Sin dudas estamos transitando un 2020 extraordinario en medio del contexto del COVID-19. Sin embargo, desde la Fundación Tiempo de Vivir, como médicos vemos la responsabilidad de comunicar y recordar, que hoy más que nunca es necesaria la comparación entre ambas enfermedades ¿por qué? Si parangonamos los números de muertes anuales, los fallecimientos con causa de tabaquismo superan ampliamente a los que va registrando el coronavirus tanto a nivel global como a nivel local.

Diversas fuentes, como la OMS o el INDEC indican que si bien la cantidad de víctimas disminuye con los años, sólo en Argentina el tabaquismo mata más de 40 mil personas al año. Una sola referencia global, indica que por los productos derivados del tabaco mueren más de 8 millones de personas consumidoras del mismo.

En esta línea, otra gran preocupación son las consecuencias que padecen los fumadores pasivos. Continuamente desde nuestro lugar preguntamos ¿sabía usted que cuando se enciende un cigarrillo estamos a centímetros de una fuente de combustión, que llega a los 600 grados centígrados, liberando al medio ambiente más de 4000 tóxicos?

Lo más peligroso, es que el 15% de esos tóxicos son reconocidos carcinógenos, que producen lesiones neoplásicas en:

  • el pulmón,
  • la cavidad oral,
  • el esófago,
  • el páncreas,
  • la vejiga,
  • y los riñones entre otros

Esta corriente secundaria que expulsa el cigarrillo afecta tanto sobre el propio fumador, como quienes lo acompañan. Incluso en espacios cerrados los efectos negativos sobre el organismo los sufren al mismo nivel, tanto el fumador activo como el fumador pasivo.

Como comunicamos siempre desde la Fundación Tiempo de Vivir, el cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo (sus causas son múltiples y muchas veces aún desconocidas).

En este sentido, planteamos la necesidad de desarrollo de políticas públicas más profundas y eficaces en el cese del consumo de tabaco, para que tengamos un mundo libre del humo y que se logre un ambiente más sano y sustentable.