Valeria Henn creció en El Soberbio, Misiones, donde su papá montó una fábrica de esencias aromáticas a la que le puso su apellido. Comenzó a forjar, entonces, una sensibilidad y también un conocimiento que reforzó académicamente primero, y desde muy joven al hacerse cargo de Citratus, la empresa de fragancias que sus hermanos mayores fundaron. Todo lo absorbido en el camino le permitió dar forma al nuevo proyecto con el que se lanzó a fines de 2025: Blas Skin, una línea de cosméticos.
– Me gustaría conocer un poco acerca del recorrido que te trajo hasta la fundación de tu propia marca.
– Mi familia toda la vida se dedicó a las fragancias, a las esencias. Recuerdo que recorría la fábrica de mi padre cuando era pequeña y olía a citronela. Me gustaba ir, pintar, estar ahí. En paralelo, siempre observé a mi mamá con sus cremas, haciéndose limpieza de cutis, y me atraía mucho. Me encantaba jugar con eso, me gustó la cosmética desde siempre.
Al finalizar el colegio me mudé a Buenos Aires para estudiar Licenciatura en Comunicación. Mis hermanos mayores, Gustavo y Hugo, habían fundado poco antes Citratus, una compañía de fragancias para productos de limpieza y cosmética.

La gama de productos de Blas Skin incluye alternativas de cuidado facial, como serum, crema y bruma; y también crema corporal hidratante.
– ¿Cómo ingresaste a este otro proyecto familiar?
– Estuve siempre desde algún lugar. Primero estudié, pero después empecé a colaborar en la parte de marketing, luego estuve en compras y, cuando uno de mis hermanos enfermó, tuve que ocupar la gerencia de la fábrica porque mi otro hermano vive en Misiones. Yo tenía veintiséis años.
Durante esa experiencia aprendí mucho, y adquirí bastante seguridad para emprender ahora. A veces uno quiere hacer algo y la vida te pone otro camino enfrente, pero si no hubiese sido por todo este aprendizaje que tuve, atravesando algunos momentos bastante duros, quizás ahora no estaría fundando esta marca de cosmética. Tengo seguridad en algunos campos gracias a todo este proceso de gerenciar la fábrica desde tan chica.
– Uno de los principales aportes con los que impactaste en Citratus fue la plataforma de e-commerce, ¿no?
– Sí. En el segmento fragancias vendemos para sectores industriales en grandes cantidades, y yo hace seis años armé una plataforma de e-commerce donde vendo el mismo producto, en otro envase, para emprendedores que hacen velas, difusores y otros productos. Ya nos encontramos en México hace un tiempo, y ahora estamos abriendo en Brasil.
– ¿En qué momento empieza a surgir tu inquietud por crear una marca propia?
– Yo siempre quise tener algo propio, desde que empecé a estudiar. Y tener una marca de cosmética siempre estuvo en la primera línea de lo que quería hacer. En un momento, cuando empecé a trabajar, dudé sobre el hecho de si lo iba a poder hacer. Fue todo un proceso de autoconocimiento, de ganar seguridad, de creer que yo puedo hacer algo sola y desde cero. Haber armado la plataforma de e-commerce de Citratus me recontra ayudó, porque fue algo que hice yo y que funciona súper bien.
– Tenías esta idea de tener algo propio y también el interés por la cosmética y el cuidado personal, ¿cuándo se une todo eso?
– Soy una gran consumidora de cremas y el skincare me encanta. En pandemia me parece que encontré un momento en el que la rutina y el cuidado personal se hizo bastante importante y pensé: ¿por qué no juntar en una marca todo lo que mí me gusta? Es un deseo de uso personal y también un deseo de tener mi propia marca de cremas.
– El lanzamiento de Blas Skin es todavía muy reciente, ¿cómo fue el movimiento en este tiempo?
– Es una marca que empecé a desarrollar hace más de tres años, junto con un laboratorio y una química. Siempre la hice muy a conciencia, estando en el detalle, no quería hacer nada rápido. Así que el inicio también está siendo un trabajo a conciencia, en el que tengo que posicionar la marca, hacerla conocida, pero de a poco. No quiero ir por todo y sin rumbo, entonces estoy más que nada trabajando en el posicionamiento de la marca.
“Los productos de Blas Skin no tienen parabenos y son cruelty free”
– Me imagino que puede ser un poco difícil el manejo de expectativas después de tanto tiempo esperando por el lanzamiento…
– Sí, totalmente, eso es un aprendizaje. Creo que, para cualquier emprendedor o alguien que arranca un proyecto nuevo, la premisa número uno es tener paciencia.
– ¿Por qué era este el momento, después de tanto tiempo de desarrollo, para el lanzamiento?
– Hace mucho que la quiero lanzar, pero a veces el proceso tampoco depende 100% de uno. Tenés proveedores y gente que trabaja con vos y, entonces, a veces los tiempos no son los que a uno le gustaría que sean. Cuando vi que tenía todo como para decir “Bueno, ahora”, fui por eso. No me fijé mucho. No fue muy programada la fecha de lanzamiento, simplemente sucedió cuando tuve todo listo.
– Cuando decidiste poner todo en marcha, ¿con qué te encontraste?
– Un montón de obstáculos. Empecé trabajando en conjunto con una química que me fue ayudando con las fórmulas y otras cuestiones, y yo era la que las probaba. Soy bastante detallista en estas cosas, quería un producto que reuniera todas las condiciones que a mí me gustaban, desde la textura hasta el efecto y la sensación que te daba, los resultados y demás. Me encontré con que no era tan de un día para el otro toda la parte de producto. Estuve bastante tiempo con muestras, yendo y viniendo, probándolas y todo eso. Después, también quería que la parte de diseño fuera congruente con eso, que hubiera un diseño en el que quien lo compre sintiera un valor. Me parece que es súper importante. Primero, tuve un boceto que casi se convierte en el definitivo, pero había algo en mí, una intuición que no me cerraba, y arranqué todo de nuevo. Fue bastante largo.
– Si bien es una industria en la que hay más presencia femenina, ¿cómo es emprender siendo mujer?
– Mejoró muchísimo. Cuando tenía veintiséis años y tuve que gerenciar la fábrica, era muy distinto a la actualidad. Yo no tengo dificultades en ese sentido, porque soy una persona bastante firme y segura en el trabajo, sé lo que quiero y voy por eso. No me detengo mucho a ver cómo me tratan. Siendo mujer, sin embargo, es más difícil, seguramente hay un poco más de piedras en el camino, porque por ahí cuesta más convencer al otro, o plantarte y que el otro te tome en serio.
– Dijiste que cambió, ¿cómo era antes?
– Mucho más complicado. Siendo chica y mujer, me encontré con gente que se reía de que estuviera a cargo. No me dijeron directamente que no sabía manejar la fábrica, pero había mucha gente así. Era un mundo de varones, cien por ciento.
– ¿Cuánta gente trabaja en Citratus?
– En la fábrica somos treinta personas, actualmente. Parte de ese equipo me está ayudando en Blas, aunque sea un proyecto completamente independiente de Citratus. Mi idea es formar un propio equipo de la marca Blas Skin en 2026. Trabajo con dos agencias que me están ayudando con la parte de comunicación y demás, así que hoy tengo un equipo formado, pero no tanto in company, sino exterior.
– ¿Qué otros objetivos tenés respecto a Blas Skin?
– Seguir amplificando la marca, hacerla conocida, comunicar sus valores. Obviamente, crecer en ventas, también. Por el momento, pienso en tener solamente un e-commerce, 100%, pero voy a ir viendo dónde me lleva el camino y qué es lo que quieren mis clientes. Tengo cuestiones definidas, pero conocer al cliente es todo un proceso, y es largo. Cuando arrancás un proyecto no podés definir todo el primer día, sino que hay una etapa de conocimiento. Si bien tenés un segmento de clientes en el cual te inspiraste para hacer el producto, la marca y todo, te vas conociendo con el cliente real, que puede diferir de esa planificación. Al contrastar eso, ves qué te pide el cliente, y qué podés ajustar mientras sea congruente con tus valores.
– ¿Cuáles son esos valores de la marca?
– Yo la planteé como una compañía. Además de existir un producto que va a ayudarte con la piel y te van a dar resultados, es una compañía que está junto a vos en tu ritual diario. Me parece que es muy importante que las personas destinen tiempo a tener un ritual propio. A eso le doy valor. Quiero que la marca sea una compañía, que sea fácil de transportar, que la puedas llevar todos los días en la cartera y que también te guste tenerla en tu baño. Y que todos los productos que yo lance me permitan sostener el hecho de ser una marca que dé resultados, pero que no prometa cosas a muy largo plazo. Quiero que los resultados sean visibles en el presente, que te guste usarla diariamente porque te sentís bien en el momento en que usás el producto.
– También tiene, más allá de su calidad del producto, una visión extendida muy interesante y sustentable
– Sí, son productos sin parabenos y cruelty free. A mí me importa mucho el cuidado personal en todo sentido. Investigo y me gusta el tema. Luego de la enfermedad de uno de mis hermanos, me interesó mucho más la alimentación, la actividad física y todo lo que uno usa y hace para sentirse bien. No soy una obsesiva, pero intento, dentro de mis posibilidades y dentro de lo que a mí me gusta, ser lo más saludable posible. Siento que la marca tiene que ir por ese lado también. Esto no es cosmética natural, y me gusta aclarar eso para no confundir. Yo creo que la ciencia y la química ayudan un montón, que aportan mucho valor. A mí no me gustan los extremos, no voy por ese lado. Creo que el disfrute y las facilidades que te dan algunos productos para la vida diaria es tan importante como lo otro. Pero sí trato, dentro de las posibilidades, y con un producto de buena calidad, con activos innovadores, proteger la salud y a los animales.










