Josefina Furlong, Responsable de RSE de Mercedes Benz, cuenta con orgullo cómo la escuela técnica que la automotriz fundó en Virrey del Pino apunta a forjar jóvenes profesionales de excelencia, con el foco puesto en la formación humanística.

Josefina Furlong se define, en tono de broma, como un producto del divorcio entre Mercedes Benz y Chrysler. Lleva 16 años en la industria automotriz, desde los 20, cuando entró en Chrysler como recepcionista, donde hacía un poco de todo mientras estudiaba Comunicación Social. “Trabajé en la recepción, en Atención al Cliente. Después pasé por Recursos Humanos”, enumera. Luego de un largo camino, hoy Josefina trabaja en el área de Responsabilidad Social y Relaciones Institucionales de Mercedes Benz. “Me encanta lo que hago”, dirá, como modo de explicar el entusiasmo y la verborragia que tiene su discurso. En el edificio de oficinas que Mercedes Benz tiene en Puerto Madero, en una de las salas en cuya puerta está la ilustración de cada uno de los circuitos de Fórmula 1 donde Juan Manuel Fangio llevó su auto triunfante, Josefina se refiere a los exitosos programas de responsabilidad social que lleva adelante la compañía.

Y para llegar al presente, ella busca como punto de partida el año 2001 y la crisis que sumergió a nuestro país. “Ese año había como un incipiente sector de Comunicación Interna que fui armando y que comenzó a participar en el armado de un voluntariado. La empresa, como una práctica casi única en el país, desarrolló, ante la situación de crisis, un programa que coordinó un acuerdo de jornadas reducidas: no despedir gente de los sectores productivos, que eran los más importantes. Y por otro lado, en un acuerdo con el sindicato, se conformó el primer programa de voluntariado corporativo de Mercedes Benz en la Argentina. En esas semanas que el empleado no iba a trabajar, tenía algo que hacer por familiares o amigos, gente de su misma comunidad que estaba sin trabajo. Me refiero a Virrey del Pino, La Matanza, donde se encuentran el centro industrial y la fábrica. Hoy, 12 años más tarde, de esos 12 proyectos iniciales dos subsisten y se han consolidado tanto en cantidad de participantes como en resultados en el impacto social. Ese fue mi primer acercamiento al mundo de la RSE. Estos temas estaban en la agenda del directorio. Le hizo muy bien a la organización”.

BUENA CIUDADANÍA

A la hora de planificar este tipo de acciones, Josefina no duda en afirmar que hay que hacerlo a la par de organizaciones que se dediquen a ello. “Aprendí de la mano de la Fundación Compromiso, que nos ayudaba a pensar en acercarse de una forma solidaria, pero desde un empresa, con todos los cuidados que ello implica. Para mi vida profesional, fue crucial haber entendido que desde una compañía hay que trabajar en conjunto con una ONG que tenga su día tras día puesto en esa situación, que sabe cuáles son las expectativas de la comunidad”, reconoce. Y para que estas iniciativas cierren del todo, Furlong sostiene que es crucial saber qué es lo que piensa el trabajador, que en su mayoría pertenece a dicha comunidad. Será él quien aporte la información sobre las necesidades de la geografía que circunda a la compañía. “El concepto de ejercer una buena ciudadanía desde la empresa se puede ir tejiendo desde la percepción del empleado, dándole la posibilidad de tener un programa para volcar toda su capacidad solidaria. Tenemos distintos perfiles, hay gente que nace con esta vocación y necesita ejercitarla constantemente, y otra que por distintas causas personales la tiene suspendida. Contamos con programas acotados, con un principio y un fin en una jornada, y con otros de continuidad que requieren mayor compromiso. Por ejemplo, hay un programa del grupo Infraestructura que se trata de operarios que tienen habilidades con sus manos, por lo que prestan colaboración para todo lo que es descarte del centro industrial (muebles, maderas, cajas, etc.) que no se reutiliza para nuestra producción. Ellos se articulan, y en los dos últimos años llegamos a más de 100 instituciones que los reutilizaron para usufructo propio (construcción de muebles, por ejemplo). Uno de los destinatarios de este material fue el programa Sume Materiales, de la Fundación Sagrada Familia, cuya iniciativa autosustentable actúa como nexo entre quienes tienen materiales de construcción y mobiliario para donar, y quienes lo necesitan. Con las maderas recogidas, la fundación construyó muebles de cuya venta se beneficiaron unas 3500 familias, que pudieron comprar materiales para mejorar sus viviendas”.

El impulso definitivo a estas actividades, según Josefina, se llevó a cabo en 2011: “Hace dos años comenzamos una estrategia de fortalecimiento de RSE. El objetivo fue hacer sinergias de interrelacionamiento de las iniciativas que veníamos realizando, con el fin de potenciarlas. Por un lado, el grupo Infraestructura, con unos 15 voluntarios, que a través de nuestra población logística de RSE y de la escuela técnica, que está dentro del centro industrial, al lado de la fábrica, hicieron llegar a muchas escuelas técnicas públicas del país descartes mecánicos con fines didácticos. Esto se logró porque ellos prestaron su trabajo de fuerza, traslado, armado de kits, etc. Al tener conocimientos de taller, saben cuáles son las piezas que podían serles útiles”, explica. Como muestra, uno de los resultados fue la construcción de tres carros portabidones de 1000 litros cada uno, para que sean utilizados por los bomberos voluntarios ante incendios forestales de montaña en la localidad de Carpintería, San Luis.

La mayoría de las organizaciones que necesitan el material no tiene cómo llegar a recogerlo (también realizan colectas de ropa, libros, útiles escolares y juguetes). Por eso, Mercedes Benz aguzó su ingenio para acercar las donaciones: el sector de Ingeniería de Ensayos aprovecha los viajes de los vehículos que van a realizar testeos (en el marco del Proyecto Durabilidad) para llevar lo juntado a escuelas, instituciones y hospitales de todo el país.

COMPROMISO Y EDUCACIÓN

La empresa también adhiere a cuestiones culturales, como ArteBA o Mozarteum, con quien coordinaron este año una presentación del prestigioso Atos Trio, un grupo de cámara alemán, para la comunidad de Virrey del Pino, donde se ubica el centro industrial. De esta manera, llevaron música clásica de primer nivel a gente que no suele tener acceso a apreciarla, en una jornada inolvidable en la Escuela de Educación Técnica Fundación Fangio. Esta escuela es, justamente, uno de los bastiones de la responsabilidad social empresaria que ha impulsado Mercedes Benz desde que se instaló en nuestro país. Ubicada en Virrey del Pino, fue fundada en 1962 con el propósito de forjar alumnos con una formación humanística integral y una amplia capacidad técnica, abierta a la comunidad y con una asistencia de 184 alumnos que reciben educación gratuita. Entre las actividades de promoción e intercambio cultural, se realizó el Desafío Eco, impulsado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que impulsó a distintas escuelas técnicas al diseño y la construcción de prototipos de autos ecológicos. “Ellos transmitieron la pasión por la innovación con la creación de un auto que sea amigable con el medio ambiente. Lo que hacemos es crear instancias para potenciar nuevas ideas que tengan que ver con la educación, el compromiso social, la innovación”, comenta Josefina, que dice que dos días por semana está en la escuela. Los chicos vencieron con su prototipo a los de las restantes 17 escuelas participantes. “El Pequeño Flecha de Plata, llamado así en homenaje a Fangio, fue impresionante. Se presentó en la empresa como ejemplo de nuestro compromiso por el medio ambiente. Lo destacable fue cómo 58 chicos de 12 a 18 años se pusieron de acuerdo para ese diseño. Presentaron su caso como un caso de éxito en la construcción de un equipo”, cuenta Josefina, que admite que este tipo de hechos genera enseñanzas puertas adentro de la compañía. “Es hacia donde estamos apuntando”, refuerza el concepto.

“Allí también se realizan prácticas profesionalizantes. Por ejemplo, los lunes el grupo de séptimo año que está por obtener el título de técnico en electromecánica tiene actividades en las que colaboradores de Mercedes Benz brindan charlas de medio ambiente, seguridad e higiene, sustentabilidad… Vamos gestionando todo el proyecto de RSE”, cuenta Furlong. La escuela técnica ha sido premiada por su participación en los Torneos Bonaerenses, las Olimpíadas de Matemática y el Programa Emprendedores de la Cámara de Industria y Comercio de La Matanza.

“El fuerte más grande de esta acción son los propios chicos. Porque se logra una formación integral muy amplia, más allá de lo técnico. Se muestran agradecidos por el acompañamiento de los docentes, cuando los escuchás te das cuenta de que son un ejemplo a seguir”, se entusiasma Josefina.

¿Cómo se hace para que los chicos que están listos para salir al mercado laboral no se queden sin lugar para desarrollar sus conocimientos? “Los ciclos de incorporación de técnicos al centro industrial son muy fluctuantes, por lo que hay años en los que es difícil incorporar a alguien. Por eso, nos enlazamos con nuestros concesionarios y talleres para impulsar un programa de inserción laboral de ex alumnos. Incluso hay algunos de anteriores promociones que tienen sus propios emprendimientos y siguen en relación con nuestros propios proveedores”, señala Josefina con sinceridad.

Una escuela que es orgullo de toda la comunidad, actividades culturales, impulso para la construcción de viviendas, acercamiento de materiales a quienes más lo necesitan y una gran responsabilidad por cuidar el espacio donde todos vivimos. Además de la pasión por la tecnología y la innovación, Mercedes Benz pone el foco en la integración de la comunidad donde desarrolla su potencial. Las palabras de Josefina, plenas de entusiasmo y de pasión, confirman estos principios.


ABIERTOS A LA COMUNIDAD

Gustavo Castagnino, gerente de Relaciones Institucionales de Mercedes-Benz Argentina, señala que “en Mercedes-Benz estamos convencidos de que la gestión sustentable es posible en base a la construcción del diálogo y la comunicación. Sólo una empresa abierta a la comunidad donde opera puede ser sustentable. Este es el desafío de toda la empresa, no sólo de un área, y eso se nota”.