Al mando de la filial local de una “Big Four”, Néstor García, Presidente y CEO de KPMG Argentina, lleva la adaptabilidad como bandera. Lo entusiasma el mundo en constante cambio, con necesidades diversas, al que hay que seguirle el ritmo. Así es como abordan en la compañía las soluciones que brindan a sus clientes.
El gran sueño de Néstor García era llegar a jugar en la Primera de Boca, el club del que es hincha. Extremo izquierdo, destacaba en los torneos que disputaba y pensó seriamente en dedicarse al fútbol; incluso llegó a probarse en un par de clubes, pero la visión más racional de sus padres terminó convenciéndolo de jugar a la pelota como un hobby y buscar una profesión más convencional.
Apasionado por los números, se convirtió en contador. En paralelo a sus estudios, abrió un comercio de librería y juguetería. Llevar adelante un negocio propio se había convertido en su objetivo principal, y a pesar de las dificultades que planteaba el contexto hiperinflacionario, lo había conseguido. Sin embargo, se vio tentado por ejercer su profesión, e ingresó en un estudio de auditorías local, donde estuvo alrededor de dos años y medio. Allí, hace 32 años, se cruzó en su vida, de una vez y para siempre, KPMG: “Llegar a ser socio de una `Big Four’ era muy atractivo. Como siempre hice deporte, me gusta competir, y este es un ambiente muy competitivo. Me pareció entretenido desde el principio”, cuenta quien desde 2018 es Presidente y CEO de KPMG Argentina.
¿Cuánto y en qué dirías que cambió la compañía en estos 30 años?
Cambió muchísimo. En esa época creo que no llegábamos a las doscientas personas trabajando en la empresa, y hoy somos más de mil quinientas. Y tenemos mucha más cantidad y variedad de servicios. Nos centrábamos más en auditoría, en algunos servicios de impuestos y de consultoría. Recién se empezaban a ver algunas cosas en tecnología. Hoy tenemos el Departamento de Ciberseguridad, Forensic, que cuando ingresé no había y se empezó a desarrollar. También surgieron Digital Enablement, que está muy relacionado con tecnología y alianzas con compañías como SAP, Microsoft, Claroty, Oracle. En ese momento no era tan común hacer alianzas, y hoy son supernecesarias.
¿Por qué?
Por la velocidad a la que todo va cambiando. La cantidad de aplicaciones y novedades que aparecen hace imposible que una sola empresa pueda desarrollarlas. Estamos continuamente a nivel global desarrollando nuevas cosas, pero también hay otros que desarrollan otras cosas, y se complementan. Quizás hay una plataforma que nosotros no desarrollamos, pero nos sirve, y existen ciertas compañías que no quieren hacer toda la implementación: desarrollan la plataforma y nosotros somos el vehículo para implementarla. Es una combinación perfecta, que hace que uno pueda estar a la vanguardia más allá de la tecnología que lleva a cabo. Tenemos una plataforma para auditoría, denominada Clara, que es un desarrollo interno de KPMG internacional.
Ingresaste a la compañía en 1993, ¿qué peso tenían temas como la sustentabilidad o la responsabilidad social?
No tenían, sin dudas, el mismo espacio que ahora. En estos momentos, a nivel global KPMG cuenta con siete pilares, y uno de ellos es la sustentabilidad. Asumimos en nuestras oficinas el compromiso de generar un cambio positivo: implementamos prácticas para reducir el consumo eléctrico y de papel, tenemos contenedores para separar los residuos e incorporamos tazas y utensilios reutilizables para evitar los materiales descartables de un solo uso. En el último año, además, redujimos el consumo de electricidad un 23 por ciento y compensamos el 100 por ciento de nuestras emisiones de alcance 2.
¿Qué otras acciones llevan a cabo en cuanto a responsabilidad social empresaria?
Una de las principales es el programa Construyendo el Futuro, mediante el cual recibimos jóvenes de sectores vulnerables y les impartimos conocimientos básicos de administración y de los distintos procesos de una empresa, juntamente con habilidades blandas, con el fin de darles una ventaja competitiva al momento de presentarse a búsquedas laborales y apoyarlos para que se conviertan en agentes de cambio. Recuerdo que una vez, en una de las sesiones finales, vino el padre de uno de los chicos. Se había puesto traje y corbata, estaba superemocionado y contento de que su hijo pudiera hacer esta capacitación. Se notaba el sacrificio, el esfuerzo que le significaba todo, y nos hizo emocionar. También nos hemos sumado a “Llevar el hospital a la oficina”, a partir de la realización de campañas periódicas de donación de sangre en nuestro lugar de trabajo, con destino al Garrahan. Y realizamos campañas de Tejido Solidario, así como donación periódica de útiles y visitas con actividades recreativas a un hogar de día.
“Tenemos servicios de certificaciones de cumplimiento con GRI, y otros en relación con sustentabilidad: el cálculo de emisiones de carbono, la compensación y los reportes de sustentabilidad son muy requeridos”
Además de lo que significa para la compañía, ¿los clientes también exigen mayor participación en este tipo de iniciativas?
Sí, existe una mayor demanda en general. Hay reguladores que empiezan a solicitar ciertos estándares y compañías que, para poder trabajar con ellas, ponen ciertos requisitos. Todavía hay camino por recorrer, pero se va en la dirección correcta. Las empresas cambiaron muchísimo y nosotros también. Tenemos servicios de certificaciones de cumplimiento con GRI, y otros en relación con sustentabilidad. Todo eso progresó mucho más en los últimos seis años. Cálculo de emisiones de carbono, compensación, reportes de sustentabilidad son algunos servicios muy requeridos. Y hay cuestiones que ya están subsumidas en los servicios, como en ciberseguridad, donde se tratan temas de corrupción, por ejemplo. Somos una compañía que asumió su compromiso con el Pacto Mundial de Naciones Unidas, un marco voluntario donde las empresas alinean sus operaciones y estrategias con diez principios relacionados con derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la corrupción en las actividades y estrategias de negocio. A título personal, además, soy Presidente del Instituto de Ética y Transparencia de AmCham.
En el último reporte de sustentabilidad figura que hay paridad de género en cuanto al personal.
Sí, y es algo muy importante para nosotros. Somos main sponsor global de Women Corporate Directors (WCD). A través de WCD, otorgamos un reconocimiento a la mujer empresaria del año hace ya una década. Internamente tenemos un comité en el que yo participo, relacionado con diversidad y equidad. A nivel firma, estamos bastante parejos de hombres y mujeres. A nivel staff, hay un 61 por ciento de mujeres, a nivel socios estamos en un 34 por ciento, que seguramente irá subiendo. En el board, que es votado por los socios, somos tres mujeres y dos hombres. En el comité operativo somos cinco hombres y una mujer. En total, tenemos bastante participación de mujeres y a nivel gerencial hay incluso más mujeres que hombres. En todos los casos, está asegurada la paridad salarial. Es uno de nuestros puntos fuertes.
¿Las 1500 personas que trabajan para la compañía se reparten entre Buenos Aires, Córdoba y Rosario?
Tenemos las oficinas en esas tres ciudades, pero nosotros seguimos trabajando en un formato híbrido, sin obligatoriedad de presencialidad. Cada uno trabaja free, aunque obviamente manda el cliente. Así que más allá de que solo tengamos oficinas en esas ciudades, hay gente trabajando para KPMG en 21 provincias distintas, de manera remota.

Volviendo a las innovaciones que se implementan en los distintos servicios, ¿la inteligencia artificial (IA) es lo más novedoso que se incorporó?
Sí. La inteligencia artificial empezó más lento, y ahora, en la última encuesta que se hace globalmente, que se llama CEO Outlook, el 70 por ciento destacó como de importancia a la IA y el 52 por ciento comentó que estima un repago de la inversión entre tres y cinco años. Nosotros estamos viéndolo en todas las líneas de servicio, tanto en auditoría como impuestos, legales y consultoría. Está Clara, que es una herramienta tecnológica a la que se le adiciona inteligencia artificial. A impuestos, lo mismo, y en consultoría tenemos un área que está trabajando directamente con IA. Eso se encuentra dentro de Digital Enablement. Está todo en evolución. También estamos en alianza con Microsoft, porque ellos tienen una herramienta que nosotros ayudamos a que las compañías puedan utilizar. Microsoft la desarrolla y nosotros colaboramos para la mejor forma de utilización. Un servicio complementario.
¿De qué manera se aplica en estos procesos la inteligencia artificial?
Están de moda los agentes, entonces se van diseñando ciertas estructuras para que puedan extraer datos, analizarlos y sacar resultados. Después, la importancia está en el ser humano. Los recursos siguen siendo muy importantes para analizar los resultados que se van dando.
Hay una instancia de supervisión humana que se requiere, siempre, en alguna parte del proceso.
Sí, hay que establecer lo que uno está buscando. Yo creo que cada vez va a ser más sistemático. Siempre se predijo que esto era el apocalipsis, y siempre aparecieron cosas que uno no puede prever. Es imposible predecirlas. En el 93, si vos me decías “ciberseguridad”, yo no tenía idea de lo que me estabas hablando. De golpe, se fue desarrollando y hay gente dedicada a eso. Tenemos tres socios en ciberseguridad y otros servicios. También está la ciberseguridad industrial, relacionada con ciberataques a las plantas industriales. Entonces, a veces no te podés imaginar de acá a una cierta cantidad de años lo que pasará. Lo complejo es que cada vez se va haciendo más rápido.
“Hay que adaptarse al cambio, venga de donde venga”
Desde un rol de liderazgo, ¿da un poco de vértigo el cambio veloz?
Uno experimenta tantos cambios que, la verdad, va siendo parte de ellos. Nunca me desesperó eso, más en nuestro país, donde vivimos cambios constantes. Uno está adaptado: este año empieza la inflación, después para la inflación, el tipo de cambio que sube, que baja. Estás acostumbrado a un montón de variables, así que es como si tuviera un máster en cambios. Estos son de otro tipo, pero también es adaptabilidad al final del día: hay que adaptarse al cambio, venga de donde venga. Un año hacés un presupuesto basado en esto y el otro año cambian las variables económicas. Ahora, si se mantiene la macroeconomía, podremos hacer planificación a mediano y largo plazo. Si no, está todo en constante cambio: económico, de leyes y regulaciones. Lo importante es que tenemos muy buena capacitación para nuestra gente, continua y en todas las áreas. Y las herramientas que KPMG internacionalmente va desarrollando. Eso hace que uno lleve mucho mejor los cambios. La red en eso es muy fuerte.
¿Qué objetivos tienen para lo que queda del año y el que viene?
Seguir creciendo, diversificándonos, desarrollando productos top, muchos relacionados con lo tecnológico, y colaborar en los cambios que se están avecinando en el país, ayudando a las compañías a afrontarlos. Ser socios, entre comillas, de estas compañías. Hoy la consultoría cambió muchísimo, antes eran procesos largos, entrabas en la compañía y estabas años desarrollando el servicio que estuvieras vendiendo, y hoy es todo muy ágil. Es mucho más a pedido del cliente, y vos debés tener la habilidad, ese dinamismo para interpretar lo que necesita y ofrecerle el producto justo. Internamente también nos fijamos qué está haciendo cada uno y qué es lo que le molesta. Porque a veces yo, como Presidente, hablo con la gente, pero no sé el día a día exactamente de todas las personas, qué es lo que les gustaría cambiar. Tenemos un laboratorio que desarrolla herramientas internamente y puede, por ejemplo, fabricar un robot que realice ciertas tareas repetitivas que a vos te molestan, así le dedicás más tiempo a hacer otra cosa.
Siendo una compañía multinacional, con clientes también multinacionales, ¿cómo evalúan el momento del país?
Lo que puedo decir es que todas las semanas estamos recibiendo del mundo pedidos de interesados en hacer inversiones en la Argentina. El país volvió a estar en el radar de los inversores. Que se concreten esas inversiones podría demandar tiempo, porque son decisiones que se toman pensando en el mediano y largo plazo. Pero el interés está, y eso ya es importante.