Knorr  abrió las puertas de una finca modelo y de su planta de deshidratación para dar a conocer cómo procesa los vegetales que utiliza en sus recetas. De esta manera, busca incrementar el rendimiento y la calidad de las materias primas, evitar el impacto en el medio ambiente y cuidar la biodiversidad.

“Los vegetales reales constituyen un ingrediente fundamental en nuestras recetas, haciéndolas más nutritivas y sabrosas. Este año, además de zanahoria, zapallo, espinaca, albahaca, cebolla, repollo, puerro, espárrago, arveja, papa y batata, incorporamos ajo y tomate, siendo 13 los vegetales que Knorr cultiva de forma sustentable”, expresó Paula López Landívar, Savoury Marketing Director Southern Cone de Unilever.

A través del Plan de Sustentabilidad de Unilever, Knorr se propone lograr el abastecimiento sustentable del 100% de sus vegetales para el año 2020. En este sentido, los agricultores que proveen a la marca deben cumplir los lineamientos establecidos en el Código de Agricultura Sustentable de Unilever (Unilever Sustainable Agriculture Code – USAC), co-desarrollado con organizaciones no gubernamentales tales como Rainforest Alliance y Fairtrade Foundation.

Este código es el resultado de seis años de trabajo en conjunto con agricultores, consultores y expertos en sustentabilidad, y contempla una serie de prácticas que deben ser adoptadas en las fincas en las que se cultivan los vegetales. Además, describe el compromiso compartido por encontrar nuevas formas de producir ingredientes con el mejor sabor y determina pautas recomendadas y obligatorias enmarcadas en 11 aspectos, entre los que se destacan:

Suelos: Favorecemos la gestión sostenible del suelo y las prácticas de conservación que garanticen su salud en el futuro, ya que constituye la fuente de nutrientes fundamental para obtener cultivos de buena calidad.

Agua: El agua de las fincas productoras debe proveer de fuentes sostenibles y ser utilizada de manera eficiente. Para ello, se emplea el sistema de riego por goteo, que permite un ahorro del 30% de agua en comparación con el riego convencional.

Agricultores y Economía local: Otorgamos empleo a los agricultores locales y les ofrecemos capacitación en temas de sustentabilidad.

Biodiversidad: No se desmontan las separaciones de los lotes para mantener la flora del lugar así como también se colocan postes para conservar los espacios que tienen las aves autóctonas.

Energía: Gran parte de nuestros productos son despachados sin pasar por el centro de distribución,
de esta forma, en el proceso se reduce el equivalente a 19 camiones mensuales (15 toneladas de co2).

Residuos: La planta envía 0 residuos a rellenos sanitarios.

Por consiguiente, cada año se revisan las prácticas de al menos 30 agricultores para asegurar que las directrices del código se implementen de manera adecuada, y para recibir sus comentarios con el objetivo de realizar mejoras de modo continuo. Aquellos que cumplen con los estándares de sustentabilidad requeridos, son certificados mediante el Knorr Sustainability Partnership.

La planta de deshidratación de Mendoza fue construida en 1964 y es la única que tiene Unilever en todo el mundo.
Funciona, tal como describen sus propios empleados, como una “cocina a gran escala”. Los vegetales se cultivan
respetando el calendario de siembra y los tiempos de la naturaleza, se seleccionan minuciosamente y se procesan de manera artesanal para garantizar su máximo sabor.

“Abrir las puertas de nuestra planta de Mendoza nos permitió compartir la experiencia Knorr desde el cultivo de los vegetales hasta su deshidratación y dar a conocer el trabajo artesanal que realizamos en cada etapa, pensando nuestro modelo productivo no sólo como un proceso, sino también como un compromiso con las próximas generaciones”, comentó el ingeniero agrónomo Marcelo Rivara, Jefe de Compras Agrícolas de Unilever.