César Carman, Presidente del Automóvil Club Argentino, impulsa la modernización de una institución símbolo del federalismo. Con más de un siglo de historia, el ACA busca adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia ni su compromiso con el socio y el país.
El Automóvil Club Argentino (ACA) es una de las instituciones más emblemáticas del país. Fundado hace más de 120 años, acompañó la historia de la Argentina promoviendo el desarrollo de rutas, la educación vial y el federalismo a través de su extensa red de auxilio mecánico, estaciones, hosterías y servicios. Desde mayo de 2024, su presidente es César Carman, nieto e hijo de expresidentes del ACA, quien continúa un legado familiar profundamente ligado a la entidad.
Bajo su liderazgo, el club busca modernizarse y adaptarse a una nueva era sin perder su esencia de “club de los argentinos”. Con una estructura que abarca todo el país y más de cuatro mil personas vinculadas directa o indirectamente con su funcionamiento, el ACA encara hoy desafíos clave: recuperar socios tras la pandemia, atraer a las nuevas generaciones y acompañar la transición hacia una movilidad más sustentable.
“Tenemos que repensar los próximos 120 años”, afirma Carman, decidido a combinar tradición e innovación en una entidad que es parte del día a día de muchos argentinos.
¿Cómo empezó el vínculo de tu familia con la institución?
El primero fue mi abuelo. Nosotros somos una familia dedicada al agro y la ganadería. En el año 1955, un amigo de mi abuelo le propuso formar parte del Automóvil Club Argentino. Él participaba en muchísimas ONG con una función social y además le gustaban los autos, por lo que se embarcó en la propuesta. Estuvo alrededor de cuatro períodos como Presidente, de hecho, al momento de su fallecimiento, en el año 1983, era Presidente del Automóvil Club. Su Vicepresidente, el doctor Baltasar Martínez Briones, fue quien completó los dos años que restaban de gestión. Mi abuelo hizo una obra enorme en el club, durante su gestión la entidad pasó de 30.000 socios a 700.000.
Luego llegó el momento de las elecciones, mi padre fue propuesto como candidato y ganó. Él también se zambulló en el ACA, siempre comprometido al máximo, estuvo dos períodos.
Continuó como Presidente Carlos María Vaquer y más tarde Juan Manuel Sandberg Haedo, quien un día me citó para invitarme a formar parte del ACA. Comencé como delegado, fui Secretario de la asamblea de delegados, y durante la presidencia de Jorge Rosales, que es quien reemplazó a Juan Manuel, comencé a formar parte de la comisión directiva, fui Prosecretario, más tarde Vicepresidente y, desde mayo de 2024, soy Presidente de la entidad.
¿Cómo se estructura el ACA?
El club tiene la comisión directiva, la asamblea de delegados y un tribunal de honor. También hay una comisión fiscalizadora de cuentas, que es un organismo autónomo que fiscaliza las cuentas de la entidad, analiza el balance, chequea que las cosas estén de acuerdo con los principios de prudencia contables. Además, en cada lugar donde hay una dependencia del ACA (una estación, un hotel, una hostelería, un balneario o un camping) hay una comisión filial.
Entre los delegados de asamblea, delegados suplentes, la comisión directiva, son más o menos mil personas que ponen su tiempo y su esfuerzo porque quieren al club, es una tarea ad honorem, al igual que la del presidente y el vice.
¿Cómo encontraste la institución cuando comenzaste la presidencia?
Todas las comisiones directivas han cuidado las finanzas, entonces, desde ese punto de vista encontré una organización muy ordenada. Lo que sí pasó es que la estructura de socios que el ACA tenía, después de la pandemia, sufrió un cimbronazo importante. La gente estaba en su casa y no usaba el auto. Si me preguntás cuáles son los desafíos de mi gestión, te diría que revertir esa caída fuerte que tuvimos de socios, provocada fundamentalmente por la pandemia, y ampliar el alcance de diferentes rangos etarios, llegar a otras generaciones también.
¿Qué acciones realizan para estos objetivos?
Lo primero que hicimos fue replantear el organigrama. Creamos una nueva gerencia y pusimos en funcionamiento una antigua que había perdido un poco su función. La nueva gerencia es la de Transformación y Nuevos Negocios, a cargo de Sebastián Levinger. Y la otra es la de Relaciones Internas y Despacho de Comisión, que son dos temas muy importantes para el club: el contacto con el entorno y todo lo que tiene que ver con que las autoridades de las filiales tengan un ida y vuelta con la comisión directiva para que se transformen en representantes de los socios en cada lugar del país.
Comenzamos a impulsar muy fuerte el objetivo de atraer más socios, y en este sentido trabajamos mucho con el staff. El club tiene alrededor de mil colaboradores directos, y de manera indirecta –en las estaciones, que son concesionarios nuestros– hay aproximadamente 3000 personas. O sea, tenemos 4000 personas respirando Automóvil Club, que, a su vez, transmiten los beneficios de ser socios. Así, empezamos a tener muchísimo éxito y de hecho en un plazo relativamente corto hemos incorporado 50.000 socios. Estamos contentos con lo que hemos conseguido y somos optimistas con lo que queremos seguir logrando.

¿Notás un cambio generacional en la relación con el auto?
Hay un cambio de paradigma en las nuevas generaciones; de hecho, muchos tienen auto y no lo usan. En la ciudad, el transporte público ha mejorado muchísimo, además está el carsharing, entre otras nuevas propuestas. La premisa de valor del auto no es la misma que en la década de 1980/90, cuando yo aprendí a manejar. Para mi generación era clave sacar el registro, y acto seguido el carnet del ACA, por si pasaba cualquier cosa.
Por lo tanto, estamos trabajando en ver cómo hacemos que esta institución centenaria –cumplimos 121 años– encare sus próximos 120 años. Además de tener siempre nuestro valorado auxilio mecánico, hicimos una alianza con una empresa que se llama MyKeego para trabajar en el carsharing, y hoy tenemos autos de alquiler con un 50 por ciento de descuento para los socios. Este servicio se encuentra en once lugares y la idea es expandirlo. También, teniendo en cuenta que las nuevas generaciones están muy conectadas con la vida saludable, contamos con una promoción llamada ACA Te Cuida, dentro de la que hay beneficios en gimnasios. Y tenemos descuentos en combustible, lubricante, también en gastronomía, incluso vamos a volver a abrir un restaurante en este edificio tan icónico de avenida del Libertador (ciudad de Buenos Aires), y tendrá 30 por ciento de descuento para el socio. Asimismo, cambiamos la política de comunicación y la hemos sustentado y apoyado sobre las redes sociales. También mejoramos la aplicación. En lo relativo al turismo, estamos haciendo cinco ecomódulos en Puerto Iguazú, Misiones, que cuentan con celdas fotovoltaicas, un biodigestor para residuos cloacales, calefón eléctrico ecológico e inteligente. También vamos a tener corredores de motorhomes. Estamos reformulando el área de turismo y aumentando los beneficios que el ACA ya tenía, hay casi 200 hoteles adheridos con descuentos al socio.
Respecto al auxilio mecánico tenemos muy buenas calificaciones, con una demora promedio de 35-40 minutos, realmente en el mundo no hay muchos servicios de auxilio mecánico así, creo que el único que nos compite es el alemán, pero para el tamaño que tiene la Argentina, nuestro servicio es único. Contamos con una flota de auxilio mecánico propia de casi 500 vehículos diseminada en todas las dependencias del país.
“El ACA estuvo siempre donde tenía que estar, con sus hosterías, el auxilio mecánico, apoyando al socio, a ese viajero, porque el concepto era, y es, recorrer tu país y aprender a quererlo”
El ACA es una institución que siempre potenció mucho el federalismo…
Los socios fundadores, en su estatuto, ya pensaron en desarrollar el país, desarrollar caminos, en generar una vía de comunicación. Por eso la red de estaciones y hosterías en lugares donde el capital privado no invertía. Yo siempre digo que el club estuvo donde tuvo que estar, cuando tuvo que estar. Y seguimos estando. Recorrí todas las dependencias del club en el país entero, y cuando uno llega a Garayalde, por ejemplo, o a San Sebastián –en el norte de Tierra del Fuego–, Los Altares, Los Menucos, Clorinda, Bernardo de Irigoyen o Paso de los Libres, se encuentra con lugares donde la argentinidad es el Automóvil Club Argentino. Por eso, reitero, el ACA estuvo siempre donde tenía que estar, con sus hosterías, el auxilio mecánico, apoyando al socio, a ese viajero, porque el concepto era, y es, recorrer tu país y aprender a quererlo.
Cuando estos socios fundadores comenzaron, vieron que había que trabajar en el desarrollo de rutas. Se pusieron a relevar, a señalar, a mantener rutas, como por ejemplo la de Buenos Aires-Rosario, Buenos Aires-Mendoza, Buenos AiresMar del Plata (donde hicieron el primer puente para el cruce del río Samborombón, en 1925). Después empezaron a pensar en ese sistema de campings que ellos veían en Europa y que todavía no había llegado acá. Con los pilotos también, con Fangio, con Froilan, con Colapinto, con Reutemann, estuvimos cuando tuvimos que estar. Pero todo eso es la historia del Automóvil Club. Ahora tenemos que repensar los próximos 120 años.
Imagino que cada lugar tiene sus necesidades, ¿cómo hacen, desde lo estructural, para atender cada una de ellas?
El club cuenta con siete divisionales, y cada una evalúa las necesidades de cada lugar, como puede ser aggiornar el servicio de auxilio mecánico a un clima más benigno o menos benigno, a los accesos, al estado de los caminos, etcétera. Si bien la premisa de valor que nosotros le proponemos al socio es más o menos uniforme en todos lados, hacemos un poquito de sintonía fina dependiendo del lugar, por ejemplo, en la parte costera brindamos más el servicio de balnearios, como el de Punta Mogotes, y en la montaña tenemos el camping de San Martín de los Andes. Mi abuelo decía que el país necesitaba al Automóvil Club Argentino, y yo sigo diciendo lo mismo: 50 años después, el país sigue necesitando al Automóvil Club Argentino, porque hay lugares donde estamos nosotros y no hay nadie más. Los valores de esta institución tienen que ver con soberanía, progreso, desarrollo, integración, federalismo y cooperación internacional también.

¿Cómo trabajan la educación vial?
Tenemos cuatro escuelas de educación vial. La más relevante es la que está en Palermo, ciudad de Buenos Aires. Además, contamos con un departamento de planificación vial y otro de cartografía.
Por otro lado, el ACA es el delegado de la FIA (Federación Internacional del Automóvil), que es la entidad que regula, fiscaliza y organiza las competencias de Fórmula 1, 2, el Rally, el Rally Dakar, el 90 por ciento de las categorías automovilísticas del mundo se corren bajo la regulación de la FIA. Nosotros somos los representantes de la FIA en el país, por lo que tenemos su poder deportivo para la organización de carreras, y a su vez contamos con un departamento de movilidad que tiene la última información con respecto a educación y seguridad vial de la FIA, que ha evolucionado a pasos agigantados en este sentido.
¿Cómo abordan la movilidad eléctrica?
Hicimos una alianza con BYD para brindar el servicio de auxilio mecánico. Estamos viendo cómo evoluciona el mercado en nuestro país. Buscamos transformarnos en referente de la electromovilidad. Además, estamos evaluando poner surtidores eléctricos en muchas de nuestras estaciones. De hecho, nosotros instalamos el primer surtidor eléctrico que se puso en Buenos Aires, lo hicimos en la estación de Palermo, pero la verdad es que la electromovilidad en la Argentina tiene una evolución lenta. Veremos si la introducción de nuevos vehículos híbridos la transforma en algo más masivo, y si eso ocurre, desde ya que ayudaremos y trataremos de hacer más fácil el camino de nuestros socios que tengan autos eléctricos.
¿Qué actividades culturales llevan adelante?
Tenemos una comisión de cultura que, entre sus tareas, organiza un cronograma de eventos en el anfiteatro de este edificio. Hay de todo: obras musicales para chicos, orquestas, entre otras propuestas, es un calendario muy completo.
También tenemos un museo que ampliaremos para que haya más lugar de exhibición. Buscamos que esté más conectado con la comunidad, que sea un espacio de primer nivel integrado a la movida de los museos de la ciudad, que es muy importante.
Además, contamos con una biblioteca muy relevante, abierta a nuestros socios y al público en general. Está ubicada en este edificio, su fondo bibliográfico es de 20.000 volúmenes y se especializa en turismo y técnica automotriz.
¿Cuáles son los objetivos para 2026?
Reforzar todo lo que ya hemos hecho, seguir repensando valor para el socio e impulsar servicios atractivos para las nuevas generaciones. Creo que el sueño de todos en la comisión directiva es que dentro de 30 o 40 años esas generaciones miren hacia atrás en el tiempo y se acuerden de esta gestión como la que modernizó el club, lo hizo más dinámico, lo acercó a las generaciones más jóvenes. Ese es un poco el gran desafío.











