Søren Vøhtz asumió como embajador de Dinamarca a fines de 2018. En un período récord, gestionó la visita oficial de la Reina Margarita y está en pleno desarrollo de relaciones bilaterales entre la Argentina y el país escandinavo.

¿Cuánto hace que se desempeña como embajador de Dinamarca en la Argentina y cuál fue su primera impresión de nuestro país?

Si bien comencé en mi función como embajador en septiembre de 2018, ya conocía el país de viajes anteriores. Había venido en una visita diplomática y también como turista. Lo que más me llama la atención, tanto en Buenos Aires como en el resto de la Argentina, es que las personas son muy amables y siempre me hacen sentir bienvenido. Es un país inmenso que tiene una naturaleza extraordinaria, bella e impactante, desde la región fría de Tierra del Fuego hasta los esteros del Iberá y las cataratas del Iguazú. Posee una gran riqueza natural.

 ¿Qué hábitos y costumbres encuentra similares en ambos países?

Lo que más destacaría es el gran número de descendientes de daneses que hoy viven en la Argentina y que llevan las tradiciones del país con ellos. Son argentinos de nacimiento, pero tienen un vínculo muy fuerte con Dinamarca. Y esto se traduce en nuestras costumbres. Somos muy conscientes de la responsabilidad de cada uno hacia la familia y la sociedad, y confiamos mucho en nosotros. Creemos en la palabra de las personas y en lo que es correcto e incorrecto. Tenemos una educación gratuita, como en la Argentina, pero también ofrecemos becas para quienes quieran estudiar en otras instituciones. En el Legatum Prosperity Index 2019, Dinamarca obtuvo el primer puesto en niveles de prosperidad. Este índice, que tiene 294 indicadores, se mide en 167 países y su objetivo es detectar las debilidades de cada nación e inspirarse en otros estados para su crecimiento.

Cuando fue designado embajador, ¿cuál fue su principal desafío?

Cuando me postulé como embajador utilicé varios argumentos para que me dieran el puesto. Uno de ellos fue que durante la entrevista que tuve con la reina Margarita II, le prometí que organizaríamos una visita de Estado a la Argentina que sería exitosa. Ese fue mi compromiso y la visita se pudo llevar a cabo en marzo de este año con resultados muy positivos.

En la actualidad, ¿cuáles son los objetivos de la embajada en la Argentina? 

Cada embajada tiene varias obligaciones, las consulares, las culturales, las comerciales, etc. Dentro de ese marco debemos hacer lo mejor que podemos. Todas tienen la misma importancia, pero también es fundamental estrechar los vínculos que hay entre los dos países, ya sea entre las comunidades o entre los empresarios, y eso es lo que más destacamos.

Los embajadores de Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia participaron, en octubre pasado, del seminario comercial Sustainable Nordics, que destaca los proyectos de diferentes empresas de esa región en términos de sustentabilidad y medio ambiente. ¿Cuáles fueron sus conclusiones del encuentro y qué nuevas iniciativas se generaron?

Alrededor de 20 empresas participaron de ese evento, que tenía como uno de sus objetivos destacar las acciones que lleva a cabo cada una de esas compañías para ser sostenible y colaborar con el medio ambiente. Son entidades que buscan ser sustentables, que sienten una responsabilidad por el mundo, pero que también deben ser comerciales. Afortunadamente, en la actualidad, lo que define que muchas empresas sean comerciales es la sustentabilidad, porque si no son sustentables no podrían sobrevivir en el largo plazo. Entonces, fue muy importante para todas las empresas comunicar y difundir lo que están haciendo en esta materia y definir su responsabilidad ante el mundo, el cambio climático, los derechos de las personas, la equidad de género, etc. Todos los países nórdicos están atentos a los recursos naturales. En nuestro caso, Dinamarca se comprometió a reducir en un 70 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Para lograr ese objetivo, es necesario definir las políticas que se van a implementar, ya que las tecnologías para eso todavía no existen. Algunos dicen que es un tiro a la luna, pero la realidad es que si uno no tiene ambiciones, entonces no va a llegar a ningún lado; y si esas ambiciones son mediocres, entonces no son ambiciones. En Dinamarca todos los sectores trabajan juntos y existe una muy alta conciencia por parte de la población. En las últimas elecciones, por ejemplo, se hicieron lo que se llamó informalmente las “elecciones verdes”. En el centro de cada debate estaban las propuestas sobre cambio climático. Es decir que la responsabilidad de cada partido era proponer cuestiones que tuvieran que ver con el clima y el medio ambiente.

Desde que comenzó su gestión, ¿qué actividades puntuales se concretaron con el entorno empresarial argentino-danés?

Todos los días se desarrollan actividades con empresas argentinas y danesas. Los eventos como Sustainable Nordics no son tan frecuentes, pero sí lo son los intercambios de delegaciones entre empresas de los dos países. Sin duda, uno de nuestros principales logros fue la visita de Estado de la reina, de la cual participaron unas 30 empresas.

¿Qué lugar ocupan los proyectos de RSE en su agenda como embajador?

Cuando trabajamos tomamos en cuenta cómo podemos mejorar el entorno, el medio ambiente y la situación en la que vivimos. Eso es parte de nuestra RSE estratégica. Para lograrlo, nos desempeñamos con las diferentes empresas y tratamos de aprender de ellas para llegar a nuestras metas. Por eso, hemos trabajado con los ODS y el ámbito social con el fin de mejorar la vida de todos.

¿Cuál es la postura de los daneses en torno a la sustentabilidad y el medio ambiente? 

Desde los años 70 la conciencia medioambiental creció mucho más. Pero la realidad es que siempre existió, porque nuestra sociedad está muy apegada a la tierra. Nace de lo rural, los que estaban sabían que tenían que proteger lo que tenían. Desde los 70,  entonces, que coincidió con la crisis energética y petrolera, la conciencia ambiental creció de una manera que llegó a toda la población. Es decir que no era solo para los intelectuales, sino para todos. Recuerdo que había muchas campañas para no contaminar los bosques. Ahora, estos temas son responsabilidad de todos. Aunque hay algunas personas más comprometidas que otras, nadie los cuestiona. Hay quienes hacen pequeños cambios desde su lugar o quienes lo logran con el apoyo de las políticas de Estado. Creo que en Dinamarca hay un consumo de unos 100 litros de agua por día por persona. Sabemos que tenemos que ahorrar agua, que pagamos para ese recurso que usamos y que también pagamos para que la lleven a nuestras casas. Donde yo vivo, por ejemplo, se puede nadar en el puerto porque el agua es limpia. Y eso se logró gracias a la colaboración de todos y a una conciencia colectiva.

¿Qué propuestas puede destacar de su embajada, que tengan vínculo con la RSE, la sustentabilidad o el medio ambiente?

En la embajada somos muy conscientes de la realidad y siempre hablamos de cómo podemos ser más “verdes” como personas. Por eso, nos preocupamos en lo que consumimos y cómo lo hacemos, en el uso del plástico, si andamos en auto o en bicicleta, etc. Esos son los pequeños pasos que requieren esfuerzos, pero que suman mucho. Quizás sea un poco más fácil para nosotros porque en Dinamarca tenemos sistemas de reciclaje y más opciones de eficiencia energética. De alguna forma, somos muy responsables con el medio ambiente y siempre tratamos de asegurar que somos energéticamente eficientes. Desde la embajada tratamos de replicar lo mismo aquí y de compartir nuestras experiencias con el gobierno, el municipio, las empresas y nuestros amigos. Lo hacemos como una tarea profesional, pero es algo que nos brinda mucha satisfacción personal. Además, estamos trabajando en varios niveles. Tenemos cuatro memorandos de entendimiento sobre el uso de la energía y el agua de manera eficiente, y ese es un trabajo que estamos llevando a cabo con las autoridades nacionales y la ciudad de Buenos Aires. La obligación de nuestra embajada es ser el enlace con el fin de que se intercambien experiencias y opiniones entre los estados. Queremos compartir nuestra experiencia sobre el tratamiento del agua y ayudar para que la ciudad sea más eficiente en su uso de energía. Pero también aspiramos a aprender de Buenos Aires sobre todas sus áreas verdes. A fines de noviembre, dos expertos daneses se reunieron con funcionarios de la ciudad y AySA para intercambiar ideas sobre el tratamiento de las aguas residuales. Y hasta hace un par de meses teníamos un diplomático extra que trabajaba sobre la cooperación entre Buenos Aires y Copenhague en esta temática.