“Mi propósito es transformar la Argentina, hacerla crecer, modernizarla”, Sofía Guidotti es Managing Director de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú en Oracle

Con 39 años, Sofía Guidotti es Managing Director de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú en Oracle, una de las principales empresas de software del mundo, cuyas acciones de RSE en América Latina impactaron directamente en más de 22.000 personas en el último año.

Sofía Guidotti se recibió de economista en cuatro años, vivió en Chile y Nueva Zelanda, donde se hizo cargo de un restaurante y hasta vendió autos usados. No se considera la típica líder de una empresa de tecnología, le gusta estar en contacto con las personas y asumir riesgos. En su carrera meteórica hasta la cima, cree firmemente en darle lugar a la diversidad y que la velocidad, en los negocios y en la vida, es clave.

En esta charla con PRESENTE, Guidotti demuestra que vino a romper el molde y explica cómo, aun con una actitud “cero corpo”, una mujer se abre camino en una empresa que marca tendencia.

¿Cómo fue tu trayectoria profesional hasta llegar a liderar las operaciones de Oracle en el Cono Sur?

Soy economista de la Universidad Di Tella. Arranqué de muy chica trabajando en Deloitte en la parte de Corporate Finance. Viví en Londres ocho meses, hice un internship en un fondo de inversión. Me recibí a los 21 años. Estaba haciendo un máster para ser trader y volver a Londres cuando mis amigas se estaban yendo a Nueva Zelanda, así que me fui para allá de mochilera, sin nada, con 100 dólares, trabajando a la noche en un hostel y durante el día de moza. Ahí descubrí mi pasión: en lugar de irme al sureste asiático con mis amigas, al mes era la manager de un restaurante thai. Después lo alquilé a la mañana y les propuse hacerme cargo del desayuno. Les pagaba el 20 por ciento de todo lo que ganaba para cubrir los costos. Vendí autos usados y me di cuenta de que lo mío era lo comercial, estar con gente. De hecho, creo que cuando me retire voy a poner un restaurante. Me quedé casi un año en Nueva Zelanda y era la persona más feliz del mundo.

Sofía junto a miembros del equipo de Oracle Argentina.

¿Qué hiciste cuando volviste a la Argentina?

Supe que no quería volver a trabajar de trader ni con las pantallas de Bloomberg. Fueron cuatro meses donde me preguntaba qué hacer. Quedé en un programa de jóvenes profesionales de IBM donde te rotaban por diferentes áreas. Fue entonces que arranqué mi carrera en tecnología sin ser del palo de la tecnología ni tener un amor particular por ella. Estuve siete años en IBM, hasta 2014, cuando me vine a Oracle como vendedora por un año en el momento del boom de la big data, porque quería hacer algo distinto. Y me volvieron a llamar de IBM, así que volví durante más de un año y abrí la operación de AWS (Amazon Web Services) en Chile. Después volví a la Argentina para abrirla acá en 2018 y estuve los últimos ocho años en AWS liderando para la región del Cono Sur. Hace siete meses fui convocada por Oracle con un propósito. Oracle está en medio de una transformación. La IA viene a romper muchos parámetros de la tecnología y gran parte de la transformación que Oracle está haciendo es cultural, adentro de la empresa. Tengo un desafío grande: cómo ayudo a las empresas a repensar los procesos.

¿Cómo se conforma tu equipo?

Tengo un equipo de directores: de Tecnología, que está a cargo de bases de datos, nube, inteligencia artificial, todo lo que es middleware, la tecnología más dura. De Aplicaciones, a cargo de procesos en las empresas, que pueden ser financieros, de Recursos Humanos, de back office, de gestión de proyectos. También están los líderes técnicos de los arquitectos de tecnología de aplicaciones y el área de sector público. Además, está el gerente general de Perú y abajo hay más managers.

“Mi objetivo es transformar, estar cerca de mis clientes, armar un equipo que entienda a las personas y haga cosas distintas”

¿Cómo ejercés tu liderazgo?

A mi estilo de liderazgo lo voy transformando y voy aprendiendo con el tiempo. No es un estilo de liderazgo, sino de cómo soy. Intento ser transparente en todos los aspectos de mi vida. Soy la misma en mi casa, en el trabajo, con mis amigas. Y soy muy directa, se me ve en la cara, entonces es difícil para mí decir algo que no pienso. En mi historia hubo gerentes que me decían “No seas tan emocional”, “No muestres”, “Tené cara de póker”, “No lleves el trabajo a tu casa o la casa al trabajo”. Yo soy todo lo contrario, porque soy una, y parte de mí es lo que hago en el trabajo, otra parte es lo que soy en mi casa y otra es que soy la mamá de mi hijo de cinco años, y soy una mujer. Para mí el trabajo es el medio para lo que quiero hacer. Mi propósito es transformar la Argentina, hacerla crecer, modernizarla, y yo sé que lo puedo hacer desde acá, porque tenemos toda la tecnología para lograrlo. Cómo hacemos para que los argentinos, que ya pensamos distinto y que todo el tiempo les damos vueltas a las cosas, adopten esa tecnología y potencien la creatividad por medio de ella. No soy la típica líder de una empresa de tecnología, pero sí me interesa que todos vayamos para el mismo lado. Entonces pido feed-back para saber si ven y creen lo mismo que yo. Vamos a potenciar a la gente que tenemos abajo para que comparta y pueda lograr lo que queremos hacer.

Te definís como “cero corpo” en el sentido de no encajar en las formalidades tradicionales de una empresa. ¿Podrías compartirnos tu experiencia en este sentido?

Sí. Soy “cero corpo”. A veces tengo que estar explicando lo que pienso, lo que hago. Las corporaciones, y más las empresas americanas, cotizan en la Bolsa, tienen que entregar resultados. Mi objetivo nunca fue llegar a una cuota, a un número, y esto también me trajo un montón de problemas, y me trae aún hoy, porque mi objetivo es transformar, estar cerca de mis clientes, armar un equipo que piense como yo, que entienda a las personas y haga cosas distintas. Eso choca a veces con el resultado inmediato. Yo tiendo a pensar en el mediano a largo plazo: cuando te concentrás en eso, después los resultados llegan. También el tema de cómo me visto. Me han dicho: “No te podés poner jean. Tenés que vestirte para parecer lo que sos”. Y en el fondo tampoco creo mucho en eso. Yo actúo en lo que entiendo que está bien, en lo que es justo, en lo que se alinea a mi visión. Miro siempre cuál es el impacto: ¿estoy haciendo algo por mi equipo, por mi cliente, por mi partner? Después las cosas se van a arreglar. Para mí la gente siempre está primero. Si mi equipo no está contento, si no comparte este propósito, difícilmente vamos a poder hacer feliz o ayudar a crecer a un cliente o un partner. Está comprobado que cuando ayudás al de al lado, después te van a ayudar más. Esa capacidad humana a mí me funcionó mucho. Y ojo, las empresas corporativas te llevan mucho a la competencia. Pero de alguna forma la colaboración al final te ayuda a ganar. Por eso intento generar con los clientes cosas distintas que no hacen las empresas de tecnología: armar meet ups, reuniones de industria, espacios donde los pares puedan colaborar.

¿De qué manera Oracle impulsa el liderazgo femenino?

Yo creo que el liderazgo diverso es importantísimo. La industria tecnológica es históricamente masculina. Oracle es una empresa que potencia mucho a las mujeres, empezando por Luis (Meisler, Vicepresidente Ejecutivo para América Latina). Yo creo que gran parte de por qué Luis me buscó a mí es por mi forma de pensar distinto. Es una empresa que busca el entrepreneurship, romper el statu quo, y que te potencie eso. Yo no tengo que estar pidiendo un montón de aprobaciones para hacer algo, sino que tomo las decisiones y me hago cargo, lo que a veces es difícil, pero te permite moverte rápido. Les doy importancia a los equipos diversos de todo tipo: siempre intento que haya mujeres, hombres, distintas edades, culturas y backgrounds. Intento hacer crecer a las mujeres porque creo que a veces les cuesta mucho dar ese paso de individual contributor a manager porque necesitás un hombre que te “esponsoree”, porque la mayoría de los líderes son hombres, o una mujer que te “esponsoree”, pero son las menos porque la realidad es que las mujeres en liderazgo estamos mucho mejor, pero todavía hay pocas. Y esto se da por la cualidad de la mujer, que busca saber todo, estar segura. Cuando vos vas a crecer en un rol, lo más probable es que no sepas hacer ese rol y que no estés lista. Nunca estamos listas. Nos da miedo. Y me pasó cuando estaba buscando los roles de directores: los hombres te dicen que sí. Y una de las mujeres me dijo: “No, es que acabo de ser mamá hace poco, creo que no es el momento”. Y yo las voy a potenciar lo más que pueda, porque las mujeres en el liderazgo son muy buenas y más cuando el equipo es diverso, porque aportan otra visión. Dicho eso, esta es una empresa que realmente lo fomenta. Por eso estoy acá. Me sorprende que tenemos el 40 por ciento de mujeres en roles técnicos, y eso no lo vi en ninguna empresa de tecnología. La empresa tiene un montón de programas y también participa de foros.

“Si yo miro en mi historia, me dijeron ‘no’ un montón de veces y me dijeron ‘sí’ dos o tres. Pero esas dos o tres son las que me trajeron hasta acá”

Muchas iniciativas surgen del Oracle Women Leadership. ¿En qué consiste?

Es un programa donde fomentamos que las mujeres crezcan y les damos herramientas para eso. Participo del Comité de Diversidad de IDEA también. Estoy constantemente aprendiendo qué es lo mejor que puedo sacar de mis líderes, entender qué está haciendo cada uno de manera adicional que le apasiona, como participar de programas de voluntariado, ser madrina de mujeres, enseñar alguna habilidad a estudiantes o gente fuera del mercado laboral. Hay que encontrar lo que a cada uno le guste. Y eso es ayudar, porque el que viene a trabajar por el sueldo y se va no va a ser feliz y, la verdad, la vida es muy corta y trabajamos mucho como para estar haciendo algo que no nos gusta o no nos llena.

También formás parte de Women Corporate Directors (WCD). ¿Cuál es tu participación en el grupo?

Estoy desde hace tres años. Me llamaron para hablar en los premios que otorga la organización hace dos años y fui nominada al premio Revelación en Innovación. WCD es un espacio que a mí me ayuda mucho, porque es un grupo de mujeres que llegaron muy lejos, que crecieron en sus carreras, que son directoras. Algunas tienen mucha más experiencia que yo, la mayoría, pero al final te das cuenta de que los problemas los compartimos todos y aprendés de las formas en que los solucionaron y los miedos que tuvieron. Estoy acá, tengo todo el empowerment para hacer lo que quiera, pero es mucha responsabilidad. En ese espacio me nutro cuando confirmo que hice algo bien y entiendo que puede haber un montón de decisiones que voy a tomar mal. A mí me gusta tomar mucho riesgo, pero también un riesgo calculado.

No sos de quedarte pensando en lo que salió mal.

Nada, soy de mirar muy para adelante. Soy muy analítica, entonces las decisiones las tomo con la información que tengo en el momento. Creo mucho en la velocidad en los negocios, en la vida, porque si necesito tener toda la información para tomar una decisión, probablemente esté perdiendo tiempo. Hay decisiones frente a las que tenés que frenar, hacer una pausa y decidir. Pero cuando tomé la decisión, no miro para atrás. Digo: “Ok, la tomé mal. ¿Qué podría haber hecho distinto y por qué?”, y lo aprendo para la próxima, pero no me quedo diciendo: “¿Por qué no lo hice?”. Eso no es parte de mi personalidad, porque en el fondo tengo poco para perder y un montón para ganar.

“Tenemos programas de voluntariado donde participamos con escuelas, más y menos vulnerables, para enseñarles a los chicos sobre datos, tecnología y la importancia de su impacto”

¿Qué acciones realiza Oracle en materia de responsabilidad social?

De todas las empresas en las que estuve, y en tecnología en particular, nunca vi a una tan comprometida con la responsabilidad social. El voluntariado y la educación para mí son importantísimos y tienen mucho de filantrópico, porque la educación les abre las puertas a todos, genera equidad. Siempre intento ver cuáles son los grupos que van a participar, porque cuando estás ayudando se genera un sentimiento de equipo, te sentís bien y realmente encontrás el propósito, que no es solamente venir a trabajar, sino hacer algo más. Tenemos programas de voluntariado donde participamos con escuelas, más y menos vulnerables, para enseñarles a los chicos sobre datos, tecnología y la importancia de su impacto. En el último año fiscal se realizaron más de cincuenta acciones educativas que impactaron en más de 2360 personas. #OracleVolunteers dedicó más de 1420 horas a estas iniciativas. Les enseñamos tecnología a personas de edad avanzada que están desempleadas para que puedan volver a reinsertarse. Damos becas de capacitaciones formales junto con universidades para que las personas puedan reinsertarse en el mercado laboral. Para mí todo eso es parte de retribuir y es importantísimo. En el área de sustentabilidad, buscamos que todas nuestras soluciones corran en centros de datos que sean libres de carbono. En el último año fiscal, se dedicaron más de 900 horas a actividades ambientales, incluyendo la plantación de 550 árboles y la recolección de 150 kilos de tapitas plásticas y anillas de aluminio.

Para terminar, ¿qué consejo les podés dar a las empresarias que recién empiezan su carrera?

Lo que me sirvió a mí es mirar siempre para adelante. Uno tiene que convencerse de que lo que quiere lo puede hacer. Si yo miro en mi historia me dijeron “no” un montón de veces y me dijeron “sí” dos o tres. Pero esas dos o tres son las que me trajeron hasta acá. Hay que trabajar para lo que queremos. Tenemos que hacernos oír, ser abiertas y no tratar de imponernos. Yo vivo rodeada de hombres siempre, pero si trato de pensar como un hombre y ponerme en su lugar, soy el peor hombre de la mesa. Entonces debemos tener nuestra identidad, entender que aportamos mucho a la diversidad y a las cuestiones creativas, distintas, a cosas mucho más grandes que una mesa no diversa. Hay que entender que no es fácil y que el crecimiento implica escuchar muchos “no” hasta que te dicen “sí”. Y hay que ser valientes. Esas son las enseñanzas.

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