Fernando Storchi, CEO de la cadena Megatlon, describe la importancia del gimnasio como agente facilitador del cuidado de las personas y como espacio de pertenencia y transformación social, tanto en la virtualidad como en su formato presencial.

Los mejores rasgos y valores del club de barrio que se vislumbraban a finales de los años 90 se integraron en el ADN de Megatlon y el origen de la red de gimnasios más grande del país, un sueño cumplido de su fundador, Fernando Storchi –Licenciado en Administración y actual Presidente de la Cámara Argentina de Gimnasios–. Valores como el sentido de pertenencia y el cuidado de las personas, o factores como la evolución y la innovación se fueron incrementando desde un principio y hoy son constantes. Megatlon fue una empresa pionera en el rubro con la incorporación de un carné de ingreso para utilizar en las diversas sucursales y rompió con la estacionalidad de la industria del fitness al implementar la inscripción por débito automático y con tarjeta de crédito.

Storchi destaca el valor social del gimnasio: allí se construyen redes y comunidades de clientes, de profesores, de vecinos y de empleados que enseñan, aprenden, gestionan con un norte común: lograr el bienestar propio y de quienes los rodean. Su equipo de gente lo enorgullece por su compromiso y empatía. Algunos han salvado vidas de peatones en la vía pública gracias a las capacitaciones en RCP y manejo de desfibriladores que brinda la compañía: Megatlon es una cadena cardiosegura. La sensatez, el carisma para los vínculos interpersonales y el liderazgo nato de Storchi se plasman al alegrarse con los logros de sus equipos o cuando decide rodearse de gente experta que sepa más que él sobre ciertos temas para que Megatlon siga evolucionando. Aproximadamente 1500 empleados logran que la empresa funcione on-line y off-line –según la demanda, las necesidades y la coyuntura del aislamiento social por la pandemia–. Hoy existen 33 sedes en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, 10 gimnasios Megatlon In Company y 8 sedes Fiter –la cadena de gimnasios low cost del grupo–. Megatlon acoge a 155 mil socios (que van hasta los ochenta y largos años) y ellos suman un promedio de 10 millones de entrenamientos anuales (50 mil personas entrenan por día) gracias a su perseverancia y a su compromiso con el bienestar individual y social.

La cadena Megatlon fue reconocida por sus procesos y políticas en pos de la calidad de vida de sus socios y empleados. ¿En qué consistió este hito?

En el mes de abril nos avisaron que habíamos logrado la certificación como empresa B, después de dos años de trabajo en este proceso, con la convicción de que era el camino que tenía que tomar nuestra compañía. Ya hacíamos muchas cosas como compañía con triple impacto –económico, social y ambiental–. Nosotros impactamos en la salud de las personas, en mejorar la calidad de vida a través de la actividad física, el desarrollo de los vínculos sociales y la promoción de hábitos saludables. Así logramos la implementación de procesos y políticas palpables y medibles. Nuestro propósito tiene nexo directo con el bienestar. El 65 por ciento de la población es sedentaria, 60 por ciento tiene sobrepeso, el 70 por ciento de las muertes en nuestro país son por enfermedades crónicas no transmisibles que son impactadas con factores de riesgo modificables como la inactividad física y la mala alimentación. Y nosotros estamos ahí, en ese espacio, contribuyendo para que la gente pueda tener una mejor calidad de vida.

¿Cómo describe al socio de Megatlon?

Hay varios perfiles y muchas tribus, el rango etario va desde recién nacidos hasta después de los 80 años. La expectativa de vida ha aumentado, pero no la calidad de vida. La gente vive más, y nosotros contribuimos para que viva mejor. El socio de Megatlon quiere una vida más sana, le importa la vida social, de hecho, el vínculo entre los socios es muy fuerte. Tenemos 15 mil clases grupales mensuales con 50 o 60 actividades distintas, y cada clase es como un pequeño grupo en el que suceden otras cosas. Un tercio de los hogares en la ciudad de Buenos Aires es unipersonal, de alguna manera hay una necesidad de encontrarse con otros. Somos seres gregarios, queremos compartir, sentirnos parte de una comunidad, y Megatlon es una comunidad. Esto también es un factor de retención: la gente se hace amigos, y nuestra idea es que se apropie de su gimnasio.

Además, en general quienes asisten son del barrio…

Sí, en 800 metros a la redonda de cada sede se encuentra el 85 por ciento de los socios. Estamos cerca o de sus casas o de sus trabajos. El gimnasio es un fenómeno barrial, la cercanía es un factor esencial para elegir, tiene que ser cómodo y accesible.

¿Qué significa para usted que Megatlon pueda ser agente de salud?

Es una responsabilidad enorme y superinteresante. Es poder transformar la vida de muchas personas, y nos compromete muchísimo. Los profesores naturalmente tienen esa vocación de querer contribuir para mejorar la calidad de vida de sus alumnos. El cuidado de las personas es uno de los valores centrales de la compañía. Somos una cadena cardiosegura: todo el personal de los gimnasios está capacitado en RCP, además los profesores hacen un curso más avanzado para utilizar el desfibrilador automático. El año pasado pudimos salvar tres vidas gracias al protocolo de seguridad y a los profesores capacitados.

¿Cuáles son los atributos que Megatlon cubre al ser agente de salud esencial?

La actividad física impacta en forma positiva en la salud física, emocional, mental, y fortalece el sistema inmunológico. La gente que está mejor físicamente tiene menos probabilidades de contraer enfermedades y resiste mejor los avatares de la vida. Nosotros capacitamos al personal sistemáticamente durante todo el año y en forma rotativa en todas las sedes. También gratuitamente a todos los socios que lo requieran. Muchos de ellos pueden participar de Helpers, una aplicación de geolocalización para ser puente y brindar asistencia en RCP hasta que lleguen profesionales de la salud o referentes de seguridad.

¿En qué consiste Megatlon in Company?

Hay empresas que requieren un gimnasio propio, y nosotros aportamos los profesores, las clases, generamos las pausas activas dentro de las empresas, charlas de nutrición, cursos de RCP. También tenemos clientes corporativos, compañías que como un beneficio para sus empleados pagan la membresía en nuestros gimnasios. En Megatlon hay cerca de 50 mil clientes del área corporativa.

Dentro de las prácticas responsables o sustentables ¿qué tipo de acciones implementan en Megatlon?

Hemos logrado la disminución del uso de papel, tenemos una política de gestión de residuos, hemos hecho cambios para reducir el consumo eléctrico y de gas, medimos la huella de carbono. Diseñamos y desarrollamos un Sistema de Gestión Ambiental y un Manual de Sistema de Gestión. En las sedes de Megatlon que cuentan con piletas hemos reemplazado el cloro por un proceso de ionización. Tenemos una política de identificación de proveedores nuevos que sean B.

En relación con los recursos humanos, hacemos análisis de la estructura de nómina por género y diversidad, establecimos el rol de Mediador, contamos con un Comité de Seguridad formado por un equipo heterogéneo entre la sede central y las sucursales. Como parte de una política de voluntariado e impacto social, tenemos una alianza con Fundación Sí. Manuel Lozano, su Director, nos asesora en políticas de RSE. Las recorridas del frío de la Fundación Sí salen de Megatlon de Riobamba y Bartolomé Mitre, y tanto empleados como socios se pueden sumar a estas actividades. Concretamos la inclusión de empleados de barrios vulnerables (proyectos La Juanita y Espartanos). El proyecto de Espartanos consiste en la inclusión a través del deporte: armamos los gimnasios y brindamos capacitaciones.

¿Y qué significa para usted que la gente sea parte, que se involucre?

Me encanta. Yo empecé hace 28 años con las canchas de fútbol 5 y paddle. Soy Licenciado en Administración de Empresas. Siempre quise armar una empresa que tuviera algo de impacto social. Me gustaba mucho el deporte, mi desarrollo empresarial tuvo que ver con clubes de barrio que no cumplían ninguna función social, y más allá de ser una actividad empresarial y rentable, me interesaba mucho el proceso de recuperar a los socios, que la gente volviera a su lugar, y eso lo logramos en todos esos clubes. La gente vuelve con alegría y se apropia rápidamente. Igualmente hoy no alcanza, hay una pata emocional y otra racional: si el club no me da ningún servicio, no voy a hacer actividad. Hay que combinar distintos factores y es un proceso que vale la pena recorrer. Mi fantasía es que si esta compañía sale a la bolsa, que los socios sean los dueños.

Usted comentaba que la sociabilización es un factor de retención. ¿En qué se refleja?

Eso lo descubrimos con más fuerza en 2001 con la debacle institucional, económica, política, financiera. “Me cuesta más barato venir al gimnasio que ir al psicólogo”, nos decían. Megatlon es una red de contención, forma parte de una comunidad, y ahí fue cuando incorporamos los vínculos sociales en la misión de la empresa. El 30 por ciento de los socios rota, pero la mitad de los socios nuevos son exsocios que hicieron pausa y deciden volver.

¿Qué importancia tiene para usted su equipo de gente?

Es fundamental. Yo estoy acá por ellos, lidero un equipo con gente que creció dentro de la compañía. Los tres gerentes regionales empezaron hace 20 años, algunos repartiendo volantes en la calle. Tienen la camiseta puesta como nadie, les duelen las cosas como a mí. En estos momentos de dificultades se han puesto situaciones complejas al hombro. Hace tiempo empezamos un proceso de profesionalización. Muchos de nuestros gerentes y coordinadores se han formado dentro de la compañía. También incorporamos gente externa a las áreas centrales, pero el rubro del fitness tiene tareas muy específicas. Buscamos la mejora continua comparándonos con compañías de otros rubros. El equipo de trabajo es central, es fundamental, y más con este contexto que es muchísimo más complejo que el del año 2001 en nuestro sector empresarial.

Desde su función como Presidente de la Cámara Argentina de Gimnasios, ¿cómo ve el corto y mediano plazo en relación con la pandemia y la postcuarentena?

Trabajamos con infectólogos del equipo de Stamboulian y presentamos protocolos a las autoridades. Estudiamos situaciones en otros países, presentamos evidencia científica y técnica sobre lo que pasa en el resto del mundo. Nos unimos con colegas y gente del sector. Creo que está faltando poco para la reapertura de los gimnasios. En CABA existían 1350 gimnasios, 200 de ellos ya cerraron definitivamente.

¿Qué proyectos iniciaron con la virtualidad y qué iniciativas concretarán próximamente?

Ni bien comenzó la cuarentena obligatoria, en Megatlon nos planteamos cómo hacer para seguir brindándoles servicio a nuestros clientes y cumplir con nuestra misión. En tres días de intenso trabajo grabamos múltiples clases y pasamos de tener 30 mil seguidores a 210 mil seguidores en Instagram. Armamos un programa denominado “Megatlon en casa”, con clases que tenían 10 mil views por día, fue una explosión. Lo hicimos abierto a toda la comunidad y nos sorprendió la respuesta, porque llegamos a varios puntos de la Argentina y fuera del país, donde antes no llegábamos. También lanzamos el producto “Entrenador virtual”: nosotros tenemos 200 entrenadores de musculación y los capacitamos para que puedan dar clases con videollamadas, esta actividad anduvo superbién. Armamos canales de Instagram exclusivos para socios para acondicionamiento físico, entrenamiento funcional, ritmos. La pandemia aceleró la transformación digital y la gente empezó a entrenar de otra forma, a entender, a probarla y aceptarla. Eso nos dejó mucha información. El modelo de funcionamiento del futuro lo imaginamos como un modelo híbrido donde conviven lo presencial y lo digital. Además, hace tres meses venimos trabajando en la plataforma Megatlon Play con clases en vivo, clases grabadas, un market place con insumos para entrenar en casa. Con la cuarentena los hogares sufrieron una transformación y son un poco oficina, un poco gimnasio, etcétera. Nuestra idea es ayudar a la gente a diseñar el gimnasio en su hogar, asesorarla y que un pedacito de Megatlon esté ahí al venderle los insumos y la clase. Estamos muy entusiasmados, ya nos reunimos con varias empresas, Megatlon Play va a tener impacto en el mercado corporativo y en las organizaciones multinacionales con oficinas en varios lugares. Hacemos el lanzamiento en octubre. Vemos crecimiento. Evolución e innovación son factores constantes. Vamos a terminar reinventándonos como compañía.

MEGATLON PLAY

Durante la cuarentena, Megatlon se consolidó como empresa pionera del entrenamiento en casa y líder del fitness on-line en la Argentina. Se anticipó a la implementación de un modelo híbrido –presencial y a distancia– para alcanzar el bienestar a través del entrenamiento físico y la sociabilización. Al cierre de esta edición, se preveía la inauguración en octubre de Megatlon Play, una plataforma on-line para sus clientes con clases en vivo, on demand, charlas y contenidos para promover una vida saludable.