“La innovación tecnológica al servicio de la longevidad y la estética no es algo secundario sino que ayuda a las personas a sentirse bien”, Priscila Dzigciot, directora médica de BACE.

Priscila Dzigciot es la directora médica de BACE Spa de Estética y Belleza, con sede en Recoleta, y especialista en medicina funcional, estética y antienvejecimiento.

En el corazón de Recoleta, allí donde se cruzan las avenidas Callao y Quintana, BACE Estética y Belleza ofrece tratamientos exclusivamente con métodos no invasivos e indoloros. Priscila Dzigciot, especialista en medicina funcional, estética y antienvejecimiento, se encarga de generar un ambiente amable e híper profesional en el que sus pacientes, entre ellos numerosas personalidades del mundo artístico, reciben tratamientos personalizados.

¿Cómo fueron tus inicios en este rubro?

Empecé a trabajar en esta empresa familiar, que al comienzo se orientaba hacia la alimentación saludable, y en algún momento me di cuenta de que el trabajo que hacíamos nos llevaba inevitablemente a la problemática del sobrepeso. Entonces decidimos abrir una sección dedicada a ayudar a los pacientes con ese problema, que creció muchísimo, se fue ampliando y en la actualidad ya abarca todos los rubros de la medicina estética.

¿Qué significa abordar la estética desde la Medicina?

Entendemos que todos quieren vivir de la forma más sana posible y con la mejor calidad de vida. Así que el hecho de aspirar a verse bien y cuidar el cuerpo o la piel no son frivolidades, sino que ayudan mucho anímicamente. Por eso, lo que hacemos es ayudar a que el envejecimiento sea más lento y, sobre todo, saludable. Envejecer mejor, por decirlo así. Buscamos estimular la acción del colágeno y la elastina, dos sustancias que el organismo deja de producir después de los 20 años. También ayudamos a la oxigenación, la nutrición y la irrigación sanguínea hacia la piel en todo el cuerpo. Así, cuando la epidermis está más sana, se la puede proteger mejor.

¿Cómo es su forma de trabajar?

Lo primero que hacemos con cada paciente es una consulta sin cargo para evaluar de manera personalizada el mejor plan de acción para todo el tratamiento de estética, de reducción, de celulitis o para toda la parte de medicina funcional. Por ejemplo, si le faltan minerales, que suele ser un déficit muy habitual, recetamos los complementos necesarios. Esto se diagnostica a través de un fotoespectrómetro, un método de diagnóstico para nada invasivo que mide la presencia y la concentración de sustancias químicas y analiza el crecimiento de microorganismos. Además, por supuesto, encargamos un estudio clínico completo.

¿Y en lo relativo al sobrepeso?

Para las personas que tienen sobrepeso, lo primordial es bajarlo para estar más sanas. Pero hay muchas mujeres a las que eso les cuesta mucho, sobre todo cuando están en la peri y posmenopausia, porque no pueden comer menos y tampoco pueden hacer más gimnasia. Entonces, su cuerpo comienza a acumular grasa o tejido adiposo en la zona del abdomen, un proceso que al llegar a cierto nivel empieza a ser un riesgo también a nivel cardíaco. Lo que hace la aparatología es estimular el metabolismo y ayuda a trabajar todo lo que es lipólisis, es decir, a disolver o eliminar en forma localizada la grasa. Así se empieza a generar un círculo virtuoso.

¿De qué está compuesta esta aparatología?

Existen distintas herramientas técnicas para utilizar según cuál sea el problema específico de cada paciente. La idea es buscar siempre lo más adecuado para cada caso. Puede ser ultrasonido, calor por infrarrojo, electroestimulación o radiofrecuencia, y en otros casos se hace un trabajo más mecánico, de movimiento. Hay muchas opciones según el tipo de adiposidad de que se trate, porque eso varía según el problema que se esté tratando, la edad u otras variables. A veces usamos Vejú, un láser de baja intensidad que ayuda mucho para la adiposidad o la grasa rebelde localizada en el abdomen, y tiene la ventaja de ser un equipo muy fácil de colocar y de retirar porque ni siquiera toca el cuerpo del paciente. Otra herramienta muy efectiva es el CM Slim, que ayuda a la contracción muscular y por eso se usa para tonificar mediante terapia electromagnética focalizada, ya sea en los glúteos, las entrepiernas o el abdomen. Otras opciones son el Evolve, para trabajar la flacidez de la piel con una combinación de radiofrecuencia y electroestimulación en simultáneo, y el Tri-Active, que elimina los nódulos y tabiques fibrosos. En fin, existen muchas posibilidades…

¿Y para el rejuvenecimiento facial qué tratamientos indican?

Hoy en día se usa mucho el plasma frío, que oxigena la piel y elimina los elementos nocivos aplicando gas ionizado. Es una de nuestras últimas incorporaciones y es muy eficaz, pero se suma al resto de las técnicas. Muchas veces hay que hacer cosas nuevas porque la gente por lo general pide lo nuevo, pero yo lo incorporo sólo si me parece interesante. Todo el tiempo aparecen métodos nuevos y la gente los pide porque lo escuchó o lo leyó, pero la verdad es que ya tenemos todo lo que se necesita para tratar a las personas que nos consultan. La elección técnica a utilizar surge del diagnóstico y de mis 25 años de experiencia en esto.

¿Por qué motivo te consultan más?

Por la celulitis, que es la principal causa de consulta, de lejos, y a cualquier edad. Toodas deben ser tratadas con la aparatología.

En tus redes enseñás técnicas caseras, como automasajes faciales muy interesantes…

Sí, fuimos uno de los primeros centros de estética en usar las redes para eso. Durante la pandemia tenía tiempo para hacer tutoriales y por eso empecé a hacerlos. Hay varios sobre cómo cuidarse el cutis o hacerse un masaje… Ahora que estoy en el consultorio ya no tengo más tiempo para eso, pero igual invito a todos a que los miren, porque son técnicas que cualquiera puede hacer en su casa y les van a ser muy útiles.

¿Cómo resumirías la filosofía de BACE?

Tenemos 25 años de experiencia, nuestro objetivo es poder ayudar a los hombres y a las mujeres a verse mejor, a sentirse bien con su cuerpo, y lo hacemos de una forma no invasiva, con mucho amor y cuidado por la problemática de cada persona singular. También quiero dejar en claro que, si algo no me gusta, no lo hago. Yo soy médica, así que podría hacer bótox si quisiera, y económicamente me rendiría muchísimo, pero decidí no hacerlo.

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