La alimentación suele estar en el foco mediático a nivel global, tanto por cuestiones de salud como por el bien del planeta. Según un informe de EAT-Lancet, aunque la producción de alimentos ha crecido al ritmo de la población, hay 1.000 millones de personas en todo el mundo que todavía no cuentan con el acceso suficiente a ellos.

Además, 2.000 millones consumen alimentos de baja calidad. Esto impacta directamente en la salud: aumento de la obesidad, aparición de enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares y diabetes, por nombrar algunas de las consideradas “enfermedades del Siglo XXI”. Por otra parte, según las Naciones Unidas, en el mundo se pierden anualmente 24.000 millones de toneladas de suelo fértil a causa de la desertificación.

¿Existen soluciones? Los consumidores, por su parte, están comenzando a tomar conciencia sobre la problemática. Un informe elaborado en Estados Unidos por la National Retail Federation (NRF) e IBM indica que, a medida que las personas adoptan cada vez más causas sociales, buscan productos y marcas que se alineen a sus valores.

  • Casi 6 de 10 consumidores encuestados están dispuestos a cambiar sus hábitos de compra para reducir el impacto en el medio ambiente.
  • Casi 8 de cada 10 indicaron que la sustentabilidad es importante para ellos.
  • Más del 70% de aquellos que la consideran muy o extremadamente importante, están dispuestos a gastar 35% extra en marcas sustentables y responsables ambientalmente.

En este marco, la reducción del consumo de carne, de la mano de la incorporación de mayor cantidad y variedad de vegetales a la dieta toma otra relevancia. Tal como lo indica el programa Future of Food, elaborado por la Universidad de Oxford, si el mundo aumentase el consumo de vegetales, para 2050:

  • Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de la producción de carne caerían un 60% (y un 70% si toda la población fuera vegana)
  • Se evitarían 7 millones de muertes de animales al año (8 millones si fuera vegano).
  • Se padecerían menos enfermedades relacionadas con la alimentación y se reducirían los gastos médicos, obteniendo un ahorro entre un 2% y 3% del PIB global.

Frente a estos desafíos, surgen las llamadas plant-based, una nueva concepción de una dieta a partir de proteínas vegetales. Como una respuesta proactiva ante esta necesidad, Ingredion se encuentra realizando una inversión de aproximadamente $200 millones de dólares para ampliar sus operaciones e innovar en este nuevo mercado. Además, se encuentra formando expertos y desarrollando formulaciones que perfeccionan los conceptos de textura, estabilización y sabor, valorados tanto por el cliente como por el consumidor final.