Maratón solidaria de cataratas: 383 personas volvieron a ver en 24 horas

Durante un día entero los quirófanos no se detuvieron. Cuatro salas funcionando al mismo tiempo, más de 100 profesionales entre oftalmólogos, anestesistas, enfermeros e instrumentadoras trabajando en turnos rotativos y una fila de pacientes que llegaban con una esperanza simple pero enorme: volver a ver.

La maratón solidaria de cirugías de cataratas que se realizó en el Centro Oftalmológico San Camilo, en Berazategui, terminó con un número que resume la dimensión del esfuerzo: 383 operaciones realizadas en apenas 24 horas.

Detrás de esa cifra hay historias, manos que se vuelven a reconocer, rostros que vuelven a enfocarse y pasos que dejan de avanzar a tientas.

Hicimos 383 cataratas en 24 horas. Cuatro quirófanos, más de 100 profesionales entre médicos, enfermeros e instrumentadoras. Me siento cansado, pero feliz. Siempre terminamos agotados, pero con ganas de seguir haciendo cada vez más”, contó el oftalmólogo Gerardo Valvecchia, jefe de cirugía del centro.

Salir a buscar a los pacientes que no podían acceder

Muchos de los pacientes operados no estaban en listas de espera hospitalarias ni tenían cobertura médica. Simplemente habían quedado fuera del sistema. Por eso, antes de la maratón, los equipos realizaron pesquisas comunitarias en centros de jubilados, clubes de barrio y espacios comunitarios, con el objetivo de detectar personas con cataratas que necesitaban cirugía y no podían acceder a ella.

La estrategia fue simple: ir a buscar al paciente.

De esa manera se detectaron casos de personas que llevaban años con una visión cada vez más deteriorada o que directamente habían dejado de ver.

Las cataratas son la principal causa de ceguera en el mundo, pero también una de las más tratables. La cirugía dura apenas entre 10 y 15 minutos y consiste en reemplazar el cristalino opaco por una lente intraocular.

Cuatro quirófanos trabajando al mismo tiempo

La logística fue uno de los grandes desafíos del operativo. Para sostener la actividad durante 24 horas sin interrupciones se organizaron cuatro quirófanos funcionando en simultáneo. Cada cirujano trabajó con su propio equipo de instrumentadoras y enfermería, realizando bloques quirúrgicos intensivos antes de dar paso al siguiente grupo.

De esta manera, mientras un equipo completaba su turno, otro ingresaba para continuar con la cadena de cirugías, evitando que la actividad se detuviera en ningún momento.

Lo más lindo de toda esta experiencia es cuando los pacientes llegan ciegos al quirófano y salen viendo”, explicó la oftalmóloga María Manuela Masseroni, una de las coordinadoras de la campaña.

Cuando el paciente vuelve a ver

La escena se repitió durante toda la jornada: pacientes que ingresaban con visión severamente afectada y salían mirando con sorpresa lo que tenían delante.

La oftalmóloga Nazarena Nasif, también coordinadora del operativo, lo resume con una certeza que solo dan los años de quirófano. “Cuando logramos operar a un paciente sabemos que lo curamos. Al menos de esa catarata ya no va a volver a tener. El resultado dura toda la vida”, explicó.

En medio del ritmo intenso aparecieron historias que quedaron grabadas en la memoria del equipo médico.

Valvecchia recuerda a un paciente de 55 años que llegó prácticamente ciego de ambos ojos. No lograba orientarse dentro de la sala y entró al quirófano guiándose con las manos. “Entró tanteando porque no sabía dónde estaba ni la camilla. Después de la cirugía se fue caminando solo”, relató.

Otro caso fue el de una mujer de 39 años con una catarata blanca, una de las formas más avanzadas de la enfermedad, que impide completamente la visión en el ojo afectado.

La emoción en esos momentos es difícil de disimular incluso para quienes llevan décadas en la profesión. “La sonrisa de un paciente vale todo el esfuerzo”, dice Valvecchia. Y en una jornada como esta, esa sonrisa se repitió cientos de veces.

Lo que viene después de la maratón

La campaña fue organizada por el Municipio de Berazategui, junto con la Fundación Elena Barraquer y FACO Extrema, que aportaron equipamiento y lentes intraoculares para que las intervenciones pudieran realizarse de forma gratuita.

Pero para el equipo médico la experiencia no termina con el último paciente operado. Mientras se realizan los controles postoperatorios, ya empiezan a pensar en los próximos destinos. “Estamos armando nuevas campañas. Queremos volver al Impenetrable, ir de nuevo a Salta y también a Córdoba antes de fin de año”, adelantó Valvecchia.

Porque cuando un paciente vuelve a ver, el cansancio pasa a segundo plano. Y después de 383 historias en un solo día, el mensaje del equipo es claro: esto recién empieza.

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