Columna escrita por Yasmin Tramannoni, Líder de Sustentabilidad de AmCham

El Día Nacional de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) se conmemora debido a que un 23 de abril la Argentina adhería a los 10 Principios del Pacto Global de Naciones Unidas. La Red local, lanzada en 2004, en la actualidad cuenta con más de 800 participantes en 20 provincias. Para quienes no los conocen, los Principios del Pacto Global deben ser entendidos como un marco de acción a través del cual las empresas integran un conjunto de principios universales en los siguientes puntos: derechos humanos, laborales, ambiente y lucha contra la corrupción.

Hasta fines de los ´90, coexistieron distintas iniciativas – predominantemente de tinte ambiental – que se enmarcaron en lo que inicialmente se conoce como RSE; sin embargo, la Academia menciona que este movimiento comienza con el Pacto Global, marcando un hito en la evolución de este concepto y permitiendo la proliferación de los principales instrumentos internacionales de la RSE.

Estos elementos buscaron impulsar criterios homogéneos que permitiesen conocer el desempeño económico, social y ambiental de las compañías. Sin embargo, en la medida en que las expectativas respecto al rol de las empresas iban creciendo y mutando, la percepción general respecto a la RSE se fue distanciando del core business de las compañías y pasó a estar asociada a acciones vinculadas al compromiso social y la filantropía. Esta percepción se vio agravada ante la existencia de diversas definiciones de lo qué es la RSE y la dificultad de su comprensión holística, dando paso al concepto de “sustentabilidad” como parte de la evolución de la RSE.

Dentro del universo de empresas socias de AmCham Argentina, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en nuestro país, se evidencian diversos estadios en la internalización de estos conceptos en los modelos de gestión corporativa: hay empresas que supieron reconocer las oportunidades asociadas a la sustentabilidad y quienes se encuentran recorriendo sus primeros pasos. Desde hace más de dos décadas que AmCham como Cámara da representatividad institucional y acompaña a las compañías en la construcción de modelos de negocios cada vez más responsables: buscando compartir buenas prácticas entre la comunidad corporativa, profesionalizando a los responsables de las áreas y al management, acercando las principales tendencias internacionales y poniendo énfasis en la innovación social.

Este año 2020 es clave para la sustentabilidad corporativa, en la medida en que toda solución a la crisis derivada de la pandemia debe ser abordada de manera colaborativa, poniendo foco en el cuidado y la salud de las personas que integran el ecosistema de cada una de las organizaciones.  Será en el cruce interactivo entre los principales grupos de interés donde se podrán priorizar las necesidades y urgencias, fortaleciendo las redes institucionales y el diálogo público-privado.

En síntesis, la crisis ocasionada por el Covid-19 nos desafía como sociedad y puso en mayor evidencia los riesgos asociados a la desigualdad económica. Es por eso que resulta estratégico valerse de los profesionales de la RSE y la sustentabilidad, en la formulación de planes de recuperación integrales e inclusivos.