Cada temporada, los amantes de la naturaleza se dan cita con los animales que llegan a estas bellísimas costas de turgentes acantilados y mar calmo. Sea por las ballenas, sea por los pingüinos o por las orcas que se acercan a la playa, Península Valdés es siempre un lugar de encuentro.

Al norte de la provincia del Chubut, la Patagonia indómita recibe al huésped más emblemático de su fauna marina: la ballena franca. Las primeras en llegar arriban a las costas de Península Valdés promediando mayo. El majestuoso escenario son los golfos Nuevo y San José y el mar Argentino, que enmarcan la península en toda su envergadura. El espectáculo dura hasta diciembre, época en que las rezagadas se lanzan mar adentro en un viaje de proporciones épicas.

Aparte de las ballenas, las privilegiadas costas de Península Valdés cuentan con otros protagonistas. Las toninas blanquinegras, con un nado veloz y rítmico, se sumergen en las aguas verdes y límpidas y emergen de ellas escabulléndose de la vista de los tripulantes, que las observan desde una lancha. Desde febrero hasta abril se puede ver cómo las orcas estacionan sus inmensos cuerpos sobre la arena para atrapar crías de lobos o elefantes marinos que se asolean o nadan apaciblemente cerca de la costa. Numerosas colonias de pingüinos patagónicos cuidan de sus crías hasta el momento de su partida. A los lobos y elefantes marinos apostados en las playas solitarias se los puede ver durante todo el año. Y durante los calientes días del verano, los bañistas disfrutan de las paradisíacas playas y sus refrescantes aguas en plena Patagonia.

 La península

La reserva natural Península Valdés –declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999– es un maravilloso templo de vida. Con aproximadamente 400 000 hectáreas en tierra y unas 176 000 en mar, este lugar alberga una gran biodiversidad de flora y fauna, casi única en el mundo. Quien visite la zona se encontrará con la típica meseta patagónica y, al llegar a las costas, podrá observar imponentes acantilados que abrazan el mar.

Dentro del sistema Península Valdés existen cinco áreas protegidas: Isla de los Pájaros, Punta Pirámide, Caleta Valdés, Punta Norte y Punta Delgada. Cada una de ellas posee diferentes especies marinas como principal atractivo y también es posible observar gran diversidad de aves y fauna terrestre.

Esta árida porción de tierra está ubicada en el norte de la provincia del Chubut. La península tiene como custodios, hacia el este, el mar Argentino y, hacia el oeste, el golfo San José. Sobre la cara más austral, al sur del istmo Carlos Ameghino, por donde se entra a la península, se encuentra el golfo Nuevo, y en sus costas, el idílico paraje Puerto Pirámides.

Aldea de mar

Con las ballenas, arriban los primeros visitantes en las vísperas del invierno. Las callecitas de tierra de la pequeña villa de pescadores de Puerto Pirámides (emplazada dentro de Península Valdés y a orillas del golfo Nuevo) y las anchas avenidas de la pujante ciudad de Puerto Madryn (sobre las costas del mismo golfo, pero fuera de la península) se convierten en una suerte de Aleph, donde se reúnen viajeros de todo el mundo para ver a las ballenas con sus cachorros.

Puerto Pirámides es la única aldea dentro de la península y es donde se concentra la mayor parte de la oferta de hoteles, posadas, restaurantes, estaciones de servicio, minimercados, locutorios y locales de recuerdos, así como donde tienen sede los servicios públicos (correo, policía, bomberos). Hay una considerable cantidad de agencias que ofrecen buceo, cabalgatas, sandboard y otras actividades como mountain bike y avistamiento de aves. Desde aquí se realizan avistajes de ballenas a bordo de embarcaciones, en forma privada. Los barcos que regularmente operan dentro del golfo zarpan desde la primera y la segunda bajada al mar. Además, se encuentran ballenas cerca de algunas playas de alta pendiente, desde donde se las puede avistar, a escasos 20 a 30 metros de la costa.

 En comunión con la naturaleza

En el interior de la península se registran bajos y salinas, y extensiones infinitas de coirones donde reina el viento. Los dueños de tierra firme son los guanacos y sus numerosas tropillas. También hay choiques, zorros, mulitas, martinetas, maras, liebres europeas y piches. Las rutas que atraviesan la meseta patagónica permiten observar la fauna que la habita libremente. A medida que la costa se aproxima, el aire se hace salobre y las aves marinas surcan el cielo: gaviotas australes, skúas o salteadores, cormoranes reales y de cuello negro, palomas antárticas, gaviotines y petreles. El océano alberga en esta zona a muchas especies: lobos marinos, elefantes marinos, ballenas francas, toninas y orcas. El avistaje y el contacto con esta increíble fauna en su hábitat natural es, para el visitante, una experiencia extraordinaria.

 Orcas en Punta Norte

En Península Valdés, las orcas suelen varar voluntariamente en la playa. Durante las mareas altas y con la ayuda de alguna ola, estos mamíferos colosales atrapan cachorros de lobos o elefantes marinos sobre la costa y vuelven al mar con la siguiente ola. El lugar con mayores probabilidades de ver este espectáculo es el área natural Punta Norte y los meses indicados son febrero, marzo y abril.

El cuerpo robusto y cilíndrico de la orca, estacionado fugazmente sobre la costa, permite admirar su brillante lomo negro y su mandíbula inferior de un blanco reluciente. También es blanca la característica mancha ovalada por arriba de su ojo. Su imponente aleta dorsal, de casi dos metros de alto, sobresale en la mitad de su cuerpo. A su lado, los lobitos y elefantes marinos quedan reducidos a un tamaño insignificante, y parece acentuarse su fragilidad frente a estos inmensos delfines, que pueden llegar a pesar hasta nueve toneladas y a medir casi diez metros de largo.

En Punta Norte, los elefantes marinos se pueden observar durante todo el año, al igual que los lobos marinos de un pelo. Sin embargo, desde diciembre hasta abril se concentran en mayor cantidad, para reproducirse.

A la mar

En Punta Norte, los lobos y elefantes marinos comparten terreno con colonias de pingüinos patagónicos que llegan durante septiembre para preparar los nidos, aparearse y criar a sus pichones. En abril, estas aves migran hacia aguas más templadas, en dirección norte (hacia Uruguay y sudeste de Brasil). En seis meses volverán a Punta Norte para recomenzar el ciclo. Cada viaje en mar abierto implica, para estos ágiles nadadores, una cruzada donde la vida significa alimento –sardina, pejerrey, anchoíta, calamar, krill y otros crustáceos– y la muerte tiene el peso de sus depredadores: la foca leopardo, el petrel gigante y la orca.

Antes de establecerse como fauna protegida, los pingüinos eran cazados masivamente por su aceite y grasa, al igual que los lobos marinos. Lamentablemente, en pleno siglo XXI, la actividad humana produce la muerte anual de muchos pingüinos, ya sea por la pesca excesiva de especies con las que este animal se alimenta o por los derrames de petróleo que lo afectan mortalmente, del mismo modo que al resto de la avifauna.


 

Ballena franca austral: un monumento natural

La ballena franca austral fue declarada Monumento Natural recién en 1984. Tristemente, esta ballena ocupa, desde épocas remotas, el primer lugar entre las especies de ballenas cazadas. El ensañamiento con estos ejemplares se debe a que son presas fáciles: son animales relativamente lentos y una vez muertos, flotan. Esto se suma a su alto rendimiento: cada individuo equivale a 40 barriles de aceite (o 7200 litros). La lenta recuperación del grupo, debido a que las hembras tienen cría solo cada tres años, hace que la ballena franca sea, de las 11 especies actuales de ballenas, la que mayor riesgo de extinción sufre.

Para el siglo XIX, los mares del norte quedaron prácticamente despojados de ballenas. Las flotas balleneras encararon hacia el sur y comenzaron a diezmar también las poblaciones de ballenas francas por estos lados. Se estima que antes de las tremendas cacerías, existían cerca de 100 000 ejemplares de ballena franca. En la actualidad, se calcula que existen unos 3000 individuos, de los cuales unos 600 se han registrado en aguas argentinas, lo que la convierte en la población más numerosa que existe en el mundo.


La ciudad de enfrente

Frente a Puerto Pirámides, del otro lado del golfo Nuevo, fuera de la península, las playas de Puerto Madryn también ofrecen buenos apostaderos para el avistaje de fauna, en general, y de ballenas, en particular. En la rambla, se puede caminar a lo largo del muelle de pescadores y se verá a las ballenas pasar de un lado a otro, una y otra vez. También desde los balcones y ventanas de los edificios privilegiados que se encuentran frente al mar, el espectáculo es cautivante desde muy temprano a la mañana: las ballenas y sus crías nadan bien despiertas sobre un colchón azul, y el recorte de sus emblemáticas colas a contraluz es una postal que queda grabada en la memoria como una de esas visiones mágicas que regala la Patagonia y sus costas acantiladas.

Tras dejar atrás el concurrido centro y atravesar toda la ciudad en dirección norte, un desvío más allá del muelle industrial conduce a la playa El Doradillo. Declarada Área Protegida Municipal en el año 2001, El Doradillo resguarda el paisaje terrestre y marino que se extiende desde Punta Arco hasta Cerro Prismático, a lo largo de 30 kilómetros de costa. Es un lugar tranquilo donde el agua calma y cálida atrae a las ballenas a parir sus crías y amamantarlas. Una caminata a lo largo de la orilla abre la posibilidad de avistar ballenas francas desde la costa.

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Ecocentro Puerto Madryn

 Más allá de sus modernas calles y sus numerosos balnearios, la ciudad de Puerto Madryn ofrece un rosario de imperdibles museos que pasean a los visitantes por los misterios del mar y por la historia de estas tierras y sus habitantes. Para empezar, vale la pena un recorrido por el Ecocentro, emplazado en un lugar privilegiado, a solo cinco minutos de la ciudad y de cara al mar. Se trata de un espacio amplio de paredes blanquísimas y generosos ventanales por donde se cuela la intensa luz del día. Estos ventanales permiten impresionantes vistas elevadas, desde donde el océano patagónico reluce su azul profundo. En su interior, la casona –que exhibe una arquitectura de reminiscencias galesas– conjuga obras de arte con una oportunidad única de aprender. Además de exposiciones de pintura, fotos y esculturas, se pueden ver videos que muestran la vida en las profundidades del océano, con paneles que detallan información muy valiosa del mundo marino. El recorrido por sus salas y pasillos, así como los descansos en un deck aterrazado hacia el mar, promueven la reflexión que va hilando una actitud de armonía y amistad con el medio ambiente.  


 

Info útil

 Cómo llegar

En auto: saliendo de Puerto Madryn por la RP 1 y luego por la RP 2, tras recorrer 77 kilómetros, se llega al istmo Carlos Ameghino, desde el cual se puede divisar el golfo San José y el golfo Nuevo. Desde el istmo hasta Puerto Pirámides restan 25 kilómetros que recorren de oeste a este la península.

Qué visitar

Al entrar a la península, es recomendable visitar el Centro de Interpretación Istmo Ameghino, donde se podrán obtener datos sobre el recorrido, folletería e información.

Por camino de ripio se puede llegar a las unidades operativas que comprende el sistema de reservas naturales: a 5 kilómetros del istmo Carlos Ameghino se encuentra Isla de los Pájaros. Desde Puerto Pirámides, a cinco kilómetros está Punta Pirámide, a 71 kilómetros Caleta Valdés, a 77 kilómetros Punta Norte y a 71 kilómetros Punta Delgada.

Dónde comer y dormir en Puerto Pirámides

Las Restingas

Hotel y restó

Puerto Pirámides, Península Valdés

Tel.: (0280) 449 5101/102/103; info@lasrestingas.com; www.lasrestingas.com

The Paradise

Hostería y restó

2.a bajada al mar, Puerto Pirámides, Península Valdés

Tel.: (0280) 449 5030, 449 5075; info@hosteriatheparadise.com.ar, hosteriatheparadise@yahoo.com.ar; www.hosteriatheparadise.com.ar

 Faro Punta Delgada

Hotel de campo

Tel.: (0280) 4458444

Cel.: (0280) 154 406304

delgada@puntadelgada.com

www.puntadelgada.com

Península Valdés, Chubut

Dónde comer y dormir en Puerto Madryn

 La Cantina del Náutico

Restaurante

Av. Roca 790 (Esq. Leopoldo Lugones); Puerto Madryn; tel.: (02965) 471 404; www.cantinaelnautico.com.ar

Vesta

Restaurante

Boulevard Brown s/n (a metros de monumento del Indio), Punta Cuevas, Puerto Madryn; tel.: (0280) 445 6392; cel.: (0280) 15269235; www.welcomeargentina.com

 El Almendro

Restaurante

Alvear 409 (Esquina 9 de Julio), Puerto Madryn; tel.: (0280) 447 0525, cel.: (0280) 15673959;

Australis Yene Hue

Hotel

Av. Roca 33, Puerto Madryn; tel.: (0280) 447 1496, 447 1214; www.hotelesaystralis.com.ar