La Caja acompaña por cuarta vez consecutiva el premio Abanderados, y como parte del acompañamiento, los empleados de la aseguradora visitaron a finalistas para conocer los proyectos, compartir sus experiencias y potenciar el trabajo en red.

La Caja, como parte del programa “The Human Safety Net”, cuenta con un equipo de voluntarios y voluntarias integrado por su personal, el cual participa activamente en acciones con la comunidad. Desde el inicio de la pandemia, la aseguradora apostó por el voluntariado corporativo de forma digital y realizó una serie de acciones para colaborar con la sociedad en estos momentos.

En esta línea, y dado que hace algunas semanas el Jurado de Honor eligió a los cinco Abanderados finalistas entre más de mil candidatos, los voluntarios de la compañía realizaron una visita para conocerlos. Por el contexto, y cumpliendo los protocolos necesarios, los empleados pudieron realizar una corta visita a tres de los Abanderados que se ubican en la ciudad y provincia de Buenos Aires.

“La Caja es una empresa con un fuerte compromiso en lo social, y en línea con nuestros valores y cultura, buscamos dar a conocer las historias de los Abanderados porque que son personas que dedican su vida a mejorar la de los demás. Consideramos que Abanderados es una excelente práctica para reconocer historias inspiradoras, y premiar a quienes empeñaron mucho trabajo en lograr grandes acciones” dice Carla Ponce, Gerenta de Empleos, Clima Organizacional y RSE de La Caja.

¿Quiénes son los finalistas?

-Gerónimo Cabrera: fundador de “Te doy una mano”, un proyecto destinado a fabricar máscaras protectoras mediante impresoras 3D.  Gerónimo, desde su taller en Banfield, diseñó y fabricó más de 13.000 máscaras protectoras que donó a quienes están en brindando su servicio a la comunidad en este contexto, entre ellos, personal de salud, personal policial y comedores.

-Estanislao Gómez Minujín: es el cofundador de “Convidarte”, un proyecto solidario que une miles de voluntarios/as que cocinan desde sus casas, con quienes necesitan un plato de comida. Desde el inicio de la pandemia, Convidarte cuenta con 3.600 voluntarios/as activos entre personas que cocinan y aquellas que distribuyen que ya lograron entregar más de 1.158.400 porciones de comida nutritiva a familias en 110 comedores, organizaciones y hogares de niños/as tanto en CABA como en el conurbano bonaerense.

Pabla Marcelina Villalba: forma parte de la Red de Costureras solidarias de Pilar en Buenos Aires. Desde el inicio de la pandemia, en el taller en su casa, empezó a realizar camisolines, botas de aislamiento, tapabocas para profesionales de la salud en hospitales, y para quienes necesitaran material de protección. Con la Red, confeccionaron más de 60 mil tapabocas, más de 2.000 máscaras, 3.000 camisolines e incontables botas de aislamiento repartidas en todo el distrito. Además, enviaron pedidos el barrio 31, el partido de Tigre y la provincia de Santiago del Estero.

Además, otros de los finalistas son Valeria Elizabeth Martínez, docente rural de la escuela N° 93 de Los Miches, un pueblo cordillerano a 487 km de Neuquén capital, en donde junto a un equipo de docentes rurales, impulsa la iniciativa “Mantener el vínculo Escuela – Familia”. Y Lucas Manuel Sala, fundador de CAECUSlab, una empresa que desarrolla dispositivos tecnológicos inclusivos en Córdoba. Creó e impulsa la campaña “Doná Tecnología”, con su proyecto logró que más de 400 familias y más de 1000 niños en jardín, primario, secundario y universitario puedan continuar con su educación de manera virtual desde sus casas.

El ganador del Premio “Abanderado del Año” se dará a conocer en la Gala Final, donde se entregarán las distinciones a todos los participantes finalistas. Quién sea elegido por el público mediante la votación, obtendrá un premio en dinero para continuar con su obra.  La votación se puede realizar a través del sitio web de Abanderados, comenzará el lunes 9 de noviembre y finalizará el domingo 22 del mismo mes.

“Estos ejemplos despiertan el interés y la voluntad de otras personas para sumarse y colaborar con causas sociales. Pueden ser el punto de partida, y una motivación, para que más personas ayuden a la comunidad y así crear una red solidaria. Los abanderados/as generan empatía con sus historias, y hacen entender que en equipo se logran mejores resultados, que todos podemos colaborar e involucrarnos con quienes lo necesitan. Desde La Caja buscamos potenciar estos valores apoyándolos con el reconocimiento” concluye Carla Ponce.