Para visibilizar la voz de adolescentes y jóvenes y reflexionar acerca de los principales desafíos en materia de desigualdades que deberemos afrontar en la Argentina post pandemia, Asociación Civil ACEJ, Asociación Civil Doncel y Fundación SES organizaron esta actividad en la que presentaron los resultados de relevamientos de información sobre este colectivo y contaron con la participación central del Secretario Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, Gabriel Lerner; la Secretaria de Políticas de Igualdad y Diversidad, Cecilia “Checha” Merchán y la Directora Nacional de Educación Secundaria, Laura Penacca. El debate se enfocó en tres dimensiones: sistema de protección de derechos, géneros y educación en las que se expresan las desigualdades de este sector social. La actividad contó con la participación principal de efectores de políticas públicas, de actores de la sociedad civil, de la academia y del sistema educativo de casi todas las provincias del país: 190 personas vía plataforma de video conferencian y 2000 lo siguieron vía streaming.

¨La pandemia no sólo muestra la desigualdad, sino que se genera por la gran desigualdad” La afirmación de Cecilia “Checha” Merchan no es del orden de la retórica. Recientemente la oficina de Naciones Unidas en la Argentina en su informe sobre el impacto de la pandemia en el país advierte el incremento de la pobreza infantil y el de la violencia de género, entre otros efectos que profundizan las desigualdades de adolescentes y jóvenes que ya estaban golpeados por su situación socioeconómica, por ser mujer y, más aún por estar institucionalizados. “Las tareas de cuidado que siempre han sido tareas secundarizadas o invisibilizadas, y que recaen principalmente en las mujeres, en este contexto, no sólo no “cierran”, sino que han aumentado”, afirma Merchan. En clave del derecho a la educación, Laura Penacca también manifestó su preocupación: “el 15% (Unicef, 2016) de los y las adolescentes que se encuentran en la escuela media, no desarrollan su trayecto educativo en los tiempos previstos por el sistema”. Esto implica, según Penacca, que esa franja es la que “tiene altas chances de interrumpir sus estudios post pandemia”. A partir de estas preocupaciones apuntó la necesidad ineludible de repensar la escuela en clave de inclusión y relevancia teniendo en cuenta que el 29,6% de los y las adolescentes que se fueron de la escuela (Unicef,2016) no la consideran “necesaria”.

Tanto Lerner como Penacca coinciden en que la escuela tiene que actuar como parte activa del sistema de promoción y protección de derechos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes con el desafío de que “La vuelta a la escuela no sólo hay que pensarla en términos pedagógicos de trayectorias educativas, sino en términos vinculares, escuchando a los chicos y las chicas” – aportó el Secretario de Desarrollo Social.

Gabriel Lerner destacó que hay que reconocer el rol activo de adolescentes y jóvenes en el esfuerzo social por el cuidado en el aislamiento y que esta actitud debe ser considerado el punto de partida para “aportar a su protagonismo en la post-pandemia y en lo que se viene”. ¿Qué políticas públicas queremos de adolescentes y jóvenes? El consenso al que llegaron las/el disertantes en materia de construcción de políticas públicas se resume en la afirmación de Gabriel Lerner “La post-pandemia debería receptar mayor jerarquía en las políticas para las adolescencias, una mirada más integral de las políticas” que implica 3 aspectos centrales: protagonismo y jerarquización de las adolescencias y juventudes en las políticas públicas; mirada integral e interministerial para abordajes y estrategias múltiples; perspectiva de géneros para leer las desigualdades. Checha en este aspecto propone escuchar más a las juventudes que traen miradas nuevas del mundo “discuten la alimentación, el ambiente, la cultura” y relató algunos de los desafíos que asumirá el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad (MMGyD) con el Registro nacional de Promotoras y Promotores de Género y Diversidad.

Laura Penacca, por su parte, identifica que uno de los mayores desafíos en las políticas públicas de educación es el sostenimiento de las trayectorias educativas. Para ello, las estrategias deben ser “múltiples”, pero es central que “la escuela secundaria les resulte interesante. Que aprendan saberes relevantes para continuar estudios superiores, ingresar al mundo del trabajo, ser ciudadanos plenos de derecho y comprender profundamente el mundo contemporáneo”. Por su parte, Gabriel Lerner planteó la necesidad de una agenda política específica en la “que las adolescencias y juventudes sean reconocidas por las políticas y que ellas se vean reconocidas en esas políticas”. Hizo especial énfasis en la necesidad de que existan “cauces” para que chicos y chicas puedan ejercer participación y protagonismo en el espacio público. Lerner reconoció que la estigmatización y deslegitimación de estos sectores no sólo la producen los medios de comunicación. Muchas veces las políticas al sólo crearse para abordar temas vinculados a la “prevención de violencias y atención de problemáticas” también estigmatiza porque caracteriza e identifica a las adolescencias y juventudes sólo desde aquellos aspectos. “Hay que reivindicar lo proactivo y protagónico de los chicos y chicas”.