“Necesitamos fortalecer nuestra capacidad de incidencia colectiva”

Matilde Grobocopatel, Vicepresidenta de Los Grobo, comunicó la visión de la organización respecto de la RSE.

“Cualquier organización puede, si se lo propone, generar valor social, económico y ambiental”, sostiene la Vicepresidenta de la Fundación Emprendimientos Rurales Los Grobo. Es con esa misma convicción que la fundación realiza acciones para el bien de la sociedad, entre las que se destaca el desarrollo del programa Potenciar Comunidades, que ya tiene más de una década de vida.

1. ¿Cuál es tu visión global y la de la fundación sobre la RSE en la Argentina?

La Responsabilidad Social ha aportado a las organizaciones la oportunidad de desarrollar una mirada más completa de la realidad y del devenir. En muchos casos, y sobre todo si pensamos en las empresas, las ha dotado de sentido y les ha permitido preocuparse y ocuparse también de sus posibilidades de contribuir y generar impactos positivos en materia social y ambiental (además de hacerlo por su rentabilidad o impacto económico). Es más, muchas organizaciones han integrado a sus modelos de gestión las dimensiones sociales, ambientales, económicas, culturales y político-institucionales y se preocupan por alcanzar resultados e impactar positivamente en todas estas esferas de la realidad sin importar si pertenecen al sector privado, al social o al sector público.

En este contexto, el desafío a futuro que identificamos y, sobre el que muchas organizaciones ya vienen trabajando, tiene que ver con que para alcanzar resultados superadores (por encima del accionar individual), necesitamos fortalecer aún más nuestras capacidades de incidencia colectiva, generar espacios genuinos de cooperación y ensayar junto a otros, modelos de creación de valor más potentes, de mayor alcance, y adecuados a las distintas realidades locales. Es decir, ir un paso más allá, adoptando modelos de gestión que se propongan, de manera consciente y planificada, generar impactos colectivos, sectoriales y/o multisectoriales, que involucren a las organizaciones del sector público, privado y social y que contribuyan de forma directa con el desarrollo sustentable e inclusivo de los más necesitados en materia económica, social y ambiental.

2. Para poder realizar acciones de RSE, ¿es necesario contar con una gran infraestructura? 

Cualquier organización puede, si se lo propone, generar valor social, económico y ambiental. Para realizar acciones de RSE que resulten viables en el largo plazo y significativas, no se necesita una gran infraestructura, sino organizaciones sólidas y serias, verdaderamente comprometidas el desarrollo de su entorno, más transparentes, más flexibles, más vinculadas entre sí y más innovadoras. Estamos hablando de atributos que nada tienen que ver con el tamaño o con la infraestructura con la que se cuenta, sino que describen un modo de ser y de hacer.

No es determinante si se cuenta o no con una gran infraestructura o con un gran presupuesto, sino cuán viables (en términos de posibilidades), significativas (en términos de impactos) y sostenibles (en términos de permanencia) sean las iniciativas que se llevan adelante. Importa que la inversión que se realiza y el modo en que se invierte genere bienestar y oportunidades de desarrollo para los grupos de interés de la compañía, mejore la realidad de aquellas personas que se encuentran en situaciones graves de pobreza y exclusión y, también, más y mejores negocios y resultados para la empresa para que pueda seguir invirtiendo o incrementar su inversión social.

3. ¿Desarrollan anualmente algún tipo de informe o de reporte sustentabilidad?

La compañía reporta anualmente, desde hace 8 años, su gestión en materia de sustentabilidad económica, social y ambiental. Los Grupos de Interés conocen el desempeño de la organización a través de la Memoria y Balance de Grupo Los Grobo.

4. ¿Qué aspectos toman en consideración a la hora de elaborarlo?

La transparencia en los reportes de sustentabilidad y la calidad de la información, que los grupos de interés reciben y pueden evaluar, está encuadrada en la metodología del GRI en su modelo G4. Bajo la misma, alineamos nuestra gestión con los requerimientos y estándares reconocidos internacionalmente, al tiempo que se atiende la necesidad de información de los miembros de nuestra red en materia económica, social y medioambiental. El modelo GRI nos permite —al mismo tiempo— verificar la eficacia, analizar y desarrollar planes de mejora de nuestras acciones en materia de RSE y Sustentabilidad.

5. ¿Cuáles son las virtudes que debe tener una persona que lidera un área de RSE?

Ser socialmente responsables, en perspectiva de largo plazo y de manera sostenida, es un resultado a alcanzar que requiere de intencionalidad, creatividad, profesionalismo y perseverancia. No se alcanza azarosamente como tampoco depende del azar la buena implementación de una estrategia de negocios que genere los resultados esperados.

En este contexto, una persona que lidera un área de RSE, tiene que tener sensibilidad, visión, método y capacidad de trabajo en distintos entornos y con distintas organizaciones y personas. Ninguna estrategia verdaderamente anclada en el negocio y que resulte relevante para el entorno y para los grupos de interés se puede generar en solitario y es por esto que los profesionales de la RSE deben trabajar en equipo y operar como nodos coordinadores de redes de organizaciones y de personas que trascienden ampliamente las fronteras de la empresa.

Por último, resultan especialmente valiosas las capacidades de interpretar y reinterpretar la realidad permanentemente y de incorporar herramientas y abordajes de distintas disciplinas para aprovechar oportunidades, detectar problemas y diseñar soluciones adecuadas y de agregación de valor tanto para el negocio como para los grupos de interés con los que se relaciona la compañía.

6. ¿Trabajan en este momento a la par con alguna ONG?, ¿qué tipo de acciones desarrollan en conjunto?

En 2015, la Fundación Los Grobo y su metodología de Inversión Social para el Desarrollo Territorial “Potenciar Comunidades” cumplieron 10 años de trabajo en América Latina. Desde Potenciar Comunidades ha trabajado junto a 500 organizaciones, de 230 comunidades y con más de 60 socios en el diseño participativo y la implementación de proyectos de desarrollo económico, social y ambiental.

Estamos convencidos de que algunas iniciativas de articulación fallan porque no logran generar y sostener una infraestructura de apoyo lo suficientemente sólida que les permita planificar, administrar, ejecutar y evaluar el esfuerzo conjunto. Frente a este diagnóstico y a partir de nuestra propia experiencia de trabajo, Potenciar Comunidades funciona como una plataforma de gestión que contribuye a superar las instancias de diálogo y articulación abstracta entre organizaciones e individuos para pasar a la acción colectiva y transformadora de los territorios.

La metodología se basa en la facilitación de procesos de desarrollo participativo que involucran a distintas organizaciones y las colocan en lógica de cooperación. Es decir que distintas organizaciones participan de un proceso planificado de diagnóstico, diseño, implementación y evaluación de iniciativas de impacto colectivo. Se crean así ecosistemas o redes de actores capaces de generar transformaciones en los territorios donde operan o articular iniciativas individuales o co-crear nuevos modelos de intervención para incidir, de manera conjunta, en agendas temáticas o resolver problemáticas complejas de interés común. Este es el diferencial más importante que ofrece Potenciar Comunidades, tanto a ONG como a empresas y gobiernos.

Skip to content