del déficit habitacional debido a su velocidad de respuesta, la capacidad disponible del recurso forestal y el procesamiento industrial, que permite dinamizar el empleo y las economías regionales, agregando valor a la materia prima proveniente de bosques cultivados como también por los claros beneficios ambientales, económicos y constructivos de los sistemas utilizados.

Todos somos consumidores y tenemos el poder, con nuestra propia voluntad de elección, de contribuir al uso sostenible de los bosques eligiendo productos de madera con etiquetas o certificaciones que confirmen que provienen de fuentes legales y sostenibles.