“Menora busca brindar un espacio de contención, capacitación y conexión para los jóvenes”, Isaac Sacca, Gran Rabino de la Comunidad Sefardí de Buenos Aires, y Presidente de Menora

Cuando tendemos a ver las diferencias como sinónimo de distanciamiento, la búsqueda de la tolerancia y del respeto mutuo se vuelve una tarea impostergable. En este contexto, la labor de Menora, una organización dedicada a fomentar la apertura mental y el diálogo intercultural, cobra un valor fundamental. El Gran Rabino Isaac Sacca, fundador de Menora, nos compartió su visión sobre el papel crucial que juega la educación en la construcción de puentes de comprensión y respeto. Menora –dirigida actualmente por el Rabino Gabriel Sacca– viene transformando la vida de jóvenes de 18 años en adelante y, a través de ellos, tejiendo una red de esperanza para el futuro.

Las numerosas iniciativas que lleva adelante Menora para la formación de jóvenes líderes comprometidos con la construcción de un mundo más justo e inclusivo se destacan por cultivar valores en jóvenes de 18 años en adelante, con el objetivo de empoderarlos para que se conviertan en agentes activos en la construcción de un futuro más positivo para todos.

-¿Por qué se lo llama “Gran Rabino”?

-Hace 27 años me pidieron servir en la comunidad sefardí de Buenos Aires. La comunidad judía sefardí de Buenos Aires es una de las dos comunidades judías más importantes de la ciudad. La comunidad judía está dividida organizativamente según su origen étnico, ya que los inmigrantes procedían principalmente de Rusia o del Imperio otomano. La comunidad está unida por factores lingüísticos, litúrgicos y culturales, y los procedentes del Imperio otomano se identifican como judíos sefardíes y los de Europa del Este como judíos asquenazíes. La comunidad sefardí es numerosa y representa el 30 por ciento de la comunidad judía argentina, con un rabino que supervisa los asuntos religiosos.

El título de Gran Rabino no significa que uno sea más piadoso o más sabio, sino que tiene administrativamente a su cargo otros rabinos, como en mi caso. Uno está a cargo de una escuela, otro del ciclo de vida, otro del cementerio, y así. Supervisan distintas áreas, como casamientos, actividades litúrgicas, hay un montón.

-¿Cómo nace Menora?

-Menora, Organización Judía Mundial para la Juventud, se fundó hace veinte años; significa “candelabro” en hebreo. El objetivo de esta organización es darles herramientas a los jóvenes, crearles contextos que los contengan, que los potencien, que les brinden seguridad, que los preparen, los capaciten, que los conecten entre ellos, un lugar de networking, una red.

-Ustedes mencionan que Menora es la Organización Judía Mundial para la Juventud, ¿en qué consiste ese aspecto mundial?

-Menora es una organización juvenil judía internacional con sede central en la Argentina. Tiene sucursales más pequeñas en distintas ciudades del mundo, como Shanghái, Londres, Israel, Miami y Punta del Este. También está asociada a una organización mundial llamada “Olamí”. Y recibió inicialmente el apoyo de una fundación estadounidense que posteriormente ayudó a reproducir su modelo en Rusia, Francia, Inglaterra, Estados Unidos e Israel. Menora es una organización para jóvenes de 18 a 35 años, estamos hablando de 60 mil jóvenes en el mundo que participan. Acá en la Argentina tenemos anualmente 3500 jóvenes con actividades y programas en nuestras sedes, y hay aparte tres centros, lo que equivale a un total de diez mil jóvenes de la Argentina. Por eso se llama olamí, que significa “mundial”.

-¿Cómo se sostiene?

Se sostiene con donaciones, nacionales e internacionales, y algunos auspicios. Los jóvenes pagan algunas de las actividades, pero el chico que no puede pagar participa igual.

-¿Qué postura tienen en cuanto a los formadores?

Empezamos a ver que no había maestros educadores preparados para interactuar con jóvenes de 18 años en el ámbito no formal. Entonces, creamos un centro de capacitación de educadores para tener nuestros propios educadores. Antes yo necesitaba contratar un maestro y había. Ahora, el tema educativo está en crisis, los que quieren trabajar, los que tienen vocación de educadores no se pueden sostener. Entonces, creamos este centro de capacitación de educadores, hombres y mujeres, de distintas áreas. El déficit de educadores es un problema internacional.

-¿En qué consisten los pilares de Menora?

-Son cuatro pilares, con sus respectivos programas: Inspirar jóvenes (Juventud Menora), Formar líderes (Menora Educación), Servir a la comunidad (Menora Kehilá) y Beneficiar al mundo (Menora Sociedad).

Juventud Menora promueve programas como Menora Viajes para el estudio y esparcimiento para jóvenes a todo el mundo, Menora House –un centro de encuentro de adolescentes de Buenos Aires– y Menora Solidario –programas solidarios a cargo de jóvenes voluntarios–. Menora Educación tiene el Instituto Edmond J. Safra, de Capacitación Rabínica Formación Docente y Liderazgo Comunitario. Menora Kehilá, para servir a la comunidad, cuenta con espacios de difusión de la cultura judía y actividades para las familias; y Menora Sociedad, para beneficiar al mundo, tiene programas de asistencia a jóvenes en situación de riesgo o ayuda humanitaria a familias.

-¿Cómo manejan las situaciones de formación con las prácticas religiosas más observantes?

-Estamos logrando que jóvenes no queden relegados de la sociedad. Empezamos con 14 alumnos, ahora hay 300 en el programa con la Universidad de Palermo, en cinco o seis carreras. El objetivo es siempre que el joven se desarrolle, que sea bueno e inteligente. No tiene que ver con lo religioso. Que puedan trabajar, contribuir al mundo, que estén preparados, capacitados, en eso consiste hacer la voluntad de Dios o hacer el bien. En ser y hacer el bien, ser un hombre productivo. Para ser productivo, es necesario estar capacitado, tener contactos, amigos, estar fuerte emocional, psicológica y físicamente. Entonces, ese es el objetivo de nuestra institución, que los jóvenes estén bien, felices, capacitados, con valores.

-Ustedes tienen particular interés en brindar cursos de formadores. ¿En qué consisten?

-Instituto Edmond J. Safra de Capacitación Rabínica Formación Docente y Liderazgo Comunitario empezó hace unos diez años. Es una fundación filantrópica de Suiza, Ginebra. Con su apoyo surgió la posibilidad de distintos programas y cursos de capacitación, de posgrado, para rabinos y también para educadores judíos, un posgrado sobre distintas temáticas, religiosas o no. Nuestra idea es capacitar a medida. Por ejemplo, en la Argentina, se da que no todos los rabinos estudiaron en la universidad y algunos incluso no hicieron el secundario porque se dedicaron de jóvenes al estudio religioso. Entonces, hicimos dos años de estudios académicos, no religiosos, al ver que necesitaban conocimientos sobre cómo usar la tecnología, oratoria, psicología, historia universal, etcétera.

-¿De qué se trata Menora House?

-Todos los mediodías los chicos del secundario salen del colegio a almorzar. En vez de estar dando vueltas por la calle, van ahí, o también si tienen una hora libre, van ahí. Almuerzan, están con amigos, tienen un espacio de recreación. También hay madrijim (que significa coaching), es decir un moré, un maestro, una chica, un chico que los ayuda a estudiar. Menora House es un centro exclusivo para estudiantes de colegio secundario en distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires, un espacio informal de encuentro.

-Y los programas ¿qué dedicación semanal insumen? Porque un joven hoy en día tiene mucha oferta de actividades.

-Hay opción para todo. Ese es uno de los secretos. Un joven puede venir a un programa diario de dos horas a estudiar porque le interesa; otro una  vez por semana a escuchar una conferencia; otro quiere venir solamente a los programas de solidaridad o asistencia social.

-¿Tienen propuestas de vinculación intergeneracional?

-Hay una actividad anual que se llama “Madres e Hijas”. Una vez al año hacen un evento, pero trabajan todo el año en algunas actividades que llevan a cabo juntas. Este es un centro de juventud, el adulto participa como invitado.

Isaac Sacca, Gran Rabino de la Comunidad Sefardí de Buenos Aires, y Presidente de Menora.

-¿E interreligiosas?

-Sí, hicimos, por ejemplo, un encuentro entre chicas observantes de la religión judía con chicas musulmanas. En el tema interreligioso, Menora internacional trabaja para la paz y el diálogo, por ejemplo, uno de nuestros educadores fue elegido para participar en un congreso que organiza Kaiciid, una organización musulmana para el diálogo interreligioso. Uno de nuestros miembros propuso encuentros de chicas de distintas religiones y esto se está haciendo internacionalmente.

-¿Y qué efecto en la sociedad cree usted que se está dando con los jóvenes que reciben formación en Menora?

-Noto que uno de los objetivos que se está cumpliendo es poder aprender que cada grupo que integra una sociedad a veces tiene dificultades de relacionarse con el otro grupo. Es una problemática mundial, y dentro de mis objetivos está que aprendamos a vivir sin prejuicios con el que tiene otra cultura, otra idea, otras costumbres. Yo pretendo que los jóvenes que participen acá como judíos puedan vivir con personas de otra cultura, de otra religión, sin prejuicios, y lo estamos consiguiendo. Es decir, abrir la mente, porque la diversidad es lo que constituye el éxito de una sociedad. Si somos todos abogados o todos comerciantes, no funciona. Tiene que haber de todo. Lo que queremos transmitir es “No pierdas tu identidad, pero valorá al otro y respetá al otro, porque él se complementa con vos”.

-¿Qué proyectos le quedan por hacer próximamente?

-Tengo una lista. Una de las problemáticas que me gustaría un día solucionar en la Argentina, contribuir incluso con otras organizaciones, es jerarquizar y potenciar la calidad y la cantidad de maestros. Los educadores no están jerarquizados ni remunerados como corresponde. Si no hay educadores, no hay educación. No podemos confiar en que el chico aprenda solo por Internet, por YouTube. Entonces, lo que me gustaría crear en un futuro es algún tipo de sistema donde el que tiene vocación para la educación sea reconocido, tanto económicamente como socialmente. O sea, no hay educadores no porque no haya vocaciones, sino porque no hay incentivos. Muchos maestros están enseñando y están sufriendo, pensando que no tienen para comer. Yo empecé a buscar dentro de mis proyectos empresarios o comerciantes que estudiaron en alguna época para ser maestros y dejaron de serlo y hoy donan su tiempo para enseñar como un aporte a la comunidad. Como dice el Talmud, no tenés obligación de terminar la tarea, pero tampoco sos libre de dejar de intentar aportar algo.

 

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